29/5/2012

Cosecha del 58

Uno tiene buenos motivos para tenerle querencia al año 1958. En el territorio de la música popular fue un momento extremadamente interesante. El rock and roll ya se ha asentado definitivamente como la música de una nueva generación y ahora es tiempo de diversificarse y difundirse por el resto del mundo. Junto a los grandes mitos como Elvis, Chuck Berry y Little Richard triunfan en las listas americanas grupos vocales en la órbita del doo wop, como  The Coasters, Danny and the Juniors y ese maravilloso invento de Buck Ram llamado The Platters. Una propuesta inédita es la representada por Ross Bagdasarian, creador de uno de los primeros grupos virtuales de la historia donde él hacía todas las voces, Alvin and The Chipmunks. En 1958 alcanzó dos números 1 gracias a The Chipmunk Song (Christmas Don't Be Late) y ese divertido The Witch Doctor interpretado bajo el seudónimo de David Seville. Otros tienden sus tentáculos hacia el terreno instrumental  como The Champs y su deliciosa versión del célebre Tequila En la nómina de los triunfadores del año es obligatorio tener presente a Sam Cooke, la gran esperanza negra tras su reconversión del gospel al novísimo soul, a los ídolos juveniles Frankie Avalon, Pat Boone o Ricky Nelson y por supuesto a las amalgamas entre el rock y la tradición de Nueva Orleans del imponente Fats Domino.
También el jazz vive momentos álgidos. No es el tan celebrado 1959, pero está a la altura de otros años de ese septenio mágico que va de 1955 a 1961.
Por ejemplo, Ornette Coleman publica su primer álbum, Something Else! donde se adivina entre formas más o menos ortodoxas, cierto avance hacia territorios aún desconocidos. Al menos el sonido de su saxo supone una primera ruptura con la ortodoxia hard bop.
 

Es curioso que en el mismo año se publique otro disco de jazz con un título prácticamente idéntico y tan importante como el de Coleman  para la evolución del género. Somethin' Else, es efectivamente otra cosa, si lo comparamos con el álbum de Coleman. En la cubierta Cannonball Aderley es el artista principal, pero está acompañado por Miles Davis y ya se sabe si anda en medio el Príncipe de las Tinieblas solo hay un líder posible. No obstante el bueno de Cannonball sabe demostrar su clase a la menor oportunidad que le deje el "jefe".
  Miles

no solo tiene a su disposición el mejor grupo, además es el que aporta las mejores ideas.  Triunfa a lo grande en el Festival de Newport con su sexteto, en el que aparece Bill Evans y saca un disco memorable titulado Milestone donde el jazz modal adquiere carta de naturaleza. Terminemos en esta primera entrada sobre el 1958 hablando del monje. Cuando Miles echó a Coltrane de su grupo a causa de sus problemas con la droga, el saxofonista encontró refugio y consuelo bajo el amparo del pianista. Aguantó pocos meses y Trane cuando pudo demostrar que estaba curado de sus adicciones volvió al viejo redil del trompetista.  ¿Cual fue el motivo de ese giro, el magnetismo de Davis o las rarezas de Monk? Ya sin Coltrane, fue un año muy fecundo en la carrera discográfica del pianista donde parece vengarse de los años de ostracismo en Nueva York  a raíz de que se la hubiera  retirado la licencia para actuar en lugares donde se sirviera alcohol a principios de los 50. En este año de 1958, graba varios discos en el local de moda en la Gran manzana: el Five Spot. Entre ellos destaca uno que en perfecto español retrata bien la personalidad del maestro: Misterioso. Seguiremos.

20/5/2012

Palmas para Cannes


Estamos en la edición 65 del Festival Internacional de Cine de Cannes, la edad venerable en que los humanos corrientes se despiden de su vida laboral, al menos antes de la crisis. No obstante para la madre de todos los festivales de cine es una fecha más de su larga y acrisolada historia. Lo curioso es que Cannes nació como una alternativa francesa, y por lo tanto chovinista, ante la manifiesta parcialidad del Festival de Venecia en favor del eje italoalemán en la época prebélica. Tras la Segunda Guerra Mundial se convirtió en el festival cinematográfico por antonomasia tanto gracias a la calidad de las propuestas presentadas como por lo atinado de sus premios. Si queréis, comparad  aquí las películas triunfadoras en Cannes con la Palma de Oro, hasta 1955 llamado Grand Prix y poned al lado las que se llevaron los Oscars de la Academia de Hollywood en el mismo período. No hay color en favor del Festival. 
Recordemos pues a la gran fiesta del cine a través de las  bandas sonoras de algunos films que han encabezado su palmarés. Haciendo clic en cada título podéis acceder a un fragmento de la película original donde suena su  banda sonora. Abajo teneis una versión distinta, en clave jazzística.

1976 

13/5/2012

Booker Litle, deslumbrante y fugaz


En el santoral trágico del jazz hay un capítulo iluminado por la presencia de inmensos trompetistas muertos en su prometedora juventud. 
Clifford Brown, puede ser el paradigma. Fats Navarro, la alternativa a Dizzy en su propio territorio estilístico. Lee Morgan, algo mayor que los anteriores, era la gran  esperanza de su instrumento en el hard bop de los 60.  ¿Y Booker Litle?  
Booker Litle era ésto: Man of the words un tema dedicado a su productor y afamado crítico musical, Nat Hentoff, en un disco absolutamente imprescindible dentro de cualquier antología de jazz moderno: Out Front. La luz acompaña a la tragedia: el disco fue publicado el mismo año en que Booker Litle fallecía, con tan solo 23 años,  a causa de una uremia. 
Cualquier músico con 23 años es solo un principiante. Incluso en el jazz, donde abundan los genios prematuros, es difícil encontrar alguien con una personalidad tan original y propia a tan corta edad.  Booker Litle lo logró en una carrera musical de sólo 3 años. Parece imposible hacer tanto en tan poco tiempo, pero lo consiguió.  Cuando era un adolescente y estudiaba música en Chicago se encontró con Sonny Rollins. Éste le aconsejó que no se dejará influir demasiado por los otros músicos, que buscara su estilo propio, fuera bueno o malo. Al parecer siguió el consejo a raja tabla. A través de Rollins conoció a Max Roach que ve en el chico un sustituto ideal de Kenny Dorham o incluso del siempre recordado Clifford Brown. Booker Litle permanece con el quinteto de Roach durante dos años y graba su primer disco como solista: Booker Little 4 and Max Roach. En este vídeo en mal estado de 1958 podemos ver al grupo tocar en el programa Stars of Jazz de la ABC americana. . En 1960 Booker se ve con fuerzas para iniciar una carrera en solitario. Si ya con anterioridad había participado en grabaciones de Slide Hampton y Bill Henderson ahora se convierte en figura deseada por los grandes artistas del momento.  Coltrane y de nuevo Max Roach lo consiguen y es parte del elenco en dos discos históricos: Africa/Brass del saxofonista y ese manifiesto antiracista y comprometido de Roach titulado We Insist! Freedom Now.  
En sus dos últimos años llega a grabar hasta 14 álbumes pero ninguno de ellos alcanza la fuerza y calidad de los que realizó con un auténtico alter ego musical,  Eric DolphyFar Cry, con Ron Carter y Roy Haynes de 1960 y el ya comentado Out Front donde comparten cartel Julian Priester al trombón, Don Friedman al piano, dos contrabajistas Art Davis (con el arco) y Ron Carter y el maestro Max Roach a la batería. Es la pieza mayor de su carrera. Un disco sorprendente donde se concilian valores aparentemente opuestos: luminoso y oscuro, pulido y abstracto, audaz y clásico. Solo Mingus podría conciliar tantas cosas en una sola obra. La última gran obra con Eric Dolphy son las grabaciones que Rudy Van Gelder realizó en el Five Spot, la meca del free neoyorquino, en  julio de 1961 tres meses antes de la muerte de Litle. Dolphy de genial multinstrumentista tocando el saxo alto, el clarinete bajo y flauta; Mal Waldron al piano, Richard Davis a la batería y Ed Blackwell a la batería. Una sesión maravillosa y mágica de una intensidad inaudita. Dejemos al malogrado Booker a ritmo de vals. El mismo lo bautizó con su propio nombre. Son 14 minutos y 39 segundos de rotunda y explosiva belleza. O así me lo parece a mí.

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