15 dic. 2008

Recordando a Clifford


Algunos han convertido la historia del jazz en una heroica lucha entre los buenos negros contra los malvados blancos. En esa "guerra a muerte", el Cool sería una música acaramelada y fácil creada por los blancos para acabar con los logros del Bebop. La respuesta a este supuesto intento de colonialismo blanco, sería el Hard bop. Esta fábula, aún en su imposibilidad (¿cómo se puede entender el Cool sin la existencia de músicos negros como Miles Davis su fundador, John Lewis o el propio Mingus , sin ir más lejos?) es una falacia que ha triunfado en los círculos conservadores que dominan el jazz actual y lo que es peor, ha contaminado a algunos músicos que practican esa música y a muchos aficionados que la degustan.
Según este mismo catecismo maniqueo, uno de los momentos cruciales en el nacimiento del Hard bop se produjo con el encuentro entre el batería Max Roach y el trompetista Clifford Brown en 1954. Ambos, desde su quinteto, iniciarían una cruzada anticool que terminaría en clamorosa victoria. La conquista de la fortaleza del jazz sería absoluta y los coros hot cantaron al final las alabanzas de estos bravos guerreros de la negritud.
¿Es justa esta visión de un personaje tan trascendente en el jazz como Clifford Brown ? ¿Qué hacer con alguien que sin renunciar a los logros del Bebop cuidaba con sumo esmero la melodía, el cromatismo y la estructura de las piezas que tocaba, tal como hacían los propios músicos del cool jazz?
De todos modos hay que decirlo claramente, cuando uno entra en el mundo de Clifford Brown le cuesta sustraerse al magnetismo de este trompetista. Su recordado encuentro con Max Roach, truncado por su temprana muerte en accidente de tráfico, puso un punto y aparte en esta música. Cuando alguien escucha Bebop y luego tiene la oportunidad de acceder a este alucinante músico nota que faltaba algo, incluso en las piezas maestras de Bird o Dizzy. Algo que sí está presente en las escasos aunque maravillosos temas tocados por la magia de Clifford Brown. Por ejemplo, en el tema Delilah que acompaña a este texto.


9 comentarios:

  1. No sé si es apropiado el calificativo a este Delilah que pones, pero es lo que se me ocurre así, de momento: sibilino.

    Saludos, Krapp.

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  2. Todo lo que señalas es cierto y lo comparto, como dije en la primera entrada sobre este genial trompetista, creo que habría superado la fama de Davis y Gillespie, si hubiese tenido la suerte de vivir mas tiempo. En el libro "All what jazz" de Philip Larkin, comentando grabaciones de Clifford del año 1953, señala: "estas grabaciones dan cuenta de la sedosa agilidad de este joven trompetista que estaría hoy entre los grandes de no ser porque un accidente mortal se lo llevó en 1956". pag. 49

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  3. Nunca nos cansamos de recordar a Clifford. Sí, son extraños mitos, polémicas falsas. Clifford dió una vuelta de tuerca al jazz, alejándose también de boppers estrictos como Navarro, que se considera influencia directa.

    Un saludo.

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  4. Me encanta Clifford Brown. Muchísimo, muchísimo. No me canso ni un instante y siempre lo veo apropiado. Y el tema que suena en el post es precioso.

    En el libro "Los 100 mejores discos de jazz" nombran el de Clifford & Max Roach "At Basin Street". Y dice el escritor argentino y crítico de jazz Carlos Sampayo: "¿Qué aportó Clifford Brown? Basándose en la concisión formal que Fats Navarro había aplicado al bebop, lo liberó de las ataduras métricas, aplicó la variabilidad del volumen, resolvió el problema de la temática en el sentido de recuperar la "historia a contar" como base del solo, bastante perdida en las abstracciones del bop, creó un sonido abierto, sensual y viril, más propio de un saxo tenor que de una trompeta, aunque el suyo fuera exquisitamente trompetístico, y contribuyó a restableces la figura del solista compositor..."

    Bonita foto.

    UN BESAZO, dr. krapp.

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  5. Señoores y Señoras! ¡Son ustedes unas enciclopedias blogosféricas!
    Qué más decir, más que manifestar mi admiración por este trompetista. Para mí, es el más grande y nadie jamás ha tocado la trompeta de forma tan técnicamente perfecta y bella como Clifford Brown.
    ¡Y mira que a Miledavisiano, a mi no me gana ni Teo Macero! jejeje..
    Enhorabuena por el post Mr. Krapp.

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  6. La infromación acojonante. Delilah fantástica. De alguna forma, aunque siempre hable del pasado, me renueva. Interesante Dr krapp

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  7. Sibilino es buena palabra, Tesa.
    He leído tus dos entradas sobre Clifford Brown y me parecen muy acertadas, Hector aunque discrepo en el hecho de considerar el Hard Bop y en concreto a este trompetista como una respuesta de afirmación negra frente a la música cool. Creo que Brown tenía un toque muy cool en sus piezas con Max Roach.
    Troglo, Fats Navarro murió demasiado joven, en 1950, para saber a donde pudiera haber llegado. Sin duda sería una gran figura, quizás a la altura de Clifford. Saludos.
    Fantástico comentario el de Sampayo, Esther, "Recuperar la historia a contar", algo que efectivamente se había perdido en el bop, tan vanguardista pero al mismo tiempo tan poco emocional.
    Gracias T.Amengual valoro tu comentario sabiendo que eres todo un entendido. Un rato con Clifford siempre es mucho.
    El pasado siempre puede ser renovador, Soportándome, si tenemos la posibilidad de contemplarlo vacío de perjuicios y con el espíritu abierto hacia lo que nos pueda ofrecer.

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  8. Imagino que es “la primera parte”, porque del “asunto” podemos seguir hablando hasta la saciedad. Algo dejas claro, si queremos entenderlo: “las etiquetas desvirtúan la realidad y hacen que los aficionados se pierdan o piensen que se han encontrado, que es mucho peor”.
    No negaremos que Roach fue un auténtico “gafe”.

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  9. Exacto, eso es lo que pasa con las etiquetas, Félix, sirven para colocar nunca para saber. Seguro que habrá otras oportunidades de hablar de Clifford Brown, tal como ya le pasó al amigo Hector.

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