31 de dic. de 2010

Adiós al embajador


"El pianista de jazz y compositor estadounidense Billy Taylor murió a los 89 años en Nueva York a raíz de un paro cardíaco, según cita hoy el "New York Times" en declaraciones de su hija. Taylor, que prefería ser llamado Dr. Taylor por el diploma que había obtenido en pedadogía musical, comenzó su carrera en clubs famosos de la gran metrópoli como 'Three Deuce' y 'Birdland', donde tocaba swing y bebop. Pero alcanzó verdadera fama en todo el país a través de sus composiciones.
Sus programas llevaron a que el jazz fuese respetado como verdadera forma artística, valor que esta corriente musical no tenía cuando Taylor, hijo de un dentista y de una maestra, comenzó a tomar clases de piano a los siete años.
Con el tiempo, Taylor comenzó a dar clases en la Universidad de Long Island y en la Escuela de Música de Manhattan. Fue, entre otros, miembro del Consejo de Cultura de la ciudad de Nueva York, al que también pertenecían compositores como Leonard Bernstein, y asesor del Centro Kennedy para las Artes Escénicas en Washington.
Compuso alrededor de 300 obras, entre las que destaca el gospel 'I Wish I Knew How it Would Feel to Be Free', canción que, grabada en un primer momento por Nina Simone, se convirtió en los años 60 en himno extraoficial de los movimientos por los derechos civiles."
(EL MUNDO.ES)




"Aunque no era un innovador, Taylor, era lo suficientemente flexible como para tocar swing, bop y otros estilos de vanguardia sin perder su propia personalidad". (Scott Yanow en Allmusic Guide)



Billy Taylor poseia una rara combinación de creatividad, inteligencia, visión , compromiso y liderazgo, cualidades que le convirtieron en uno de nuestros tesoros nacionales más apreciados (All About Jazz) 



Y un regalo para el Año Nuevo de un trío de ases:

17 de dic. de 2010

Nos seguimos viendo, Blake

Blake Edwards ha muerto y no dejamos de sentirnos como ese individuo resacoso con ínfulas de escritor que intenta dar un vuelco a su humillante vida de gigoló. Apenas unas líneas insatisfactorias en una máquina de escribir y suena una canción. Una de las más maravillosas canciones que haya sonado jamás en una pantalla de cine. Abre su ventana y la ve y al mirarla todos nos enamoramos de ella. Diosa moderna que ha forjado nuestros más bellos ideales.



No podemos dejar de recordar a aquella pareja predestinada a ser feliz en un futuro que se presentía prometedor y cristalino. Pero todo se vuelve negro, el envés que todo anhelo de felicidad conlleva, en forma de sobrecargadas dosis de alcohol. Se rompe el idilio y un escalofrío nos recorre por dentro en un final amargo y sin remisión.



Y como no recordar esta canción tan sesentera interpretada por la poderosa Fran Jeffries en la primera versión de la Pantera Rosa esa vuelta de tuerca, ácida y sarcástica, a tanta historia de infalibles detectives.



Aquí el bienintencionado Hrundi V.Bakshi busca integrarse en los nuevos ritmos pero necesita una mejor comprensión de ciertas normas básicas de la nueva modernidad. Un pulpo hindú en un garaje, como nos ha pasado a todos nosotros alguna vez.



Y como final, una divertida versión del célebre You and Me, en la película con la que Blake  logró demostrar la gran versatilidad dramática de su mujer, Julie Andrews fuera  de sus roles habituales. Aquí Julie está acompañada por un extraordinario Robert Preston. Todos estos temas fueron creados o aderezados por eso genio imprescindible y primordial llamado Henry Mancini.

9 de dic. de 2010

En la isla de Jesús

Me fío mucho de los entusiasmos ajenos y más cuando proceden de una persona que demuestra día a día desde su blog Desde mi cadiera lo buen explorador que es en ese territorio que algunos miramos con cierto reverente temor llamado free jazz. 



"por recomendar algo de blake de lo mucho e inmensamente bueno, su duo con jeanne lee de primeros de los sesenta. sin duda uno de los mejores discos de jazz vocal de la historia. "the newest sound around" (victor). ¿de que coño sirve una isla desierta si no te puedes llevar este disco?" (Jesús)
Este comentario entusiasta de Jesús en el blog de Esther Cidoncha me ha puesto en la pista sobre un maravilloso disco que no conocía. 



Mi contacto diario con este mundo de Internet, con este mundo de blogs, me ha enseñado a entender que aquello que predicaba Sócrates a sus discípulos hace 25 siglos sigue en plena vigencia. Me estoy refiriendo al reconocimiento de la propia ignorancia y al deseo, casi la necesidad, de aprender algo nuevo cada día. Yo por ejemplo he aprendido hoy a apreciar este maravilla que supuso el debut discográfico de la cantante Jeanne Lee y del pianista Ran Blake allá en 1962. Por cierto, el motivo que dio pie a ese comentario es una fabulosa foto de Esther Cidoncha en su blog. Aquí podeis verla



Cierto, Jesús, una isla desierta sería menos isla y más desierto si no pudiéramos contar con música como ésta.
 

1 de dic. de 2010

Cuatro joyas en serie

Cada vez cuesta más ir al cine. Nuestras acogedoras celdas domésticas disponen de los medios necesarios para satisfacer nuestras necesidades de ocio sin tener que salir de la colmena. El cine tradicional se ha convertido en un festival de fuegos de artificios, películas bobaliconas para adolescentes, unos cuantos films de figuras relevantes que a duras penas mantienen el tipo o lo pierden vergonzosamente –caso de Woody Allen, Coppola etc…- y esos pocos films exóticos que han triunfado en los últimos festivales. Frente a este panorama desolador, los mejores creadores han decidido desarrollar su carrera en la televisión, un medio denostado hasta la nausea pero que hoy en día ofrece productos de calidad inusitada. Grandes productos de ficción acompañados de excelentes bandas sonoras, casi siempre. He decidido recordar cuatro de las series que más me han impresionado en las últimas décadas a través de sus temas principales. Para muchos será un territorio trillado de tan conocido. Para mi un bonito recuerdo a cuatro joyas que me han hecho disfrutar de lo lindo. Empezaré por los 90 con dos series que rompieron los moldes, que propiciaron el boom actual y que con los años se han convertido en objetos de culto. El tema de la primera está compuesto por un por entonces desconocido compositor recién licenciado en Berklee que pronto se especializaría como compositor de series de televisión. David Schwartz no volvió a tener un éxito aquel que le lanzó a la fama y le hizo ser candidato a un premio Emmy.
A pesar de su ya por entonces larga carrera musical, vinculada al jazz y a la composición, Angelo Badalamenti alcanzó fama universal a la sombra del director David Lynch, en películas como Terciopelo Azul, Mulholland Drive y sobre todo gracias a esta inolvidable pieza maestra  para la serie de mayor impacto de los 90. 
  
Dos producciones emblemáticas de la última década pero cuya trascendencia rebasa esos límites. Creo que estamos hablando de dos de los mejores ficciones jamás salidos de un estudio de televisión norteamericano. La primera es mucho más que una película sobre la Cosa Nostra y el mundo que la ha hecho posible, en ella se traza una radiografía implacable de la familia americana actual solo comparable a lo que en el terreno caricaturesco nos ha revelado Los Simpson. A Alabama 3, un oscuro grupo británico que gusta de coquetear con múltiples géneros musicales, le tocó el premio gordo cuando su tema Woke up this morning -un título que remite al comienzo de muchas letras del viejo blues- fue elegido como sintonía de Los Soprano.
 

Baltimore es una de esas antiguas ciudades americanas del Este. De esas que hemos oído nombrar un montón de veces pero de lo que no sabríamos trazar una imagen, un paisaje, un monumento significativo. Gracias a The Wire (Bajo escucha) ahora nos parece increíblemente cercana por lo menos su lado oscuro, como si pusiéramos una lupa delante de  un cuadro hiperrealista. Corrupción, droga, redes mafiosas, policía, política, extorsión ¿Es Baltimore así o solo una obra de  ficción pergeñada por David Simon, en la  que se refleja el estado de descomposición que se puede percibir en cualquier metrópoli actual? No lo sé, me conformo con saber que es una obra de arte difícilmente repetible en la pequeña pantalla. El tema principal es el mismo en las cinco temporadas aunque con distintos intérpretes. Way Down on the Hole es una de las piezas más notables de ese gran disco de Tom Waits titulado Franks Wild Years (1987). En la serie me quedo con las versiones de la primera y segunda temporada.  The Blind Boys of the Alabama es un grupo creado ni más ni menos que en 1939 por un grupo de jóvenes invidentes volcados hacia los espirituales. Hasta hoy mismo han cosechado grandes éxitos como los Grammy del 2002 al 2005 como mejor álbum de soul gospel original. Su versión de Way Down on the Hole es el de la primera temporada de la serie.
En la segunda temporada brilla la interpretación original de Tom Waits. Esa melodía quejumbrosa, abismal, inquietante tan cercana al estilo más genuino de su autor.

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