1 jul. 2009

38 dólares tirados en el suelo


Un día en que el alquiler estaba vencido, mamá recibió una notificación en la que le informaban que nos pondrían de patitas en la calle. Corría lo peor de un crudo invierno y ella ni siquiera estaba en condiciones de andar. (...)

Bajé por la Séptima Avenida desde la calle 139 hasta la 133, fracasando en todos los sitios donde entré a pedir trabajo. En esa época, la 133 era la calle del swing, como más tarde intentó serlo la calle 52. Recorrí todos los bares de trasnoche, los de horarios regulares, restaurantes y cafeterías a docena por manzana.

Al llegar a Pod's and Jerry's estaba desesperada. Entré y pregunté por el patrón. Creo que hablé con Jerry. Le dije que era bailarina y quería que me probara. En realidad solo sabía dos pasos (...)
Jerry llamó al pianista y me dijo que bailara. Empecé y resulto deplorable. Repetí sin parar mis dos pasos hasta que empezó a chillarme y me dijo que me largara, que no le hiciera perder el tiempo.
Estaban a punto de sacarme de una oreja, pero yo seguía rogándole que me diera trabajo. Por último el pianista se apiadó de mí, apago el cigarrillo, levantó la vista y me preguntó:

  • ¿Sabes cantar, chica?

  • Claro que sé cantar, eso no es nada del otro mundo -respondí.

Yo había cantado toda mi vida, pero disfrutaba tanto con ello que nunca se me ocurrió que sirviera para ganra dinero. Además, aquellos eran los tiempos del Cotton Club y de las gatitas glamurosas que lo único que hacían era mostrarse atractivas, menearse un poco y recoger el dinero de las mesas.




Yo creía que esa era la única forma de ganra dinero, y necesitaba cuarenta y cinco pavos para evitar que a la mañana siguiente dejaran a mamá a la intemperie. Entonces no se oía hablar de cantantes, salvo que uno fuera Paul Robeson, Julian Bledsoe o alguien así.



Le pedí al pianista que tocara Trav'lin All Alone, lo más cercano a mi estado de ánimo.

Y en algún momento debió de calar hondo. Se acallaron todas las voces en el bar. Si a alguien se le hubiera caído un alfiler, habría sonado como una bomba. Cuando finalicé, todos aullaban y levantaban sus vasos de cerveza. Recogí treinte y ocho dólares del suelo.
(LADY SING THE BLUES- BILLIE HOLIDAY)

18 comentarios:

  1. Es la historia más conmovedora que he leido sobre ella.

    Y eso que su vida tuvo que ser para llenar muchos libros, pero y como canta.

    Un abrazo

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  2. Siempre terrible Billy, supera su propio mito. El caso es que se tomaba con naturalidad el haber tenido una vida dickensiana. Y luego hay otras que, sin el talento que esta mujer tenía en una uña del pie, recogen el dinero con pala.

    Salud.

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  3. Sin duda el temor al desahucio de su madre fue determinante en el futuro de esta extraordinaria cantante, Doc.

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  4. no sé si pudo arreglar lo del desahucio pero desde luego su vida parece que cambió radicalmente.
    !que bueno eso que dijo de!:"claro que se cantar, eso no es nada del otro mundo!!!

    gracias estas entradas Dr.
    Abrazotes

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  5. Hay una diferencia apreciable entre la voz de la Holiday de los primeros tiempos a otros temas interpretados bastante después.
    No sé si es cuestión de madurez, es que cambia el "color" de la voz.

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  6. Me encanta BILLIE HOLIDAY y la historia que nos cuentas de ella resulta enternecedora.
    Este estilo sencillo. claro y lleno de humanidad me ha gustado, Dr. Krapp
    Un cordial saludo

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  7. Escribiendo tenía la misma rabia que cantando, J.D.. Cosas como esa la hícieron diferente desde que era una chiquita que no levantaba un palmo del suelo.

    Yo me inclino a pensar, Troglo, que incluso cargaba un poco las notas en su vida dickensiana. Algunos historiadores así lo sostienen. Hay que reconocerle sin embargo una enorme capacidad para sacar fuerzas en las encricijadas más amargas. Salud.

    Quizás el desahucio tuvo mucho que ver, Armando aunque, como acabo de escribir, puede que tambien haya cargado algo las tintas.

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  8. Arregló lo del desahucio, según esa propia autobiografía, y empezó a cantar en ese bar hasta que la descubrió John Hammond el gran mecenas blanco de aquellos intérpretes. La tragedia y la gloria se mezclan siempre de una forma extraña en estas biografías al límite, Lola.

    Tesa murió con 44 años. La voz le cambió más que nada por la cantidad de alcohol y drogas que le echó al cuerpo. Clinicas de desintoxicación, cárcel, trasnoches, tabaco, una vida sexual "desenfrenada", miles de horas en destartalados autobuses sin poder dormir...
    Muchos dicen que con los años lo que perdió de voz lo ganó en intensidad en la interpretación.

    Luis, ese estilo es el estilo de ella contemplando su propia vida a través de la escritura. Un estilo que la refleja muy bien, con toda su fuerza y altanería.

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  9. Llámame tiquimiquis, pero hay algo que no entiendo. Necesitaba 45 y recogió 38 del suelo... no me salen las cuentas...

    Pequeña gran historia la que hoy compartes, Dr..

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  10. Y además no creo que se quedara con ese dinero. A lo mejor le dieron algún adelanto para pagar la deuda. Lo mejor es que consiguió trabajo, malamente pero trabajo, y luego vino todo lo demás por añadidura. Gracias, Borraeso

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  11. Jelou amigo Krapp, justo ese libro lo he leído y me encantó, por muchos motivos. Por ejemplo, por el texto que has elegido para tu entrada.

    Me encanta Billie, me encantan los orígenes del jazz, cada día más. Cada día quiero más jazz del bueno, cada día lo necesito más. Pero quiero pasión auténtica, quiero emociones desde el corazón. Nada de gran espectáculo. Quiero lo más humano y verdadero, lo que nos conmueve y mueve.

    Ay! Billie! Qué grande eres! Por suerte vives en todas las grabaciones, fotografías y escritos.

    Buena elección, doctor.

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  12. Te creía de vacaciones, Esther.
    Yo creo que la parte musical del jazz no es ni el 40% de su esencia. Hay mucho más detrás de la historia legendaria de estos intérpretes. Con cada uno de ellos se repite una fórmula casi ineludible: cuanta pasión, cuanta más fuerza, más no llegan al corazón. Billie era un torrente de pasíon y cuanto más machacada por la vida, más grande. Tenía una pureza y una desnudez que nos arrebata sin remedio.

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  13. chicas que cantan mas o menos bien, las hay/ha habido/habra a patadas. algunas son monillas y en buenas compañias incluso de forran. cantantes de jazz -pero cantantes de jazz de verdad, de la division de honor- son muy pocas. tan tan pocas que no creo que den para mas de un listado. billie no fue la mejor voz pero no pondría ninguna pega a que lo encabezara.
    ni el ibro ni su discografia tienen desperdicio

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  14. Se callaron en el bar aquel día y todavía, cosas curiosas, algunos no nos hemos atrevido a decir palabra.
    ¿por qué será que muchos, cuando la oímos cantar por primera vez, nos la guardamos para nosotros mismos? Pero... ¡qué egoistas!

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  15. Es que si fuera por voz, Artal, el mejor cantante de tangos hubiera sido Plácido Domingo cuando perpetró aquel disco.
    Afortunadamente la música no es o no tan solo es Operación Triunfo. Si hay vida, hay música si no es otra cosa.

    Seguro amigo, Félix, que si hubieras estado allí, no te hubieras callado viendo tocar a esa maravillosa niña desharrapada. Nos la guardamos para nosotros porque sabemos que los tesoros alcanzan su verdadero valor intimidad de nuestras emociones.

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  16. Linda y conmovedora historia has contado, la verdad es que Billie Holiday es para enmudecer a cualquiera. Su vida estuvo llena de altos y bajos, pero no así su calidad musical.
    saludos,

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  17. He reproducido lo que cuenta en su biografía Lady sing the blues a la que algunos autores ponen reparos por considerar que su vida no fue tan terrible como ella manifiesta. Respecto a su estilo ,solo se puede decir que es la más grande porque en cada pieza ponía todo el empeño que solo pueden conseguir aquellas personas que se lo juegan todo en cada gesto.

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  18. Buena forma de hilvanar una historia con la música. Me has transportados a otros tiempos, en serio.

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