26 de sept. de 2011

La cabeza que sobra

Algunas grandes canciones tienen historias chicas:

"Suena el teléfono a las tres de la mañana. Medio dormido levanto el receptor y oigo la voz de Gardel que me dice con evidente satisfacción:
—Che viejo, acabo de encontrar una melodía macanuda para el tango " Por una cabeza".
Y procedió a cantármela ipso facto. No sé si sería porque todavía no me había despertado del todo, que al oír por teléfono el fruto de su inspiración, ni la melodía ni la letra me hicieron mucha impresión; y así se lo dije. Algo amoscado Gardel me contestó con su fina ironía: —Mira, Beethoven, vos te quedás con tus corcheas y semifusas; pero no te metas conmigo en asuntos de "matungos"
Me causó gracia la comparación beethoveniana y comprendí que nadie como él —carrerista empedernido y dueño de un dispendioso stud— podía hablar con más autoridad de temas hípicos; nadie como él podía conocer la emoción del jugador de ver a su caballo llegar victorioso al disco, ni sentir desaliento de verlo flaquear en el momento mismo en que un supremo esfuerzo lo hubiese colocado en la categoría de ganador. Como dicen los versos de su tango:
Por una cabeza
de un noble potrillo
que justo en la raya
afloja al llegar . . .”
Tal vez el producto de una "fija" conferida sigilosamente al oído, que fracasa en la raya. Sí, creo que Gardel tenia razón. Yo me quedo con mis corcheas. Además, yo sabía que, lo mismo que otras canciones que nos parecen triviales al principio, el genio de Gardel ennoblecería este tango hípico y lo elevaría a una altura insospechada."
(Terig Tucci - Gardel en Nueva York 1969)
Encontramos pues a Carlos Gardel a punto de rodar en Nueva York la película Tango Bar, pero ponerle la música a una letra del gran Alfredo Le Pera con el que compartiría destino
tres meses más tarde en el accidente aéreo de Medellín que segó su vida .
Dos famosos bailes marcan la crónica sentimental cinematográfica de esta canción. En Esencia de mujer (Scent of a Woman) -recreación norteamericana de la excelente Perfume de mujer de Dino Risi- el Teniente Coronel Frank Slade (Al Pacino) retirado del ejército a causa de su ceguera y profundamente amargado por su minusvalía invita a bailar a una desconfiada Donna (Gabrielle Anwar). Una escena mítica cargada de enorme intensidad sensual subrayada por la música aterciopelada del grupo The Tango Project.

El baile de Arnold Schwarzenegger y Jamie Lee Curtis con la que termina esa comedia divertida llamada Mentiras arriesgadas tiene connotaciones ciertamente burlescas.

Nada que ver con ese toque kitch y elegante, casi de cine negro o de comic sofisticado con el que Spielberg da un respiro al espectador en esa sofocante y extraordinaria La Lista de Schindler.

Hay muchas versiones de Por una cabeza. La de Andrés Calamaro, a tiro de click, tiene un comienzo casi flamenco y un buen acompañamiento musical pero a mi modo de ver no logra entrar en el espíritu que requiere el tema, haciéndolo demasiado lánguido y espeso. Creo que el acercamiento actual de ciertas figuras del rock argentino al antes denostado tango, aún siendo meritoria, en la mayoría de las ocasiones deja bastante que desear.
Me resulta más gratificante la del fantástico violinista Itzhak Perlman. El violín siempre ha hecho buenas migas con el tango.

Por último una versión jazzística del excelente trompetista argentino afincado en España, Guillermo Calliero. Se trata de una actuación reciente en el entrañable Cafe Central de Madrid.

17 de sept. de 2011

Alguien llora por mí

(Para Axis, que tiene un precioso blog y que se dio cuenta de  mi torpeza, al haber inhabilitado por error la posibilidad de dejar comentarios en esta entrada)

En octubre de 1932 la orquesta italoamericana de Ted Fio Rito, con el entonces cantante novel Muzzy Marcellino , le gana la partida al todopoderoso Paul Whiteman  publicando por primera vez este tema. En compensación, la versión del llamado "Rey del jazz" tuvo un éxito mucho más grande que la original.

500 o 600 versiones más tarde, ya en los 60,  Muzzy Marcellino vuelve a retomar el tema con el instrumento que le proporcionó más popularidad  gracias a su aparición en las películas de Disney o Sergio Leone.

En esos mismos años un dúo británico de pop algo relamido, Chad and Jeremy, consigue que el viejo tema vuelva a las listas de éxitos.

Ann Ronell es la autora de Willow Weep For Me y una de las pocas mujeres que pudieron entrar en esa gran fábrica de éxitos y eternos standards llamado Tin Pan Alley. Su mentor, su compañero, su pigmalión, quizás su amante fue George Gershwin a quien le dedicó el tema. Incluso los maldicientes llegaron a decir que Gershwin fue el autor real de la pieza y que le cedió los derechos a Ann como un regalo especial, algo que la posteridad y la bibliografía musical ha descartado.  

Ni que decir tiene que el jazz es el género musical que más provecho ha sacado de Willow Weep For Me. Por ejemplo, en esta escena de baíle llena de swing interpretada por Vera Ellen en la última película de los Hermanos Marx, Amor en conserva (Love Happy)

Cientos y cientos de versiones y arreglos para orquestas, pequeños grupos y solistas. 

¿Dónde elegir entre tanta variedad?
Ante la duda, me quedo con la que escuchándola suscitó esta entrada, la que me indujo a hacerla. No voy a ser nada original, aunque Art Tatum interpreto en muchas ocasiones este tema, la de 1949, del mismo año que la película de los Marx, ha quedado como la definitiva.

Para terminar una versión vocal realmente impresionante que no procede de la ortodoxia oficial jazzística. Se trata de la interpretada por la majestuosa Etta James, un nombre irreemplazable para los que nos gusta la música negra, sin fronteras.

8 de sept. de 2011

La larga espera de Junior Kimbrough

En el último año muy pocos temas musicales me han impresionado tanto como este Release Me de Junior Kembrough. Una guitarra obsesiva de sonido hipnótico y poderoso acompañando a esa voz cruda, casi gutural, que viene de algún lejano territorio; de un país que uno imagina primitivo y austero, casi descarnado.  Release me es un mantra que entra en nuestra sensibilidad como un afilado bisturí para llevarnos a un lugar íntimo y secreto donde poder recuperar cierta sensibilidad perdida, tan perdida que quizás nunca ha sido nuestra. 

La historia de Junior Kembrough es muy semejante  de la de su amigo y rival R.L. Burnside al que dediqué una entrada el 1 de agosto (Ver aquí). Como aquel procedía del norte del estado de Misisipi, tierra de colinas, bosques y aparceros, lejos de los inmensos campos de algodón que cubren el Delta. Como a Burnside le sobrevino la fama cuando ya había cumplido los 60 gracias al documental Deep Blues, realizado por el afamado crítico Robert Palmer y el director Robert Mugge. Estas son imágenes de aquella película en la que interpreta el tema que dio título a su álbum de debut : All night long.

Estamos en el ambiente abigarrado de una juke joint, una de esas viejos colmados -a veces simples barracas- donde la maltratada población rural de color que habita el sur profundo podía hacer cualquier cosa en su escaso tiempo libre: comprar comida, beber, bailar o escuchar a los músicos ambulantes de blues que se acercaban por allí. En ese escenario se curtió  el artista y fue donde desarrolló su carrera musical hasta cumplir 62 años.
A pesar de las deficiente acústica de estos locales, en este próximo vídeo podemos ver a  Kimbrough tocando a la guitarra una de su grabaciones antiguas, luego incorporada a su primer álbum.

Se dice que el pequeño Kimbrough se aficionó a tocar la guitarra tras encontrar la que se padre guardaba encima de un armario antes de ir a trabajar al campo. Una trastada infantil le llevo al mundo de la música de forma autodidacta y pronto encontró en Hudsonville, su ciudad natal, a músicos que le ayudaron a perfeccionar su talento. Como Burnside, Junior tuvo que buscarse la vida en diferentes oficios mientras tocaba en tugurios y realizaba alguna que otra grabación. Pero el éxito nunca traspasó el circuito de locales baratos del norte del estado y si algún "cazabluesmen" ocasional se había fijado en él, apenas tuvo repercusión para su proyección musical. 

Su fortuna cambió  tras el documental del 92. Fat Possum, la discográfica que le dio la oportunidad a Burnside, encontró en el músico de Hudsonville un nuevo filón. El éxito del disco All Night Long fue tan apoteósico que muchos lo consideran el mejor álbum de blues de la década. Inmediatamente grabó otro titulado Sad Days, Lonely Nights.

Éxito y triunfo para el bueno de Junior que sin buscarlo se convirtió en una leyenda viviente. El local que se compró con sus ganancias, un Juke Joint modernizado, se convierte a mediados de los 90 en una nueva meca para las grandes figuras del rock. Rolling Stones, U2, Sonic Youth
Iggy Pop -con el que llegará a actuar de telonero- pasan por allí intentando nutrirse o quizás vampirizar la savia del maestro. En 1997 publica su tercer y definitivo álbum en vida, Most Things Haven't Worked Out que lleva el título de este excelente instrumental.

Giras, viajes y un constante ajetreo para un hombre al que las cosas le llegaron demasiado tarde  cuando ya tenía mermada su frágil salud. Muere en enero de 1998 de un ataque al corazón. En su lápida alguien escribió: Junior Kimbrough is the beginning and the end of all music

Fue padre de 36 hijos.

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