27/12/2009

Podría ser el próximo año...


¿Por qué no?


18/12/2009

¿Jazz y/o arqueología?




Fue grabar y besar el santo. La cantante italiana Roberta Gambarini (ver la entrada Pasad por la puerta) lanzó su primer disco en solitario, "Easy to Love", en el 2006 y se convirtió en la nueva esperanza, luego han llegado otras, en el hambriento panorama del jazz vocal femenino. Su acompañante de aquel año, el viejo y siempre caballero Hank Jones dijo que no había aparecido una cantante tan buena desde los años 50. ¿Cosas del hambre?



Con Easy to love, fue nominada a los premios Grammy del año 2007, al igual que con el último, So in Love acaba de ser nominada para los del año 2010.



Aunque ahora las cosas le van viento en popa, Roberta ha trabajado duro para conseguirlo. Empezó a cantar en clubes del Norte de Italia y se presentó a varios concursos para nuevos talentos. En 1998 consigue una beca para estudiar en Boston y siendo una cantante completamente desconocida queda en tercer lugar en el Festival Thelonious Monk de Jazz Vocal. Luego todo fue sobre ruedas actuando con grandes big bands y pequeños grupos e imponiendo un estilo vocal de corte instrumental con predominio de temas en estilo scat, siguiendo la estela de su admirado Louis Armstrong



La prueba más admirable de su purismo vocal y de su conocimiento casi arqueológico de la historia del jazz, la tenemos en su interpretación de "On the sunny side of street" que reproduce nota a nota, solo a solo, una famosa grabación del mismo tema en un disco legendario de 1957 de Dizzy Gillespie, Sonny Stitt y Sonny Rollins.
Así aparece el tema en "Sonny Side Up"



Así lo canta ella, en Easy to love. Podéis hacer un juego: escuchar ambas versiones durante un determinado período de tiempo o un número determinado de acordes y comprobar si existen o no existen diferencias entre ellas:

12/12/2009

El chico salvaje de la armónica


Cadillac Records es una película que pretende reflejar el nacimiento y desarrollo del sello Chess, puntal imprescindible en el desarrollo del blues de Chicago y del posterior rock and roll en su vertiente afroamericana. 
Creo que es una propuesta fracasada a pesar de la buena recreación de ambientes y la aceptable interpretación de casi todos los actores, exceptuando al siempre flojo Adrien Brody.
Después de verla, uno tiene la sensación de que hay demasiados elementos sueltos y que el director necesitaba simplificar la trama para dar coherencia a ese batiburrillo de temas y personajes diferentes. En ese sentido el detalle más significativo es convertir la que fue creación conjunta de dos hermanos, Leonard y Phil Chess, en el protagonismo único del primero, ignorando al segundo.  Otro detalle simplificador es la dicotomía que se establece entre el pausado, seguro y siempre coherente Muddy Waters y el alocado, impulsivo y violento Little Walter. Sobre este último se  centra esta entrada:




La escena anterior corresponde al momento en que el armonicista graba su mítico My Babe, intercalándola con otras imágenes, como aquella en que le descerraja un tiro a un músico en plena carretera por plagiar su nombre artístico, un fenómeno muy habitual entre los cantantes de blues del período si recordamos el caso de los dos Sonny Boy Williamson. (Ver entrada)
Precisamente la estela de los  Sonny Boy Williamson fue la que tomó el pequeño Walter Jacobs cuando se escapó de casa de sus padres con 12 años. Trabajaba donde podía, vivía  en la calle y iba adquiriendo una soltura inusitada con su instrumento. Cuando llega a Chicago su vida cambia al entrar en contacto con el movimiento musical que iba cambiar el blues para siempre. Además en las primeras grabaciones de finales de los 40, consigue amplificar su instrumento de una forma novedosa ya que no se limita a aumentar su sonido si no que comsigue distorsionarlo creando otro diferente y desde entonces mil veces imitado. Sad Hours, su número 2 en las listas de 1952 es buena prueba de ello:



Aunque la película se recrea en sus actitudes extemporáneas y en las peleas con su mentor y jefe de grupo, Muddy Waters al que intenta arrebatar a su mujer, Little Walter fue cosechando éxito tras éxito en aquellos años 50. 




En los 10 primeros puestos de Billboard colocó  las siguientes canciones:
1952 "Juke" 1
1952 "Sad Hours" 2
1953 "Mean Old World" 6
1953 "Tell Me Mama" 10
1953 "Off the Wall" 8
1953 "Blues with a Feeling" 2
1954 "You're So Fine" 2
1954 "Oh, Baby" 8
1954 "You Better Watch Yourself" 8
1954 "Last Night" 6
1955 "My Babe" 1
1955 "Roller Coaster" 6
1956 "Who" 7
1958 "Key to the Highway" 6
1959 "Everything Gonna Be Alright" 25


Un éxito que ningún otro bluesman, incluyendo al propio Muddy Waters, ha conseguido alcanzar. Toda aquel esplendor se vino abajo con el triunfo del rock and roll y con la vida progresivamente más tumultuosa de Little Walter. Ni siquiera la gira europea de 1967 que tanto  influyó en la revalorización de muchos músicos de blues, le hizo salir de su relativo ostracismo. De aquella época son algunas de las pocas imágenes que se conservan de él actuando. Aquí toca la armónica con Hound Dog Taylor:



Un año más tarde tuvo una pelea le provocó una trombosis coronaria y fallece mientras dormía en el apartamento de una amiga. En Cadillac Records las cosas son diferentes: malherido va a casa de Muddy Waters y muere en brazos de la esposa de éste, el gran amor de su vida. Muddy está presente cuando retiran el cadáver. (Muerte de Little Walter)

6/12/2009

Desde el puente a Camelot

Cuando Sonny Rollins abandonó el puente de Williamsburgh, donde se dice que se refugiaba cada noche para tocar su saxo y reflexionar sobre que iba a hacer con su vida...
No, ésta no es la forma más adecuada de empezar tratándose de Nueva York y Manhattan.
Mejor hablemos de Camelot y de como en aquel reino sin igual, el más gentil de los caballeros Sir Lancelot (del Lago) requería en amores a su señora la reina Ginebra:
 "Si alguna vez tuviera que dejarte no podría ser en verano. Ya que si te viera en verano no podría irme. Tu pelo manchado por la luz del sol, tus labios rojos como llamas...
Pero si yo tuviera que dejarte tampoco podría ser en otoño. No sé como podría dejarte en otoño...
¿Y podría dejarte corriendo alegremente por la nieve o en una tarde invernal cuando te captura el resplandor del fuego?
Si alguna vez me fuera. ¿Cómo iba a ser en primavera? Cuando en primavera yo estoy embrujado por ti.
No, ni en primavera, ni en verano, ni en invierno, ni en otoño. No, nunca podré dejarte del todo"
If I ever I would love es el tema de amor entre Lancelot y Ginebra con el que se inicia el segundo y definitivo acto de  Camelot
. Se trata de un musical de 1960, creación de Alan Lerner y Frederick Loewe, de éxito extraordinario en Broadway y cuya banda sonora  fue líder de ventas durante más de un año. El gran Richard Burton representaba al rey Arturo, la reina Ginebra era Julie Andrews y Lancelot era interpretado por Robert Goulet en su primer papel relevante:



En 1967
Joshua Logan rueda la versión cinematográfica del musical. Richard Harris es ahora el rey Arturo, Vanessa Redgrave es Ginebra y un sorprendente Franco Nero hace del casi invencible caballero:


Volvamos ahora al gran Sonny Rollins, esforzado y autocrítico paladín en pos de un anhelado Grial musical. En su vuelta a la escena, era el año 1962, unió sus fuerzas con otros bravos caballeros: Jim Hall a la guitarra, Ben Riley a la batería y Bob Cranshaw al contrabajo. Fichó por el sello RCA y demostró  con su disco The Bridge, que estaba preparado y dispuesto para combatir y triunfar en su noble causa musical. 

Creo que lo logró ya que considero a Sonny Rollins como la misma quintaesencia del jazz. 
Aquí lo tenemos interpretando, en el mismo año de su "resurrección", If I ever I would love. Se trata de una grabación desde San Francisco, del programa Jazz Casual de la televisión americana. Incluso los errores de retransmisión, típicos de la época, no pueden empañan la enorme calidad del grupo:

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