15 jun. 2010

Slim y un poco de slang

La prueba más palpable de que el jazz no es una música tan erudita y sesuda como nos han hecho ver los amigos de darle brillo a los diplomas, es la existencia en su seno de una vía cómica soterrada debajo mismo de su corriente principal. Grandes estrellas del género: Louis Armstrong, Jimmy Lunceford y su célebre orquesta, el extraordinario Fats Waller y como no el gran Cab Calloway, eran amigos de convertir sus actuaciones en verdaderas espectáculos variopintos donde tenía cabida todo: música, baile, sketchs humorísticos y hasta sesiones de magia. Uno de aquellos showmen "multimedia" fue Slim Gaillard.



De un “bocazas” tan tremebundo como Slim, capaz de crear un lenguaje propio -el vout- ininteligible para el resto de humanos se puede esperar cualquier cosa. Según él, había nacido en Cuba, había trabajado en el campo y luego cuando su padre empezó a trabajar en una línea de cruceros marítimos se lo llevó consigo dejándolo lamentablemente “olvidado” en la isla de Creta. Luego –insistía Gaillard- por sus propios medios se trasladó a Chicago y se dedicó a multitud de oficios peregrinos antes de dedicarse a la farándula musical. Pura leyenda, pero a él le valía y a nosotros quizás también.



Cantaba, tocaba la guitarra mientras realizaba acrobáticos pases de baile e incluso tocaba el piano con las palmas hacia arriba. A finales de los 30 inició una fructífera colaboración con el contrabajista Slam Stewart que tendría sus frutos con un superhit donde el scat llegaba a niveles prácticamente supersónicos: Flat Foot Floogie (with a Floy Floy).


La guerra separó a ambos músicos pero antes tuvieron la oportunidad de actuar en Loquilandia, una de las películas más disparatadas que ha parido Hollywood y conocida en inglés con el título de Hellzapoppin'. Este es un número inolvidable del film.



El sustituto de Slam fue Bam, Bam Brown, con el que tuvo un enorme éxito recién concluida la guerra: Cement Mixer. Aquella fue una época de gloria donde Slim tuvo la oportunidad de compartir cartel y hasta alguna grabación con Dizzy Gillespie y Charlie Parker. Incluso el trompetista incorporaría algo del humor de Slim a sus actuaciones posteriores en los 50, especialmente con su orquesta bop.

(Si queréis, ahorraros el parlamento del primer caballero poned el vídeo a partir de 1 minuto y 12 segundos)


En el mismo período tiene otro éxito con un tema cuya letra está formada por una sucesión de nombres de platos de comida en árabe. Alguna emisora de radio pacata la prohibió por considerándola  degenerada al incitar al sexo y al consumo de drogas.



Convertido en un ídolo para los hipsters y beatnicks, salió casi divinizado en un pasaje de "En el camino" de Jack Kerouac:

Slim se sienta al piano y golpea dos notas, dos do, después dos más, después una, después dos, y de pronto el bajista, un tipo corpulento, sale de su ensoñación y se da cuenta de que Slim está tocando C-Jam Blues y aporrea con su enorme dedo índice la cuerda y se inicia una sonora y potente pulsación y todo el mundo se mueve al compás y Slim sigue mirando tan triste como siempre, y tocan Jazz durante media hora, y Slim enloquece y coge los bongos y toca ritmos cubanos tremendamente rápidos y en egipcio, en todos los idiomas que conoce, y sabe innumerables idiomas. Finalmente termina la actuación; cada actuación dura dos horas. Slim Gaillard se queda apoyado en una columna, mirando tristemente por encima de las cabezas de quienes le hablan. Le ponen un vaso de bourbon en la mano.
-Bourbon-oruni… gracias-ovauti.
Nadie sabe de dónde es Slim Gaillard. Dean soñó en cierta ocasión que tenía un hijo y que su vientre estaba todo hinchado y azul mientras estaba tumbado en la yerba de un hospital de California. Bajo un árbol, junto a un grupo de negros, estaba sentado Slim Gaillard. Dean volvió hacia él unos desesperados ojos de madre.
-Ahí lo tienes-oruni -decía Slim.
Ahora Dean se acercó a él, se acercó a su dios; creía que Slim era Dios; caminó arrastrando los pies hasta él y le hizo una reverencia y le rogó que se sentara con nosotros.

Fue un momento de éxito fulgurante pero pasajero. En los 60 desapareció prácticamente de la escena artística -hizo algún cameo esporádico en series de tv- y se dedicó al negocio hostelero. Enamorado del Reino Unido desde sus actuaciones con el Jazz at the Philarmonic de Norman Granz, se instaló allí en los 80 donde siguió actuando hasta su muerte en 1991.


13 comentarios:

  1. esta asignatura, me temo, no la dan en los talleres de música/os. sera que no sale en el real book.

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  2. Gracias por descubrirme a Slim Gailliard, que escucharé en otro momento.
    Y gracias también (acabo de cerrar la boca) por el vídeo de la película "Loquilandia". Dios Santo!! Que forma de bailar!!!

    Un abrazo Doc.

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  3. Exelente post Dr.Krapp, nunca antes me había detenido mayormente ni apreciado como lo hago ahora en este post, a este estpendo músico y comediante extraordinario. Te felicito, magnífica la historia y los videos que has subido de Slim.
    Saludos,

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  4. Creo que para este genial "showmen" igual hubiera valido contar que salió de un arca encallada donde lo dejó su padre, Doc. El jazz talvés perdíó otro probable Charlie Cristian o Ellington, pero ganaron los que disfrutaron viendo sus ejecuciones filtradas del colector principal del "mainstream" en esos absurdos shows y anárquicas películas. Interesante la observación de Kerouac: "sigue mirando tan triste como siempre". Así me pareció al verlo, gracias a tu entrada, por primera vez.

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  5. De los músicos que nombras en el primer párrafo los conozco a todos sin embargo a Slim Gaillard no lo conocía, qué personaje desde luego es de leyenda. Seguro que me hubiera dejado hacerle fotos y además es muy fotogénico. Ese último Take the 'A' Train es una genialidad.

    Saludos y abrazos, Doc.

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  6. Que grande eres Krapp. También en este linea aunque menos payaso (en el sentido más digno y cariñoso del término), Lionel Hampton. Hubo un tiempo en que la música era diversión y no algo que cuando escuchas te miran raro, incluso te llaman intelectual.

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  7. Gracias, Eduardo, encantado de verte por aquí.

    No, no sale, Jesús. No dan créditos por ella y además parece poco seria.

    Seguro que después de haber sido rodada la escena, siguieron bailando, bailando y bailando. Un abrazo, Torcuato.

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  8. Muchas gracias, Hector. No fue un personaje de primera línea musical pero tiene su importancia en el desarrollo de todo ese movimiento cultural negro en momentos de especial discriminación.

    Cada uno desde su posición elige un camino. El de Slim no era el más ortodoxo, Armando pero también tiene su lugar incluso como influencia a otros artistas más "serios" según las convenciones tradicionales.

    Seguro que no le importaría dejarse fotografíar y contigo saldría más guapo que para él era salir más extravagante ya que lucía unas pintas muy curiosas en aquellos mojigatos añós 30. Saludos, Esther.

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  9. ¿Grande, Dizzy? Grandes eran ellos por hacer lo que hacían en aquel tiempo tan difícil. Lionel Hampton era también un prodigio del buen humor y del humor además de un vibrafonista y director de orquesta prodigioso.

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  10. Todo un carácter Slim Gaillard. Hay quien dice que tanta excentricidad le perjudicó como músico, porque la gente sólo veía sus locuras. Pero que le quiten lo bailado. Eh, he descubierto que tengo un par de discos de Slim y Slam, je, je.

    Salud.

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  11. Quizás no quería ser trascendente y con pasar un buen rato con su público le bastaba, Troglo. Tu discoteca es una caja de Pandora de la que puede salir cualquier joya insólita. Lástima no haber cuidado de mi colección de discos como tú de los tuyos.
    Salud.

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  12. Para los neófitos, en este espacio siempre hay sorpresas gratas y magistrales lecciones. Eres una "enciclopedia musical" Dr. Krapps.

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