31 jul. 2014

¿Y si el jazz no existe?

-Si se mantiene su teoría, el jazz corre serio peligro de convertirse en música de repertorio, ¿no cree?
-No es mi teoría. Es la verdad. La música que hoy día que se conoce como jazz sale de la comunidad de los negros como el blues, rock, soul, rhythm and blues, hip-hop y toda la música pop. Nadie discute de dónde vienen y dónde nacieron el bolero o el flamenco. No debe de ser un problema cuando yo digo que la cultura negra ha ofrecido algo de mucha belleza y valor al mundo entero.

-En cuanto a las nuevas generaciones de músicos de jazz, que no tienen ningún problema en cruzar fronteras musicales para incorporar sonoridades cercanas al pop, al rock, a la electrónica o al rap en el lenguaje jazzístico, ¿no cree que se trate de evolución?
-Creo que usted no entiende mi argumento principal. El jazz no existe. Fue degenerando en una fórmula inventada por una cultura dominante (los blancos), que se fue usando para crear una separación o división entre todas las músicas que usted enumeró. Los músicos nunca decidieron qué categorías, valores o limitaciones tenía la música. Los que decidieron eso fueron las personas que controlan el sistema.
On Why Jazz Isn’t Cool Anymore...
(Publicado en el blog de Nicholas Peyton el 27-11-2011)
Jazz died in 1959.
There maybe cool individuals who say they play Jazz, but ain’t shit cool about Jazz as a whole.
Jazz died when cool stopped being hip.
Jazz was a limited idea to begin with.
Jazz is a label that was forced upon the musicians.
The musicians should’ve never accepted that idea.
Jazz ain’t shit.
Jazz is incestuous.
Jazz separated itself from American popular music.
Big mistake.
The music never recovered.
Ornette tried to save Jazz from itself by taking the music back to its New Orleanian roots, but his efforts were too esoteric. 
Jazz died in 1959, that’s why Ornette tried to “Free Jazz” in 1960. 
Jazz is only cool if you don’t actually play it for a living. 
Jazz musicians have accepted the idea that it’s OK to be poor. 
John Coltrane is a bad cat, but Jazz stopped being cool in 1959.
Y sigue en este enlace

20 jul. 2014

Los sueños luminosos de Roland Kirk

Mis tres últimas entradas nacieron a partir de un acontecimiento necrológico. Podría seguir, desde la última dos figuras de enorme relieve musical han cruzado el río sin retorno. Lo cierto es que nuestros héroes musicales se han hecho mayores y cuanto más gira la ruleta rusa menos opciones hay de que puedan (podamos) escapar. Charlie Haden o Johnny Winter son merecedores de una entrada propia en este blog, pero lo dejo para más adelante, cuando se diluya la noticia luctuosa y emerjan de nuevo las figuras musicales que tanto nos han hecho disfrutar. Escojamos pues otro camino.
 
Muchos conocéis al intérprete y el tema. Se trata de Rahsaan Roland Kirk tocando Serenade to a Cuckoo, pieza que apareció por primera vez en su disco de 1964 titulado I Talk with the Spirits y que alcanzó enorme popularidad cuando fue grabado por Jethro Tull en su disco de debut, This Was (1968). Ian Anderson, el carismático y excéntrico líder del grupo, era un fervoroso fan de Kirk y éste fue su homenaje al músico de Ohio.

Kirk, fue un niño ciego con sueños luminosos. Tras uno de ellos decidió llamase Roland en vez de Ronald que era como lo habían bautizado.  Tras otro, en 1970,  decidió que a su nombre le debía anteceder la palabra hebrea Rahsaan. Ya era por entonces un hombre orquesta capaz de las mayores acrobacias sopladoras gracias a su prodigiosa respiración circular. Pero no era amado por todos, el talento desproporcionado tiene estas cosas, lo que para unos era arte para otros, los autoproclamados exquisitos, era puro funambulismo de festival de record Guiness. Además, tenía la manía de acompañarse por toda una colección de elementos percusivos que hacía de sus interpretaciones una experiencia singular y extravagante.

Todo un personaje aquel niño ciego, adulto visionario, activista político, humorista sarcástico o multinstrumentista mágico que tras una embolia, con parálisis de medio cuerpo, no dejó de seguir tocando hasta el mismo día de su muerte en diciembre de 1977.
Geoff Dyer ha escrito de jazz desde el territorio narrativo. En "Pero hermoso", un libro excepcional, desfilan algunas de las figuras más trascendentes y radicales de su historia mezclando mito, realidad y fantasía. En el capítulo dedicado a Mingus, Rashaan Roland Kirk es una de los pocos personajes capaces de hablar de tú a tú al colérico contrabajista. Incluso en el peor momento, cuando Mingus es dolorosamente consciente de que la esclerosis le está dejando inválido, encuentra una guía espiritual en el músico ciego:

  • Mingus: ¿Cómo tocas si estás medio paralítico, tío?
  • Kirk: ¿Me queda un brazo, no? Ja, ja.
  • ¿Tocas el saxo con un brazo?
  • Tocaba tres con dos, así que uno con uno no es tan difícil. ¿Sigues ahí, Mingus?
  • Sí, tío, estoy aquí -respondió con las lágrimas asomándole a los ojos.
  • Toco la semana próxima, ven a verme.
  • Allí estaré, tío.
"Observó desde la barra cómo ayudaban a Kirk a subir al escenario engalanado con su habitual parafernalia de campanillas, sombrero y ropa estrafalaria. Charlando y sonriendo, reconociendo a los amigos por la voz. Lo dispuso todo y luego sopló, sopló y sopló: un brazo recorría las llaves arriba y abajo y el otro colgaba sin fuerza del costado, como algo irrelevante, mientras Kirk jadeaba y resoplaba como si se tratara de mantener a raya la muerte.(...) Al final de los solos se desplomaba en una silla, resollando como un boxeador entre asaltos, con la cabeza dándole vueltas por los golpes recibidos (...): Un ciego que había vuelto entre los muertos. Mientras le observaba, Mingus sintió que el hielo rojo de sus sangre le hormigueaba en las manos entumecidas." 
(PERO HERMOSO: UN LIBRO DE JAZZ - GEOFF DYER - RANDOM HOUSE, 2014

10 jul. 2014

El Último Soulman

Esta es la entrada 300 de Sinfonía Azul y sin caer en la pedantería de poner la letra picuda, he decidido vestirme de gala y adoptar un tono solemne para recibir a un invitado que creo que le va a dar realce al acontecimiento. Por desgracia, al igual que en las dos últimas publicaciones de este blog, se nos ha ido hace pocas semanas. Empecemos por el principio con la ayuda de Quentin Tarantino.
 

Bobby Womack, conocido por algunos como El Último Soulman, nacido en 1944 y fallecido el 27 de junio pasado. Para mí y para muchos otros, una de las grandes personalidades que ha dado el soul en su esplendorosa historia.
Nacido en Cleveland (Ohio), formó un grupo de gospel con la colaboración de sus padres y tres de sus hermanos.  Con tan solo 12 años y en una gira por el circuito evangélico son descubiertos por Sam Cooke, entonces cantante de The Soul Stirrers, y éste decide convertirse en su mentor. Pasan 4 años más, Sam está cambiando de la música religiosa al soul y crea una compañía discográfica, SAR Records. Es entonces cuando llama a los Womack Brothers, les convence para  que cambien su nombre por The Valentinos y  graben su primer disco con su sello. Tras un primer éxito en las listas rhythm and blues, llega el segundo en 1964. Por desgracia su tema original quedó desbordada por la versión que hizo poco más tarde, un emergente grupo inglés de posterior fama galáctica. Pasados los años, así recuperó su melodía el propio Bobby Womack ya en solitario. 
 
Fue muy triste que un éxito propio alcanzase la inmortalidad en otras manos y a pesar de que  Womack siempre tuvo una magnífica relación con los miembros de The Rolling Stones nunca llevó bien aquel asunto. Las desgracias no vienen solas, poco después fue asesinado Sam Cooke y el grupo se deshizo. Además Bobby cometió la herejía de casarse con la viuda del maestro y la comunidad soul le dio la espalda. Entre la adicción a las drogas y sus colaboraciones musicales y compositivas con todos los grandes figuras del momento pasó parte de los 60. A Janis Joplin, por ejemplo, le escribió la canción Trust Me y fue el Mercedes Benz de Bobby el que inspiró la canción de igual título. Una de sus composiciones instrumentales, la deliciosa Breezin', escrita e interpretada junto al guitarrista húngaro Gabor Szabo también alcanzó notoriedad ...pero solo cuando llegó a las manos de George Benson.  
El mal fario se rompe en 1971 con el disco Communication que alcanza un estupendo lugar en las listas de rhythm and blues y jazz con temas como éste:
Una de su canciones más celebradas aparece en un disco de 1972. Está dedicada a Harry, hermano y compañero de aventuras musicales, que era un tipo tranquilo, despreocupado y que vivía al día. Por desgracia no fue suficiente, ya que fue asesinado por su propio mujer dos años más tarde. Es impresionante la intensidad con la que Bobby cantaba lo que se convirtió en duradero homenaje a su hermano muerto.
El Across 110th Street del primer vídeo, daba título a una película también de 1972 dirigida por Barry Shear e interpretada por Anthony Quinn siguiendo el modelo blaxploitation, es decir: películas de temática policial con personajes afroamericanos. Esta es su versión acústica en una actuación reciente.
Después de aquellos años únicos la carrera de Bobby empezó a languidecer. El soul puro y despojado que él había aprendido de sus maestros Sam Cooke y Otis Redding, fue perdiendo vigencia con la aparición de la música disco. En ello también tuvo mucho que ver su incapacidad para desengancharse de las drogas. Era querido y venerado, ya nadie la hacía el vacío por sus osadías matrimoniales, pero no conseguía encontrar el éxito que tanto anhelaba. Con una excepción, el viejo tema que había sido su primer hit con sus hermanos volvió a subir a las listas en el año 1974.
Desde mediados de los 70 hasta casi los 90, el cantante se convirtió en una figura de culto para los aficionados o en otras palabras: fue olvidado por el gran público. En los 90 abandonó las drogas y recuperó cierto reconocimiento como lo que fue siempre, un maravilloso cantante, un estupendo guitarrista y un excelente compositor.  
Todo se acabó el día 27 del mes pasado, para bien o para mal, Bobby Womack no volverá a ser herido por el amor o por la vida otra vez.

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