"En eso tuve la suerte de conocer a una de nuestras más relevantes figuras del teatro en aquella época. Se llamaba Rita Montaner a la que le hizo mucha gracia verme rapada la cabeza a navaja(...)Fue suficiente para que nadie me dijera por mi nombre. Fui acompañante de Rita porque no había otro que lo hiciera en ese momento, sin ninguna idea de que fuera a ser solista ni mucho menos. Todo esto sin que nadie me conociera, sin saber si era bueno, malo, regular...si era artista o no. Era el pianista de Rita Montaner única y exclusivamente. Y fuimos a México y en México seguí siendo su pianista y ahí el mote de Bola de Nieve se popularizó.
"La cosa fue así: dos compañeros con los que trabajaba en la revista teatral me dijeron: "Por qué no haces para el público eso que haces para jugar y divertirnos a nosotros? Debes hacerlo en el escenario para que el empresario te vea" Y lo hice y gustó."
"Allá por 1933, conocí a Ernesto Lecuona, autor de "Siboney", "Malagueña" etc.. . Le gustó como yo actuaba y decidió ir a visitarme todas las noches. Luego me habló para traerme a Cuba, porque en Cuba nadie me conocía (...) Llegué a Cuba y debuté y me tocó la suerte de que no me tiraran hollejos de naranja, ni piedras, ni nada; me aguantaron. Yo seguí abusando de la gente y hasta ahora estoy trabajando en eso"
"Bola de Nieve se casó con la música y vive con ella en esa intimidad llena de pianos y cascabeles, tirándose por la cabeza los teclados del cielo. ¡Viva su alegría terrestre! ¡Salud a su corazón sonoro!". (PABLO NERUDA)