20 nov. 2008

Jazz en negro


El jazz y el cine negro siempre se movieron por territorios comunes. Son géneros que sólo tienen razón de ser con el auge del urbanismo contemporáneo, donde el crecimiento y desarrollo de las ciudades, crea y genera un estilo de vida que rompe con las tradicionales vínculos familiares y profesionales que caracterizaban a la sociedad occidental tradicional.
La mayoría de los grandes géneros de la música popular contemporánea nacieron en ambientes urbanos turbios más o menos cercanos a la delincuencia: clubs, cabarets, bares, burdeles, casinos etc. Es ese el caso del fado, nacido en tabernas populares. Del bolero, que siendo de origen europeo, eclosionó en los grandes y casinos salas de baile cubanas. El tango, una música que se autoafirmó en los arrabales y los prostíbulos. ¿Y que decir del jazz? nacido en los guetos negros de Nueva Orleans y luego difundido a través de los clubs de Chicago y Nueva York donde la gente deseosa de alcohol y fiesta, burlaba la estúpida Prohibición mientras hacía inmensamente poderosos a los ídolos del momento: gangsters y contrabandistas.
Esa turbiedad fue materia de trabajo por los grandes autores de novela negra y finalmente para los osados directores que en el Hollywood dorado intentaron reflejar, con más o menos éxito, aquel ambiente urbano que les había tocado vivir. Sin embargo ambos géneros, siendo expresiones paralelas del mismo tiempo vital, llegaron a combinarse convincentemente en raras ocasiones. En los años 30, 40 y 50 la gran industria del showbusiness no podía permitirse ligerezas en el tema racial. Los negros solo tenían utilidad como sirvientes caricaturescos en las comedias y dramas o como músicos tocando en segundo término en escenas que tenían como escenario los típicos clubs nocturnos de la época. Y aún así eso era rarísimo, lo normal es que los jazzmen de color se limitasen a componer parte de la banda sonora. Otra característica del jazz en el cine negro, cuando aparece en imagen, es el uso de sus motivos para ambientes perturbadores, pesadillescos y donde los protagonistas se abandonan a cierta perversión lúdica.
Dos ejemplos del uso del jazz como motivo musical y formando parte de la puesta en escena:
El combo de Kid Ory solo se oye de fondo en la fantástica Crossfire (1947) de Edward Dmytryk:


Sin embargo, Illinois Jacquet actúa endirecto enCon las Horas contadas
( D.O.A.) de (1950) Rudolph Maté :


Con los músicos blancos hubo más suerte. En Phantom Lady (1944), el actor secundario Elisha Cook, un eterno apaleado en sus papeles en el cine negro, interpreta a un baterista de jazz que participa en una jam session:


También la industria se permite cierta versatilidad si el músico negro es toda una institución o si a mayores va acompañado por una estrella blanca bien querida por el público. El caso de Louis Armstrong y Mickey Rooney en The Strip (1951). En la sesión también está Jack Teagarden al trombón, Barney Bigard al clarinete y Earl Hines al piano:


En 1958,el saxo barítono Gerry Mulligan y su grupo, en el que se incluye el trompeta Art Farmer, actúa en el intenso melodrama protagonizado por Susan Hayward, ¿Quiero vivir?.Es una de las primeras películas de ficción en la que el jazz posterior al swing aparece en primer plano:


Es imposible no acabar esta pequeño repaso sobre el jazz y el cine negro clásico, sin citar esa maravillosa banda sonora que compuso Duke Ellington en 1959 para una gran película de Otto Preminger. Es Anatomía de un asesinato y comienza de esta manera:


Habrá más en el futuro. Prometido.

11 comentarios:

  1. Dr. Krapp, continuaaa, continuaaaa. je je je Me interesa mucho el tema. Me encanta el cine negro es mi género favorito del mundo mundial. He visto muchísimas películas de cine negro americano... o francés. En fin, una buena peli con música de jazz ya es la locura. Sólo faltan las palomitas! ja ja ja Es broma. Mañana me pongo los vídeos.

    BESOS.

    ResponderEliminar
  2. He retocado un poco los textos manteniendo las mismas imágenes. Espero que te guste Esther.

    ResponderEliminar
  3. El disco de Anatomia de un asesinato lo tengo, la música de Ellington es una pasada. Y decirte que Preminger es uno de mis directores favoritos. Si no mi director favorito. He visto muchas películas suyas. El rapto de Bunny Lake, "Buenos días, Tristeza", Río sin Retorno, El hombre del brazo de oro o Cara de Ángel. Me gustan todas. La de El Rapto de Bunny Lake me la sé de memoria.

    Nombras Encrucijada de Odios. Buenísima.

    Un abrazote.

    ResponderEliminar
  4. Si no tuviese un blog dedicado a la música tendría otro dedicado al cine negro clásico. En mi antigua página web, muy rústica ella, tenía una sección dedicada a este género: el Callejón de las Sombras.
    Preminger es un grande entre los grandes, sólo comparable a Fritz Lang, Orson Welles o John Huston. Preminger es el autor de Laura, para mi la cima absoluta del género junto a Perdición y Retorno al Pasado. Y tiene otras grandes maravillas como las que citas.

    ResponderEliminar
  5. No nombrar esas películas ha sido por mi parte un desastre porque las he visto y las considero obras maestras. Amigo, veo que nos une el cine negro clásico. Mira, a mi Perdición me encanta, le he visto un montón de veces. Tb Retorno al Pasado y Laura.

    Mil abrazos, amigo.

    ResponderEliminar
  6. dr. krapp:
    Otra buena película de cine negro es "Ascensor para el cadalso" del director Louis Malle, con música de Miles Davis.
    Saludos,

    ResponderEliminar
  7. Cierto Hector y quizá aparezca en una posible continuación de la entrada. En principio me quería centrar en el cine negro clásico de Hollywood que abarca más o menos desde el comienzo del sonoro hasta 1960.

    ResponderEliminar
  8. Hola, Doctor. Buena receta de cine negro con jazz. ¿Qué te parece "Tener y no tener"? ¿No salía Hoagy Carmichael en esa peli?

    De Otto Preminger, aparte de las estupendas ya mencionadas, me acuerdo de "Carmen Jones", esa adaptación de la Carmen bizetiana. Por cierto, que aparecía Pearl Bailey en esa película.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Volveré mañana.
    Tengo la mula bajando un videojuego del niño, y me deja este trasto tan lento que no consigo ver los vídeos de Youtube.
    Qué rabia, me quedo con las ganas.
    Saludos

    ResponderEliminar
  10. Qué fuerte esto The Strip, el video que más me ha gustado de todos, los he podido ver hoy como debe de ser, del tirón.

    Dr. Krapp, he escuchado hoy por primera vez un tema de Antonio Carlos Jobim, titulado O Grande amor. A Jobim lo he descubierto hace poco y ando seleccionando lo que sí y lo que no, ya sabes. Pero este Grande Amor es una maravilla.
    ¿Lo conoces?

    ResponderEliminar
  11. Vuelvo de mi momentánea invernación:
    Me gusta "Tener o no Tener",Troglo, una de las películas clásicas donde mejor se percibe que el buen rollo fuera, nació ahí la relación Bacall/Bogart, tiene consecuencias fántasticas en la interpretación. Creo que está inspirada en un relato de Hemingway aunque en sí la veo más como una película de aventuras que de cine negro. Carmen Jones pretendía trasladar la Carmen de Bizet al territorio afroamericano. Fue un fracaso. Saludos

    Me alegro que te gusten mis enlaces sobre cine negro, Tesa. Justamente The strip es una de las películas del Hollywood clásico que mejor respeta el ambiente de los clubs del jazz y su contexto sin mxitificaciones comerciales.
    He vuelto a escuchar O Grande Amor, tras haberla citado tú, es un tema de una emotividad extraordinaria y ese saxo de Stan Getz alcanza cotas fantásticas. Muchas gracias por la recomendación.

    ResponderEliminar

Neboeiro de etiquetas