21 oct. 2013

El Especial de Medianoche


¿Cuantas veces podéis oír una canción, en interpretaciones diferentes, sin sufrir síntomas de agotamiento? Yo he hecho la prueba con una de las canciones más legendarias de la tradición musical norteamericana. La he escuchado en casi 50 versiones y me sigue gustando. Pero mi opinión no tiene ningún valor, está basada en mi excesiva subjetividad.
Cambiaré el orden cronológico acostumbrado en mis entradas por otro de tipo sentimental. No es casualidad que me enganchara este tema en su versión de la Creedence Clearwater Revival, hubo un tiempo en que musicalmente solo revivía con ellos. Aún así, es la primera vez que llegan a este blog. Me pondré unos gastados tejanos y mi mejor camisa de cuadros para recibirlos como se merecen.
 

Sé que os inquieta eso del Especial de Medianoche. No imaginéis más, se trata de un tren. Uno de esos trenes legendarios que forjaron la leyenda y las canciones de la América brava y salvaje. En este caso su autor anónimo debía ser un presidiario de raza blanca que veía pasar aquel tren nocturno desde su celda y lo consideraba como una  luminosa esperanza de libertad.
Te despiertas por la mañana,
Oyes la campana de faenar,
Y te conducen a la mesa
Para ver lo de siempre. 
En la mesa no hay comida, 
En la sartén no hay tocino. 
Pero más te vale no quejarte, chico, 
Para no meterte en líos con el que manda. 
Deja que el especial de medianoche 
Me ilumine con su luz.  
(Los dos últimos versos se repiten tres veces) 
Deja que el especial de medianoche 
Me ilumine con su luz eternamente amorosa.
Ojo con estas cosas, a esas horas nocturnas hay que andar con cierto cuidado. No todos los Especiales de Medianoche son el mismo Especial de Medianoche. Al menos Jimmy Smith, Stanley Turrentine, Kenny Burrell y Donald Bailey, lo tuvieron muy presente en aquella célebre grabación de 1960. Aunque también la cosa va de trenes.
Volvamos al tema de marras que tuvo su primera versión escrita en 1905 y su primera grabación en 1926 en la voz de un tal Dave "Pistol Pete" Cutrell que a su vez era miembro de la primera banda de peligrosos vaqueros que cambió pistolas por canciones, me refiero a la Oklahoma Cowboys de Billy MCGinty. Estos fueron los autores de la segunda versión grabada, en 1929, cuando Billy MCGinty fue sustituido como sheriff de la banda por Otto Gray.
La siguiente grabación tiene su historia, ya que se originó cuando John y Alan Lomax visitaron a Huddie William Ledbetter "Leadbelly" mientras estaba éste en una prisión agrícola de Lousiana. (Aquí tenéis el enlace a la entrada que le dediqué a este bluesman en su día) Luego Leadbelly, al alcanzar el estrellato, hizo varias versiones del tema. En ésta está acompañado por el Golden Gate Quartet:

 
Los Lomax creyeron durante un tiempo que el tema era original del propio Leadbelly. En realidad, lo que hizo éste fue permitirse algunas licencias poéticas para llevarla a su territorio, es decir, como negro, bluesman y expresidiario.  
Aquí tenemos una interpretación en directo de una poderosa mujer, la indomable Odetta, conocida como "La voz de los derechos civiles", figura clave para Bob Dylan y todos los grandes folkies de los 60.
 

Podríamos seguir acumulando nuevas visiones de la vieja canción: Big Bill Bronzy, Kingson Trío, Pete Seeger, Big Joe Turner, Little Richard, Harry Belafonte, Eric Clapton, Spencer Davis Group, Paul McCartney en este mismo 2013 o una sensacional de Sonny Terry y Brownie McGee de la que os dejo el enlace. Pero, claro cuando aparece el león los demás deben retirarse a un segunda plano y más cuando está en plan fin de fiesta -creo que se trata de la actuación para el Año Nuevo del 2000- y hasta parece que no tiene uno de esos días en que le da por rugir a la concurrencia. Le acompañan Bryan Ferry, Ron Wood y Lonnie Donegan, el rey del Skiffle, otro intérprete habitual del tema. Estais invitados, no hay que pagar ni recoger entrada.

10 oct. 2013

Cinco días, cinco melodías

Todo empezó hace dos entradas con aquello de “Algunas canciones para entender los domingos”. Luego en la anterior dedicada a T-Bone Walker escribí de su gran éxito Call It Stormy Monday que lleva por subtítulo: (But Tuesday Is Just as Bad). Alto ahí, vamos por partes. Démosle vidilla al resto de los días de la semana a través de un ramillete de temas que los usan como título. Vayamos pues desde las insuficiencias del martes hasta el sobrevalorado sábado.
Desde principios del los 90 el Esbjörn Svensson Trio, más conocidos como E.S.T, era para muchos una de las grandes esperanzas para que el jazz europeo saliese de los circuitos minoritarios y volviese a atraer al gran público. Su amalgama de estilos diferentes, su nueva fusión, les hizo alcanzar lugares privilegiados en las listas de éxito. Desgraciadamente en el 2008, Esbjörn Svensson falleció tras un accidente de buceo en un lago sueco. Aquí nos queda su martes maravilloso.

Uno de los grandes clásicos del siempre enorme y fastuoso Charles Mingus es este tema que apareció por primera vez en su disco de 1959, Blues and Roots, pero que tiene su versión más conocida en ese álbum absolutamente imprescindible que grabó en el festival de Antibes, allá por el año 1960, en compañía del inmortal Eric Dolphy. Dada la extensión de esta última grabación me he inclinado por la versión original donde junto al contrabajista nos encontramos con Pepper Adams, Mal Waldron y el espídico Jackie Mclean entre otros. Una oración coral para el miércoles noche.

The Futureheads pertenece a esa generación de grupos del nuevo milenio empeñados en darle nueva vida a la fenecida Nueva Ola británica de los 80. No es un grupo neopunk aunque estén etiquetados en ese inmenso cajón de sastre donde cabe toda clase de elementos contradictorios. Este tema, a capella, de su último disco, Rant, es como una imprecación ante la posibilidad de que sintamos todos los días como si fuera jueves. Hoy es jueves.
 


Hace apenas 3 meses que nos dejó J.J. Cale, ese especie de discreto correcaminos de la canción y la guitarra que paseaba tranquilo por las grandes praderas del Medio Oeste sin dejarse engatusar por las tentaciones diabólicas de fama y estrellato aún siendo el creador de obras maestras como Cocaine, After Midnight, Travelling Light etc...Su viernes es uno de los temas más memorable de su rica discografía. El ansiado viernes, aunque antes es necesario darle una buena tunda a los días anteriores de la semana.

He aquí pues que llegamos al sábado. El ampuloso sábado, ese amante engreído y grotesco que siempre promete mucho más de lo que puede da. Es algo paradójico pero muchas de las canciones de sábado son tristes porque no pueden dejar de reflejar esa distorsión entre el deseo y realidad. Por ejemplo en esta clásica de ese hombre capaz de reconciliarte con la belleza incluso en las canciones más tristes y amargas. Sí, se trata de Sam Cooke. Mi cantante favorito. Ahora y siempre.

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