26 sept. 2009

Otra de esas historias con chica triste en primer plano.


"Siempre me he sentido como un alma vieja. Me sentía como si tuviera cuarenta cuando solo tenía ocho años."


No es normal que una chica que acaba de cumplir 24 años pueda hacer un comentario semejante; pero el caso de Melody Gardot, cantante norteamericana de jazz vocal y pop, es singular. Desgraciadamente singular.
Siendo muy joven
cantaba y tocaba el piano, más por afición que por otra cosa, en los ambientes nocturnos de Filadelfia, su ciudad de residencia.
Con solo 19 años, en el 2003, su vida cambió para siempre: un Jeep Cherokee se cruzó con su bicicleta ocasionándole
fracturas pélvicas, lesiones espinales y otras de tipo cerebral con perdidas de memoria y problemas en el habla. Casi se le dio por muerta y su recuperación requirió un año de hospital, múltiples operaciones y una penosa terapia de rehabilitación que incluía el reaprendizaje de las tareas más sencillas.
En esa terapia su amor a la música fue fundamental. Ella se sentía como un vegetal, pero aconsejada por los médicos se decidió a escribir canciones
desde su propia cama hospitalaria grabándolas en una cinta.
Ya recuperada parcialmente, aunque obligada a llevar bastón y con enormes problemas de fotosensibilidad que le obliga a llevar gafas oscuras para protegerse de la luz solar, publica los temas de su convalecencia en un EP titulado "Some Lessons: The Bedroom Sessions" de cierto éxito en las emisoras del Noreste.
Su segundo disco de 2006, "Worrisome Heart" que lleva el título de su más conocido tema, la convierte en una cantante fundamental en ese difuso territorio, entre el jazz y el pop, que tanto odian los puristas pero que en su haber cuenta con gente tan de primera línea como Peggy Lee, Eva Cassidy o los grandes de la bossa nova. 2009 ha sido un año my prolífico para Melody. Ha sacado un álbum en directo "Live from SoHo" y un excelente "My One and Only Thrill" que la ha lanzado a la fama mundial.
Un consejo, si os interesan este remillete de canciones, no busquéis en ella solo esa dulzura y suavidad que tanto se lleva como música de fondo en aeropuertos, centros comerciales o en cadenas del estilo FNAC o Starbucks. Aquí hay dolor y unas enormes ganas de combatirlo a través de un arma invisible pero poderosa: la música.
Estas son las propias palabras de Melody Gardot:

"Para ser honestos con ustedes, estar en el escenario y en un estudio de grabación son las experiencias más placenteras que puedo tener ya que durante ese tiempo no siento ningún dolor. Creo que eso es fundamental, algo así como cuando te duele la cabeza y alguien te golpea en el estómago haciendo que te olvides de lo que te dolía antes. Sin embargo, no soy de las que me despierto por la mañana y olvido mi buena suerte. Me olvido de muchas cosas, pero de ella no."



23 sept. 2009

Chicos del boogie woogie


"Ahora cuando os diga que paréis, no quiero que os mováis y cuando diga moveros, quiero que hagáis boogie woogie"
Con estos términos aleccionaba a los bailarines el pianista de Alabama Clarence Pinetop Smith el 29 de diciembre de 1928, en su grabación "Pine Top's Boogie Woogie":



Era la primera vez que aparecía la palabra boogie-woogie en un título; pero antes, mucho antes, se tocaba con ese estilo peculiar en los tugurios negros del Delta del Misisipi o de Texas. En realidad la idea consistía en imitar el estilo del blues. La mano izquierda ejecuta figuras repetitivas como las notas bajas propias de ese estilo musical y la melodía es ejecutada a través de las figuras sincopadas de la mano derecha. Estamos hablando de un piano golpeado sin piedad por pianistas afroamericanos autodidactas que al tener vedado el paso a los conservatorios, desconocían las complejidades y sutilezas de la música clásica occidental. Una música para dar ritmo a la fiesta y al baile.
Hasta los años 20 no hay testimonios fonográficos de este estilo aunque si sabemos el desprecio con que era contemplada esta música por los compositores del ragtime y el primitivo jazz. En la década prodigiosa, Chicago se convierte en destino de miles de afroamericanos que huyen de su aciago destino en el sur. Es allí donde pocos meses antes, un paisano de Pinetop, Cow Cow Davenport graba un tema con las características del boogie-woogie e inspirado por el sonido del tren. Suena así:




Pinetop Smith, por su parte, fue un hombre con mal fario. Tres meses después de la grabación muere asesinado en una sala de fiestas. Albert Ammons y Meade Lux Lewis, sus jóvenes discípulos, intentaron proseguir su senda pero eran años difíciles los de la Gran Depresión si vieron obligados a abandonar la música y dedicarse a otras labores.
El ángel de esta historia es una vez más, John Hammond. El mítico descubridor de talentos musicales y enorme productor, escucho a principios de los 30 una grabación de Meade Lux Lewis de 1927. Enamorado de la grabación y con su insaciable sed musical removió tierra y cielo hasta encontrar a aquel pianista. Era 1935 y buscando a uno, encontró a dos.
Este es el tema de Meade Lux Lewis, en la versión de 1937:



Albert Ammons, inicia su carrera discográfica en 1936 con todo un bombazo, lo titula "Boogie-Woogie Stomp" y homenajea al famoso tema del fallecido Pinetop:



El inquieto John Hammond siguio en su búsqueda de nuevos talentos y puso su mirada en la turbulenta Kansas City, la ciudad del pecado en los años 30. Allí es donde localizará también a un dúo singular. Se trataba de un pianista extraordinario llamado Pete Johnson y lo más sorprendente, un cantante que se atrevía con aquella música enérgica llevándolo a su propio terreno, Big Joe Turner.



Puestos los mimbres, el cesto estaba casi hecho y John Hammond y lo presentó al distinguido público del Carnegie Hall en las Navidades de 1938. El concierto se llamó "
From Spirituals to Swing" y en él intervinieron figuras del blues, del jazz -su otro gran descubrimiento en Kansas, la Orquesta de Count Basie- y nuestros chicos del boogie-woogie. Éxito clamoroso, grabaciones por doquier. Actuaciones en dúo, en trío, en cuarteto. Contrato exclusivo en un selecto club del Village neoyoquino e incorporación del boogie-woogie al repertorio de las orquestas y cantantes de moda. Quince años más tarde el boogie-woogie, tuvo un hijo que llegó a ser grande y famoso. En 1954, Big Joe Turner puso su semilla con este tema inequívocamente boogie-woogie :



Pasaron los años, ahora lo del boogie-woogie parece como muy antiguo, pero no os engañéis, aún hay gente con el suficiente atrevimiento. Es el caso de The Puppini Sisters:

18 sept. 2009

¿Quién se atreve con Bill Evans?


Niño Josele se atrevió con Paz, su álbum del 2006 dedicado al pianista.
Temas intimistas, cálidos, primorosamente tratados y llenos de energía creativa.
Una producción del casi imprescindible Javier Limón con el cineasta Fernando Trueba y un montón de acompañantes extraordinarios incluyendo a Joe Lovano, Jerry González, Estrella Morente y Marc Johnson, antiguo contrabajista de Bill Evans.
Esta es la grabación original de Peace Piece tal como aparece en el álbum de 1958,
Everybody Digs Bill Evans:



Y esta otra, la versión que encabeza el disco del excelente guitarrista almeriense:

13 sept. 2009

Armónicos


Larry Adler (1914-2001)

Toots Thielemans (1922)

John Mayall (1933)

Steven Tyler (1948)

Antonio Serrano (1974)

8 sept. 2009

El sillón del Presidente


En los dominios de la desmesura, lejos de rutinarias contingencias, todavía permanece vacante el sillón del "Presidente Negro", Feli Anikulapo Kuti:



En realidad, nunca llegó a presidente de Nigeria. Las dos veces que lo intentó, no le dejaron que se presentara a las elecciones.
Le tenían miedo. Era demasiado poderoso aunque solo tuviera su música, su voz y un grupo de fervientes seguidores enganchados a su mesianismo, que vivían con él en la República de Kalakuta, la comunidad que creó en Lagos para darle vida a su esperanza.
Desde la música. Contra los poderes de la opresión postcolonial: oligarquía, ejército, policía... y en favor de los sufridos habitantes del África Negra.



Desde la música.
Creando el más poderoso movimiento musical del África Negra: el afrobeat.
Una curiosa mezcolanza de ritmos africanos de base con una melodía alimentada por múltiples instrumentos de viento. Por encima, las voces recuerdan al esquema de pregunta-respuesta de la música gospel: una omnipresente voz principal y un coro femenino replicando. En el cóctel cabe música yoruba, jazz, blues o funky. Zombie es su himno mayor, aquel por el que Fela Kuti estuvo a punto de ser asesinado. Una crítica despiadada contra el militarismo africano:



Temas largos, casi infinitos que desesperaban a sus productores.
Desafiando todas las normas.
Tocando todos los instrumentos posibles ya que dominaba más de diez. Proclamas, sermones, lemas, textos exagerados y extremos. A veces absurdos. Como el propio Fela Kuti, siempre en los límites.
Kalakuta fue arrasada dos veces por los militares. Tras la primera, falleció su madre -antigua lider feminista nigeriana- y él quedó maltrecho. Ambos habían sido defenestrados
literalmente desde un piso alto de la comuna.
Fela no tardó en tomarse su venganza, quizás algo extraña: se casó con 27 mujeres y organizó un nuevo partido político, "El Movimiento del Pueblo", para presentarse a las elecciones. A los 20 meses, conseguido su objetivo político, se divorció de 20 de ellas.
En 1997, Fela Kuti muere de SIDA.
No quiso recurrir a ningún tipo de medicina.
No reconocía tener esa enfermedad.
Parece ser que decía:
"Esa es una enfermedad del hombre blanco"



3 sept. 2009

Eldar en el camino


La historia de Eldar me recuerda a esas historias de atletas prodigiosos viviendo en alguna remota de África hasta que finalmente, por pura casualidad, son descubiertos por un cazatalentos norteamericano que les ofrece una vida nueva pródiga en dinero, fama y honores en el país de las grandes oportunidades:



Eldar Djangirov, un apellido con resonancias jazzísticas, nació en 1987 en Kyrgyzstan, república exsoviética del Asia Central. Con 5 años empezó a tocar el piano y tan solo con 9 actúa en un festival de jazz donde conmociona a un aficionado americano hasta el punto de meterse en mil gestiones para conseguir que siga su carrera en Estados Unidos. Primero Eldar viaja allí a un campus de verano y luego se instala de forma permanente con su familia. Con tan solo 14 años, hecho insólito en el mundo del jazz, graba un primer álbum: "Eldar". Sus siguientes dos discos, siempre como líder, también fueron grabados antes de cumplir los 18: "Handprints", y otro con la colaboración de grandes músicos como John Patitucci y el recientemente fallecido Michael Brecker titulado "Eldar", como el primero, aunque en otra compañía.



Eldar no es un músico adscrito a un determinado jazzístico. Su prodigiosa soltura al piano le permite tocar de cualquier modo y manera, aunque quizás sus maravillosos y casi mágicos dedos lo emparenten con los malabaristas Oscar Peterson y el irrepetible Art Tatum.



¿Nos encontramos con el clásico niño prodigio que se desgastará por el implacable paso del tiempo?
¿Es la panacea para el ansioso mundo del jazz necesitado siempre de alimentarse con nuevas figuras?
¿Una esperanza? ¿Una ilusión? ¿Una quimera?
Ahora mismo tiene conciertos en los grandes santuarios de esta música y es invitado especial en la habitual retahíla de festivales y conciertos. Sus seguidores crecen en todas partes y su último disco, "Re-imagination" del 2007, es realmente hermoso y original.
Seamos cauteloso y no carguemos demasiadas responsabilidades a sus espaldas. Solo tiene 22 años.

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