9 mar. 2014

Los dioses dorados no tienen alas

Unos se encuentran con la música y otros no la encuentran nunca o directamente la evitan. Al parecer la falta de sensibilidad hacia ella, según un estudio de la Universidad de Barcelona, o bien puede tener que ver con la incapacidad de identificarla o bien tiene que ver con que la mente no se muestra receptiva al tipo de recompensas neuronales que el arte de Euterpe proporciona.
No les envidio, pocos momentos son tan dichosos como ese feliz instante, hay siempre un instante, en que la música nos penetra de tal modo que pasa a formar parte de nuestra vida.
Pero luego de la revelación, uno necesita referentes y faros que le permitan orientarse para no sucumbir a los cantos de sus oceánicos abismos.  Es el momento de los predicadores, de las iglesias y de los maestros de una fe que te enseñan el mejor camino que debes tomar para llegar a la "excelencia musical". Es entonces cuando a las recompensas que te proporcionan los sonidos se le pueden añadir las propias que te ofrece el sentirte parte de un grupo específico de aficionados. Pertenecer a determinadas capillas musicales te da derechos a exigir, a amar y a odiar. Pura doctrina para creyentes, como en la religión o en el deporte.

 
Casi famosos (Almost Famous). Oscar al mejor guión original del 2000 y para muchos la mejor película de aquel año. Dirigida y escrita por Cameron Crowe y basada en sus propias experiencias autobiográficas.  La historia trata de un adolescente que tras escribir en el boletín escolar contacta con el celebérrimo comentarista musical Lester Bangs, el personaje representado arriba por el gran Philip Seymour Hoffman, y finalmente es fichado por Rolling Stone, que ignorando que se trata de un chico de tan solo 15 años, le encarga que acompañe en su gira a un grupo emergente llamado Stillwater.
 
Este es Stillwater un grupo real que estuvo en activo desde 1973 hasta 1982 y que tuvo uno de sus  mayores éxitos con este estupendo Out on a Limb, pero una vez sabido eso debemos olvidarnos del tema, ya que se trata de un señuelo del propio Crowe para desviar los tiros de las auténticas dianas, de la misma forma que en la película se rebautizó a si mismo con el nombre de William Miller.
No eran, por tanto, los Stillwater los verdaderos dioses dorados que William Miller quería descubrir en su verdadera esencia.
 

Los protagonistas, los verdaderos peces gordos de la historia, también se permitían cierto primitivo balconing -¿tejadoning?- sin miedo a caer en el acuoso ridículo. Ellos sí que eran los dioses dorados. ¿Pero cual eran los nombres que se escondían detrás de las máscaras de la ficción?
La mitología rockera nos advierte que en el territorio de las bacanales con enfervorecidas grupies convertidas en objetos de consumo rápido, los fieras de Led Zeppelin no tenían rival. Por lo demás, la propia biografía de Crowe y los rasgos de Russell Hammond, tan semejantes a los de Dickey Betts, no ofrece ningún tipo de duda: estamos hablando de la incomparable Allman Brothers Band
Dickey Betts, el autor y protagonista de esta pieza maestra del rock instrumental llamada Jessica.

Jessica es de 1973, el mismo año en que Crowe recorría con Allman Brothers Band los grandes espacios de Norteamerica. Eran tiempon de reconstrucción, Duanne Allman, el genial guitarrista y  sumo hacedor de la banda, más el bajista Berry Oakley habían fallecido con apenas un año de diferencia -octubre de 1971 y noviembre de 1972- prácticamente en el mismo lugar y conduciendo sus respectivas motos. Más sacrificios humanos para alimentar la hambrienta hoguera mitológica del rock.
Y al final uno sigue sin comprender porque los dioses dorados no tienen alas.

10 comentarios:

  1. Ay... qué quiere que le diga yo, que gracias a usted he visto por fin la película de marras después de tantos años esquivándonos...

    Sobre los que no tienen sensibilidad hacia la música, sea del tipo que sea, digo lo mismo: no les envidio, aun admitiendo que a veces puede llegar a ser una obsesión, y sé bien lo que digo porque a muchos nos cambió la vida totalmente.

    Otra cosa es la parte no tan dorada, el interior del negocio, la cosificación de las grupies, los malos rollos entre los músicos, la búsqueda del dinero, el poder de manipulación de las drogas, asuntos todos ellos perfectamente reflejados en la película. Pero a los que estamos a este lado del asunto nos da igual: lo que queda es la música, y para lo demás no hemos nacido con esas alas que otros tienen a pesar de que hay mucho Ícaro en este negocio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al menos siendo una obsesión o una adicción no trae problemas mayores de salud que yo sepa al menos y más en estos tiempos en que no hay que hacer dispendios para acceder a la música.
      Yo creo que es bueno saber como se gesta no tanto la música como sus mitologías. Sabiendo que hay de bueno y de malo en todo ese circo podamos valorarlo con más ecuanimidad y no ser tan monócromos en nuestras filias o fobias.

      Eliminar
  2. Leo sin mucha sorpresa que esta apetecida peli no está disponible por estos lares. Se agradece la intención. Además, parafraseando al celebérrimo representado por el recién fallecido Seymour Hoffman, con esta reseña (la carta) ¿Quién necesita al Jethro?.

    A propósito de Seymour, parece que le caló el tema de los dioses dorados que trabajó Crowe, porque según he leido, promocionaba en enero pasado su último film ( "The God´s pocket"). A saber como la van a titular en español.
    Un abrazo, Doc.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una película localizable y merece la pena para conocer aquellos tiempos de oro y fango y a sus protagonistas. Ese Bangs era un tipo muy radical y pertenece a ese grupo de críticos musicales siempre en busca de la pureza y en contra de todo lo que sea alambicado y artificial, los conocemos también en otros géneros. Aquellos grupos progresivos de los 70 eran un blanco fácil para esa gente.
      ¿El bolsillo de Dios? Cualquiera sabe, aquí últimamente les ha dado por no traducir el título de muchas películas y dejarlo en inglés.
      Un abrazo, Armando.

      Eliminar
  3. un post más que interesante, para escuchar cosas diferentes, y entrar en el mundo de la peli, que no vi... abuscar se ha dicho! Y en cuanto a la gente "insensible", me gustaría tener acceso a los estudios acerca de, ya que en general lo que he notado en todos los años que llevo enseñando música es que lo que en general impide el acercamiento a la música es en general una gran inhibición, vergüenza, etc; pero quisiera saber más...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Inhibición, vergüenza, etc...supongo que eso se notará más desde la perspectiva de los que quieren aprender música tocando un instrumento o cantando. Lo cierto es que la enseñanza musical es un territorio no suficientemente explorado por regla general y se suele olvidar la importancia de ese momento mágico en que la persona, el niño, se pone en contacto con este arte complejo y delicado pero que tantas satisfacciones da.

      Eliminar
  4. Muchos que no aman la música es porque no han tenido acceso a ella o porque no han encontrado su música. Tener un ambiente familiar y social que facilite dicho conocimiento es fundamental. Y desgraciadamente hay muchos que se ven privados de ese entorno.

    Tengo alumnos que apenas leen, pero es que en sus hogares los libros y el hábito de la lectura brillan por su ausencia.

    Y si, en algunos casos, aun teniendo los medios a su alcance no disfrutan de la música, qué le vamos a hacer. Ellos se lo pierden...

    Vd. estimado Dr. Krapp, hace mucho y bueno en pro de la divulgación de la música. Esta bitácora es la prueba.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy de acuerdo, aunque muchas veces se llega demasiado tarde como en mi propio caso. Detrás de un deslumbramiento inicial, cuando aterrizó en mi vida una colección de disco como la del niño en el primer vídeo, luego pase casi toda la primera adolescencia instalado en un mundo no musical. Aunque en el tema libresco me pasó lo mismo, no había libros en mi casa excepto un viejo diccionario y un Hamlet al que le faltaban hojas, fui más perseverante durante esos años.
      Muchas gracias, Don Luis, hay que resarcirse de tanto tiempo perdido.
      Un abrazo

      Eliminar
  5. Caer bajo el influjo de la música es algo que no tiene precio pero sí mucho valor. Y me uno a Luis Antonio en su alabanza a la aportación que Ud, querido Doctor, hace por divulgarla.

    No he visto la película pero me tienta hacerlo, así que lo intentaré.

    Un abrazo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creo que sí que tiene cierto valor porque la música une, o debería unir al menos, en un goce común aunque al final como en otras cosas siempre hay banderías y guerras estéticas.
      Muchas gracias, Laura, estoy seguro que te gustará. Philip Seymour Hoffman sale poco pero cuando lo hace marca el territorio, como un gato montés.
      Besos

      Eliminar

Neboeiro de etiquetas