24 de may. de 2011

No te perdono, Bob

No tienes perdón, Bob ¿cómo se te ocurre cumplir 70 años?  Seguramente disimularás y pondrás esa cara de cemento arrugado que se te ha quedado tras tu larga y azarosa vida. Eso es lo jodido.  Ya no eres aquel chico displicente, chulesco y engreído que se veía en aquel maravilloso documental de Pennebaker reflejando tu gira por el Reino Unido en 1965. Inolvidable aquella escena en que canta maravillosamente Joan Baez, tu novia por entonces y tu sigues escribiendo aparentemente imperturbable. 

Te he visto actuar en dos ocasiones. La primera en 1993. Era el Concierto de los Mil Años y tú eras uno más en  un cartel difícil de igualar: Chris Isaak, George Benson, Neil Young, los Kinks, Bob Dylan, Robert Plant, John Mayall, Sting, Eric Burdon, Bo Diddley, Wilson Pickett, Jerry Lee Lewis y Chuck Berry. Algún malévolo dijo que se le llamaba de los mil años por la suma de las edades de los intérpretes, pero realmente fue algo imborrable para todos los que estuvimos allí. La verdad es que de reconocer que tu actuación no me llamó excesivamente la atención, después del éxtasis vivido poco tiempo antes con los Kinks.
  Recurro al cronista de El País Nacho Saenz de Tejada para intentar recuperar el recuerdo ido:
Bob Dylan tampoco es un prodigio de generosidad pero en La Coruña no decepcionó a quien quiso acercarse, aunque fuese solo un instante. Su versión de Just like a woman estuvo bañada por ese dramatismo que solo tienen los grandes cuando intentan permanecer vivos a través de la autodestrucción artística, rompiendo sus canciones en mil pedazos hasta hacerlas irreconocibles y recreándose con seriedad y rigor.”


Siempre he adorado este tema: "Ah, finges como una mujer, haces el amor como una mujer y sufres como una mujer, pero rompes a llorar como una niña"
Volví a verte a finales de los 90. Es curioso, al contrario que en el jazz, en los conciertos de rock, pop o como tú prefieras llamarlos, necesitamos que nos repitáis las mismas canciones tal y cual  las conocemos. Sin embargo tú siempre has sido un rompepelotas y nunca cantarías  el mismo tema de la misma manera en que todos lo queremos recordar. Así pasó entonces y así ha pasado siempre contigo.

Machacas las canciones. Las trituras. Casi las aullas. Apostaría a que estás harto de ellas.
Tantas veces repetidas. Tantas veces convertidas en letanías para tantos. Significando tanto para tantos. Quizás te tiente aplastarlas para ver si sale algo nuevo de ellas. Alguna materia fertil que tú no conozcas. Algo propio. Cuando alguien es así de grande, adquiere la voz de todos y pierde su propia voz. Eso te ha pasado a ti y puedo entenderlo. Pero lo de cumplir 70 años, eso, Bob, eso no te lo perdono.


19 de may. de 2011

Otra más de Galijazz

Con motivo del Día das Letras Galegas , el 17 de Mayo, le dediqué una entrada a la festividad en mi otro blog: Círculo de los Suicidas Perezosos. Pasemos ahora de la letra a la música, una excusa como cualquier otra, para dedicar otro repaso musical al jazz que se hace por estas tierras. Hay una faceta que me interesa muco de estos músicos: son compositores, es decir, abren el mapa del jazz a nuevos sonidos. No se limitan a dar otra vuelta de rosca a territorios excesivamente trillados.  
Empezamos con Sumrrá un trío sólido y prestigioso formado por Manuel Gutiérrez al piano L.A.R. Legido a la batería y Xacobe Martínez Antelo al contrabajo. Varios discos y múltiples actuaciones por varios continenetes con ese sonido atmosférico, intimista y evocador que nos puede hacer recordar al jazz nórdico. Os recomiendo ésta hermosa y fotogénica entrada de Esther Cidoncha sobre ellos.

En este corto Paco Charlín demuestra sus cualidades al contrabajo. Se trata de una figura emblemática del jazz gallego y uno de sus principales animadores desde una triple condición: como músico, como profesor del Seminario Permanente de Jazz de Pontevedra y como editor del sello discográfico independiente Free Code Jazz Records.

Virxilio da Silva es un joven guitarrista que ha grabado su primer disco solitario, Odysseia, en el sello de Paco Charlín. A pesar de su juventud, apenas 26 años, ya tiene cierta experiencia discográfica a través del trío S.O.S. Aquí tenéis un enlace a su página Myspace con alguno de sus temas
De sur al norte y dos bandos en conflicto. El Seminario de Jazz de Pontevedra frente el Conservatorio Superior de Música de A Coruña. ¿Jóvenes leones contra la Vieja Guardia anquilosada? ¿Desprecio  soberbio hacia los que han mantenido la llama en los tiempos difíciles? ¿Intereses económicos y políticos por medio? Mejor ignorar los términos y centrarse en lo que importa: la  música. 

Profesor del Conservatorio es Roberto Somoza (saxo), aquí acompañado por Quinito Mourelle al piano.

Alberto Conde es profesor de de piano en el Conservatorio y aunque de origen venezolano ha vivido en estas tierras desde su infancia. Aquí está acompañado por Baldo Martínez al contrabajo, Nirankar Khalsa a la batería y por Cuchus Pimentel un instrumentista exótico en Galicia: toca la guitarra flamenca.

9 de may. de 2011

Trane en trance

La Saint John Will-I-Am Coltrane African Orthodox Church fue creada en el año 1971 seis años después de que Franzo King alcanzase la revelación en 1965 tras escuchar al saxofonista en una actuación en San Francisco. Monseñor King consagró los seis años que tardó en crear su iglesia a comprobar que efectivamente John Coltrane era un hombre elegido por Dios para guiar las almas de los hombres.

Cualquier proceso de purificación conlleva una búsqueda y una renunciación. Quizás Coltrane no fuera muy consciente de esa espiritualidad que se le atribuye, pero sí de la necesidad de purificación de su sonido y consecuentemente de si mismo. 

Escribía en una carta a un amigo en 1962:
El músico de jazz no tiene que preocuparse por la falta de una filosofía positiva y afirmativa. Se desarrolla en nuestro interior. El fraseo, el sonido de la música testimonia este hecho. Hemos sido naturalmente dotados para ello. (…) La superficie entera del globo terráqueo es nuestra comunidad. Como puedes ver para nosotros es realmente fácil crear. Nacimos con ese sentimiento que brota sin importar las condiciones existentes

Y sin embargo sí pertenecía a una comunidad determinada que sufría unos momentos de esperanza y espanto. Una comunidad por la que tomó partido tras los trágicos sucesos en Alabama: la bomba que mató a cuatro niñas negras en una iglesia, las palizas a los defensores de la integración racial o el encarcelamiento de Martin Luther King.
"El cambio siempre es difícil de aceptar. También vemos que esos innovadores buscan siempre revitalizar, extender y reconstruir el status en sus áreas respectivas como sea. Con mucha frecuencia, son los rechazados, los parias, los ciudadanos inferiores de las muchas sociedades a quienes dan tanto sustento. A menudo son personas que soportan grandes tragedias personales en sus vidas. Sea cual sea el caso están dirigidos por esa constante grandiosa y eterna: el impulso creativo"

Coltrane siempre se sometió a su impulso creativo, hasta el punto de que tras construir una hermosa y sofisticada catedral de sonido gracias a sus portentosos conocimientos teóricos, su trabajo y su tesón; descubre que quiere algo más, que su música necesita un alma, un espíritu que la recorra, una savia que le proporcione vida y energía. 

Obligado a empezar de nuevo, volvió la mirada hacia si mismo y allí encontró todo lo que necesitaba. Fueron los demás los que lo convirtieron en héroe, en mito, en iluminado. Él sólo quería seguir buscando.

2 de may. de 2011

Son House entre Dios y el diablo

Escribe Ted Goia en su excelente “Blues: la música del Delta del Mississippi” que Son House era un hombre de marcadas contradicciones. Cantando proyectaba su voz hasta las últimas filas y en cambio hablaba en voz muy baja, casi susurrando.

¡Oh, me voy a hacer religioso
me voy a unir a la Iglesia Baptista
¡Oh, me voy a hacer religioso
me voy a unir a la Iglesia Baptista
Voy a ser un predicador baptista
y no tendré que trabajar.
Son House era capaz de cantar un blues tan irónico después de decirle a su público, su descreído público juvenil de los 60, que debían elegir entre Dios y el diablo ya que ambos no caben en el mismo saco.

Sostiene Ted Goia que Son House cantando como poseído en Preachin' the Blues nos recuerda a Jacob luchando toda la noche con el Ángel de Jehova
Efectivamente, la vida de Son House se movió siempre entre el fervor religioso y sus pulsiones profundas hacia la "pecaminosa" música profana.  Con su vieja guitarra rota y su cuello de botella usado como slide, con su voz poderosa e intensa y su letras ardientes, Son House  se convirtió junto a Charley Patton en el gran pionero del blues del Delta y principal mentor del mítico Robert Johnson.

Y sin embargo nunca dio demasiado valor a su música. Puede que tuviera buenas razones para ello, más allá de sus escrúpulos religiosos: cuando iba a dedicarse de forma profesional se vio involucrado en un crimen tras una reyerta callejera. Él siempre alegó que fue en defensa propia. El hecho es que acabó en la célebre cárcel de Parchman que con el tiempo se convertiría en el principal vivero de información para los estudiosos del blues rural.
  Después de aquella experiencia, Son House realiza su primeras grabaciones en 1930 cuando acompaña a un experimentado Charley Patton a la ciudad de Grafton. Esta es la versión de 1968, junto a Buddy Guy, de uno de sus temas memorables de aquella sesión.

Llegó la Gran Depresión y por razones puramente económicas aquellas canciones no tuvieron la repercusión esperada. Quebraron los sellos y los discos quedaron almacenados en oscuros archivos cubiertos de polvo. No había eco para aquella voz majestuosa. Las grabaciones de Alan Lomax en la década de los 40
para la Biblioteca del Congreso fueron por motivos puramente etnográficos y Son no tuvo la fortuna que acompañó a Leadbelly.
Muchos pensaron que el inspirador de Robert Johnson y colega de Charley Patton había muerto y se llevaron una enorme sorpresa cuando los "cazadores de viejos bluesmen" lo encontraron viviendo como jubilado de ferrocarriles en Rochester, muy lejos del Delta y al lado mismo de la ciudad de Nueva York. Fue como localizar la misma tumba de Tutankamon en 1964.  Luego llegaron 10 años de fama para un sorprendido Son House aupado a la gloria por un montón de hippies entusiastas. Se retiró en 1974 y murió en 1988.

Dice Ted Goia en su libro: "
Incluso cuando era viejo golpeaba las cuerdas con una gran intensidad (...) Parece que la música no se toca en el instrumento sino que se arranca de él (..) Produce la sensación de que la guitarra está suplicando que le dé un respiro"

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