25 jun. 2009

Domingo mágico de junio


Esta es la segunda ocasión en la que escribo sobre aquel momento. La otra fue en el Círculo de los Suicidas Perezosos. El motivo de repetirlo, es que hoy se cumple un aniversario más, esta vez el 48, de un acontecimiento musical que tuvo lugar un domingo de junio en la ciudad de Nueva York.
El 25 de junio de 1961 el trío de Bill Evans grabó el muy celebrado Sunday of the Village Vanguard, uno de esos discos mágicos en la siempre mágica historia del jazz:




Por aquel entonces su líder, Bill Evans -prototípica su imagen de la época en el que mas parece un aplicado profesor universitario- era un pianista de gran prestigio tras su paso por el sexteto de Miles Davis y sus tres discos bajo su nombre. En su trío estaban: Scott LaFaro, que con 25 años era la gran esperanza blanca al contrabajo y el eficaz batería Paul Motian. Ya antes de estas sesiones, el grupo había alcanzado una solidez y conjunción extraordinarias incluso para lo que se estilaba en aquellos tiempos de esplendor jazzístico.


El Village Vanguard fue testigo de aquella jornada que entregó al mundo, después de dos sesiones de mañana y tres de tarde, la que para algunos críticos es la mejor grabación de jazz en concierto de todos los tiempos, cosa
Veintiocho temas portentosos para un grupo irrepetible. Solo diez días más tarde, Scott LaFaro , fallecía en accidente de tráfico cuando volvía del Festival de Newport.
De los tres discos que dan cuenta de estas grabaciones, el primero Sunday at the Village Vanguard, se publicó al poco de la muerte de LaFaro y por ello cuenta con temas que destacan las cualidades solistas del malogrado contrabajista. Los posteriores son: Waltz for Debby -que lleva el título del tema más clásico del pianista - y More From the Vanguard.
Se ha hablado mucho del despliegue de talento en aquella sesiones históricas.Una auténtica revolución musical en el que el piano de Bill Evans parece alcanzar ese toque definitivamente rapsódico que le valió el sobrenombre de "poeta del jazz", apelativo que compartió con otros intérpretes, pero que quizás sólo él merecía llevar. Por su parte, Scott LaFaro, se atreve a compartir protagonismo con el piano creando así un diálogo insólito e identificable. Por su parte, la batería de Paul Motian, prescindiendo de toda su artillería pesada, se conforma con un minimalismo expresivo que retoca las piezas dándoles una cadencia subyugante.
Al fondo, se oyen murmullos, risas, y el sonido de las copas. Una algarabía que no perturba lo que ocurre en el escenario;muy al contrario, lo sitúa en un contexto real, un tiempo y un lugar. El último invitado a la ceremonia es el silencio, colándose por los intersticios del sonido y ofreciéndose como un todo sobre el que se proyecta la música que adquiere bajo su influencia una solidez y relieve inesperados.


48 años después, esta música sigue derramando historias nuevas cada vez que se escucha. Es un canto a la belleza, la belleza que emociona, la que le da sentido a la vida.

16 jun. 2009

Swing otra vez


A principios de los 80, en el tiempo en el que los músicos de jazz estaban enfrentados en guerra cruel en defensa de la nueva ortodoxia o de la vieja disidencia, un joven rockero británico de la flamante escuela post-punk, decidió realizar algo inaudito: volver a grabar aquellos temas que apasionaban de joven su padre y que seguramente hasta poco antes estarían condenados a dormir el sueño de los justos en algún sótano polvoriento. El cantante era Joe Jackson y casi sin quererlo le dio nueva vida a un género aparentemente finiquitado, el swing en su vertiente bailable e intrascendente de los 50 llamada jump blues.



Era 1981 y a pesar de su éxito, llegó al número 14 en las listas británicas, se consideró que era un fenómeno coyuntural y sin trascendencia. La cosa fue así hasta finales de los 80, cuando un montón de inquietos seguidores del rockabilly decidieron recortarse un poco los tupés, ponerse calzado más cómodo, algún trajecito de buen ver para fiestas señaladas y sobre todo tomar la decisión de que si la cuestión era pasar un buen rato, lo mejor era retornar a los clásicos. Fue el comienzo del Neo-swing:



Los Royal Crown Revue grabaron un disco en 1989, el primero bajo esta nueva etiqueta. Una base rítmica propia del rock -batería y guitarras eléctricas- y la incorporación de instrumentos de viento. Otros grupos norteamericanos se sumaron pronto al nuevo fenómeno. Big Bad Voodoo Daddy era uno de ellos:



Cherry Poppin' Daddies, cuyos componentes procedían del punk, es el grupo más popular de este género tras las ventas alcanzadas por su disco Zoot Suit Riot:



Un componente de los Stray Cats, grupo puntero de rockabilly, creo bajo su propio nombre la Brian Seltzer Orchestra. Una orquesta de swing, en todo el amplio sentido de la palabra, con nada menos que trece instrumentistas de viento:



Por último, Squirrell Nut Zippers es una banda ecléctica influida por estilos musicales diversos aunque buscando sus fuentes en la música popular americana de principios del siglo XX. El nombre deriva del propio de un caramelo muy apreciado en los años 20 y 30 del siglo pasado.

Adoro este vídeo. A la mínima ocasión lo pongo:

12 jun. 2009

En aire vivo


Vals: (Del alemán Walzer, de walzen, dar vueltas).
1. m. Baile, de origen alemán, que ejecutan las parejas con movimiento giratorio y de traslación. Se acompaña con una música de ritmo ternario, cuyas frases constan generalmente de 16 compases, en aire vivo.
2. m. Música de este baile.



Jazz:(Voz inglesa).
1. m. Género de música derivado de ritmos y melodías afronorteamericanos.
2. m. Orquesta especializada en la ejecución de este género de música.
Vals+Jazz
=






8 jun. 2009

Agitando el alma

El barbudo conguero chicano Poncho Sánchez se sacó de la manga un gran disco en 1989 titulado Chile con soul. En él contó con su formación más o menos habitual formada por los Hermanos Banda (batería y bajo), Charlie Otwell al piano, Papo Rodríguez a la percusión, Art Velasco al trombón, Gene Burkert a los saxos, Sal Cracchiolo a la trompeta y fliscorno y la colaboración especial del fabuloso Tito Puente a los timbales. Este es el tema que da título al álbum.
A aún a riesgo de que tanta marcha sabrosona -de esas que agitan el alma- pueda romperme una estantería, me veo obligado a colocar a Chile con soul entre las
Rompecascarones del Dr. Krapp.


3 jun. 2009

Mingus contra la blancura del mundo


"Síii, hay ciertas cosas en la vida de las que a nadie le gusta hablar. Nadie que no sea blanco, claro.



Y entonces ¿qué haces después de eso? Quizás conseguir un trabajo con el mismísimo Duke. El es el Héroe y la suya es la banda de la que uno no se va, pero esta vez te pide que te largues por un incidente con un trombonista y arreglista llamado Juan Tizol.


A él no le gusta (lo que hago) y viene a la sala debajo del escenario donde estás precticando durante el descanso y comenta que eres como los demás negros de la banda, que no sabes leer. Tú le preguntas a Juan en qué se diferencia él de los otros negros y él te sale con que una de las cosas en que se diferencia es que ÉL ES BLANCO.



Así que lo haces volver arriba corriéndole a patadas. Sales de la sala de ensayo, te diriges al escenario con tu bajo y te colocas en tu sitio, y en el momento en que Duke baja la batuta para atacar "A-Train" y se alza el telón del Apollo Theatre, un aullante y vociferante Tizol arremete contra ti blandiendo su navaja.



El resto lo recuerdas sobre todo por las palabras del propio Duke en su camerino, mientras se cambia después del espectáculo.
  • Bueno, Charles -dice, jovialmente, mientras se pone unos gemelos Cartier en los puños de su preciosa camisa hecha a medida- podrías haberme avisado, ¡no has contado para nada conmigo! Por lo menos podrías haberme dado una pista con unos pocos acordes antes de montarte ese número a lo Nijinski. Te felicito por la actuación, pero ¿por qué no nos informasteis Juan y tú sobre el adagio que teníais planeado para poder grabarlo?
    Tengo que decir que nunca he visto a un hombre grande más ágil, ¡no he visto nunca a nadie dar saltos tan tremendos! La pirueta sobre el piano llevando el bajo fue colosal. Cuando después hiciste mutis pensé "Pues sí que tiene miedo de la navaja de Juan este hombre y a la velocidad que va ya debe estar en la camita de su casa".




Pero no, volviste a entrar por la misma puerta con tu bajo aún intacto. Por un momento tuve la esperanza de que hubieras decidido sentarte a tocar, pero lugar de eso ¡partiste en dos la silla de Juan con un hacha de incendios! De verdad, Charles, eso es destructivo. Todos sabemos que Juan tiene una navaja, pero nadie se lo ha tomado nunca que lo siento, Charles... nunca he despedido a nadie... pero tienes que dejar la banda. Ya tengo bastantes problemas. Juan es ya un viejo problema, y con él puedo arreglármelas; pero parece que tú tienes un montón de trucos nuevos. Me veo obligado a pedirte que seas tan amable de presentarme tu dimensión, Mingus.

Con esa manera encantadora de decirlo, es como si te hiciera un cumplido. Sintiéndote honrado, das la mano y dimites"
(Charles Mingus - Menos que un perro)
(Esta entrada no hubiera sido posible si Félix -Svengali- no me hubiera recomendado la lectura de este libro)


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