25 abr. 2011

Hindi Zahra, reina mestiza

Dos sábados atrás, mientras medio mundo se sometía al imperialismo futbolero encarnado en esa falsa antinomia merengona-culé, éste que escribe, prescindiendo de sus arraigadas querencias balompédicas, fue a un concierto de Hindi Zahra y he de confesarlo : salí ganando


Hindi se ha convertido en una auténtica sensación en la música europea con su primer disco, Handmade, publicado por Blue Note a principios del 2010. Un álbum que responde a la perfección al mestizaje personal de la cantante: nacida en Marruecos, residente en París desde los 15 años y cantando en inglés y en menor medida en bereber o francés. Mestizaje personal y mestizaje musical para una intérprete que grabó su disco con un mimo exquisito, rompiendo las falsas barreras entre géneros y donde cualquier amante de la música sin etiquetas puede encontrar motivos para el placer.


Hindi Zahra en directo es una cantante magnética que te arrastra a donde ella te quiere llevar. Se acompaña de un guitarrista poderoso muy de la escuela de Django Reinhardt -el mismo del vídeo anterior-; de otro guitarrista y ocasional instrumentista de banjo realmente sorprendente; de un batería contundente y un percusionista atento a las más nimias sutilezas. Mucho ritmo y un swing contagioso que te hace vibrar y mover las piernas en cada uno de sus temas.
Las comparaciones podrían ser posibles, pero no hablo de una nueva Norah Jones. Es cierto que comparte con la hija de Ravi Shankar una voz sensual y envolvente pero se sitúa fuera de ese marco excesivamente comercial en el que se desenvuelve la americana. Creadora total, Hindi es compositora, productora y mezcladora de sus temas. Una manera de trabajar que responde muy bien al título de su álbum: hecho a mano.
Reconfortante Hindi Zahra, una reina mestiza en el territorio de las etiquetas.

12 abr. 2011

Un libertino con conciencia y un músico insatisfecho



Al final el libertino reflexiona sobre sus actos y parece arrepentirse de sus acciones. Es posible que no sea capaz de despojarse de si mismo y bajar de su estatus de triunfador infalible, pero al menos ganará sensibilidad hacia el entorno mientras sigue conquistando. La sociedad ha cambiado y el Don Juan contemporáneo no tiene que sufrir el castigo divino y ser arrastrado al infierno para penar sus culpas.  
Alfie, la original, es una película de Lewis Gilbert de 1966 basada en una pieza teatral de Bill Naughton y protagonizada de forma magistral por un chulesco y arribista Michael Caine. Una obra de una misoginia inconcebible para estos tiempos de irrefrenable ortodoxia moral pero afín a aquel mítico Swinging London, alocado y sesentero, que tan bello se nos muestra a lo largo de la cinta. La canción final es de una jovencísima Cher sobre un tema de Burt Bacharach pero el conjunto de la banda sonora es obra de un insospechado Sonny Rollins y este tema inolvidable aquí versioneado por el mismo autor en 1982:


Cuando estaba actuando en el Ronnie Scott de Londres a principios de 1965, le llegó a Sonny la propuesta de realizar la banda sonora de Alfie. A su vuelta a Nueva York compuso los temas y reunió a su alrededor a 9 grandes músicos de la escena de la Gran Manzana. Gente como Phil Woods, J.J. Johnson, Kenny Burrell, Roger Kellaway, Frankie Dunlop y sobre todo Oliver Nelson que le ayudó en la composición, en los arreglos y también tocó el saxo tenor. La experiencia fue muy gratificante para Sonny pero se quedó con las ganas de repetirla hasta 1999. A Oliver Nelson le fue mejor y tras su traslado a California a finales de los 60, tuvo la oportunidad de componer temas de éxito para la pequeña y gran pantalla. Transition Theme for Minor Blues es otro de los temas de Alfie.


Esta hermoso tema en tiempo lento On Impulse, con un solo impresionante  de Sonny Rollins, es otra de las piezas maestras de la banda sonora. Que la disfrutéis.

4 abr. 2011

La orgía rítmica de Trilok Gurtu

El sábado pasado asistí al concierto inaugural del XVI Ciclo de Jazz de la Fundación Barrié de la Maza en A Coruña a cargo de Jan Garbarek y su grupo formado por Reiner Bruninghaus a los teclados, Yuri Daniel al contrabajo y el percusionista indio Trilok Gurtu
Fue una actuación entretenida y variada donde el estilo atmosférico y frío del músico noruego se combinaba con la soltura armónica y rítmica de sus acompañantes. Tantos años después, Garbarek sigue siendo el chico ECM por excelencia. Sigue fiel a ese sonido que creó y desarrolló la discográfica alemana ofreciendo propuestas musicales desde territorios alejados del jazz tradicional,  especialmente echando las redes en ese vivero inagotable hoy llamado World Music. Pocos músicos en el mundo del jazz han sido más denostados que Jan Garbarek. Cuando era joven por pertenecer a la cuadrilla free de Albert Ayler o Cecil Taylor y de los  80 para acá, por acercarse a ese extraño cóctel que se denominó New Age y que  ignoro si sigue funcionando. 
Me gustó el concierto, me gustaron los solos de su ya viejo colaborador Reiner Bruninghaus y sobre todo me encantó Triluk Gurtu.  Imaginaros en directo algo parecido a ésto:


Trilok es un músico singular. Empezó su carrera como batería a la manera occidental pero se fue introduciendo progresivamente en el estilo percusivo de su India natal convirtiéndose en uno de los principales virtuosos de la tabla, un instrumento compuesto por  dos tambores: uno  pequeño de madera, melódico que se toca con dedos y palma; y el otro armónico, de metal, que se toca con dedos, palma y muñeca. El poderoso y magnético estilo de Trilok Guru causó sensación en el mundo del jazz desde la década de los 70 y su estilo se afianzó con el desarrollo de la World Music en los 80.  John McLaughlin  formó un trío con él y ha tenido la oportunidad de tocar con  Don Cherry, Dave Holland, Pat Metheny o Joe Zawinul con el que podemos verle en plena orgía rítmica en este Orient Express:


Neboeiro de etiquetas