27 mar. 2011

Una Liz entre tinieblas

De adolescente hizo una película que se titulaba "La chica que lo tenía todo", pero no es cierto, le faltaba voz. Pero ella era "la fierecilla indomable" y quiso intentarlo:


La edad la convirtió en una mujer de belleza madura con cierto aire de matrona británica, donde las huellas de una vida sentimental agitada ennoblecían un rostro que seguía siendo inconcebible hermoso. Sin embargo, uno no puede dejar de recordarla con 19 años acompañando al cadalso a su partenaire Montgomery Clift en Un lugar al sol. Esta es su hermosa banda sonora creada por Frank Waxman, aquel músico judío escapado del nazismo y conocido por ser el compositor de El Ángel Azul, Rebeca, El Crepúsculo de los Dioses, Objetivo Birmania etc..


En 1954 es Helen Ellswirth, una vividora autodestructiva en La última vez que vi París, inspirada en una novela de Scott Fitzgerald que refleja livianamente la vida al límite de los grandes escritores norteamericanos de la Generación perdida en la capital francesa. Esta es una versión de su tema principal interpretado por el extraordinario Johnny Hodges.


Y en 1958 llegó Maggie la gata. Maggie la tórrida. Maggie la superhembra dispuesta a derribar las murallas de Jericó con su prodigiosa sensualidad. Para vencer la gélida resistencia de su apuesto y equívoco marido, obsesionado por su amigo muerto, un eufemismo para reflejar lo que en la obra de Tennessee Williams era abierta homosexualidad. Este es un fragmento de su banda sonora. En el Spotify hay un hermoso tema con el mismo título a cargo de Dinah Washington. (Este es el enlace para quien tenga el programa)


La relación caníbal entre Richard Burton y Liz Taylor no solo dio pingues beneficios a la prensa cuché durante varias décadas, también sirvió como excusa para que la pareja protagonizara varios fogosos melodramas que reflejaban la crisis de el concepto tradicional de pareja en los enloquecidos años 60. Indudablemente la película prototípica en este sentido fue ¿Quién teme a Virginia Wolf? donde una Liz Taylor, gorda, vulgar y frustrada fustiga y es fustigada por su marido, un profesor universitario alcohólico, ácido y autodestructivo. Tuvo un merecido óscar por su mejor interpretación delante de una pantalla. 
Ella, la luminosa, alcanzó la luz entre las tinieblas del deterioro y la decadencia. 
Este ese el tema Who's Afraid of Virginia Wolf, interpretado por el rey del órgano Hammond, Jimmy Smith.

21 mar. 2011

Ese canto triste

Hoy, Día Mundial de la Poesía y primero de la primavera boreal, sólo puedo imaginar un canto así.


Y si canto triste
es porque no puedo
borrar el miedo
de mis pobres ojos.
Yo no amo la muerte
ni su paso tan helado,
no la quiero para hoy, ni tampoco como recuerdo;
que me gusta el latir de ese corazón que, luchando,
da vida a la muerte a la que lo han condenado.


Cuando yazga, yazga en la tierra, que mis errores
no causen pena en tu pecho;
Recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino;
Recuérdame, recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino.





El domingo es triste, mis horas son de insomnio
Amado, las sombras con las que vivo son infinitas
Las pequeñas flores blancas nunca te despertarán
Allá donde el coche fúnebre de la tristeza te ha llevado
Los ángeles no tienen intención de resucitarte
¿Se enfadarían si pienso en reunirme contigo?

14 mar. 2011

Cantabile

Hace unas semanas en Música para gatos, el magnífico blog de mi amigo Jazzy, se hacía referencia al concierto que en 1997 dio en el Blue Note de Tokio, el pianista francés Michel Petrucciani acompañado del batería Steve Gadd y del bajista Anthony Jackson, su grupo de entonces, casi su grupo postrero.
El concierto es el origen de un disco realmente excepcional publicado a título póstumo en 1999, varios meses después de la muerte del pianista tras una crisis pulmonar que su precaria salud no pudo superar. 

Tal como dice Jazzy
"Trio en Tokio es una interesante colección de 8 temas, siete de ellos compuestos por Petrucciani más una cumplida versión del clásico "So What" de Miles Davis, en la cual este trio nos demuestra de forma eficaz lo efectivo del formato. Una extraordinaria base rítmica creada por Gadd y Jackson sobre la cual Petrucciani parece volar sin complejos, ofreciéndonos una auténtica demostración de su impresionante sentido de la melodía y la armonía..."
Con el mismo grupo, similar belleza, la misma luminosidad y puede que incluso con mayor compenetración con sus compañeros, el 8 de febrero de 1998 ofrece en el Kultur Und Kongresszentrum Liederhall de Stuttgart el que sería uno de su últimos conciertos del que tenemos testimonio videográfico. En él se repiten cuatro temas del concierto de Tokio. Su clásico e imprescindible Little Peace in C For You, el extraordinario September Song, su versión del So What de Miles Davis y ese bellísimo Cantabile, un himno embebido de gospel y soul cuya poderosa melodía se pasea impunemente desde hace unos días por mi cabeza. Sin duda, un rompecascarones de rompe y rasga.
Os dejo con las dos versiones. Si os apetece elegid alguna, yo soy incapaz. Las dos me encantan.

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