23/6/2012

Canciones y susurros

Como a muchos, me gustaría en determinadas ocasiones poder salir de mi cuerpo y adquirir las cualidades de alguna persona a la que admiro. Quizás la prestancia imbatible de los personajes de Cary Grant o la capacidad magistral de Pablo Picasso para convertir en arte todo lo que tocaba. Puede que la erudición de Jorge Luis Borges, la fantasía épica de García Márquez o esa cercanía entrañable que solo puedes encontrar en los escritos de Julio Cortazar. Sin duda, también me gustaría tener la voz susurrante de Ángel Álvarez y poder realizar con él alguno de sus míticos espacios radiofónicos. Aquellos programas que supusieron la entrada de la música de origen anglosajón en aquella maltrecha España de 1960. Fue en abril de aquel año cuando aquel radiofonista de Iberia tuvo la oportunidad de tener un programa en directo. Con Caravana Musical enseñó a las nuevas generaciones todos los hallazgos musicales que había encontrado en sus habituales viajes al otro lado del Atlántico. En 1963 inició otro programa mítico, Vuelo 605, que duró hasta dos meses antes de su muerte a los 87 años en el 2004. No hay ninguna figura ilustre dentro de la radiodifusión musical española que no vea a Ángel Álvarez como el padre primordial, la figura arquetípica que sacó a este país de las catacumbas musicales. El rock, el pop comercial, el soul, el folk, el jazz y sobre todo su amado country entraron en España gracias a las emisiones de este pionero de los nuevos sonidos venidos de fuera y los que bajo su influencia empezaron a surgir dentro. Los programas de Ángel Álvarez eran participativos. Entre los temas que se escuchaban por antena, los oyentes elegían sus favoritos. Se formaba una lista semanal y cuando las canciones permanecían durante varias semanas pasaban a formar parte de las llamadas series doradas. Alrededor de 1000 temas han formado parte de este hit parade musical que comenzó en 1960 con un tema del crooner country Jim Reeves titulado He'll have to go. Ese Greenfields, que habéis podido ver en el vídeo, fue la primera canción que se escuchó en su primer programa y uno de los más queridos en la larguísima carrera musical de Ángel Álvarez. Un tradicional tema folk interpretado por las armonizadas voces de The Brothers Fours que fue el sexto tema elegido en sus series doradas
En el puesto 25 y también en 1960, un grupo instrumental con genuino toque tex/mex entra por la puerta grande en las series. Es el grupo The Fireballs interpretando este irresistible Kissin'. A veces, cuando surge la penumbra, necesito la luz que se desprende del tema principal de la película A summer place.  La pieza más popular del director, compositor y orquestador Percy Faith fue el número 34 de las series doradas. Terminamos con una canción de un todo terreno musical y cantante multiusos llamado Bobby Darin. Su Clementine, serie dorada número 42, es  una versión satírica y llena de swing del viejo y popular tema. Otro éxito más en 1960.
Ya solo quedan 958 canciones más. Una minucia para los que amamos la música.

12/6/2012

Sin orden ni concierto

Durante unos días voy a estar de viaje y he decidido dejaros sin orden ni concierto algunos temas que he escuchado en los últimos tiempos y que por unos motivos u otros me han dejado huella. No hay una relación entre ellos, por lo menos no consciente, aunque todos están dentro o revolotean alrededor del jazz en el sentido más amplio del término, el que me interesa. Es decir en este caso, contaminados de tango, música de Broadway, sonidos norteafricanos o rhythm and blues parlanchín y desquiciado.
Os dejo. Me voy a hacer la maleta que eso si que requiere cierto orden y concierto. Y como regalo de última hora, el mismo tema en su versión original de 1957, cuando Mr. Rhythm tenía 53 años menos. 

6/6/2012

Volando al 58

Suena a puro sacrilegio escribir sobre los temas más laureados de 1958, en un blog que se llama Sinfonía Azul, sin citar a una canción italiana que reventó las listas mundiales de ese año. 
¿Del año tan solo? 
Ha pasado tanto tiempo y sigue resonando en nuestra vida, fresca y risueña como un sábado soleado de primavera. 
Su carrera triunfal había empezado con su victoria en San Remo, luego solo quedó tercera en el Festival de Eurovisión y ya en el 59 ganó dos premios Grammy, entre año el de la mejor canción, algo inaudito para un tema no cantado en inglés. Nel blu dipinto di blu, conocida por todos como Volare, es un canción onírica donde el sueño y la realidad se mezclan para soltar las riendas del amor y dejarlo que levite en el aire hasta niveles exultantes. Para ello cuenta con uno de esos estribillos afilados que te azuza desde dentro y te obliga a corearlo como un poderoso mantra. No es raro que en su país de origen se haya convertido en un signo de orgullosa identidad y también en un símbolo político de libertad. Incluso pedagógicamente tiene influencia: en las clases de italiano era una de las primeras cosas que nos hacían escuchar para aprender el idioma.
Oírla o verla una vez más tampoco creo que importe demasiado. 
¿O mejor dos veces? 
La primera obligatoriamente debe ser la del maestro Modugno con todo su característico  frenesí gesticulatorio.  La segunda, en versión jazzística acelerada, está interpretado por el trío del organista Joey DeFrancesco, acompañado por el guitarrista Frank Vignola y el batería Joe Ascione. Con su órgano y su orquesta de movimientos milimétricos, el Rey del MamboDámaso Pérez Prado arrasaba en las salas de baile en el verano del 58 con un cha-cha-cha llamado Patricia, un tema del que autor siempre se sintió especialmente orgulloso. En este vídeo podemos verlo tocar con su espactacular combo y además con extra incluido, el mambo El ruletero.
Tercer órgano en la entrada y ahora ya rumbo a las estrellas porque nadie hizo tanto con un órgano Hammond B-3. El hombre que sacó al instrumento de las iglesias y lo llevo a las despejadas avenidas del jazz. Me refiero naturalmente a Jimmy Smith y a su álbum clásico de 1958, The Sermon. Sólo tres temas componían el disco original grabado en dos sesiones aunque posteriormente salió un recopilatorio con temas inéditos. El que lleva el título del álbum dura 20 minutos y allí Smith se deja llevar a donde la música quiera dirigirle. Se siente protegido y apoyado por un elenco de músicos realmente excepcional. Con él están el trompetista Lee Morgan, el trombonista Curtis Fuller y en sesiones distintas, tres saxofonistas -Harold "Tina" Brooks, George Coleman y Lou Donaldson- las guitarras de Kenny Burell y Eddie McFadden y la percusión de Donald Bailey y Art Blakey auténtico espíritu creativo en la sombra. Para esta versión de Flamingo que cierra el álbum, se rodea de la crème de la crème: Kenny Burrell, Art Blakey y Lee Morgan.  Lógico que después de oírlo, uno sienta que hay emociones que sólo la música puede expresar.

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