Mostrando entradas con la etiqueta Sam Cooke. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sam Cooke. Mostrar todas las entradas

6 feb 2015

El espíritu inaprensible del groove

La palabra groove pertenece a ese clase de términos acuñados por la música popular norteamericana que difícilmente se atienen a una definición exacta y convincente. Tiene su lógica, ya que expresa una sensación subjetiva y muy personal producida en el oyente por la interacción de elementos musicales en los que predomina el factor rítmico. 
Sí, como el swing,  ¿pero es swing? Ah amigos, eso es algo con lo que se están rompiendo la cabeza los que entienden o creen entender de música desde hace mucho tiempo. Para nosotros los jóvenes, es una música que te pide, te reclama y hasta te exige que te eches un bailecito.

Pero vayamos al principio, el groove es el nombre que en inglés designa a los surcos de los discos de vinilo, aparecidos en el mercado musical en 1930. Luego ese concepto se fue ampliando hasta referirse a la música que se ajustaba a un estilo preciso y cadencioso, propio de una grabación, y que generaba una reacción equivalente en los oyentes. La extraordinaria orquesta de Chick Webb, reyes absolutos del Savoy Ballroom de Harlem, tiene un tema pionero en 1939 titulado In the Groove At the Grove.

Llegamos a los 40 y en la plenitud de la etapa swing la palabra se mezcló con el adjetivo groovy para subrayar la excelencia de un tema musical. Con posterioridad, ya en los 50 y 60 se incorporó al lenguaje popular para referirse a algo bueno, estupendo, diríamos aquí y ahora: "guay".

  
En los mismo sesenta,  Sam Cooke o de The Young Rascals preferían usar el término groovin' en dos bellos temas:

La palabra original, groove,  fue recuperada en los 50 para designar a la música que se mantenía fiel al espíritu rítmico de la música negra frente al ensimismamiento autocomplaciente del bebop . En especial, se asoció a la naciente música funky y a las derivaciones musicales del blues y el gospel. A partir de los 60 encontró su rincón definitivo con la entronización del soul.


Termino con una canción que para mí representa, mejor que ninguna otra, el espíritu inaprensible del groove, ese que sigue de actualidad a través del hip hop y toda clase de estilos electrónicos de la modernidad.

11 dic 2014

Sam Cooke: 50 años y una eternidad

Tenía perfilada una nueva entrada para este blog y ya había seleccionado algunos temas para colocar junto al artista elegido, pero hace una hora, escuchando la radio, me enteré de que hoy era el 50 aniversario de la muerte del que considero es la voz más importante de la música popular contemporánea. Los que me seguís de antiguo sabéis a quien me refiero, ya que siempre me he sentido orgulloso de mi predilección admirativa y entregada.

Escribió Diego Manrique, el gran pope de la crítica musical española, sección pop/rock:

"Simplificando, la voz más cálida, más dúctil, más emocionante del siglo pasado. Escucharle es como paladear chocolate caliente derramado sobre un helado: un torrente de dopamina"

Creo que el mejor homenaje que le puedo hacer a este artista inconmensurable es volver a publicar el texto que le dediqué el 3 de agosto del 2008, cuando este blog apenas había empezado a andar:

"11 de diciembre de 1964. 
Una mañana cualquiera en un motel llamado La Hacienda. Un chillido. Una carrera. Delante una mujer asiática asustada y semidesnuda. Detrás un hombre negro que la sigue hasta la gerencia. El hombre golpea e intenta forzar la puerta cerrada. Hay una pelea y la señora Franklin, la gerente, efectúa tres disparos a muy corta distancia. El hombre negro cae malherido y según algunas versiones la señora Franklin asustada, remata a su víctima golpeándole con un bate de béisbol. 
Sentencia: Homicidio justificado como defensa ante una hipotética violación. 
Para algunos: un asesinato provocado, la víctima era un defensor de los derechos de la gente de color en un clima de crispante violencia racial. Aquel hombre se llamaba Sam Cooke, tenía tan solo 33 años, pero ya era una fabulosa y elegante figura de la emergente música de color. Su estilo musical era una mezcla de las melodías y ritmos de los espirituales negros con el nuevo rock and roll de finales de los 50. Al estilo nuevo se le llamó soul y era una música nacida del alma para tocarnos el alma. En la actualidad, las hermosas canciones y la aterciopelada voz de Sam Cooke, siguen tan frescas como el primer día en que fueron creadas. 
Una bella forma de inmortalidad. Acaso la única forma de inmortalidad posible." 

10 jul 2014

El Último Soulman

Esta es la entrada 300 de Sinfonía Azul y sin caer en la pedantería de poner la letra picuda, he decidido vestirme de gala y adoptar un tono solemne para recibir a un invitado que creo que le va a dar realce al acontecimiento. Por desgracia, al igual que en las dos últimas publicaciones de este blog, se nos ha ido hace pocas semanas. Empecemos por el principio con la ayuda de Quentin Tarantino.
 

Bobby Womack, conocido por algunos como El Último Soulman, nacido en 1944 y fallecido el 27 de junio pasado. Para mí y para muchos otros, una de las grandes personalidades que ha dado el soul en su esplendorosa historia.
Nacido en Cleveland (Ohio), formó un grupo de gospel con la colaboración de sus padres y tres de sus hermanos.  Con tan solo 12 años y en una gira por el circuito evangélico son descubiertos por Sam Cooke, entonces cantante de The Soul Stirrers, y éste decide convertirse en su mentor. Pasan 4 años más, Sam está cambiando de la música religiosa al soul y crea una compañía discográfica, SAR Records. Es entonces cuando llama a los Womack Brothers, les convence para  que cambien su nombre por The Valentinos y  graben su primer disco con su sello. Tras un primer éxito en las listas rhythm and blues, llega el segundo en 1964. Por desgracia su tema original quedó desbordada por la versión que hizo poco más tarde, un emergente grupo inglés de posterior fama galáctica. Pasados los años, así recuperó su melodía el propio Bobby Womack ya en solitario. 
 
Fue muy triste que un éxito propio alcanzase la inmortalidad en otras manos y a pesar de que  Womack siempre tuvo una magnífica relación con los miembros de The Rolling Stones nunca llevó bien aquel asunto. Las desgracias no vienen solas, poco después fue asesinado Sam Cooke y el grupo se deshizo. Además Bobby cometió la herejía de casarse con la viuda del maestro y la comunidad soul le dio la espalda. Entre la adicción a las drogas y sus colaboraciones musicales y compositivas con todos los grandes figuras del momento pasó parte de los 60. A Janis Joplin, por ejemplo, le escribió la canción Trust Me y fue el Mercedes Benz de Bobby el que inspiró la canción de igual título. Una de sus composiciones instrumentales, la deliciosa Breezin', escrita e interpretada junto al guitarrista húngaro Gabor Szabo también alcanzó notoriedad ...pero solo cuando llegó a las manos de George Benson.  
El mal fario se rompe en 1971 con el disco Communication que alcanza un estupendo lugar en las listas de rhythm and blues y jazz con temas como éste:
Una de su canciones más celebradas aparece en un disco de 1972. Está dedicada a Harry, hermano y compañero de aventuras musicales, que era un tipo tranquilo, despreocupado y que vivía al día. Por desgracia no fue suficiente, ya que fue asesinado por su propio mujer dos años más tarde. Es impresionante la intensidad con la que Bobby cantaba lo que se convirtió en duradero homenaje a su hermano muerto.
El Across 110th Street del primer vídeo, daba título a una película también de 1972 dirigida por Barry Shear e interpretada por Anthony Quinn siguiendo el modelo blaxploitation, es decir: películas de temática policial con personajes afroamericanos. Esta es su versión acústica en una actuación reciente.
Después de aquellos años únicos la carrera de Bobby empezó a languidecer. El soul puro y despojado que él había aprendido de sus maestros Sam Cooke y Otis Redding, fue perdiendo vigencia con la aparición de la música disco. En ello también tuvo mucho que ver su incapacidad para desengancharse de las drogas. Era querido y venerado, ya nadie la hacía el vacío por sus osadías matrimoniales, pero no conseguía encontrar el éxito que tanto anhelaba. Con una excepción, el viejo tema que había sido su primer hit con sus hermanos volvió a subir a las listas en el año 1974.
Desde mediados de los 70 hasta casi los 90, el cantante se convirtió en una figura de culto para los aficionados o en otras palabras: fue olvidado por el gran público. En los 90 abandonó las drogas y recuperó cierto reconocimiento como lo que fue siempre, un maravilloso cantante, un estupendo guitarrista y un excelente compositor.  
Todo se acabó el día 27 del mes pasado, para bien o para mal, Bobby Womack no volverá a ser herido por el amor o por la vida otra vez.

10 nov 2013

Volviendo a casa subido en un blues

Primero quería hacer una entrada sobre aquellas canciones cuyo título gira alrededor de la idea de la "vuelta" desde una perspectiva sentimental. Trabajo hercúleo, se cuentan por centenares. 
¿Y si me ciño a aquellas que hablan de la vuelta al hogar como petición, rogativa o como cura frente a los peligros de la intemperie? Tremendo, también hay docenas de ellas.
 Caray, Krapp, quizás debas escoger una que sea representativa y con variadas versiones. Un standard, por ejemplo.
Pues ya ésta, elijo, Baby won't you please come home, un viejo blues musicalmente austero y con una letra escueta que hasta permite ciertas variaciones. En teoría el tema escrito en 1919, es obra de dos pianistas Clarence Williams y Charles Warfield.
 

Todo un honor que la gran Bessie sea la que abrió la brecha discográfica de este tema legendario. Lo grabó en 1923 y alcanzó el puesto número 6 en las incipientes listas. A su lado, al piano, Clarence Williams, el habitual acompañante de todas aquellas grandes cantantes de blues de los años 20 y también editor musical. Un peligroso editor musical  por lo que se cuenta, ya que solía quedar acaparar la autoría de temas que nunca creo y llevarse los correspondientes royalties. Charles Warfield, el coautor, siempre afirmó que este blues era exclusivamente suyo. 
A finales de la década hay una hermosa versión de Bix Beiderbecke y su trompeta doliente, en la compañía de Frankie Trumbauer y el trompetista y cantante Jack Teagarden. (Como en el resto de casos de esta entrada podéis ver el vídeo correspondiente "cliqueando" debajo del nombre escrito en azul)
La grabación del tema por parte de Mills Brothers es de 1932. Estamos hablando del primer gran grupo vocal negro de la historia, pioneros del doo wop y con vida activa, casi asusta decirlo, desde 1928 hasta 1982. Para que luego nos hablen de Sus Satánicas Majestades.

Cab Calloway, Louis Armstrong, Benny Goodman, Count Basie, Django Reinhardt, Lionel Hampton, Nat King Cole ...da verdadero vértigo elegir entre tantas versiones diferentes en la  era del swing. Demos un descanso a las cuerdas vocales y pongamos la instrumental de Sidney Bechet fustigando con su sonido nítido y abrasivo en 1949.
 

Llegamos a los 50 y baja un tanto el número de versiones en la medida en que el swing deja de estar de moda.  Dejemos de lado la parsimoniosa interpretación de Frank Sinatra que me gusta bien poco. Nos queda, entre otras, la de  Ray Charles, Jack Teagarden y la de Billie Holiday grabada el último año de su vida y por lo tanto, imposible dejarla de lado.
 

En los 60 el vuelve a florecer el tema desde la perspectiva del jazz, del blues o incluso desde los nuevos géneros músicales juveniles. La prueba la tenemos en esta preciosidad que os dejo también enlazada de Ricky Nelson grabada en 1960. La de Dean Martin fiel a la de Sinatra aunque la suya es mejor que la del capo del Rat Pack. La de Dinah Washington espectacular. Aceptable la de Ella Fitzgerald a la que nunca le sentaron bien las baladas. Enorme la de la otra gran diva del jazz vocal,  Sara Vaughan. Sin embargo ahora toca una versión instrumental para separar fases, que diría mi muy apreciado Juan de Pablos en su Flor de Pasión. Es de 1963 y destaca con luz propia en un disco al que le tengo especial querencia.
 

Este es el final y como postre, el Dr. Krapp sigue siendo fiel a sus más arraigadas pasiones: el queso, los helados y Sam Cooke.

10 oct 2013

Cinco días, cinco melodías

Todo empezó hace dos entradas con aquello de “Algunas canciones para entender los domingos”. Luego en la anterior dedicada a T-Bone Walker escribí de su gran éxito Call It Stormy Monday que lleva por subtítulo: (But Tuesday Is Just as Bad). Alto ahí, vamos por partes. Démosle vidilla al resto de los días de la semana a través de un ramillete de temas que los usan como título. Vayamos pues desde las insuficiencias del martes hasta el sobrevalorado sábado.
Desde principios del los 90 el Esbjörn Svensson Trio, más conocidos como E.S.T, era para muchos una de las grandes esperanzas para que el jazz europeo saliese de los circuitos minoritarios y volviese a atraer al gran público. Su amalgama de estilos diferentes, su nueva fusión, les hizo alcanzar lugares privilegiados en las listas de éxito. Desgraciadamente en el 2008, Esbjörn Svensson falleció tras un accidente de buceo en un lago sueco. Aquí nos queda su martes maravilloso.

Uno de los grandes clásicos del siempre enorme y fastuoso Charles Mingus es este tema que apareció por primera vez en su disco de 1959, Blues and Roots, pero que tiene su versión más conocida en ese álbum absolutamente imprescindible que grabó en el festival de Antibes, allá por el año 1960, en compañía del inmortal Eric Dolphy. Dada la extensión de esta última grabación me he inclinado por la versión original donde junto al contrabajista nos encontramos con Pepper Adams, Mal Waldron y el espídico Jackie Mclean entre otros. Una oración coral para el miércoles noche.

The Futureheads pertenece a esa generación de grupos del nuevo milenio empeñados en darle nueva vida a la fenecida Nueva Ola británica de los 80. No es un grupo neopunk aunque estén etiquetados en ese inmenso cajón de sastre donde cabe toda clase de elementos contradictorios. Este tema, a capella, de su último disco, Rant, es como una imprecación ante la posibilidad de que sintamos todos los días como si fuera jueves. Hoy es jueves.
 


Hace apenas 3 meses que nos dejó J.J. Cale, ese especie de discreto correcaminos de la canción y la guitarra que paseaba tranquilo por las grandes praderas del Medio Oeste sin dejarse engatusar por las tentaciones diabólicas de fama y estrellato aún siendo el creador de obras maestras como Cocaine, After Midnight, Travelling Light etc...Su viernes es uno de los temas más memorable de su rica discografía. El ansiado viernes, aunque antes es necesario darle una buena tunda a los días anteriores de la semana.

He aquí pues que llegamos al sábado. El ampuloso sábado, ese amante engreído y grotesco que siempre promete mucho más de lo que puede da. Es algo paradójico pero muchas de las canciones de sábado son tristes porque no pueden dejar de reflejar esa distorsión entre el deseo y realidad. Por ejemplo en esta clásica de ese hombre capaz de reconciliarte con la belleza incluso en las canciones más tristes y amargas. Sí, se trata de Sam Cooke. Mi cantante favorito. Ahora y siempre.

24 mar 2013

Agitadores del alma

Cambiemos el paso.  Hagámoslo más candencioso, más solemne, más rítmico, incluso más apasionado. Adaptémonos al paso de la Semana Santa sin necesidad  de ponernos un capuchón, llevar los pies descalzos por las calles empedradas o ser un dolorido costalero transportando esas tremebundas imágenes durante horas y horas. 
Sin sufrimientos y desde la música.
La música religiosa cristiana ha creado temas fascinantes desde la lejana Alta Edad Media en que nació el  maravilloso canto gregoriano. Aquella riqueza polifónica contrasta vivamente con esas cancioncillas escuálidas y menesterosas que se han generalizado tras los cambios en la liturgia del Vaticano II. Sin embargo nos queda el gospel. Esa música que sirvió de refugio y a veces de subterfugio por el pueblo afroamericano. Aquí tenemos a Sister Rosetta Tharpe, una de sus primeras grandes estrellas femeninas, tocando su guitarra y cantando  en plena vorágine rockanrolera. Otros deberían tomar nota, el gospel siempre ha sabido adaptarse al tiempo que le tocó vivir:

Pero no solo el gospel, también al blues  les gusta arrepentirse de sus pecados y volver de vez en cuando, como hijo pródigo, al redil religioso. Algo que el legendario Son House sufría en su interior y practicaba como asidua penitencia. 
En estas estación musical de Semana Santa no debemos de olvidarnos de un conjuntoque ha roto todas las barreras temporales. Fue en 1926 cuando Roy Crain creó en Texas, la simiente del grupo que en los años 30  sería rebautizado con el nombre de Soul Stirrers. Desde entonces hasta ahora y durante casi 80, han agitando el alma de sus oyentes con sus fascinantes juegos vocales, sus voces en falsete, sus coros, sus duetos magistrales y sus maravillosos solistas. Fue en 1951 caundo contrataron a un desconocido cantante de 19 años que habría de revolucionar para siempre el panorama de la música negra. Con él como solista, se abrieron a nuevos públicos más juveniles y consiguieron el mayor éxito del grupo que al mismo tiempo fue uno de los más importantes de la historia de la música gospel.   
Nos falta la reina. Imposible dejar esta entrada sin hablar de Mahalia Jackson, la reina del gospel. Reina por su voz majestuosa. Por su estilo impresionante y solemne. Pero también reina por abrirse más allá de los ritos eclesiásticos, salir a la calle y luchar bravamente por los derechos de la gente de su raza incluso jugándose su propia vida. Antes de que hubiera una Teología de la Liberación, Mahalia Jackson entendió que la música era una forma de liberación y lo practicó con ahínco hasta su muerte en 1972. Aquí tenemos imágenes del célebre documental sobre el Festival de Newport de 1958, Jazz on a Summer's Day, donde ella puso el punto y hermoso final.

16 nov 2010

Sensación de felicidad


Lo siento, me puede. Escuchar el que es uno de mis temas vocales favoritos desde hace muchos años, interpretado de forma conmovedora, genera en mi una especie de placentera y casi bobalicona sensación de felicidad.
Aquí os dejo primero, la tremebunda versión en directo del propio Sam Cooke en el Harlem Square Club, pocos meses antes de su asesinato.
 
La segunda es de Mr. Van Morrison es del 2017 y es un nuevo vídeo tras eliminarse el que puse en esta entrada cuando la publiqué en el 2010. El viejo león más viejo que entonces.

La tercera me parece espeluznantemente hermosa. La protagoniza Roger Ridley uno de esos músicos callejeros activo en ese fantástico proyecto musical llamado Playing for Chance. Toda una hermosa coreografía infantil le acompaña.
 
Como colofón, la versión del quinteto de Roy Hargrove, prematuramente fallecido en el 2018, al que tuve la gran suerte de ver y disfrutar gozosamente de su música en dos ocasiones.

27 sept 2010

Corazón negro

Ayer se cumplió un aniversario más de la muerte de Bessie Smith en el profundo sur. Una muerte teñida de leyenda gracias al el falso rumor de que murió desangrada, después de sufrir un accidente de automóvil, al no ser admitida en ningún hospital para blancos de la zona. Un mito falso que ha servido para engrandecer a la cantante con un aura trágica. Curiosamente la falsa leyenda une -de forma simbólica- al blues clásico –urbano y vinculado a los espectáculos teatrales- del que ella era la reina, con el blues rural del Delta del Misisipi. Bessie falleció en una pequeña ciudad de apenas 20.000 habitantes -quizás menos por entonces- que era el verdadero corazón del blues rural y sería el lugar de nacimiento de algunos de los personajes más decisivos de la música afroamericana posterior.

Son House grabó a finales de los años 20 un tema dedicado a Clarksdale que no vio la luz hasta 75 años después. House vivió parte de su vida en esa ciudad y fue uno de los protagonistas redescubiertos -podemos decir que de forma casi policial- por los estudiosos del blues a principios de los 60.
Aquella Clarksdale de los años 20 y 30 era una pequeña isla urbana en un océano de algodón. Allí se compraban las vituallas, se resolvían los asuntos administrativos y los fines de semana se convertía en centro de ocio para la población negra que sobrevivía como aparceros en las inmensas plantaciones de algodón del Delta. Realmente solo había dos lugares tan masificados en aquella zona, la más pobre de todo el país. Por un lado estaba Clarksdale y por el otro la prisión estatal de Parchman, una “granja de trabajo” donde miles de presos trabajaban de sol en condiciones deplorables. 


Los sábados de Clarksdale eran una explosión de colorido y de vida. Garitos atestados, vendedores ambulantes de los mas insólitos productos, predicadores auténticos y de pacotilla. Juergas, peleas, prostitución y una presencia omnipresente: el blues y sus diferentes variantes. En 1917 allí mismo, nació una de las figuras más decisivas de esta música: John Lee Hooker.

Antes de hacerse célebre formando grupo con su esposa Tina, Ike Turner era un célebre compositor de rhythm and blues que había aprendido a tocar el piano y la guitarra al lado de los grandes músicos que afloraban en su ciudad natal: Clarksdale. Con tan solo 20 años hizo su primera grabación como compositor, productor e instrumentista. Se trataba de Rocket 88 cantada por Jackie Brenston y sus Delta Cats. Un bombazo en las listas que fue considerado por muchos como el primer rock and roll de la historia.

En el mismo año, 1931, en que nació Ike Turner vino al mundo en Clarksdale, una de las voces más extraordinarias de la música popular del siglo XX. Una voz de terciopelo, un creador nato que llevó la música espiritual de la que se había embebido en su infancia, su padre era pastor evangélico, a lugares donde nunca había estado. Sam Cooke rompió esa barrera entre música de Dios -el gospel-  y música del diablo -el blues- que tanto había atormentado a los viejos músicos. Al hacerlo estaba creando un género extraordinario: el soul. 

Antes de morir asesinado en 1964, tuvo un hermoso recuerdo para la feroz tierra de Misisipi que le vio nacer. Una tierra donde los de su raza fueron explotados, humillados y oprimidos de una forma que ni podríamos concebir. Una tierra inhóspita pero al fin y al cabo su propia tierra. La canción se convirtió en un  himno trascendente para los defensores de los derechos civiles de la gente de color.

3 ago 2008

Tocándonos el alma


11 de diciembre de 1964. Una mañana cualquiera en un motel llamado La Hacienda. Un chillido. Una carrera. Delante una mujer asiática asustada y semidesnuda. Detrás un hombre negro que la sigue hasta la gerencia. El hombre golpea e intenta forzar la puerta cerrada. Hay una pelea y la señora Franklin, la gerente, efectúa tres disparos a muy corta distancia. El hombre negro cae malherido y según algunas versiones la señora Franklin asustada, remata a su víctima golpeándole con un bate de béisbol.
Sentencia: Homicidio justificado como defensa ante una hipotética violación. Para algunos: un asesinato provocado, la víctima era un defensor de los derechos de la gente de color en un clima de crispante violencia racial.

Aquel hombre se llamaba Sam Cooke ,tenía tan solo 33 años, pero ya era una fabulosa y elegante figura de la emergente música de color. Su estilo musical era una mezcla de las melodías y ritmos de los espirituales negros con el nuevo rock and roll de finales de los 50.
Al estilo nuevo se le llamó Soul y era una música nacida del alma para tocarnos el alma.
En la actualidad, las hermosas canciones y la aterciopelada voz de Sam Cooke, sigan tan frescas como el primer día en que fueron creadas. Una bella forma de inmortalidad. Acaso la única forma de inmortalidad posible.
De todos esos temas hay uno que tiene un valor especial para este escribiente. Sin duda es una de las joyas de la corona de la música popular de los últimos 60 años.
Se llama Bring it on home to me y lo mejor que podemos hacer es oírla sin más preámbulos.

Y la actuación estelar de:

Archivo del blog