Sí, como el swing, ¿pero es swing? Ah amigos, eso es algo con lo que se están rompiendo la cabeza los que entienden o creen entender de música desde hace mucho tiempo. Para nosotros los jóvenes, es una música que te pide, te reclama y hasta te exige que te eches un bailecito.
Pero vayamos al principio, el groove es el nombre que en inglés designa a los surcos de los discos de vinilo, aparecidos en el mercado musical en 1930. Luego ese concepto se fue ampliando hasta referirse a la música que se ajustaba a un estilo preciso y cadencioso, propio de una grabación, y que generaba una reacción equivalente en los oyentes. La extraordinaria orquesta de Chick Webb, reyes absolutos del Savoy Ballroom de Harlem, tiene un tema pionero en 1939 titulado In the Groove At the Grove.
Llegamos a los 40 y en la plenitud de la etapa swing la palabra se mezcló con el adjetivo groovy para subrayar la excelencia de un tema musical. Con posterioridad, ya en los 50 y 60 se incorporó al lenguaje popular para referirse a algo bueno, estupendo, diríamos aquí y ahora: "guay".
En los mismo sesenta, Sam Cooke o de The Young Rascals preferían usar el término groovin' en dos bellos temas:
La palabra original, groove, fue recuperada en los 50 para designar a la música que se mantenía fiel al espíritu rítmico de la música negra frente al ensimismamiento autocomplaciente del bebop . En especial, se asoció a la naciente música funky y a las derivaciones musicales del blues y el gospel. A partir de los 60 encontró su rincón definitivo con la entronización del soul.
Termino con una canción que para mí representa, mejor que ninguna otra, el espíritu inaprensible del groove, ese que sigue de actualidad a través del hip hop y toda clase de estilos electrónicos de la modernidad.














