14 de jun. de 2011

Un peu plus de la Nouvelle-Orléans, s'il vous plaît.

La ciudad de Nueva Orleans tiene apenas unos 350.000 habitantes aunque su área metropolitana supere ampliamente el millón. Datos cuantificables e inmediatos. Lo que no es cuantificable es lo que ha aportado esta ciudad a la historia de la música popular. Por eso uno se debe conformar con hacer pequeñas catas en ese casi infinito territorio y volver una y otra vez. 
Por ejemplo, sabemos que su fiesta más señalada es el Mardi Gras , el "Martes gordo", el Martes de Carnaval donde los orleaneses expresan toda la fuerza vital que llevan dentro. El Mardi Gras ha generado cientos de canciones pero si hubiera que elegir una que lo representase, una convertida en su himno representativo, sin duda habría que quedarse con este tema del músico más querido por la gente de la llamada "Crescent City": el legendario Professor Longhair

Otra cala cualquiera nos puede llevar ante la presencia de Lee Dorsey que empezó su carrera pública boxeando con el seudónimo de Kid Chocolate. Afortunadamente, Allen Toussaint -la fuerza motriz que ha movido la música de Nueva Orleans en los últimos 50 años- lo hizo bajar del ring y convertirlo en una figura del floreciente rock and roll, casi a la par de su famoso convecino, Fats Domino. Este fue el tema que hizo de él una estrella.

Hagamos otro sondeo en este territorio pantanoso. Casi hace treinta años que se separaron pero siguen siendo una leyenda en Nola, otro nombre para la metrópolis de los cien nombres. Ellos  nunca lo tuvieron claro: ¿Hacían jazz o rhythm and blues? Tampoco es un asunto importante para una ciudad que le da vida a cualquier condimento introducido en su guiso musical. Este tema de principios de los 80, homenaje a la urbe,  se revitalizo como estímulo emocional ciudadano tras el desastre del Katrina.

Irma Thomas era camarera a finales de los 50. Un mujer de clase trabajadora casada muy joven. Cantaba de fábula pero al hacerlo descuidaba su trabajo. El patrón la despidió y
Allen Toussaint la cogió al vuelo. Sin duda es una de las grandes figuras femeninas del soul. Aquí la vemos actuando con Galactic , un grupo entre el funk y jazz que está causando sensación en Nola desde mediados de los 90.

Me ha sabido a poco, tenemos que volver a hacer nuevas catas en Nueva Orleans. Sera necesario si queremos deslumbrarnos ante el fabuloso tesoro que se esconde bajo la ciudad de los pantanos.

8 de jun. de 2011

Donde todo empezó una vez.

Frente a la bazofia televisiva imperante a algunos nos queda un pequeño refugio, un “locus amoenus”, donde refugiarnos y sentirnos a salvo. Me refiero a esos prodigios narrativos que la televisión por cable americana, en especial la HBO, nos ofrece desde hace unos años con especial benevolencia. Treme es una de sus últimas propuestas.

El viejo y destartalado barrio de Nueva Orleans también conocido como Faubourg Tremé, centro de la cultura negra y criolla, intenta renacer de sus escombros pocos meses después del paso del Katrina. Un grupo heterogéneo de personajes intenta reconstruir la vida del barrio y la suya propia a pesar de las dantescas adversidades. Las naturales y las generadas por la inopia y la corrupción política. Una vez más David Simon, el autor de The Wire, nos muestra el latido de una ciudad con todos sus claroscuros y en este caso con toda su música, porque Treme es por encima de todo una serie donde se homenajea al inmenso, al casi oceánico mundo musical de Nueva Orleans.
Puede tratarse de un funeral con su ceremoniosa ida:

y su desenfrenada vuelta:

Puede ser un grupo de artistas famosos -y otros no tanto- lanzándonos rápidos destellos de su maestría:

Pero sobre todo es Nueva Orleans, esa ciudad, ese universo sonoro donde todo empezó una vez:

1 de jun. de 2011

La visión global de Avishai Cohen

Ese formulismo de la música clásica, donde cada músico ocupa en los conciertos un lugar determinado, ha sido heredado en otros ámbitos, como puede ser el jazz. El piano a la izquierda, según la perspectiva del espectador. A la derecha, la batería. Los sopladores, como diría Nicolás Peña, delante, en el medio. Detrás el contrabajo, aunque Mingus se saltaba ésto a la torera, por algo era Mingus. Avishai Cohen podría incluso tocar desde el camerino, al final del patio de butacas o en el tercer anfiteatro, siempre se notaría su presencia.

Hoy en día Cohen está en la cresta de la ola, pero nadie le regaló nada para llegar hasta allí. Nacido en un kibbutz israelí era un jovencísimo músico de apenas 18 años cuando decidió emprender la aventura neoyorquina. No era un niño pijo de familia adinerada y por ello, en vez de acumular diplomas en Berklee o Julliard, estudió en un conservatorio más modesto mientras se buscaba la vida trabajando en la construcción y tocando en el metro. Curiosamente aquel insólito contrabajista israelí consolidó su estilo haciendo música latina junto con Danilo Pérez. Más tarde llegó su hada madrina Chick Corea  y se lo llevó consigo. En el sello del pianista desarrollo la primera parte de su carrera discográfica. Este tema es de su primer disco, Adama.

Desde su tercer álbum, Colors, se atreve a combinar su bajo eléctrico o contrabajo, con el piano y la voz. Además es arreglador y productor de todos sus temas. La personalidad de Avishai como músico se fue consolidando y tuvo su refrendo definitivo con su salida de la órbita de Chick Corea en el 2003. Ese mismo año debuta en su nuevo sello, Razdaz Recordz, con Lyla, un disco intimista y variado donde incluso se atreve con una divertida versión del Come Together de los Beatles.

Continuo es un álbum donde la influencia de la música del Medio Oriente vuelva a aparecer con enorme fuerza gracias a su renovada colaboración con su compatriota Amos Hoffman. Avishai sigue proyectándose a las alturas y recibe calificativos desbordantes de las revistas especializadas. Para Downbeat es un "visionario del jazz de proporciones globales". Hasta los más escépticos están de acuerdo en una cosa: el gran atractivo de este músico reside en sus formidables actuaciones en directo donde se entrega a un deliberado furor musical. Buena prueba de ello es su disco del 2007 grabado  en el Blue Note de Nueva York.

Aurora es su penúltimo disco y Avishai aprovecha la para echar una mirada hacia sus orígenes sefardíes e incluso se atreve a cantar en cuatro idiomas diferentes: inglés, hebreo, español y en el casi extinguido ladino. Musicalmente es una mirada hacia un pasado perdido donde la mistura de elementos diferentes y contradictorios, lo que llamaríamos hoy fusión, fue posible. El sonido final es de una intensidad y una emoción pocas veces vista en los últimos años. Un tratado sobre la tolerancia cultural hecho desde el corazón y el sentimiento.

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