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26 nov 2014

Zappa: desde la desgracia a la risa


Lo que le pasó a  Frank Zappa y su grupo, The Mothers of the Invention, el 4 de diciembre de 1971 en el muy musical Casino de Montreux  lo explicó mejor que nadie Deep Purple en su más famosa y celebrada canción:


Lógicamente, lo que no cuentan Ian Gillan y sus muchachos es lo que sucedió con Frank y su cuadrilla después de haber perdido todo su equipo.
Lo cierto es que The Mothers of the Invention se marcharon a Londres alquilaron un equipo nuevo y una semana más tarde  se dispusieron a actuar en el Rainbow Theatre. Como sabéis Zappa era un tipo muy sarcástico, bastante mordaz y lo que hoy los instalados llamarían un "feroz antisistema". Lo malo es que en Londres, entonces y ahora, hay instituciones casi sagradas que es mejor no "meneallas", caso de la monarquía y los Beatles.
Y lo que podía pasar, pasó.

Un espectador se sintió violentado por el tono irónico con el que Zappa interpretaba el I Want to Hold Your Hand, de los chicos de Liverpool y no se le ocurrió otra cosa que  subirse al escenario y empujar al cantante al foso de la orquesta que por supuesto estaba vacío.
Una caída brutal.

"Mi cabeza estaba sobre mi hombro y mi cuello se inclinó como si estuviera roto. Tenía una herida en la barbilla, un agujero en la parte de atrás de mi cabeza, una costilla rota, y una pierna fracturada. Un brazo estaba paralizado"
El autor del empujón declararía luego que estaba celoso porque su chica estaba enamorada de Frank Zappa y oírle cantar de forma tan poco reverente a sus ídolos fue la gota que rebosó el vaso.
Los seis meses de convalecencia, el dolor de espalda crónico y la constatación de que una de esas piernas tras las lesiones era más corta que la otra no consiguieron reducir el brutal sentido del humor del artista de Baltimore y hasta con el tiempo le dio oportunidad de reírse de su cojera en algún tema.


Pero Frank no podía parar, su cabeza bullía como una locomotora sin frenos y fue entonces cuando concibió la idea de realizar dos discos de estudio en la onda del jazz rock y aprovechando su alejamiento de los escenarios. The Mothers of the Invention quedaba para otras ocasiones.
El primero es Waka/Jawaka (1972) y en él se rodea de músicos de la talla de George Duke, Aynsley Dunbar, Tony DuranDon Preston

Se lanza a la carretera ese mismo año con otro disco en la misma onda y con la colaboración de toda una orquesta formada por músicos de primer nivel entre los que destacan los principales protagonistas del disco anterior -Duke, Dunbar, Preston etc..- y otros invitados como Ernie Watts al saxo.
Todo es muy grande en The Grand Wazoo. The Grand Wazoo que a su vez es el nombre que le dio a la orquesta de 20 miembros que le acompañó en su vuelta a los escenarios. Un disco primordial en su enorme carrera. Un disco exuberante y generoso. Lo cojas por donde lo cojas hay un despliegue de sonoridad que revienta cualquier barrera musical y se desborda por los márgenes. Discos así solo los hacía Charles Mingus en sus momentos más inspirados.
Es dificil elegir un tema que lo represente, aunque éste Eat the Question es posiblemente el más conocido. Os dejo con  la versión original tal como la grabó Frank  y con  la versión en directo de su hijo, Dweezil,  con el grupo que creó a la memoria de su padre, Zappa plays Zappa

26 sept 2014

Voces que suenan a otoño

¿De que voy a escribir hoy en Sinfonía Azul? Debo posicionarme, como dicen los cursis, y soltar algo de lastre musical para que se vea que aún estoy en danza. Podría valerme del cambio estacional pero quizás eso suene a excesivamente manido. Y no es que no me apetezca escuchar en cualquier momento Autumn Leaves, Autumn in New York, el concierto número tres de las Cuatro Estaciones de Vivaldi...
Vaaale, me habéis convencido. Pondré uno de esos temas manifiestamente otoñales creado por Ralph Burns, Woody Herman y nuestro letrista de cabecera Johnny Mercer para la orquesta del propio Woody cuando tenía una alineación de ensueño.  
Después de rendir pleitesía a la estación habrá que hacer un homenaje a las vicisitudes climatologías del momento. La lluvia suena a otoño y se hace canción en cientos de temas variopintos. Hay canciones de lluvias pesadas, de lluvias ligeras, de lluvias púrpuras, de lluvias nocturnas, de lluvias interiores y de lluvias tan llamativas y visibles que exigen ser paradas, por las buenas o por las malas. Hoy me queda con la versión francesa de un viejo tema creado en 1962 por The Cascades un grupo americano nacido en la US Navy. Sí, como los Village People, pero sin el toque de coña marinera gay.
Ella es Sylvie Vartan, un ángel rubio del pop que sobrevive en nuestros más etéreos recuerdos.

Después de la lluvia nos pasamos a la niebla y estaréis conmigo en que no hay niebla más mítica y literaria que la de Londres. ¿Que sería de Sherlock Holmes, de Jack el Destripador  o de Oliver Twist y el horrible Fagin sin la famosa niebla producida por la combustión del carbón y el vapor del  Támesis? Ahora el fenómeno solo se produce durante 15 días al año pero hay varios temas que siguen recordándonos aquella eterna sauna misteriosa. Ésta genialidad de los hermanos Gershwin, es  el más interesante y sin duda el que más versiones tiene. Billie Holiday, casi en su suspiro final, nos ofrece una interpretación prodigiosa acompañada de músicos de la talla de Ben Webster, Barney Kessel o Harry "Sweet" Edison.
No era mi pretensión primera, pero me acabo de dar cuenta de que me ha salido una entrada de voces femeninas y no sería conveniente cambiar ahora de registro. Por cierto, acabo de ver que al recopilatorio de los discos de Billie Holiday con el sello discográfico Verve se le puso como título Lady in Autumn . Significativo.
Las vulnerabilidades metereológicas de esta estación equinoccial  podrían ser comparables a las que surgen y se expanden en  nuestras emociones sentimentales. Eso al menos sostiene esta joya inmortal creada por Harold Arlen y Ted Koehler en 1933. Sin duda la versión más sobrecogedora es la de la propia Lady Day pero no está mal escuchar a Etta James recreándose en tan gloriosa pieza.
Feliz otoño.

20 may 2014

Atrapando melodías entre palmas doradas

Este domingo, cuando ya sepamos el ganador de la Champions, habrá elecciones al Parlamento Europeo y  se entregará por 67ª vez el premio a la mejor película en el  Festival de Cannes. Un trofeo diseñado por Jean Cocteau para la edición de 1955 y que desde entonces es conocido como Palma de Oro.
 ¿Es el Festival de Cannes el gran festival de cine? ¿Es el festival al que van las mejores películas y dónde siempre ganan las más excelsas? 
He visto casi todas las películas ganadoras de Cannes entre el año 1959 y el 2013, me faltan cuatro cuando escribo estas líneas,  y puedo afirmar, sin dudarlo, que no es cierto. Las circunstancias políticas, sociales y culturales de cada momento han influido más de lo debido a la hora de elegir la mejor cinta del certamen. Y sin embargo, hay películas triunfadoras en Cannes que son consideradas unánimemente obras maestras del cine mundial. 
Pero este blog no es de cine. Pretende ir de música y canciones. Por eso me he permitido elegir algunas melodías de películas con Palma de Oro en Cannes y que han llegado intactas, al menos en nuestra memoria, hasta la actualidad. Es dificil elegir entre una lista tan larga, pero como tengo que seleccionar, me quedo con su época de esplendor entre finales de los 50 y mediados de los 60, momento en que los países todavía elegían los films a concurso y no los propios e interesados organizadores. 
Empecemos por al año 1959. Orfeo Negro es la adaptación francesa de la obra de teatro Orfeu da Conceição de Antonio Carlos Jobim que en su momento (1954) supuso el lanzamiento definitivo de la bossa nova. La película, que ganó posteriormente el óscar a la mejor película extranjera, tiene ese exotismo primitivista que tanto gustaba por entonces al público occidental. Eso sí, hay un puñado de canciones legendarias.

"Come here, Marcello, come here" y aunque Marcello, como buen latino, hace las debidas genuflexiones ante la belleza nórdica, la amargura se impone para descubrir que la gran fiesta de la vida siempre termina en la gran resaca. La Dolce Vita es de 1960 y la banda sonora es del magistral Nino Rota. Está dicho todo.
El gatopardo es una de las mejores adaptaciones cinematográficas que se hayan hecho de una narración literaria. Una película extraordinaria basada en una novela absolutamente deslumbrante. Pocas veces he disfrutado tanto leyendo y pocas películas han sabido estar a la altura de el original literario. Luchino Visconti era un director algo afectado y pretencioso cuando hablaba de la clase social donde había nacido, pero no en esta obra que ganó el Festival de Cannes en 1963 y cuya banda sonora también fue musicada por Nino Rota. Era todo tan bello. Desde siempre el cine francés, quizás la cultura francesa en general, se ha negado a someterse a las directrices estilísticas llegadas desde la gran potencia dominante. Por eso tuvo y tiene su propio cine negro, el polar, sus propias comedias y más recientemente su propio cine de acción. En los 60 lo intentó con los musicales y contó con un director, Jacques Demy y un compositor, Michel Legrand que tenían mucho que decir al respecto. En 1964 Los Paraguas de Cherburgo ganó la Palma de Oro y sus autores dejaron para la posteridad y nuestra nostalgia este comienzo otoñal. El resto es pura cursilería pero con gracia.
Un hombre y una mujer fue la célebre ganadora del festival en 1966. Una película de Claude Lelouch ribeteada por la historia de amor entre dos personas que comparten infortunios, sus respectivas parejas han muerto trágicamente, y el colegio de sus hijos. El final es el deseado. La música la pone aquí Francis Lai aunque todos sobre todo recordemos un tarareo.
Sexta y última propuesta, al menos por ahora. Blow-Up, ganadora en 1967, fue dirigida por Michelangelo Antonioni y la música la puso Herbie Hancock. Se trata entre otras cosas de un canto a eso que se llamó el Swinging London, es decir a esa "movida" cultural que agitó la capital británica a mediados de los 60 y que quedó marcado por hitos como la psicodelia, los mods, Carnaby Street, la minifalda, Twiggy o la de King's Road en Chelsea. Antonioni que siempre fue muy moderno y al que siempre le habían preocupado las formas de (in)comunicación entre las personas realizó una curiosa parábola de aquellos tiempos agitados y tan cambiantes que hoy en día todo aquello nos resulta extraño y desfasado. Puro vintage pero con mucha calidad. Esta es su música interpretada al vibráfono por Bobby Hutcherson.
Solo dos detalles para el recuerdo. La Dolce Vita fue estrenada en España el 28 mayo de 1981, 21 años después de su estreno. A la Santa Madre Iglesia no le gustaba lo que pasaba al otro lado de la ciudad en Vía Véneto y el gobierno español franquista se puso en posición de firmes. Por su parte Blow-Up se estreno a la muerte del Generalísimo junto a un paquete en el que estaban Viridiana, Amarcord, La naranja mecánica etc...

4 sept 2012

Georgie Fame: El chico yeyé que amaba el jazz

Podéis creérmelo, se puede empezar así:  
y llegar a esto otro:
 
sin que se te arrugue el semblante.
Georgie Fame ha sabido pasar de ser un chico yeyé a un estupendo cantante de jazz sin perder nunca esa carácter tan atildadamente british que le caracteriza. 
Había mucha dignidad en aquellas viejas canciones de principios de los 60 cuando Larry Parnes lo convirtió en miembro de su "cuadra" de artistas. Sí, digo cuadra de artistas ya que aquel productor tenía la manía de cambiarle el nombre a sus protegidos tal como si se tratase de caballos y convertir a un innombrable Ronald William Wycherley en Billy Fury o a un Reginald Leonard Smith en Marty Wilde. Georgie Fame tiene un nombre real más sonoro, Clive Powell, pero al bueno de Larry no le pareció suficiente y lo rebautizó tal como lo conocemos. 

Sí, como decía hay mucha dignidad en aquellas melodías sesenteras que llevaron a Fame a donde le correspondía por nombre. Primero compartió honores con Billy Fury en The Blue Flames, luego en solitario volvió a su muy temprana adicción al jazz y a los nuevos ritmos USA en su doble condición de cantante y formidable teclista. Curiosamente, su tercer gran éxito de los 60 estaba alejado de esos parámetros, la célebre Bonnie and Clyde. Ya no hubo más números 1 quizás con el beneplácito del propio cantante  temperamentalmente
más cercano a los ambientes íntimos de club que a los artificios y sacrificios de una superstar. En los 70 compuso alguna banda sonora y obtuvo algún éxito esporádico con Alan Price, exmiembro de The Animals. De pareja en pareja, porque su partenaire estelar fue más tarde un león nacido en Belfast con el que colaboró musicalmente durante más de una década.
En fin, George Fame, ha pasado sus últimos años acompañando a grupos como The Rhythm Kings del stoniano Bill Wyman, actuando en el mítico Ronnie Scott de Londres o sacando al mercado algún disco en el que frecuentamente han intervenido sus propios hijos.

12 abr 2011

Un libertino con conciencia y un músico insatisfecho



Al final el libertino reflexiona sobre sus actos y parece arrepentirse de sus acciones. Es posible que no sea capaz de despojarse de si mismo y bajar de su estatus de triunfador infalible, pero al menos ganará sensibilidad hacia el entorno mientras sigue conquistando. La sociedad ha cambiado y el Don Juan contemporáneo no tiene que sufrir el castigo divino y ser arrastrado al infierno para penar sus culpas.  
Alfie, la original, es una película de Lewis Gilbert de 1966 basada en una pieza teatral de Bill Naughton y protagonizada de forma magistral por un chulesco y arribista Michael Caine. Una obra de una misoginia inconcebible para estos tiempos de irrefrenable ortodoxia moral pero afín a aquel mítico Swinging London, alocado y sesentero, que tan bello se nos muestra a lo largo de la cinta. La canción final es de una jovencísima Cher sobre un tema de Burt Bacharach pero el conjunto de la banda sonora es obra de un insospechado Sonny Rollins y este tema inolvidable aquí versioneado por el mismo autor en 1982:


Cuando estaba actuando en el Ronnie Scott de Londres a principios de 1965, le llegó a Sonny la propuesta de realizar la banda sonora de Alfie. A su vuelta a Nueva York compuso los temas y reunió a su alrededor a 9 grandes músicos de la escena de la Gran Manzana. Gente como Phil Woods, J.J. Johnson, Kenny Burrell, Roger Kellaway, Frankie Dunlop y sobre todo Oliver Nelson que le ayudó en la composición, en los arreglos y también tocó el saxo tenor. La experiencia fue muy gratificante para Sonny pero se quedó con las ganas de repetirla hasta 1999. A Oliver Nelson le fue mejor y tras su traslado a California a finales de los 60, tuvo la oportunidad de componer temas de éxito para la pequeña y gran pantalla. Transition Theme for Minor Blues es otro de los temas de Alfie.


Esta hermoso tema en tiempo lento On Impulse, con un solo impresionante  de Sonny Rollins, es otra de las piezas maestras de la banda sonora. Que la disfrutéis.

7 ene 2011

Volar tan arriba

(Dedicado a Paloma)
La muerte, esa zorra insaciable, se ha llevado a otro de los nuestros.  
Gerry Rafferty nació en una familia escocesa extremadamente humilde, trabajó duro desde muy joven y emigró a Londres en busca de éxito donde empezó su carrera cantando en el metro. Allí conocido a otros artistas callejeros y formó parte de The Humblebums. Tras la separación del grupo a principios de los 70, formó con Joe Egan otro grupo de folk rock llamado Stealers Wheel con los que realizó grabaciones de relativo éxito como Stuck in the Middle, un tema inmortalizado en la película Reservoir Dogs de Quentin Tarantino. El éxito no impidió que el grupo saltase en mil pedazos y Gerry, por problemas con su contrato discográfico, no pudo realizar ninguna grabación en los siguientes tres años. 
Aprovechó el tiempo. Cuando el mundo musical empezaba a experimentar los temblores del terremoto punk  y el resto seguía de bailoteo bajo enormes esferas plateadas contagiado por el ritmo alegre y bullicioso de la música disco, Gerry  tomo aire, se impulsó hacia adelante y se lanzó de nuevo a la aventura musical con City to City un disco que contenía una de las más soberanas creaciones musicales de los 70 y para mí, una de las más emotivas de la música pop de siempre. Una rompecascarones, en definitiva. Todos recordamos eso solo de saxo del músico de estudio Raphael Ravenscroft, aunque es todo en su conjunto -letra, música e interpretación- lo que nos estremece o al menos a este servidor. 
Pasó lo que pasa tantas veces: tras la llegada a la cumbre solo queda el descenso hacia un horizonte de recuerdos y buenas regalías económicas que nunca son suficiente alivio cuando ya no se puede volver a volar tan arriba.

12 may 2009

Triunfar en París


En su autobiografía, Sidney Bechet cuenta como su abuelo Omar sedujo a la belleza mestiza Marie que a su vez era requerida en amores por un rico plantador. Este, al ver frustradas sus pretensiones, decidió hacer perseguir al escapado Omar con saña por los pantanos y luego asesinarlo por medio de un esbirro. El plantador adoptó al hijo de Marie e incluso decidió darle su apellido francés. Para Lucien Malson esta historia podría estar detrás del persistente deseo del músico por triunfar en París.





Uno pensaba que Sidney Bechet, el primer gran solista del jazz junto al gran Satchmo, se había largado a París en la troupe de la maravillosa Josephine Baker había bajado a uno de esas cavas humeantes y oscuras de la Ciudad de la Luz y sólo había salido de allí con los pies por delante. Pensaba que era otro símbolo del americano en París: como Hemingway, Gertude Stein, Gene Kelly en la célebre película o Jean Seberg vendiendo -como nunca se ha vendido un periódico- el Herald Tribune en los Campos Elíseos.




Craso error, Sidney Bechet intentó tres veces la aventura parisina y solo en las postrimerías de su vida alcanzó su triunfo soñado.
En la primera ocasión se había unido a la Southern Syncopated Orchestra y era solo un joven prometedor que tocaba el clarinete. Más que en París, su actuación llamó la atención en el Londres de 1919 donde recibió elogios en alguna revista, teniendo el honor de ser el primer músico de jazz solista reconocido en la prensa europea. Es en Londres donde consigue su primer saxo soprano que pasó a ser su instrumento por antonomasia.




Pasó los primeros años de la década de los veinte en la Gran Manzana realizando sus primeras grabaciones, alguna con el mismo Louis Armstrong, y finalmente regresó a París, ahora sí, con La Revue Négre de Josephine Baker. Este viaje fue más largo -de 1925 a 1931- aunque tampoco especialmente glorioso, sobre todo a raíz de su paso por una cárcel francesa tras haberse liado a balazos con otra músico de la orquesta. En los 30, sufrió duramente los efectos de la Gran Depresión e incluso tuvo que abandonar la música durante un tiempo para montar una sastrería en Harlem. Su "salvación musical" se produjo con el Renacimiento del estilo Nueva Orleans a finales de los 30 y principios de los 40.
1949 supuso su vuelta a París, el triunfo y el reconocimiento tan deseado. Su célebre "Petite Fleur" lo convirtió en ídolo de masas y casi lo integró en el exclusivo mundo de la chansón. La cosa le fue tan bien que terminó casándose a lo grande, disfrutando del homenaje de sus muchos admiradores y gozando de la plenitud de su gloria hasta su muerte en 1959.


Su sonido nítido, poderoso, fuerte, compacto y siempre brillante quizás refleje bien el carácter de este ambicioso criollo que al final pudo cumplir su más ansiado sueño: triunfar en París.


Y la actuación estelar de:

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