10 feb. 2011

Swing Heil!


Veinte años antes de que el rock entrase en Alemania a través de Hamburgo, ciudad portuaria y abierta a los mil vientos que recorren el mundo; veinte años antes, por tanto, de que el más famoso grupo del pop mundial forjase su identidad en el viejo barrio de St. Pauli; un grupo de valerosos muchachos, los Swingjugend, intentaba vivir y disfrutar de la música con la que se identificaban aún a costa de jugarse el pellejo. No era un fenómeno local de la ciudad hanseática aunque allí alcanzó enorme transcendencia, en todas las grandes ciudades alemanas grupos de jóvenes aparentemente hedonistas desafiaban al terror nazi a través de sus ropas holgadas al estilo británico, sus inseparables paraguas negros, sus pelos largos cubiertos de brillantina y su infinito amor por la música swing.


Son imágenes de "Los rebeldes de swing" (Swing Kids) película norteamericana dirigida por Thomas Carter en 1993 que refleja aquel ambiente libertario enfrentado a la intolerancia fanática del régimen nazi. Durante todo el Tercer Reich la propaganda insistió en su rechazo a aquella música negra promocionada por capitalistas judíos que despertaba los instintos más primarios y lascivos gracias a ritmos africanos que amenazaban con enturbiar la salud física, moral y espiritual de la juventud aria. Un fracaso en toda regla, incluso en plena Guerra Mundial, que obligó al nazismo a hacer mil piruetas para reconducir la situación desde la pura represión- centenares de chicos swing terminaron en campos de concentración- hasta la creación de orquestas que reconvirtieran las letras de los temas  más populares del swing dándoles un contenido antialiado, racista y pronazi. Este es el caso de Charlie and His Orchestra que en 1939 interpreta de esta manera el célebre St. Louis Blues.


Una moda que habiendo nacido por pura emulación de lo que ocurría en el resto del mundo occidental -en Francia a los jóvenes que estaban en la misma onda se les llamaba zazús- es duramente reprimida por las autoridades lo cual provoca un movimiento de reacción que sorprende a un régimen que necesita una juventud sumisa, uniforme y entregada a la causa.


Muchos de aquellos muchachos que solo querían divertirse se convirtieron en  parte del movimiento de resistencia civil al nazismo. Tenían sus redes clandestinas para conseguir discos, ropa, maquillaje o para poder bailar la música que les gustaba en ambientes no controlados. Sus casas estaban repletas de elementos identificativos de los grandes ídolos del swing, en especial de aquellos que por su condición racial o étnica estaban especialmente mal vistos por los nazis: Benny Goodman o Artie Shaw por ser judíos, Django Reinhardt por ser gitano, Louis Armstrong, Duke Ellington etc.. por ser negros. 
Aunque las preferencias de estos jóvenes iban más bien hacia los grandes jazzmen americanos, en Alemania había también grandes orquestas consagradas al género. Quizás la más sobresaliente de todas fuera la dirigida por Kurt Widmann en Berlín que sobrevivió hasta bien entrada la guerra y siguió teniendo una enorme popularidad cuando se reconstruyó tras el final del régimen. Este es quizás su mayor éxito, en plena época nazi.


  En la escena final de Los Rebeldes del SwingPeter Müller el personaje principal es capturado y llevado en un camión por la Gestapo y su hermano pequeño corre detrás del vehículo mientras se animan con el grito Swing Heil, el lema que tomaron como propio los
Swingjugend remedando el saludo oficial Sieg Heil. Una forma de proclamar bien alto que aunque lo repriman, el swing y todo lo que le envuelve, seguirá viviendo en las siguientes generaciones.

15 comentarios:

  1. Interesante entrada sobre un movimiento que desconocía, Doc. Gracias.

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  2. Gracias a los dos por el esfuerzo de leer esta entrada un poco menos musical que otras aunque ella sigue ahí al fondo, como siempre.

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  3. Toda una historia, Doc. La música siempre es peligrosa, siempre es rebelde, aunque traten de domesticarla, que es lo habitual.

    Abrazos.

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  4. Una historia fascinante en verdad , Troglo donde la música, la moda e incluso el esnobismo pueden ser una forma de lucha contra eso que Georges Barssens denominaba "La raza de los patriotas, de portadores de estandartes. Los felices imbéciles que han nacido en alguna parte"
    Abrazos

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  5. Domesticar nos quieren domesticar a todos siempre en cualquier ámbito.

    Viva el swing heil siempre!

    Y desde aquí felicito a todo el pueblo valeroso egipcio. En concreto, me gustaría que las mujeres egipcias consiguieran más libertades de las que tienen y pudieran romper los roles y estándares a los que son sometidas. Deseo que ellas luchen por ello.

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  6. Es dura la lucha insumiso y a veces tiene que palpar a tientas ante tantas presiones que te dicen que debes acatar y someterte. Citas el ejemplar caso egipcio pero se podría hablra también de la rebelión de las mujeres italianas contra ese pájaro llamado Berlusconi.

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  7. La música es siempre un buen aliado. Mucha marcha. Muy interesante aunque no he conseguido que se carguen todos los vídeos, tardan mucho.

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  8. Marcha contra las marchas. Saltos y frenesí frente al terrible paso de oca, Angie

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  9. Nada de menos musical Krapp… es absolutamente musical. Nuestras emociones, recuerdos, amores, pecados, placeres, lugares…nuestra vida está llena de música.

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  10. Estoy de acuerdo, Nico, la música está dentro de nuestras vidas e incluso se permite el lujo de generar más vida, ampliando nuestras emociones, más allá de lo que podríamos concebir sin ella.

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  11. Gran post estimado Dr. Krapp.
    Para mi, el tema de fondo en este tema de las marchas, es la LIBERTAD; que es también, la sangre que corre por las venas del jazz.
    Esa palabrita, la LIBERTAD, siempre fue el terror de los dictadores y dictaduras.
    Los nazis le llamaron Arte degenerado a todas esas manifestaciones artísticas que se fabricaban con la palabrita y desafiaban el orden marcial.
    Yo, amigo Krapp. estoy corrompido y te confieso que me encanta el arte degenerado (el jazz, el cine contestatario y la pintuta degenerada)... pero no se lo digas a nadie.
    Saludos jazzeros

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  12. Gracias, Kuto, no se lo pienso decir a nadie no vaya a ser que la gente se atreva a descubrir lo maravilloso que puede ser una buena degeneración.
    Por cierto lo de Hitler y el arte dtiene mucho que ver con que no vendiera un cuadro cuando era pintor de paisajes. Mira hasta donde puede llegar el rencor humano aunque luego lo revistan con palabrería inmunda y acciones repugnantes.

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  13. Que buena entrada te has mandado!!
    Coincido con Kuto que el jazz es sinónimo de libertad, pero quiero agregar que la música (de cualquier estilo) ha sido siempre un gran vehículo de resistencia a la opresión.
    Ah, me olvidaba, guarden un lugar para mi en el club de los depravados que yo llevo la guitarra.
    Saludos!

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  14. Estoy de acuerdo con tu visión y a ese respeto resulta significativo lo que ocurrió en Alemania no solo con el jazz si no con la misma música clásica -Wagner por un lado- frente al rechazo de los nazis a todo lo que se escapase de la tradición.
    Vente con la guitarra y tráete al grupo si quieras. Por cierto, ya sabes que Dajngo tuvo muchos problemas con los nazis e intentó huir en varias ocasiones a Suiza temiendo por su vida al ser gitano.

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