29 ago. 2008

Creadores de dulzura


Uno, pálido y con cierto aire germánico, charlatán, extrovertido, indisciplinado, inseguro. El otro, un descendiente de indios, taciturno, desgarbado, metódico, casi silencioso.
El primero sólo podía haber sido lo que fue: músico, uno de los grandes, aunque era incapaz de leer una partitura. El segundo, a pesar de su enormes conocimientos musicales, dejó   el jazz y se hizo piloto de pruebas.
Uno era un bebedor obsesivo y
no extrañó a nadie su temprana muerte en la era de la prohibición, cuando la gente moría tras consumir convulsivamente toda clase de venenos. El otro volvía a su casa tras cada concierto y vivió veinticinco más que el primero siendo éste bastante más joven.
El primero se llamaba Bix Beiderbecke y tocaba la corneta. El segundo era Frankie Trumbauer, conocido como Tram, y su instrumento era el saxo melódico y el alto.
Difícil imaginarse una pareja más diferente y sin embargo, los dos trabajaron juntos. Ninguno quería ser contratado sin la compañía del otro. Juntos participaron en la banda de Jean Godkette y como dúo se pasaron a la superorquesta de Paul Whiteman, el hombre al que algún desaprensivo coronó como Rey del Jazz.
En el año 1927, grabaron un tema que está considerado como la primera gran balada de la historia del jazz. Se trata de Singing the blues
. Un tema cuya apertura -con el ligero y relajado solo de saxo de Trumbauer y luego la contestación de Bix Beiderbecke- sería motivo de inspiración para muchos músicos de jazz durante los siguientes treinta años. El mismo Lester Young lo consideraba el tema que más le había influenciado en su formación y con el tiempo fue considerado un antecedente evidente de lo que en los 50 se llamó Cool jazz.


27 ago. 2008

Regreso a la tierra de los pájaros


Weather Report en ...Birdland (1978)
Wayne Shorter al saxo
Jaco Pastorius al bajo
Joe Zawinul al teclado
Peter Erskine a la percusión


Nueve años después cantada por:



Tim Hauser
Janis Siegel
Alan Paul
y
Cheryl Bentyne
es decir:

Manhattan Transfer

20 ago. 2008

Eternamente joven desde 1918

After you've gone (Compuesta en 1918 por Turner Layton y Henry Creamer)
After you've gone - and left me crying
After you've gone - there's no denying
You'll feel blue - you're gonna be sad
You've missed the dearest pal that you ever had

There'll come a time - don't you forget it
(Yeah) There'll come a time - when you're gonna regret it
Some day when you get lonely
Your heart will break like mine - (and) you'll want me only

After you've gone - after you've gone away

After we paid - our dues together
You should have stayed - through all that nasty weather
Someday while you're feeling badly
You'll need the only one that loves you so madly

But I'll be gone - yes I'll be gone - to stay
Yeah after I've gone - after I've gone away

Marion Harris - 1918

Bessie Smith - 1927

  Quintet of The Hot Club of France - 1936

Judy Garland -1942


Orquesta de Woody Herman - Años 60

Fiona Apple - Años 2000

12 ago. 2008

El tahúr del Misisipi


"Es manifiestamente sabido, de modo incontrovertible, que Nueva Orleans es la cuna del jazz, y resulta que su creador fui yo mismo (...)
Mis aportaciones fueron muchas: fui el primer director payaso, contando cosas ocurrentes y vestido de forma llamativa, lo que hoy llaman maestro de ceremonias; fui el primero en incorporar una coral a una orquesta; fui el primero en grabar la tabla de lavar, también el contrabajo y la batería (que se suponía imposible de grabar). Inventé las matamoscas (hoy las llaman escobillas). Por supuesto, cuando me despedían o yo me marchaba surgían muchos imitadores (...).
Que el Señor nos libre de más
Hitlers y Mussolinis
".
(JELLY ROLL MORTON, creador del Jazz y el Stomp, Artista para Victor, Mejor Compositor de Canciones Hot del Mundo)

¿Son las palabras de un fanfarrón medio chalado o hay algo de verdad en ellas? Lo cierto es que eran parte de una carta que envió su autor a Downbeat en el año 1938 y que a pesar de su desmesura, le sirvieron para revitalizar su tambaleante carrera hasta el punto de convertirlo en el más importante portavoz y testigo de los comienzos del jazz. Así lo atestiguan las grabaciones que hizo con el celebérrimo folklorista Alan Lomax para la Biblioteca del Congreso o su disco posterior titulado "New Orleans Memorial".

No, Jelly Roll Morton no fue el creador del jazz, pero quizás fue el primero que entendió que era una música con personalidad propia, independiente de otros géneros precedentes, y como tal su primer gran compositor.

El problema con Jelly Roll es su leyenda, tan atractiva que muchas veces ha enmascarado al artista que había detrás. Inspiró novelas, apareció como personaje en películas, fue retratado de forma algo siniestra en un musical de Broadway e idealizado en coreografías contemporáneas. Era un tipo disparatado y cachondo. Un auténtico tahúr del Misisipi.

Procedía de una familia criolla, es decir una familia mulata en la acepción norteamericana del término, y siendo hijo de soltera fue educado por su bisabuela en los cultura europea que era usada por los criollos de Nueva Orleans como mecanismo de distinción social frente a la población negra de origen esclavo.
Siendo muy joven, empezó a trabajar como pianista en un burdel de Storyville, el legendario barrio del vicio de la ciudad. Eso le supuso ser expulsado de casa de bisabuela, con solo 17 años, y echarse al camino recorriendo el sur del país y llegando finalmente a Los Angeles. Era hombre de recursos y no le hizo ascos a ninguna actividad que estuviera a su alcance: fue jugador de cartas y de billar, vendedor de extraños mejunjes, proxeneta, director de hotel, cómico de vaudeville. Llevaba un diamante en los dientes y siempre le acompañaba una maleta repleta de dinero o eso decía él.

Cuando el jazz empezó a desarrollarse marchó a Chicago. Con su grupo los Red Hot Peppers en los que se incluían músicos de la categoría de Kid Ory al trombón o Johnny Saint Cyr a los instrumentos de cuerda, realizó una serie de grabaciones históricas donde demuestra su capacidad para abandonar los clichés del ragtime y ofrecer composiciones musicales muy complejas donde incluso hay cabida a cierta dosis de improvisación. Como otros músicos individualistas, su figura se desvaneció de escena en la época de las grandes big bands; resurgiendo de nuevo gracias al redescubrimiento de Lomax. Poco le duró el éxito, en 1940 salió para California intentando recuperar unos diamantes de su madrina recién fallecida. Robaron los diamantes, cayó enfermo y finalmente murió de neumonía en un hospital de Los Angeles en 1941.
Más alla de su leyenda que él alimentó con todo mimo y dedicación, su música es el mejor testimonio de su paso por el mundo. Ahí queda su huella.

10 ago. 2008

Cuando el viejo león vuelve a casa

Van Morrison dijo una vez que cada uno de sus discos eran como cartas que mandaba a casa para que tuvieran noticias suyas. En esta canción es él mismo el que vuelve a su hogar para impregnarse de nuevo de sus raíces irlandesas, más influyentes en su obra de lo que aparentemente podría parecer en un músico que desarrolló su carrera en el rock, el rhythm and blues y otros géneros emparentados con la música afroamericana.
El título, de resonancias casi mitológicas, coincide con el del primer disco de Pink Floyd en 1967 (en la época en que la mente lujuriosamente alocada de Syd Barrett todavía estaba en condiciones de pilotar la nave de la psicodelia).
Solemne, profundo, conmovedor. El tema de Van Morrison resuena bravo y austero como un poderoso himno al amanecer, a la naturaleza y a la vida cambiante.

Piper At The Gates Of Dawn

The coolness of the riverbank, and the whispering of the reeds
Daybreak is not so very far away

Enchanted and spellbound, in the silence they lingered
And rowed the boat as the light grew steadily strong
And the birds were silent, as they listened for the heavenly music
And the river played the song

The wind in the willows and the piper at the gates of dawn
The wind in the willows and the piper at the gates of dawn

The song dream happened and the cloven hoofed piper
Played in that holy ground where they felt the awe and wonder
And they all were unafraid of the great god Pan

And the wind in the willows and the piper at the gates of dawn
The wind in the willows and the piper at the gates of dawn

When the vision vanished they heard a choir of birds singing
In the heavenly silence between the trance and the reeds
And they stood upon the lawn and listened to the silence

Of the wind in the willows and the piper at the gates of dawn
The wind in the willows and the piper at the gates of dawn
The wind in the willows and the piper at the gates of dawn

It's the wind in the willows and the piper at the gates of dawn
The wind in the willows and the piper at the gates of dawn

(En el caso de que no se oiga la música directamente, hay que hacer click en la casilla con el texto "POPUP")(En el caso de que no se oiga la música directamente, hay que hacer click en la casilla con el texto "POPUP")


3 ago. 2008

Tocándonos el alma


11 de diciembre de 1964. Una mañana cualquiera en un motel llamado La Hacienda. Un chillido. Una carrera. Delante una mujer asiática asustada y semidesnuda. Detrás un hombre negro que la sigue hasta la gerencia. El hombre golpea e intenta forzar la puerta cerrada. Hay una pelea y la señora Franklin, la gerente, efectúa tres disparos a muy corta distancia. El hombre negro cae malherido y según algunas versiones la señora Franklin asustada, remata a su víctima golpeándole con un bate de béisbol.
Sentencia: Homicidio justificado como defensa ante una hipotética violación. Para algunos: un asesinato provocado, la víctima era un defensor de los derechos de la gente de color en un clima de crispante violencia racial.

Aquel hombre se llamaba Sam Cooke ,tenía tan solo 33 años, pero ya era una fabulosa y elegante figura de la emergente música de color. Su estilo musical era una mezcla de las melodías y ritmos de los espirituales negros con el nuevo rock and roll de finales de los 50.
Al estilo nuevo se le llamó Soul y era una música nacida del alma para tocarnos el alma.
En la actualidad, las hermosas canciones y la aterciopelada voz de Sam Cooke, sigan tan frescas como el primer día en que fueron creadas. Una bella forma de inmortalidad. Acaso la única forma de inmortalidad posible.
De todos esos temas hay uno que tiene un valor especial para este escribiente. Sin duda es una de las joyas de la corona de la música popular de los últimos 60 años.
Se llama Bring it on home to me y lo mejor que podemos hacer es oírla sin más preámbulos.

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