29 dic. 2013

2, 0, 1, 3 y adiós

Vamos a jugar con las cifras de este año que está soltando sus últimas bocanadas. Mejor así, que se largue bien pronto y le vaya bonito  en el cementerio de los años perdidos, allí donde los recuerdos adquieren la solidez de las lápidas. 
2 temas de dos gloriosos músicos de jazz que nos han abandonado en este mes de diciembre. 
Uno era la personificación de la calma, de la sutileza, de la hondura al amparo de esa guitarra a la que era capaz de sacar una expresividad inaudita y casi diría irrepetible. En este vídeo está acompañado por las manos magistrales de Michel Petrucciani, con el que formó un tandem cum laude.
Un día antes de la Nochebuena falleció a los 93 años, Yusef Lateef, un músico en constante búsqueda de su propia identidad y que no tuve reparo en ir dejando por el camino sus viejos ropajes: su propio nombre, William Emanuel Huddleston; los sonidos en las que se había forjado y su bagaje musical al introducir en el jazz instrumentos tan clásicos como el fagot o el oboe y otros tan extraños a la cultura occidental como el shanai, el shum, el koto o el argul.
0 glorioso y reluciente a  muchos de los sucesos que hemos vivido y sufrido en este año que termina, pero prefiero dejarlo a vuestro libre y atinado albedrío ya que estás cosas son muy de cada cual y cada cual las sufre a su personal manera.
1 de los nuestros. De mi generación. De esos que te prolongan a ti mismo en sus canciones. Y se murió el mismo día de Nochebuena. Una perdida que se siente cercana y duele. Duele mucho. Al menos, Germán, no se preguntará nunca más aquello de "no sé por que todo sale mal".
 
3 versiones para reivindicar un tema, del que ya he hablado en alguna ocasión en este blog, y que está siendo utilizado por una conocidísima marca de moda y perfumes en sus ventas navideñas. Por cierto ¿por qué son tan ininteligibles los anuncios de perfumes? Eso requiere un estudio serio por mi parte. Yendo a la cuestión, no es que a uno le parezca mal que Scarlett Johansson y Matthew McConaughey protagonicen un anuncio donde suena de fondo un fragmento de esta maravilla, pero es que me sabe a poco y después de la ráfaga me apetece oírlo de nuevo de principìo al fin  y por 3 intérpretes diferentes: Mina, Franco Battiato (me encanta su inserción con imágenes de Luces de la Ciudad de Chaplin) y su propio autor el grandísimo Gino Paoli que para mí ya tiene ganado el cielo, valga la redundancia, con esta joya. 
Como lo tenéis ganado vosotros por haberme seguido hasta aquí.
Feliz 2014.
 

11 dic. 2013

Como una celebración interminable

La sobresaturación informativa que se ha producido tras la muerte de Mandela ha sido realmente aterradora y sin embargo uno tiene la sospecha de que no se ha hecho justicia al extraordinario luchador sudafricano. Ayer mismo a raíz del comentario de un amigo escribí ésto en el Facebook
"Lo que hizo Mandela fue una estrategia de supervivencia para evitar una guerra civil contra los afrikaners que estaban armados hasta las cejas y los zulús que habían colaborado con el régimen racista y querían acabar con el CNA. Él se movió con habilidad, pero nunca llegó al entreguismo ya que era lo que las circunstancias demandaban. El uso de su figura despojado de su lucha y convertido en nuevo santo laico para justificar los crímenes de las élites políticas mundiales, de todas sin excepción, es el precio que debemos pagar por su ejemplo. Pero eso ya es muy viejo, empezó en Jesucristo y se prolongó con Francisco de Asís y los que vinieron después hasta Luther King o Gandhi"  
Es hermoso que mucha de la música que se ha hecho en favor del ídolo tenga ese aire festivo y bailable. Quizás todo empezó con esa mítica pieza, omnipresente en estos días, creada por Jerry Dammers exlider de The Specials y fundador de su continuación en el espacio/ tiempo, The Specials AKA. Si queréis saber como se gestó el tema y sus consecuencias es muy recomendable este artículo de Diego A. Manrique en la edición de hace dos días de El País
 

Puede filmar Clint Eastwood lo que quiera e intentar tranquilizar la mala conciencia de la comunidad blanca sosteniendo que la unidad del pueblo sudafricano se produjo tras la final de un campeonato mundial de rugby, un deporte que sigue siendo coto exclusivo de una raza, pero no es cierto. Mucho antes estuvo la música. El pueblo sudafricano es lo que es gracias a la música.
 

En los 50, cuando la política del apartheid estaba empezando a demostrar su despiadada criminalidad, resurgía la cultura negra y su música en un inmenso guetto a las afuera de Johannesburgo. Se llamado Sophiatown y allí un inquieto montón de chicos, amantes de la música, creó el primer grupo de jazz africano, The Jazz Epistles. Un musical, sobre un boxeador sudafricano, fue su gran oportunidad de triunfar dentro y fuera de su país.
 

Fue todo demasiado efímero. La espantosa represión, generalizada a partir de 1960, acabo con Sophiatown y todo aquel incipiente oasis musical y obligó a sus más conocidos representantes- Hugh Masekela, Miriam Makeba, Chris McGregorAbdullah Ibrahim, Jonas Gwangwa o Kippie Moeketsi a exiliarse al extranjero.
Los "domesticadores" blancos eran muy ingenuos si creían que podían encauzar la  incontenible catarata de la música sudafricana, nacida en la precariedad de guetos y arrabales, pero triunfante, luminosa y alegre. Como una celebración interminable.

1 dic. 2013

Un flechazo musical y otros amores primerizos

En la última entrada de su blog, Jazz, ese ruido, Félix Amador Gálvez nos invita a los lectores a que escribamos sobre quién nos inspiro para convertirnos en amantes de esta música inacabable que es el jazz. Mi comentario fue éste: 
“En casa algún disco de las orquestas de Benny Goodman o Duke Ellington y un día aluciné con el My Favorite Things de Coltrane. Pero antes, al final de los 70, -sin saber que se trataba de jazz- me daba calma, paz y sosiego en mi tumultuosa adolescencia esta sintonía de Encuentro con las Letras que hace muy poco encontré en Internet después de tantos años."
Aclaro para los que lo desconozcan o no lo recuerden: Encuentros con las Letras era un programa de Televisión Española entre finales de los 70 y principios de los 80, dedicado a la literatura. En él, prestigiosos profesionales del periodismo y la escritura como Carlos Vélez, Daniel Sueiro, Esther Benítez, Jesús Torbado, Andrés Trapiello o el inefable y por entonces muy juvenil Fernando Sánchez Dragó, entrevistaban a los diferentes autores y revisaban en una mesa redonda los libros que habían despertado su interés entre los recientemente publicados. Un paraíso repleto de vivificantes manjares por un chaval devoralibros como era yo por entonces y en el que se entraba a través de este inolvidable preámbulo musical:  
Mi amigo Rick ha tenido la generosidad de enviarme este fragmento, maleado por las nieves del tiempo pero que quizás os sirva para entender mi primera fascinación por aquella música desconocida y placentera.
No sé quién es el autor de esta versión y aunque lo he intentado en alguna ocasión, no  he utilizado todos los resortes que la red ofrece para localizar al responsable. También he de confesaros que hasta la semana pasada solo tenía un vago recuerdo de esta melodía y que fue entonces cuando me lo encontré de nuevo, mayor pero increíblemente bella como entonces,
en uno esos programas recopilatarios que se pueden encontrar en la web de RTVE. Si alguien sabe más sobre esta versión de "Días de vino y rosas" le estaré tremendamente agradecido.
Luego llegó el swing y un destartalado disco que tenía como protagonista a la muy celebrada Orquesta de Benny Goodman. Estos dos temas, pero en versiones mucho más antiguas, formaron parte de mi bautizo jazzístico.
 

Pero la guinda de la tarta la puso el Duke quizás, en parte, por culpa de este inmenso tema.

22 nov. 2013

Con música y a esas horas

Por la boca muere el pez. Voy a contradecirme con lo que contesté a Rick (visitad su bar, merece mucho la pena) en mi última entrada y volveré una vez más a lo que él llama “esas frasecitas” ...pero que conste que la culpa la tiene el frío. 

Son días casi gélidos en estas latitudes y todavía estamos en otoño. Da mucho pereza salir fuera y si hay que hacerlo lo mejor es ir a un sitio bien resguardo y que tenga esa calidez que solo encuentras en tu propia casa.
¿Pero imagínate que te pilla la cosa en plena madrugada y necesitas liberarte del desamparo exterior justo cuando echan el cierre en todos los garitos?
Siempre nos quedan esos bares pintorescos cercanos a puertos, mercados o  estaciones de tren, donde aterrizan los náufragos de la noche. Otros, en cambio, más pijos o modernos, prefieren ir a clubs postnocturnos donde prolongar una previa noche de clubs.
Al parecer les llaman After Hours y deben ser la repera. Tienen mucha fama  pero cuando abren  siempre me cogen durmiendo y cuando cierran estoy desayunando y me daría infinita pereza meterme en uno de ellos a probar alguna sustancia poderosa cuando  tengo la tostada con mermelada en la boca. Definitivamente los After Hours y yo debemos ser incompatibles. Veamos con la música.
 

Casi me animo escuchando este tema de la Velvet Underground, compuesto por el propio Lou Reed y cantado con esa voz de gorrión asustado por Maureen Tucker, la batería del grupo. No os fieis, bajo el suave terciopelo había mucha mala leche, por eso siguen siendo irresistibles. 
Volvamos a los clásicos. De lo más clásico es un blues compuesto en 1948 por Avery Parrish y Erskine Hawkins para la orquesta de este último. Os dejo dos versiones y cierro el After hasta próxima ocasión.
La primera es más moderna que la segunda y está en un álbum que corta el aliento y no por el frío precisamente. se trata de un extraordinario disco en directo de Jimmy Smith grabado en 1972 titulado Root Down. Una obra maestra a mi modesto parecer y entender.  
Para terminar, el producto imperecedero de una reunión histórica. Era 1957 y tres ases de la baraja, Dizzy Gillespie, Sonny Rollins y Sonny Stitt, se encontraron para lanzar un disco tremebundo, Sonny Side Up. Ya puse en otra ocasión algún tema del mismo, ahora lo completamos con  su After Hours que está a la altura de lo que podríais imaginar.
 

Ah, solo me falta recordaros que no cuentan las horas ni el lugar cuando se está en buena compañía.

10 nov. 2013

Volviendo a casa subido en un blues

Primero quería hacer una entrada sobre aquellas canciones cuyo título gira alrededor de la idea de la "vuelta" desde una perspectiva sentimental. Trabajo hercúleo, se cuentan por centenares. 
¿Y si me ciño a aquellas que hablan de la vuelta al hogar como petición, rogativa o como cura frente a los peligros de la intemperie? Tremendo, también hay docenas de ellas.
 Caray, Krapp, quizás debas escoger una que sea representativa y con variadas versiones. Un standard, por ejemplo.
Pues ya ésta, elijo, Baby won't you please come home, un viejo blues musicalmente austero y con una letra escueta que hasta permite ciertas variaciones. En teoría el tema escrito en 1919, es obra de dos pianistas Clarence Williams y Charles Warfield.
 

Todo un honor que la gran Bessie sea la que abrió la brecha discográfica de este tema legendario. Lo grabó en 1923 y alcanzó el puesto número 6 en las incipientes listas. A su lado, al piano, Clarence Williams, el habitual acompañante de todas aquellas grandes cantantes de blues de los años 20 y también editor musical. Un peligroso editor musical  por lo que se cuenta, ya que solía quedar acaparar la autoría de temas que nunca creo y llevarse los correspondientes royalties. Charles Warfield, el coautor, siempre afirmó que este blues era exclusivamente suyo. 
A finales de la década hay una hermosa versión de Bix Beiderbecke y su trompeta doliente, en la compañía de Frankie Trumbauer y el trompetista y cantante Jack Teagarden. (Como en el resto de casos de esta entrada podéis ver el vídeo correspondiente "cliqueando" debajo del nombre escrito en azul)
La grabación del tema por parte de Mills Brothers es de 1932. Estamos hablando del primer gran grupo vocal negro de la historia, pioneros del doo wop y con vida activa, casi asusta decirlo, desde 1928 hasta 1982. Para que luego nos hablen de Sus Satánicas Majestades.

Cab Calloway, Louis Armstrong, Benny Goodman, Count Basie, Django Reinhardt, Lionel Hampton, Nat King Cole ...da verdadero vértigo elegir entre tantas versiones diferentes en la  era del swing. Demos un descanso a las cuerdas vocales y pongamos la instrumental de Sidney Bechet fustigando con su sonido nítido y abrasivo en 1949.
 

Llegamos a los 50 y baja un tanto el número de versiones en la medida en que el swing deja de estar de moda.  Dejemos de lado la parsimoniosa interpretación de Frank Sinatra que me gusta bien poco. Nos queda, entre otras, la de  Ray Charles, Jack Teagarden y la de Billie Holiday grabada el último año de su vida y por lo tanto, imposible dejarla de lado.
 

En los 60 el vuelve a florecer el tema desde la perspectiva del jazz, del blues o incluso desde los nuevos géneros músicales juveniles. La prueba la tenemos en esta preciosidad que os dejo también enlazada de Ricky Nelson grabada en 1960. La de Dean Martin fiel a la de Sinatra aunque la suya es mejor que la del capo del Rat Pack. La de Dinah Washington espectacular. Aceptable la de Ella Fitzgerald a la que nunca le sentaron bien las baladas. Enorme la de la otra gran diva del jazz vocal,  Sara Vaughan. Sin embargo ahora toca una versión instrumental para separar fases, que diría mi muy apreciado Juan de Pablos en su Flor de Pasión. Es de 1963 y destaca con luz propia en un disco al que le tengo especial querencia.
 

Este es el final y como postre, el Dr. Krapp sigue siendo fiel a sus más arraigadas pasiones: el queso, los helados y Sam Cooke.

1 nov. 2013

Empeñados en darnos un susto

Según las viejas tradiciones occidentales hoy -Samaín, Halloween o Todos los Santos en nuestro santoral cristiano- es el día en que a los difuntos les dan licencia en el Más Allá para venir a pasar el día con sus parientes vivos. Fecha señalada que el catolicismo triunfante, tan astuto siempre, le ha dado un significado inverso: es el momento en que los vivientes van a visitar y homenajear a sus muertos.  ¿Acaso la Iglesia Católica desconfía de la capacidad de movilización de los seres del trasmundo? Tremenda incógnita a la que no veo satisfactoria resolución y menos en un blog de contenido musical.
Al parecer, los difuntos o aparecidos, dan mucho miedo y a mucha, mucha gente le gusta que le den mucho miedo. Por eso, algunos grandes artistas de la música popular no han dudado en explotar ese viejo recurso. Incluso mucho antes de que aquel célebre y estupendo Thriller de Michael Jackson resquebrajara para siempre las listas de éxito.
Tomemos por ejemplo aquel tremendo bluesman, Screamin' Jay Hawkins que consagró su vida y su obra a la impagable tarea de dar pavor al personal creando un personaje macabro y extravagante. Hoy, tan curados de espantos, lo suyo daría un poco de risa pero para aquellos virginales 50, su celebérrimo I Put A Spell On You  causaba verdaderos estremecimientos...de risa. Así seguía cantando su gran éxito 30 años después. No puedo resistir la ocasión como para meter, con calzador, otro tema suyo que me resulta francamente irresistible. No voy a presentarlo yo, él mismo lo va a hacer con rotundas y nítidas palabras.Cualquier comentario por mi parte nunca ha estado tan de más.
Casi es obligado que por este escueto catálogo de monstruosidades, pase el señor Vincent Furnier que viene dando guerra en ésto del rock desde mediados de los 60 cuando montó una banda llamada Alice Coope;  aunque a fuerza de ser sinceros, siempre identifique banda con cantante, algo que no ocurrió hasta 1973 cuando ya la gloria había llamado varias veces a la puerta de nuestro fúnebre amigo.  
 

George Clinton es sin duda una de los más fascinantes creadores que ha parido la música soul y uno de los más extravagantes personajes del mundo de la música con sus ropas, su tocados y sus happenings tan peculiares. Figura trascendente, fue capaz de encabezar las lista de éxitos con dos grupos diferentes, su antiguo grupo Parliaments y el nuevo, Funkadelic, tras perder los derechos sobre el primer nombre. Hizo del baile y la música funk toda una filosofía de vida en aquellos convulsos años en que se convirtió en algo más que referente para la comunidad negra. Por el P-Funk, fusión final de ambos grupos, pasaron grandes nombres de la música posterior y el poderío de sus creaciones sigue estando de plena actualidad.
 
Herman Sonny Blunt fue un niño prodigio desde su más tierna edad. A los 10 años ya escribía sus propias obras y en los 40 se convirtió en arreglista de la Orquesta de Fletcher Henderson. Duró poco, en los 50 descubrió su origen celeste y cambió su nombre por el de Sun Ra con el que formó el Space Jazz Trío, embrión de la posterior Sun Ra Arkestra, consagrada a la mayor gloria del dios Sol y por tanto condiscípulos del faraón Akenaton y su mujer Nefertiti. Tras una larga carrera en que siempre renegó de su condición humana, murió en 1993 tras convertirse en uno de los más importantes promotores del jazz de vanguardia. Lo suyo fue demasiado humano puede que a su pesar. 
 

Y ahora un bonus track casi obligado ya que estamos todavía en Halloween y debemos darle una buena despedida a alguien que acaba de cruzar el río Estigia.
Buen viaje, Lou.

21 oct. 2013

El Especial de Medianoche


¿Cuantas veces podéis oír una canción, en interpretaciones diferentes, sin sufrir síntomas de agotamiento? Yo he hecho la prueba con una de las canciones más legendarias de la tradición musical norteamericana. La he escuchado en casi 50 versiones y me sigue gustando. Pero mi opinión no tiene ningún valor, está basada en mi excesiva subjetividad.
Cambiaré el orden cronológico acostumbrado en mis entradas por otro de tipo sentimental. No es casualidad que me enganchara este tema en su versión de la Creedence Clearwater Revival, hubo un tiempo en que musicalmente solo revivía con ellos. Aún así, es la primera vez que llegan a este blog. Me pondré unos gastados tejanos y mi mejor camisa de cuadros para recibirlos como se merecen.
 

Sé que os inquieta eso del Especial de Medianoche. No imaginéis más, se trata de un tren. Uno de esos trenes legendarios que forjaron la leyenda y las canciones de la América brava y salvaje. En este caso su autor anónimo debía ser un presidiario de raza blanca que veía pasar aquel tren nocturno desde su celda y lo consideraba como una  luminosa esperanza de libertad.
Te despiertas por la mañana,
Oyes la campana de faenar,
Y te conducen a la mesa
Para ver lo de siempre. 
En la mesa no hay comida, 
En la sartén no hay tocino. 
Pero más te vale no quejarte, chico, 
Para no meterte en líos con el que manda. 
Deja que el especial de medianoche 
Me ilumine con su luz.  
(Los dos últimos versos se repiten tres veces) 
Deja que el especial de medianoche 
Me ilumine con su luz eternamente amorosa.
Ojo con estas cosas, a esas horas nocturnas hay que andar con cierto cuidado. No todos los Especiales de Medianoche son el mismo Especial de Medianoche. Al menos Jimmy Smith, Stanley Turrentine, Kenny Burrell y Donald Bailey, lo tuvieron muy presente en aquella célebre grabación de 1960. Aunque también la cosa va de trenes.
Volvamos al tema de marras que tuvo su primera versión escrita en 1905 y su primera grabación en 1926 en la voz de un tal Dave "Pistol Pete" Cutrell que a su vez era miembro de la primera banda de peligrosos vaqueros que cambió pistolas por canciones, me refiero a la Oklahoma Cowboys de Billy MCGinty. Estos fueron los autores de la segunda versión grabada, en 1929, cuando Billy MCGinty fue sustituido como sheriff de la banda por Otto Gray.
La siguiente grabación tiene su historia, ya que se originó cuando John y Alan Lomax visitaron a Huddie William Ledbetter "Leadbelly" mientras estaba éste en una prisión agrícola de Lousiana. (Aquí tenéis el enlace a la entrada que le dediqué a este bluesman en su día) Luego Leadbelly, al alcanzar el estrellato, hizo varias versiones del tema. En ésta está acompañado por el Golden Gate Quartet:

 
Los Lomax creyeron durante un tiempo que el tema era original del propio Leadbelly. En realidad, lo que hizo éste fue permitirse algunas licencias poéticas para llevarla a su territorio, es decir, como negro, bluesman y expresidiario.  
Aquí tenemos una interpretación en directo de una poderosa mujer, la indomable Odetta, conocida como "La voz de los derechos civiles", figura clave para Bob Dylan y todos los grandes folkies de los 60.
 

Podríamos seguir acumulando nuevas visiones de la vieja canción: Big Bill Bronzy, Kingson Trío, Pete Seeger, Big Joe Turner, Little Richard, Harry Belafonte, Eric Clapton, Spencer Davis Group, Paul McCartney en este mismo 2013 o una sensacional de Sonny Terry y Brownie McGee de la que os dejo el enlace. Pero, claro cuando aparece el león los demás deben retirarse a un segunda plano y más cuando está en plan fin de fiesta -creo que se trata de la actuación para el Año Nuevo del 2000- y hasta parece que no tiene uno de esos días en que le da por rugir a la concurrencia. Le acompañan Bryan Ferry, Ron Wood y Lonnie Donegan, el rey del Skiffle, otro intérprete habitual del tema. Estais invitados, no hay que pagar ni recoger entrada.

10 oct. 2013

Cinco días, cinco melodías

Todo empezó hace dos entradas con aquello de “Algunas canciones para entender los domingos”. Luego en la anterior dedicada a T-Bone Walker escribí de su gran éxito Call It Stormy Monday que lleva por subtítulo: (But Tuesday Is Just as Bad). Alto ahí, vamos por partes. Démosle vidilla al resto de los días de la semana a través de un ramillete de temas que los usan como título. Vayamos pues desde las insuficiencias del martes hasta el sobrevalorado sábado.
Desde principios del los 90 el Esbjörn Svensson Trio, más conocidos como E.S.T, era para muchos una de las grandes esperanzas para que el jazz europeo saliese de los circuitos minoritarios y volviese a atraer al gran público. Su amalgama de estilos diferentes, su nueva fusión, les hizo alcanzar lugares privilegiados en las listas de éxito. Desgraciadamente en el 2008, Esbjörn Svensson falleció tras un accidente de buceo en un lago sueco. Aquí nos queda su martes maravilloso.

Uno de los grandes clásicos del siempre enorme y fastuoso Charles Mingus es este tema que apareció por primera vez en su disco de 1959, Blues and Roots, pero que tiene su versión más conocida en ese álbum absolutamente imprescindible que grabó en el festival de Antibes, allá por el año 1960, en compañía del inmortal Eric Dolphy. Dada la extensión de esta última grabación me he inclinado por la versión original donde junto al contrabajista nos encontramos con Pepper Adams, Mal Waldron y el espídico Jackie Mclean entre otros. Una oración coral para el miércoles noche.

The Futureheads pertenece a esa generación de grupos del nuevo milenio empeñados en darle nueva vida a la fenecida Nueva Ola británica de los 80. No es un grupo neopunk aunque estén etiquetados en ese inmenso cajón de sastre donde cabe toda clase de elementos contradictorios. Este tema, a capella, de su último disco, Rant, es como una imprecación ante la posibilidad de que sintamos todos los días como si fuera jueves. Hoy es jueves.
 


Hace apenas 3 meses que nos dejó J.J. Cale, ese especie de discreto correcaminos de la canción y la guitarra que paseaba tranquilo por las grandes praderas del Medio Oeste sin dejarse engatusar por las tentaciones diabólicas de fama y estrellato aún siendo el creador de obras maestras como Cocaine, After Midnight, Travelling Light etc...Su viernes es uno de los temas más memorable de su rica discografía. El ansiado viernes, aunque antes es necesario darle una buena tunda a los días anteriores de la semana.

He aquí pues que llegamos al sábado. El ampuloso sábado, ese amante engreído y grotesco que siempre promete mucho más de lo que puede da. Es algo paradójico pero muchas de las canciones de sábado son tristes porque no pueden dejar de reflejar esa distorsión entre el deseo y realidad. Por ejemplo en esta clásica de ese hombre capaz de reconciliarte con la belleza incluso en las canciones más tristes y amargas. Sí, se trata de Sam Cooke. Mi cantante favorito. Ahora y siempre.

26 sept. 2013

Jesús volvió a la Tierra tocando la guitarra eléctrica

La frase del título es de B.B. King y está dedicada a un grande entre los grandes, T-Bone Walker, principal culpable de que aquel jovencísimo muchachote del Misisipi profundo escogiera la guitarra eléctrica  tras escuchar este tema de 1947. Fue el mayor éxito del músico texano y ha sido mil veces regrabado desde entonces. Por cierto, creo que  es un buen enlace con la entrada anterior.  
Dice Ted Goia en su magnífica monografía sobre el blues: 
"Walker contribuyó más que nadie a que la guitarra en el blues, dejara de ser sólo un instrumento rítmico y asumiera funciones melódicas, y a que la electricidad fuera un elemento esencial en el sonido de este estilo. Walker podía hacer un solo jazzístico, cantar una balada, combinarse sin problemas con los vientos, y tocar swing o rock o boogie, pero también era capaz de ceñirse al blues más simple y sin adulterar, hacía lo que le dictara su intuición. Por decirlo brevemente, Walker derribo todas las atrofiantes barreras que mantenían en un gueto cultural a los músicos de blues, que los aislaban de las demás corrientes de la música popular norteamericana a mediados del siglo XX.
 
Es todo un privilegio tener como grupo de acompañamiento a: Dizzy Gillespie, Teddy Wilson, Louis Bellson, Clark Terry, Coleman Hawkins, Zoot Sims, Jimmy Moody, Benny Carter and Bob Cranshaw pero así eran las giras de aquellos Harlem Globetrotters de la Jazz At The Philharmonic. Además T-Bone siempre se manejó a las mil maravillas entre los grandes del jazz. 
El 20 de julio de 1942 tuvo lugar un acontecimiento trascendente: por primera vez la guitarra eléctrica era protagonista en un solo de blues. Justo cuando Charlie Christian, compañero callejero de aventuras musicales en su temprana juventud, hacía lo mismo en el terreno del jazz.

De aquella sesión de T-Bone Walker con la big band de Freddie Slack nos queda un tema legendario.
 

Pero Aaron Thibeaux Walker ya tenía un larga carrera detrás antes de aquel 1942. Nacido en 1910 se afincó en Dallas donde conoció y se convirtió en compañía y "lazarillo" de la primera figura del blues rural, Blind Lemmon Jefferson. Las primeras grabaciones de T-Bone son de 1929 y se convirtió en figura habitual en los circuitos del blues. A partir de los 40, a medida que se acentuaba su virtuosismo con la guitarra, fue adquiriendo una soltura inaudita en el escenario. Era un tipo carismático, con una voz siempre bien timbrada y sintiéndose seguro, fue pionero en ensayar  muchas de las excentricidades que gente como Chuck Berry, James Brown o Jimi Hendrix, el tocar con los dientes, llevarían al primer plano. 
Sus grandes éxitos fueron en los 40 y primeros 50 con los sellos Black and White e Imperial Records. Luego llegó el olvido y una vuelta a una relativa popularidad gracias a su participación en giras y festivales desde finales de los 60 hasta su muerte en 1975. 
Hoy es una figura indiscutible. Uno de esos pilares en que se ha sostenido, sin que muchos lo sepan, todo el entramado de la música popular contemporánea.
Os dejo con esta preciosa balada de blues o jazz, como prefirais, que a mí personalmente me deja K.O.

12 sept. 2013

Algunas canciones para entender los domingos

No sé si es un sentimiento compartido por los demás, pero tengo la impresión de que a medida que cargas años sobre tus espaldas los domingos son cada vez más pesados y tristes. Afortunadamente todavía la tristeza no es tan inconmensurable como la que protagonizaba la letra de la llamada “canción de los suicidas” a la que hace dos años dediqué una entrada en el Círculo de los Suicidas Perezosos, pero sí la suficiente como para escribir esta entrada un jueves cualquiera.
Sí, no hace falta que lo digáis, cuando éramos jovencitos no teníamos tantos días de ocio y colmábamos los domingos de dulces expectativas.
Es tan difícil resistirse a ellas. Aunque a veces hay que reconocer que eran un poco exageradas ¿Pero que pasaría si se hubieran cumplido? ¿Si hubieramos tenido domingos brillantes y luminosos?

Esperábamos demasiado y por eso los domingos eran tan importantes. En cambio, ahora. Casi deseamos que el resto de los días de la semana no sean tan pesados y tan tristes como el domingo. Caray con los domingos, ¡no son fáciles de entender!

2 sept. 2013

Vida y tragedia del Señor Emoción

Fue, sin ningún género de dudas, uno de los cantantes más extraordinarios salidos del inagotable vivero de la música afroamericana. Respondía al estereotipo de cantante negro de los 50: infancia difícil en familia alcohólica, paso por correccionales donde aprendió a boxear y cantar, matrimonio y paternidad tempranas, inicios musicales en grupos de gospel y doo wop etc... Su salto a la fama se produce en 1953 cuando sustituye al gran Clyde McPhatter como cantante principal en la banda de Billy Ward and his Dominoes.
Estaba claro que aquella voz arrebatada y poderosa, algunos lo comparaban con el famoso tenor Mario Lanza, no podía estar demasiado tiempo sujeto a una dinámica de grupo. En 1957 comienza la carrera solista del que pronto será conocido como Mr Excitement. Motivos había para denominarlo así.  A su voz extraordinaria, a veces un poco desbocada por exceso de lirismo, unía una presencia en el escenario realmente apabullante, explosiva, un cóctel de emociones y sudor que tanto influyó en  el estilo de James Brown o del propio Elvis Presley,   grandes entusiastas de Jackie. Su primer gran éxito es un tema de un compositor, natural como él de Detroit, que con el tiempo y en otras tareas, revolucionaría la música negra. Me refiero a Barry Gordy Jr.
El mismo equipo de compositores -Gordy, su hermana y Billy Davis- son los artífices del tema que eleva a Mr. Excitement al primer puesto de las listas rhythm and blues y al septimo en las de pop.  

Barry Gordy salió en 1958 de la órbita Brunswick y fundó la Motown gracias en parte a los royalties conseguidos tras componer las canciones de Jackie Wilson.  Éste, al igual que su "hermano blanco" Elvis, pago por entonces el peaje de su fabulosa clase con insulsas baladas pseudolíricas y alguna que otra joya que anunciaba el inicio de la nueva era soul. Lo demuestra en su gran éxito de 1963, Baby Workout.  
Frenesí, magnetismo y ciertas dosis de triste locura. Ya en 1960 es arrestado por empujar a un policía que quería protegerle de las fans. En el 1961, pierde un riñón después de que una amante despechada le dispara tras verlo llegar a su apartamento con otra mujer. En el mismo período la Hacienda americana se cebó con sus ganancias y termina por embargarle su casa. Más adelante, sus productores y ejecutivos discográficos fueron acusados y condenados por apropiarse de parte de los ingresos de Jackie Wilson. Desgraciadamente para entonces poco podía alegrarse el cantante. Un año antes, en 1975, cuando actuaba en el show del célebre Dick Clark  cayó desplomado sobre el escenario mientras interpretaba Lonely Teardrops. Era un ataque de corazón que le provocó un coma irreversible por falta de oxígeno en el cerebro. Estuvo en estado vegetativo hasta su muerte en 1984 y se dice, que al lado mismo de su cama hospitalaria, sus deudos se peleaban por los derechos del cantante y que incluso ya muerto, el mismo día en que fue entronizado en el Salón de la Fama del Rock seguían disputando por conseguir más trozos del rico pastel.
Terminemos de una forma alegre. Su última gran  etapa es a mediados de los 60 cuando dejando de lado el conservadurismo de su discográfica, Brunswick,  se reúne para grabar con viejos camaradas de Detroit ahora convertidos en  músicos de estudio de la Motown, "el sonido de la joven América".  Whispers (Gettin' Louder) es uno de los dos grandes tema de aquel momento pero el otro, amigos, el otro, es esta absoluta genialidad de 1967. Un tema que te eleva. Más y más alto.

19 ago. 2013

Los efectos dañinos de la bossa nova

Si la recién fallecida Eydie Gormé lo tenía tan claro, siendo como era una cantante de mucho arrebato ¿quiénes somos nosotros para dudarlo? 
Pues sí, la culpa es de la bossa nova y si ella no lo dijo con más contundencia y prefirió ampararse en las ligerezas de la tonalidad poppy/yeyé es quizás por algo de miedo ante aquel monstruo carioca capaz de devorar todo lo musicalmente masticable.
Nadie duda del valor del género. Nadie duda de que era un desafío minimalista  a la extroversión sudorosa y descontrolada de la samba,  convertida en paradigma tópico de aquel enorme país en su versión hollywoodiense y frutera.
 

Pero seamos sensatos, el estilo creado por aquel triunvirato mágico formado por el diplomático juerguista y mujeriego, el tímido pianista de club y aquel extravagante guitarrista de voz susurrante tenía dos peligros:  
...su aparente facilidad y su invitación para que cualquiera lo hiciese suyo incluso en circunstancias de lo más adversas. Ese nos dice aquel al que llamaban "Joãozinho da Patu" en un tema arquetípico aparecido en el LP inaugural del género.  
Aquella era una respuesta irónica y cargada de sentido contra los puristas que veían en la bossa nova una música susurrante que podía cantar cualquiera.  Una respuesta valiente y democrática pero peligrosa ya que por aquel agujero se podía colar cualquier bicho. 
Luego vino aquella célebre reunión neoyorquina donde un siempre extraordinario  Stan Getz, pero necesitado de aire fresco, tras ser seducido por el entusiasmo de su amigo Charlie Byrd pergeñó con el matrimonio Gilberto un álbum que reventó las listas de éxitos.  
Siendo Getz/Gilberto uno de los grandes hitos de la música popular de todos los tiempos tenía una trampa dentro: desde el momento en que Astrud con su vocecilla insignificante canta dos canciones en inglés abre la puerta a toda clase de insensateces.  Músicos y cantantes norteamericanos se lanzaron a la vorágine. El capo Sinatra lo tenía muy claro y vio negocio. La gran Ella Fitzgerald en su época tardía asumió aquel repertorio ya estandarizado. Hasta hoy en día las grandes voces y las mediocres han usado y abusado de la bossa nova, pero casi nunca respetando su espíritu. La bossa nova no es una música sexy aunque pueda tener su toque, ni un género para cantantes perezosas/os, ni un repertorio para night clubs en París o Las Vegas y sobre todo, su territorio natural es el  portugués, el idioma que le da sentido y relevancia.  Al menos, eso pienso yo.

4 ago. 2013

¿Por qué arde el blues a 9 bajo cero?

Es todo un misterio de la naturaleza, pero con estos calores agosteños de media tarde, cuando todo el mundo anda perdido por ahí dormitando la siesta cerca de alguna playa,  no tengo demasiadas ganas de desvelarlo.
Nine below zero es una joya imperecedera de ese bluesman misterioso llamado Alex "Rice" Miller,  conocido por todos como Sonny Boy Williaamson II, un tipo al que le dediqué una entrada en su día y que como entonces, me sigue sugiriendo la figura de uno de esos viejos enterradores que aparecen  en los westerns polvorientos y crepusculares de las últimas décadas.
¿Es éste celebérrimo tema, que incluso ha dado nombre a un afamado grupo inglés, una de esas prueba de fuego que te permiten ser considerado un buen bluesman? Muchos hechos lo corroboran, ya que desde su aparición en More Real Folk Blues (1967), junto a otras piezas memorables de Williamson como Help Me o Bye Bye Bird, ha pasado a formar parte del repertorio de los más grandes 
Espero que después de estos vídeos mis amigos de este lado del mundo se sientan más frescos y los que estáis abajo, en plena invernía, podais descubráis las virtudes de los buenos refugios cuando afuera el frío puja por adueñarse de todo. Para estar más seguros podemos apretar un poco más y llegar a la friolera de los 10 bajo cero y ver lo que ocurre. Además en español, con una letra muy propia para estos tiempos y a cargo de un grupo pionero del género en España.

24 jul. 2013

Benny Goodman, jazz gitano, 2 boleros y mi abuela

Estaba yo esta mañana buscando canciones para una entrada en este blog cuando de improviso y sin avisar me encontré con ésto:  
No me lo podía creer, una canción que cantaba mi abuela tocada a la guitarra por un tipo llamado "Baro" Ferret, un guitarrista manouche contemporáneo del gran Django y quizás su principal rival en vida de éste.
Empece a buscar en la Wikipedia, en Youtube y me encuentro con otras versiones del mismo tema cuyo título es Ti Pin Tin.
Benny Goodman la toca con su orquesta ¡en 1938!

Y hay un montón de versiones más de Las Andrews Sisters, Los Cinco Latinos, Slim and Slam, Libertad Lamarque, Gigliola Cinquetti etc.. Os veo diciendo: 
  • Dr. Krapp, pon de una vez la canción que cantaba tu abuela para poder compararla con las anteriores
Ruego un poco de paciencia a mi querida concurrencia, que ahora voy a consultar el Allmusic que es una biblia infalible para las canciones. Aquí está, su autora fue María Grever una celebérrima compositora mexicana, hija de padre español y madre mexicana, artífice de algunos de los más grandes boleros que jamás se hayan escrito.  
Este tema, en su traducción inglesa, fue el mayor éxito musical de Dinah Washington en toda su carrera. Lo conocéis todos, pero no pasa nada por recordar de nuevo esta absoluta genialidad.
Te quiero dijiste, Así, Júrame, Alma Mía, ...ufff muy larga es la lista de los bolerazos creados por María Grever.

  • ¿Y la canción de tu abuela, Krapp? ¿Cuando vas a poner la canción  de tu abuela?
  • Pero si aquí la canta todo el mundo y siempre ha pasado por una canción tradicional gallega de origen popular
  • Insistimos, ponla de una santa vez.
  • Vale, pero la versión  más convincente que he encontrado es de nuestra folklórica gallega inmortal, la maravillosa Ana Kiro. Espero que nadie piense que esta vez el Dr. Krapp ha ido demasiado lejos. Aquí está la letra, merece la pena conocerla y traducirla

15 jul. 2013

La apoteosis de las estrellas

Cuando Hollywood era Hollywood, la más célebre compañía cinematográfica, la Metro Goldwyn Mayer, tenía un lema infalible para hacer ostentación de su poderío: Más estrellas que en el cielo. También en algunos conciertos hay momentos en que parece que el escenario no puede contener a tanta estrella, casi siempre como colofón de un espectáculo donde han participado otras grandes figuras con motivo de una efemérides, un homenaje o un festival. Las suelen llamar jam sessions, pero creo que hay poco de eso, más bien parece un reparto algo desequilibrado de responsabilidades musicales, en la que cada uno busca cierto protagonismo que no siempre logra conseguir.
Ignoro cuando empezaron estos apocalipsis musicales pero por la cosa legendaria me quedo con este celéberrimo momento de uno de los mejores documentales musicales de la historia.  
De The Band y su último vals a Bob Dylan y ese homenaje que una pléyade de artistas le dedicaron con motivo del 30 aniversario del comienzo de su carrera discográfica en 1992. (No os asustéis si esta temible web os corta la imagen con momentos publicitarios. Así se manejan en ciertos sitios)  
El blues es el estilo que mejor hermana a los artistas de la música popular. Por eso es el preferido por las grandes estrellas cuando se producen estas divertidas batallas en los que la música casi siempre es menos importante que el magnetismo del directo. La cosa tiene más cache cuando está presidida por el "gran Rey Bebé", un auténtico maestro en estas lides. Él es uno de los mejor estimulantes para que estas actuaciones alcancen ese punto irresistible y definitivo.
 

 
Era lógico que la ficción se apoderase de estos momentos espectaculares haciendo uso del elenco habitual, ese que nunca te va a fallar. El Rey Bebé y sus muchachos en la escena final de  Blues Brothers 2000. La apoteosis final corre de vuestra cuenta.   Una pregunta final: ¿cuál es el músico que sale más veces en estos vídeos?

3 jul. 2013

Jazztronomía veraniega

No sé a vosotros, pero a mí cuando llega el verano me apetece comida ligera, jugosa y variada.
Para curarme en salud, procuro evitar las tentaciones de la carne en su vertiente más pecaminosa y visceral, es decir todo aquello relacionado con la casquería. Adoro los callos, pero más por sus complementos que por su naturaleza intrínseca y podría soportar después de varios días de vigilia vegetariana las virtudes de mondongos, tripes, haggis o los chitterlings que es la versión afronorteamericana de lo que en el sur del continente llaman chinchulines y en la España castiza y rotunda, gallinejas.
 

Con el picante tengo un dilema, no me conviene y debería evitarlo pero ¿no es mejor dejarlo al albur de la sorpresa? Mi conciencia picantosa queda a salvo gracias a los exquisitos pimientos de Padrón, ya que hago mío el viejo dilema tan galaico como hamletiano: uns pican e outros non. Lo siento, pero a estas alturas la comida mexicana me supera, aunque me guste como pocas.  
(Si falla Goear éste es el enlace)
Ahora está muy de moda la cocina oriental y siempre te salva de algún apuro si tienes prisa, paseas por la calle y te apetece comer en un cucurucho.
 

Lo malo es el arroz, se hace inconcebible la cocina oriental sin arroz. ¿Pero como vas a comer arroz por la calle? Y si hay que ponerse en plan serio en convite de mesa y mantel, me alejo de Oriente y opto por lo más cercano ya que casi nunca te defrauda. Ahora toca el postre. Lo siento pero siempre necesito algo bien frío y por mucho que se invente en el ramo de la repostería, un helado tradicional siempre te salva de apuros. Deseo que hayan disfrutando de su comida y que la vida tenga a bien concederles felices digestiones.

24 jun. 2013

El duende de San Juan

 
La noche de San Juan es noche de alegría.
Estrellado de flores, el verano nos llega
de manos de un duende que le hace de guía
La primavera ha muerto, el invierno se retira.
Si llegara el amor, nunca más moriría...
Las llamas del fuego, la noche vuelven día.
Si llegase el amor, que dulce sería.Las llamas del fuego, la noche vuelven día.
Si llegara el amor, que dulce que sería.
La noche de San Juan es una bisagra.
La puerta del año, rechinando
comienza a cerrarse. Dadme champán!
Que es la noche más corta y el día más grande.
Dadme champán, dame champán!
Dadme champán, dame champán!
Que es la noche más corta y el dia más largo.
Dadme champan !, dadme champan !
Dadme champan ! dadme champan !
Imitaremos el sol con grandes hogueras.
Pasaremos descalzos sobre las brasas.
Al cielo van de verbena pájaros y astros.
y uumentan las virtudes de hierbas y aguas
Como la tierra que gira alrededor del sol
Haremos lentos círculos alrededor del fuego
La noche de San Juan es noche de alegría
Estrellado de flores, el verano nos llega
de manos de un duende que hace de guía
Quien es este duende ? Quien lo conoce?
En el mismo centro del fuego tiene su feria Duende de la noche, rey del engaño.
Cada año por San Juan nos visitas.
Duermo a los niños y hago que sueñen.
Enamoro a los grandes y hago que se odien
Descubro secretos, doy a conocer misterios
Doy la vuelta a los sueños etéreos.
Provoco adulterios, recuerdos y añoranzas.
Besos y venganzas, enseño encantamientos
a las jovencitas traigo perfumes
de otros planetas.
Si miráis las llamas del fuego de San Juan
le veréis los cuernos, el sombrero y los guantes.
Cuando quiere es alto como la catedral.
Cuando quiere es pequeño como la uña de un dedo
No es hombre ni mujer, ni ángel ni un niño.
Para pasar un rato puede ser un comediante
Es joven y no lo es, genial e inmoral.
Astuto. ¿Y que más ?
Soy inmortal!
Si miráis las llamas ....

11 jun. 2013

11 minutos en Beirut


"Manzana para el mar. Narciso de mármol. Mariposa de piedra: Beirut.
Forma del espíritu en el espejo.
Descripción de la primera mujer y aroma de la nube:
Beirut, de oro y cansancio, Al-Ándalus y Syria.
Plata. Espuma. Mandatos de la tierra en pluma de paloma.
Muerte de espiga. Errar de estrella entre mi amada y yo, Beirut. No oí mi sangre antes de que se pronunciara el nombre de una amada que duerme en mi sangre…y duerme…
Descubrimos el nombre a través de la lluvia en el mar, del gusto del otoño y de las naranjas de los que llegan del sur. Como si fuéramos nuestros antepasados, venimos a Beirut para llegar hasta Beirut.
Construimos de lluvia nuestra choza. Cuando el viento no corre, no corremos nosotros, como si el viento fuera un clavo. Excava nuestro hoyo sobre el barro, y nos dormimos, como la hormiga en el pequeño agujero.
Como si cantáramos a hurtadillas:
Beirut es nuestra tienda de campaña.
Beirut es nuestra estrella...”
 

"...Beirut, azucena de escombros. 
Y primer beso. Apología de las lilas. Abrigo de los muertos y del mar. 
Azotea de los astros y las tiendas. 
Poema de la piedra. Apuro de dos alondras que en un pecho se esconden. 
Firmamento que ha perdido a su hijo y se sienta a pensar sobre una piedra. 
Rosa oída: Beirut. Cisura entre la víctima y el sable. 
Niño que extravió todas las tablas de la ley, 
los espejos, 
y luego...Se durmió".
El escritor: Mahmud Darwish (1941-2008) Poema de Beirut (1984)
Biografía en Wikipedia. Selección de poemas.
El trompetista: Ibrahim Maalouf (1980)
Biografía en Wikipedia. Sitio oficial.Referencia en Allmusic 

2 jun. 2013

El poder curativo de los Buckley


Es demasiado tentador cebarse en la tragedia de los Buckley y olvidarnos de sus inmensas cualidades musicales que en su caso son, por encima de todo, portentosas cualidades vocales. Sería muy injusto y nos perderíamos lo realmente primordial: sus canciones son curativas.  
Si os falta información, teneis estos enlaces en la Wikipedia don podréis conocer algunos datos de la vida de padre e hijo, Tim y Jeff Buckley, y de su destino fatal y caprichoso. La verdad es que hoy no me apetece mucho entrar en determinados detalles.
 

Aquel joven y romántico cantante folk, Timothy Charles Buckley III,  quería ser algo más que un mero juglar atractivo y contestario. Era un tipo inquieto que deseaba seguir avanzando pero se olvidó de colocar la red debajo. Su complaciente audiencia no le perdonó la publicación de tres álbumes -Blue Afternoon (1969), Lorca y Starsailor (1970)- en que su maravillosa voz desdeñaba las melodías hippies sesenteras y se internaba en los laberintos vocales de los cantos tribales y el jazz.  Tuvo que dejar la música y en su últimos años, antes de su súbita muerte en 1975, intentó recuperar el territorio perdido sin demasiado éxito. Éste es el último tema de Starsailor.
La carrera discográfica de Jeff Buckley es más reducida que la de su padre. En vida publicó un álbum, Grace, donde estaba su tremebunda y ya eterna versión del Hallelujah de Leonard Cohen, y la mala suerte hizo que muriera ahogado justo en el día en que había llegado a los estudios para grabar el segundo. Queda para la posteridad las grabaciones de su primera actuación pública en Nueva York -de donde está extraída su versión de Once I Was- un homenaje a su padre del que comentó: "No era ni trabajo, ni mi vida, pero me molesto no haber estado en su funeral y no haber nunca hablado con él". Junto a ella otras grabaciones en vivo como la que hizo con su grupo en el club Sin-é o la que consideraba su mejor actuación pública, la que realizó en la sala Olympia de París. Dejemos atrás a padre e hijo que seguro tienen muchas cosas que contarse ya que no se conocieron en vida. Démosles un último y creo que merecido adiós.

23 may. 2013

La influencia secreta de Mose Allison



Si os decidierais a invitar a vuestra casa a legendarios personajes del rock tales como Mick Jagger, Van Morrison, Tom Waits, Georgie Fame, Ray Davies, Pete Townshend o el más jovencito Elvis Costello y luego de servirles el té -mejor que saquéis el juego de loza de la abuelita- les preguntaseis cual eran los cantantes que más habían influido en su carrera, al menos en su primera juventud, seguro que salían nombres del blues como Muddy Waters, Sonny Boy Williamson II, Robert Johnson, John Lee Hooker, algún rockero o croooner de los gordos y casi con toda seguridad un nombre relativamente poco conocido pero fundamental en muchas de las salsas que dieron sabor a la historia de la música popular contemporánea. Éste es el tema más conocido de Mose Allison dedicado a la famosa granja prisión de Parchman en Misisipi, su estado natal, un recinto inmenso donde con cadenas y trabajos forzados se cocinó parte de la mejor historia del blues. Cuenta la historia que en 1980 después de dos décadas en las listas de éxitos, el mismo Mose decidió retirarla del repertorio porque según él en Misisipi ya no había espacio para los sacos de algodón y sí para la maquinaria y los productos químicos.
Un hombre del Delta, pero blanco y con estudios universitarios. Cantante y sobre todo pianista de jazz y de blues. Amado por los rockeros y no suficientemente valorado por los puristas de los estilos que le son propios. Amamantado con la música de  Thelonious Monk, Bud Powell o Lenny Tristano no se podía resistir a los maestros del boogie woogie y a sus sucesores contemporáneos. En 1957 tras actuar con grandes maestros como Stan Getz, Zoot Sims o Gerry Mulligan graba con Prestige el primer disco a su nombre, un instrumental titulado Back Country Side.

En 1963 publica su primer álbum enteramente vocal, Mose Allison Sings, a la manera del publicado en 1956 por Chet Baker con el que tiene claras semejantes estilísticas. Ésta es su versión de un tema clásico de Willie Dixon. Tras su paso por Prestige y Columbia consigue cierto asiento discográfico en el sello Atlantic donde permanecerá durante muchos años.  Nunca con excesivo éxito pero influyendo a las grandes cimas del pop como los ya mencionados y a otras figuras de la talla de Jimmi Hendrix, Eric Clapton, John Mayall. Su último disco con Atlantic es Your Mind Is On Vacation (1976).
Tras un largo período sin grabar, sus últimos discos en estudio los realizó en los 90 para el sello Blue Note. Curiosamente el mercado nunca ha estado tan saturado de su música. Recopilatorios de sus viejos discos o de conciertos en directo. Alimentando la obra de otros artistas como pasó en su día con The Clash o Bonnie Riatt. Biografías. Canciones dedicadas a su nombre-una de los Pixies - o a su obra. Y finalmente un gran disco homenaje de uno de sus admiradores más fervientes. Tell Me Something: The Songs of Mose Allison, es el vigesimoquinto álbum de estudio de Van Morrison y alcanzó el primer puesto en las listas de jazz de Estados Unidos en 1996.
¿Sacrificaría Mose, su enorme influencia sobre otros artistas a cambio de un mayor éxito popular?
No lo sé. Hoy es un anciano de 85 años y espero que a estas alturas la cosa le importe bien poco. Se lo deseo de verdad.

14 may. 2013

Allí donde la música te lleve

Ésta no es una entrada. No señores, ésta es una investigación en toda regla.
Bueno, seamos modestos, más bien es un juego. Un juego para saber a donde nos puede llevar la música. Nada original, por otro lado. Se ha hecho muchas veces. Por éste y por otros medios. Por ejemplo, la hizo el amigo Nicolás Peña en dos emisiones de La Quinta Disminuida, su imprescindible programa de radio. 
Veamos hasta donde nos puede llevar a nosotros. 

Empecemos por una de las más gloriosas creaciones del pop inglés de los ochenta. Uno de esos himnos maravillosos que te sacuden el cuerpo, te dan esperanza y que además, en este caso, llevan el añadido de un vídeo excepcional creado por Julian Temple. Un vídeo que podría estar viendo horas y horas sin cansarme.
 

Parémonos en la primera estrofa. ¿Quién era ese Johnnie Ray al que vemos bajando del avión y siendo objeto de adoración por sus nada comedidas fans de los 50? ¿Quién era ese individuo, con su nombre en los zapatos, capaz de mover un millón de corazones al unisono y que sonaba triste cuando lo escuchaban nuestras madres? Ray era un hombre situado entre dos mundos. Por un lado, el mundo blanco, limpio y almidonado de los crooners; por otro, ese instinto dramático, apasionado y arrollador que caracterizaba a muchos cantantes negros de aquellos primeros cincuenta. Se decía que en sus actuaciones lloraba más que cantaba, entregado al fervor entusiasta de un público que adoraba a su ídolo. Así se gano apelativos como El Príncipe de los Lamentos, El Líder de las Lágrimas o El Sultán del Sollozo. Con Cry, el título no podía ser más oportuno, vendió más de un millón de copias y consiguió alcanzar la cumbre de todas las listas, incluyendo las de rhythm and blues negro.  

No era Johnnie Ray el único cantante blanco de los 50 al que le gustaba cantar "entre lágrimas". Otro Johnny -éste con "y"-  tuvo su primer éxito con otra canción con el mismo título pero sublimado al cubo y en tono ferozmente exclamativo. 
 

Cry! Cry! Cry! es el primer tema de éxito de un primerizo Johnny Cash recién licenciado del servicio militar y con ganas de abrirse paso en el sello que había decidido apostar por él: Sun Records del legendario Sam Philips. Siendo solo cara B, fue el principal argumento que justifica el éxito absoluto de su primer single, del que se vendieran más de 100.000 copias tan solo en la zona de distribución de la compañía en el sur de Estados Unidos.

El 4 de diciembre de 1956 es una de esas primeras fechas míticas en la historia del rock and roll. Por una vez, y sin que sirva de precedente, no fue por motivos luctuosos. Aquel día por azares del destino, o quizás no, se encontraron en el estudio de la Sun Records cuatro figuras míticas de la nueva música popular. Carl Perkins y Jerry Lee Lewis  estaban grabando, mientras que  Johnny Cash y Elvis Presley estaban de visita. Por aquella el Rey ya era famoso por sus grabaciones con la RCA pero añoraba el ambiente de su antigua estudio y se fue con su novia a saludar a los viejos camaradas. La grabación de aquella sesión pasó a la posteridad con el título con el que apareció la noticia en el Memphis Press-Scimita al día siguiente: Million Dollar Quartet. Estaba claro que un tipo listo como Sam Phillips no podía desaprovechar semejante oportunidad y se preocupó de llamar a un fotógrafo y a un periodista para que dieran testimonio de aquel evento.  Parece ser que la cosa acabó abruptamente cuando el casi adolescente Jerry Lee le dio por demostrar a los demás sus indudables dotes pianísticas.  Los otros sobrepasados por su serenata optaron por poner los pies en polvorosa. 
Han pasado los años. Se hicieron varios homenajes recordando aquella sesión donde el único ausente fue Elvis. Incluso a partir del 2008 una comedia musical basada en aquel encuentro tuvo y sigue teniendo un éxito absoluto en taquilla. Definitivamente, hay algo de aquellos días que se niega a morir.
Aquí tenéis la grabación entera. Podéis abrir el melón por donde queráis, siempre está suculento. Yo, por quedarme con algo, elijo este pedazo delicioso que educadamente me sirvo en plato aparte.

6 may. 2013

No me gusta que al concierto vengas con el moño enhiesto


No, no me gusta que te tomes tantas libertades.
En primer lugar, porque llevaba esperando este concierto de José James hace meses y deberías saber que para mí este cantante es la mayor revelación vocal de los últimos años.
 

Como no me conoces de nada es probable que también ignores que le dediqué el año pasado una entrada a este excelente cantante. Aquí está, para que le eches un vistazo si te apetece, cosa que no te mereces después de lo que me hiciste.
Ahora comprenderás que es lógico que cogiera unas buenas localidades de butaca para ver a José James y no me fuera al gallinero como hice la semana pasada cuando fui a ver a la insufrible Madeleine Peyroux. Aquel si que fue un concierto soporífero. No voy a negar que la chica tiene buena voz pero con una canción basta. Es insoportablemente repetitiva y lo suyo tiene tanto de jazz como tiene de literatura la obra más brillante de Paulo Coelho. Podría venir Sherlock Holmes con su superlupa y no encontraría rastros de jazz  por ninguna parte. La chica se trajo a un grupo de cuerda como artistas invitados y al verlos me puse a temblar. Luego sus habituales acompañantes, salvo el teclado, parecían incapaces de tocar más de dos compases seguidos. Lo que estoy seguro es que su batería nunca sufrirará una tendinitis de hombro por exceso de trabajo. Incluso se podría acuñar una nueva frase comparativa y decir:  trabajas menos que el batería de Madelaine Peyroux
Mejor volvamos a José James y a otra de las canciones que cantó de su nuevo disco. El primero para Blue Note.

Es un disco muy comercial, pero de esa clase de comercialidad al que nos tenían acostumbrados los grandes cantantes del soul allá por los 60 y 70. Cantantes con el que José James se identifica
paseando por el género con cierta impudicia al igual que por sus territorios fronterizos: el jazz, el blues, el funky o el hi hop. Los hijos mellizos de la gran música negra. Hay que verlo en directo para entenderlo mejor.
 
Y tú casi consigues que no pudiera disfrutarlo.  Tú que quizás eres la tipa más alta de mi ciudad. Tú, que te sientas en la butaca con el culo prieto, estirada como una cariatide y lo que es peor, infinitamente peor, con un moño erguido en la parte más alta de tu cabeza desafiando las más arraigadas fobias de este pobre doctorcito que te escribe.
Amigos míos, ayer fui condenado a la cruel pena de hacer eslalon tras una cabecita altísima que se movía espasmódicamente a ritmo de groove. Lo doy por merecido porque a cambio pude disfrutar de la presencia de José James en directo. Pero quiero que quede constancia de mi malestar y dejo testimonio fotográfico y por escrito de mi queja.  
Acabemos al menos con un buen sabor de boca que creo que me lo merezco. Puñetas.

16 abr. 2013

Los represores y las irreprimibles


"Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley dice. Y si quieren aprender alguna cosa, pregunten en casa á sus maridos; porque deshonesta cosa es hablar una mujer en la congregación". (San Pablo. Epístola primera a los Corintios)
"En 1656 Inocencio XI, no conforme con la prohibición que las mujeres no pudieran cantar en las iglesias, también prohíbe que se les enseñase canto y música“
"Las mujeres no deben ser parte de un coro; ellas pertenecen a los rangos del laicismo. Están totalmente prohibido los coros separados de mujeres excepto por razones serias y con permiso del obispo” 
(Decreto del 22 Nov. 1907 de la Sagrada Congregación para la Liturgia)
(En Irán) las mujeres tienen prohibido cantar pero, al igual que en casa de Maryam, las antenas parabólicas florecen por doquier para meter en los hogares el disfrute de lo prohibido. No son legales pero la Policía Revolucionaria hace la vista gorda o, sencillamente, no puede reprimirlo todo. (Norte de Castilla)
Al final, se pongan como se pongan...

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