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6 feb 2010

100 años más con Johnny Mercer

Este es el comienzo de esa gran película de Clint Eastwood titulada Medianoche en el Jardín del Bien y el Mal a su vez basada en la novela de John Berendt del mismo título. Canta k.d. lang -la cantante que quiere que se escriba su nombre en minúsculas- y el tema es Skylark:



La historia de Berendt está inspirada en un crimen
ocurrido en Mercer House en 1981, la mansión que mandó construir en la aristocrática ciudad de Savannah el  que luego sería general confederado Hugh Weedon Mercer. Su bisnieto, cuya lápida se ve en las imágenes, es el letrista de éste y de otros mil quinientos temas que iluminan la mejor época de la canción clásica norteamericana.
Johnny Mercer hubiera cumplido 100 años el pasado noviembre.
Su infancia y primera juventud  fue un territorio de lujos y confort, ya que su familia era la de más solera en la ya de por si aristocrática Savannah. 
Estaba destinado a hacer una carrera universitaria y dedicarse luego a los negocios como su padre, pero la quiebra de éste cambió los planes. Desde siempre se había sentido atraído por el mundo musical y aunque se sentía incapaz de leer una simple partitura, poseía una buena voz y sabía hacer letras con cierta soltura. Finalmente, cansado de ayudar a la maltrecha economía familiar, decidió probar fortuna en Nueva York.



Cuando le pilló el crack, estaba buscándose la vida en la Gran Manzana. Había sido contratado como cantante por la orquesta de Paul Whiteman y a veces hasta conseguía editar alguna que otra canción pero su vida estaba instalada en la precariedad. En 1932 conoció al compositor
Hoagy Carmichael y su suerte empezó a mejorar. En 1935 sabiendo de su talento es llamado a Hollywood por Bing Crosby, convirtiéndose al poco en el compositor de letras muy solicitado. De aquella época es su primera nominación a los oscars, Jeepers Creepers, famoso en la interpretación del maestro Louis Armstrong:



En 1939 tiene su primer número 1 al escribir la letra para una melodía de Ziggy Elman, trompetista habitual de Benny Goodman. El título es el que está incorporado a su lápida en el Cementerio Bonaventure de su ciudad natal:



Volvió a Nueva York colaborando con la orquesta de Benny Goodman y obtuvo múltiples éxitos en la radio musical lo que le permitió meterse en negocios y fundar con otros socios la célebre discográfica Capitol Records. Le dio tiempo su incansable laboriosidad para tener un idilio clandestino con Judy Garland y expresar sus sentimientos hacia la joven actriz en la memorable I Remember You. Más tarde, su encuentro con Harold Arlen fue providencial; encontrando en el compositor al hombre que mejor podía desarrollar su inagotable lirismo romántico, irónico y nunca empalagoso. El tema que los unió es uno de los más grandes blues orquestales de todos los tiempos, interpretado en miles de ocasiones por cientos de intérpretes. Esta es la divertida versión de Cab Calloway sus muchachos:



Su primer Oscar es de 1946 por una canción cantada por su musa, Judy Garland y titulada On the Atchison, Topeka and the Santa Fe. El segundo, una composición de su amigo Hoagy Carmichael, se le otorga en 1951 con In The Cool, Cool, Cool of the Evening. Su fama por entonces era tan arrolladora que se le ofrece poner letra a temas que ya habían alcanzado fama universal en sus versiones propiamente instrumentales. Es el caso de Laura, Satin Doll o esa inmortal Autuum Leaves traducción inglesa del tema de Jacques Prevert.
Sus dos últimos Oscars con la colaboración de Henry Mancini fueron sin duda mucho más memorables: Desayuno con diamantes (1961) y Días de vino y rosas (1964). Pero otros temas casi siempre de origen cinematográfico lo mantuvieron en popularidad durante toda aquella época. Entre ellos Charada o éste que consagró definitivamente a Tony Bennett:

Los 70, hasta su muerte en 1976, fueron años de reconocimiento en todos los ámbitos para aquel chico bien, que a pesar de su gloriosa carrera, siempre consideró que uno de sus mayores logros había sido poder pagar todas las deudas que había contraído su familia en su lejana juventud.

29 may 2009

El Rey del Jukebox


En la cinta "Bird" de Clint Eastwood , aparece como personaje secundario un individuo que podría ser la perfecta antítesis de la máxima estrella del bebop. Se trata de un saxofonista que compite con el músico de Kansas City siendo éste muy joven y más adelante, en un momento dado, decide tirar su saxo al río ya que se ve incapaz de competir con el maestro triunfante. Sin embargo, hacia el final de la película, se le ve triunfando en una sala de teatro aclamado por un público juvenil que salta enloquecido por la energía de su boogie woogie. Bird está allí, recién salido del hospital de Bellavue y se muestra escandalizado por el gusto de la gente hacia una música a la que no ve ningún mérito. Eastwood es un defensor del bebop y del propio Bird, por lo tanto es hasta cierto punto lógica su clara toma de partido por su personaje principal. Pero nada es sencillo, ni siquiera saber quien ese saxofonista que aparece en la película con nombre desconocido pero representando a alguien real. Yo me inclino por un nombre: Louis Jordan.



Louis Jordan fue más que un músico un showman con un largo recorrido desde Brinkley (Arkansas) donde nació, hasta convertirse en el indiscutible "Rey de las Jukebox" de los 40 y ser en los 50, un pionero indiscutible en el nacimiento del rock and roll. Pero antes, en los 30, después de su paso por algunas orquestas de blues -él siempre se sintió cercano al blues- recaló en Harlem compartiendo escenario con Ella Fitzgerald en la fabulosa orquesta de Chick Webb, donde cantaba y tocaba el saxo.



Es indudable que el contacto con aquellos ritmos explosivos que se estilaban en el Apollo Theatre y el resto de salas de baile del barrio negro, le dio al saxofonista una impronta que sería duradera en su música. Cuando muere Chick Webb, 1938, decide formar un pequeño grupo, algo poco habitual en la época de las grandes orquestas.
"Una vez llegué a ser conocido como Louis Jordan and His Tympany Five, mantuve el nombre aunque siempre tenía siete u ocho músicos. No creía que fuera capaz de manejar a una big bang pero con mi pequeño grupo hacíamos todo lo que hacían las big bands. Hice blues jump."



La importancia del bebop y su digamos, seriedad musical, hace que muchos se olviden de la aparición de otras alternativas generacionales al ya caduco swing. La vertiente más lúdica del jazz, la que más tenía que ver con el baile y la fiesta, nacida en el seno de la comunidad negra de Harlem, acogió con alborozo las propuestas musicales que tenía que ofrecer Louis Jordan y sus continuadores. Jordan mezclaba en su música toda clase de estilos musicales -jazz, blues, boogie etc...-hasta crear un estilo irresistible y pleno de humor que le convirtió en el favorito de toda clase de públicos, y lo que es más insólito sin distinción de razas, tal como se ve reflejado en las lista de éxitos de los 40 y 50. La gente, deseosa de olvidar el sufrimiento tras la contienda, acogió a Jordan como líder y no dudó en coronarlo como Rey del Jukebox. Una de las joyas de su corona, fue este tema que arrasó en las emisoras de radio de aquel período:



¿Es Jordan el "abuelo" del Rock and roll? ¿Es el eslabón perdido entre la música instrumental venida del jazz y la nueva música juvenil de los 50? Preguntas que se vienen repitiendo desde hace muchos años aunque no tienen, ni posiblemente tengan nunca, una respuesta satisfactoria. Los defensores de que el nuevo rock tiene ADN de este músico, ponen en el tapete su más celebre tema grabado por primera nada más y nada menos que en 1945 y luego convertido en un standard mil veces repetido hasta la actualidad.


A partir de los 50 la estrella de Louis Jordan se fue apagando por diversos problemas de salud. Sus seguidores, en cambio, no dejaron de aumentar dentro de la comunidad musical y sus temas han sido parte del repertorio de los más grandes. El Rey del Jukebox fallece en 1975, y sigue siendo el rey en su estilo aunque aquellas máquinas musicales solo sean ya hermosas reliquias de colección.


23 ene 2009

Cuando caen los pájaros


 
Puede que sea la más patética grabación de la historia del jazz.
¿pero quiénes somos nosotros para juzgar a un pájaro caído cuando está tirado en la acera?
¿Cómo podemos permitirnos el lujo de valorar estéticamente algo nacido de un esfuerzo casi inhumano por mantener la dignidad cuando todo a tu alrededor se ha desmoronado?
Y sin embargo, es necesaria oírla una y otra vez para entender que hay un camino más allá del dolor y la desolación.
Como retrata la película de Clint Eastwood, se trata de la grabación de Lover Man por parte de Charlie Parker en un estudio californiano. Poco tiempo antes, el músico había decidido quedarse en Los Ángeles abandonando el grupo de su amigo Dizzy Gillespie. Puede que pensase que allí gozaría de una libertad de movimientos imposible de encontrar en el Nueva York policial de la postguerra. Lamentablemente, se dejó arrastrar una vez más por su adicción y cuando fue detenido su camello, al que inmortalizó en Moose the Mooche, se vino estrepitosamente abajo. Obligado a grabar por contrato y sacando fuerzas de flaqueza, dejó este tema subyugante donde se perciben los esfuerzos balbucientes de Bird por mantener su grandeza en las circunstancias más adversas. No aceptó esa grabación que consideraba indigna de él, ni le perdono al productor que luego la editara y distribuyera con éxito.
Esa noche, al llegar al hotel, provocó accidentalmente un incendio en su habitación y ante su actitud agresiva, fue detenido y posteriormente obligado a ingresar en el hospital psiquiátrico de Camarillo durante seis interminables meses. Afortunadamente Bird, supo volver a volar.


2 oct 2008

Pon "Misty" para mí


Erroll Garner, aquel extraordinario pianista del que siempre se repite que tocaba de oído ya que nunca estuvo interesado en aprender música, grabó por primera vez este tema en el año 1954 y lo convirtió en un estándar del jazz. Desde entonces, cientos de grabaciones constatan la perenne actualidad de esta joya musical.
En el año 1971, Clint Eastwood dirigió una película titulada Play Misty for me (Escalofrío en la noche) en el que interpretaba a un locutor musical sometido al acoso de una oyente enloquecida que le solicitaba una y otra vez que emitiese el tema en su programa.

Misty (Erroll Garner/Johnny Burke)
Look at me, I'm as helpless as a kitten up a tree;
And I feel like I'm clingin' to a cloud,
I can t understand
I get misty, just holding your hand.
Walk my way,
And a thousand violins begin to play,
Or it might be the sound of your hello,
That music I hear,
I get misty, the moment youre near.
Cant you see that youre leading me on?
And its just what I want you to do,
Dont you notice how hopelessly Im lost
Thats why Im following you.
On my own,
When I wander through this wonderland alone,
Never knowing my right foot from my left
My hat from my glove
Im too misty, and too much in love.
Too misty,
And too much
In love.....



Discover Erroll Garner!

Y la actuación estelar de:

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