Es todo un misterio de la naturaleza, pero con estos calores agosteños de media tarde, cuando todo el mundo anda perdido por ahí dormitando la siesta cerca de alguna playa, no tengo demasiadas ganas de desvelarlo. Nine below zero es una joya imperecedera de ese bluesman misterioso llamado Alex "Rice" Miller, conocido por todos como Sonny Boy Williaamson II, un tipo al que le dediqué una entrada en su día y que como entonces, me sigue sugiriendo la figura de uno de esos viejos enterradores que aparecen en los westerns polvorientos y crepusculares de las últimas décadas.
¿Es éste celebérrimo tema, que incluso ha dado nombre a un afamado grupo inglés, una de esas prueba de fuego que te permiten ser considerado un buen bluesman? Muchos hechos lo corroboran, ya que desde su aparición en More Real Folk Blues (1967), junto a otras piezas memorables de Williamson como Help Me o Bye Bye Bird, ha pasado a formar parte del repertorio de los más grandes Espero que después de estos vídeos mis amigos de este lado del mundo se sientan más frescos y los que estáis abajo, en plena invernía, podais descubráis las virtudes de los buenos refugios cuando afuera el frío puja por adueñarse de todo. Para estar más seguros podemos apretar un poco más y llegar a la friolera de los 10 bajo cero y ver lo que ocurre. Además en español, con una letra muy propia para estos tiempos y a cargo de un grupo pionero del género en España.
La noche de San Juan es noche de alegría. Estrellado de flores, el verano nos llega de manos de un duende que le hace de guía La primavera ha muerto, el invierno se retira. Si llegara el amor, nunca más moriría... Las llamas del fuego, la noche vuelven día. Si llegase el amor, que dulce sería.Las llamas del fuego, la noche vuelven día. Si llegara el amor, que dulce que sería. La noche de San Juan es una bisagra. La puerta del año, rechinando comienza a cerrarse. Dadme champán! Que es la noche más corta y el día más grande. Dadme champán, dame champán! Dadme champán, dame champán! Que es la noche más corta y el dia más largo. Dadme champan !, dadme champan ! Dadme champan ! dadme champan !
Imitaremos el sol con grandes hogueras. Pasaremos descalzos sobre las brasas. Al cielo van de verbena pájaros y astros. y uumentan las virtudes de hierbas y aguas Como la tierra que gira alrededor del sol Haremos lentos círculos alrededor del fuego La noche de San Juan es noche de alegría Estrellado de flores, el verano nos llega de manos de un duende que hace de guía Quien es este duende ? Quien lo conoce? En el mismo centro del fuego tiene su feria
Duende de la noche, rey del engaño. Cada año por San Juan nos visitas. Duermo a los niños y hago que sueñen. Enamoro a los grandes y hago que se odien Descubro secretos, doy a conocer misterios Doy la vuelta a los sueños etéreos. Provoco adulterios, recuerdos y añoranzas. Besos y venganzas, enseño encantamientos a las jovencitas traigo perfumes de otros planetas. Si miráis las llamas del fuego de San Juan le veréis los cuernos, el sombrero y los guantes. Cuando quiere es alto como la catedral. Cuando quiere es pequeño como la uña de un dedo No es hombre ni mujer, ni ángel ni un niño. Para pasar un rato puede ser un comediante Es joven y no lo es, genial e inmoral. Astuto. ¿Y que más ? Soy inmortal! Si miráis las llamas ....
Esta es la historia de un niño a la que sus padres le regalaron una armónica con 6 años y su madre, para convencerlo, le dijo que con aquel cacharro podría imitar el sonido de los pájaros y la sirena de los trenes. Un día, aquel crio llamado Jimmy y apellidado Cotton, es decir como el producto que permitía a su familia vivir modestamente en aquellas tierras del Misisipi, escuchó un programa de radio y descubrió que su pequeño cachivache podía servir para crear una música que llenaba el alma. Nunca Sonny Boy Williamson II tuvo un seguidor tan entusiasta y que levantando apenas unos pocos palmos del suelo era capaz de tocar cualquiera de sus canciones. Jimmy tenía 9 años cuando pudo conocer a su ídolo, por entonces huérfano, y quedó tan impresionado de las habilidades del chico que lo llevo con él a sus actuaciones. Más tarde, cuando Sonny Boy decidió marchase al norte valoró la posibilidad de que Jimmy lo sustituyera al frente de su banda. Era demasiado joven par ello, pero no para que el chaval pudiera hacerse cargo de su vida, marchar a Memphis y ganarse algún dinero y fama tocando en las calles. Su primer gran encuentro fue con el imponente Howlin Wolf que le incorporó a su banda a principios de los 50. En 1954 conoce a Muddy Waters que necesitaba un armonicista tras la fuga de Junior Wells y pasó a formar parte de la mejor banda de blues de la historia. En 1960, la actuación del grupo de Muddy Waters en el Festival de Jazz de Newport y especialmente su interpretación en Got My Mojo Working lo catapultará a la cumbre.
En 1967 deja a Waters y crea su propia banda. Son tiempos de cambio y el ya maduro armonicista se convierte en figura de culto para los jóvenes músicos blancos enamorados del blues de Chicago. eJohnny Winter con el que compartiría un disco multipremiado en el 77, la misma Janis Joplin, Paul Butterfield, los chicos de Led Zeppelin etc... Cuentan los testigos que aquel Cotton era un showman irrepetible sobre el escenario capaz de levantar al público más frío. Gemía, bailaba y hacía cabriolas imposibles mientras cantaba y tocaba con su poderosa e irresistible armónica. p. El Superharp de los 70, nombre con el que empezó a ser conocido, era un hombre más reposado pero conservaba parte de aquella fuerza colosal.
Aquí demuestra sus infinitas cualidades, también para los tiempos lentos, en un tema que no se podía llamar de otra forma.
En los 70 llegan sus primeros discos importantes especialmente con el sello Buddah: 100% Cotton, High Compression o Alive and on the Move. Los 80 es una época de reconocimientos para James Cotton llegando las primeras nominaciones al Grammy especialmente por sus irresistibles discos en directo. Ya en 1990 realiza un excelente Harp Attack con otros grandes armonicistas entre ellos el propio Junior Wells. A mediados de la década sufre un cancer de garganta y decide volver a su tierra, a sus raíces, sacando al mercado un disco con el que consigue su primer Grammy: Deep in the Blues. (Su tema más conocido está en mi penultima entrada, publicada en febrero pasado) Hoy en día, James Cotton es un hombre mayor que no tiene voz para cantar pero que siga actuando como si no hubiera pasado nada. Sentado en su silla sigue dando lo mejor de si mismo, sobrecogièndonos con su irrepetible armónica. Es uno de los últimos testigos de un tiempo ya pasado pero tan vivo, que haría resucitar a los muertos. Aquí lo tenéis tocando una vez más su tema más emblemático.
El blues es territorio abonado para grandes y pequeñas leyendas. Grandes leyendas mefistofélicas como la célebre de Robert Johnson o leyendas pequeñas, mínimas pero significativas, como la del chiquillo de West Memphis que yendo a comprar una armónica con sus pocos ahorros, se encontró que le faltaban unos centavos para conseguir aquella tan hermosa de la que se había encandilado. Decidido el chaval, se apoderó de ella y salió corriendo del local, eso sí , honrado como era dejó sobre el mostrador las monedas que llevaba. Tuvo suerte, cuando fue detenido el juez le pidió que tocase algo y al magistrado le gustó tanto que decidió no solo dejarlo en libertad si no poner de su propio bolsillo el dinero que faltaba para la adquisición del instrumento. El niño se llamaba Amos Wells Blakemore aunque fue conocido durante toda su vida artística como Junior Wells:
Desde aquel instante la carrera de Junior Wells corre casi paralela a la de su gran ídolo Little Walter al que incluso llegó a sustituir con su armónica en la banda del mítico Muddy Waters. Era apenas un adolescente cuando se mudó con su madre a Chicago e inmediatamente empezó a tocar y cantar en los garitos en donde se estaba gestando el nuevo blues urbano.
Estaba en el sitio adecuado en el momento más oportuno. En los alrededores de la Avenida South Michigan, Chess Records y otras compañías subsidiarias o rivales estaban dándole la vuelta al viejo y entrañable blues rural. El nuevo sonido eléctrico atraía a nuevos públicos llegando a modificar los gustos del hasta entonces inaccesible público blanco. La fábrica necesitaba atraer a nuevos valores por eso no es extrañar de que con apenas 20 años, Junior Wells grabe sus primeros discos como líder de su propio grupo, The Aces. Tras un tiempo alejado de los escenarios tras alistarse en el ejército, obtiene su primeros éxitos populares a partir de su asociación con el productor Mel London. Este le convence para que le de más relevancia a la voz y use la armónica únicamente como acompañamiento. Sus grandes éxitos fueron inmediatos. En 1959, Little by Litle y en 1960 con Messin' With The Kid. Este último tema está aquí interpretado junto con dos ases de la talla de John Mayall y Buddy Guy.
A Junior le gustaba adoptar en el escenario las poses de canalla duro y elegante, revistiéndose con los aires de aquel "bad guy" que fuera en su primera juventud. En los 60 empezó su asociación con el gran Buddy Guy, empieza a actuar regularmente en el club Theresa y crea una banda de blues con su propio nombre. Es entonces cuando realiza su álbum más célebre, Hoodoo Man Blues, para muchos críticos uno de los mejores discos del blues de Chicago de todos los tiempos. Este es el primer tema del álbum, todo un clásico entre los clásicos y sintonía del programa de blues de Radio 3, Ruta 61.
Y ésta es una versión del tema que da título al LP interpretado por Junior, Buddy Guy, el stoniano Bill Wyman y el pianista Pinetop Perkins en el Festival de jazz de Montreaux de 1974.
Su último éxito relevante se produjo en 1968. A partir de ahí se refugió en su club Theresa y en sus habituales giras ante el apasionado público europeo. Grabó algún disco de blues tradicional y consiguió buenos royalties por la interpretación de sus temas en las dos películas de los Blues Brothers, donde incluso incluso llegó a interpretar un pequeño papel.
Murió en 1998, 64 años después de haber nacido.
Cadillac Records es una película que pretende reflejar el nacimiento y desarrollo del sello Chess, puntal imprescindible en el desarrollo del blues de Chicago y del posterior rock and roll en su vertiente afroamericana. Creo que es una propuesta fracasada a pesar de la buena recreación de ambientes y la aceptable interpretación de casi todos los actores, exceptuando al siempre flojo Adrien Brody.
Después de verla, uno tiene la sensación de que hay demasiados elementos sueltos y que el director necesitaba simplificar la trama para dar coherencia a ese batiburrillo de temas y personajes diferentes. En ese sentido el detalle más significativo es convertir la que fue creación conjunta de dos hermanos, Leonard y Phil Chess, en el protagonismo único del primero, ignorando al segundo. Otro detalle simplificador es la dicotomía que se establece entre el pausado, seguro y siempre coherente Muddy Waters y el alocado, impulsivo y violento Little Walter. Sobre este último se centra esta entrada:
La escena anterior corresponde al momento en que el armonicista graba su mítico My Babe, intercalándola con otras imágenes, como aquella en que le descerraja un tiro a un músico en plena carretera por plagiar su nombre artístico, un fenómeno muy habitual entre los cantantes de blues del período si recordamos el caso de los dos Sonny BoyWilliamson. (Ver entrada)
Precisamente la estela de los Sonny Boy Williamson fue la que tomó el pequeño Walter Jacobs cuando se escapó de casa de sus padres con 12 años. Trabajaba donde podía, vivía en la calle y iba adquiriendo una soltura inusitada con su instrumento. Cuando llega a Chicago su vida cambia al entrar en contacto con el movimiento musical que iba cambiar el blues para siempre. Además en las primeras grabaciones de finales de los 40, consigue amplificar su instrumento de una forma novedosa ya que no se limita a aumentar su sonido si no que comsigue distorsionarlo creando otro diferente y desde entonces mil veces imitado. Sad Hours, su número 2 en las listas de 1952 es buena prueba de ello:
Aunque la película se recrea en sus actitudes extemporáneas y en las peleas con su mentor y jefe de grupo, Muddy Waters al que intenta arrebatar a su mujer, Little Walter fue cosechando éxito tras éxito en aquellos años 50.
En los 10 primeros puestos de Billboard colocó las siguientes canciones:
1952 "Juke" 1
1952 "Sad Hours" 2
1953 "Mean Old World" 6
1953 "Tell Me Mama" 10
1953 "Off the Wall" 8
1953 "Blues with a Feeling" 2
1954 "You're So Fine" 2
1954 "Oh, Baby" 8
1954 "You Better Watch Yourself" 8
1954 "Last Night" 6
1955 "My Babe" 1
1955 "Roller Coaster" 6
1956 "Who" 7
1958 "Key to the Highway" 6
1959 "Everything Gonna Be Alright" 25
Un éxito que ningún otro bluesman, incluyendo al propio Muddy Waters, ha conseguido alcanzar. Toda aquel esplendor se vino abajo con el triunfo del rock and roll y con la vida progresivamente más tumultuosa de Little Walter. Ni siquiera la gira europea de 1967 que tanto influyó en la revalorización de muchos músicos de blues, le hizo salir de su relativo ostracismo. De aquella época son algunas de las pocas imágenes que se conservan de él actuando. Aquí toca la armónica con Hound Dog Taylor:
Un año más tarde tuvo una pelea le provocó una trombosis coronaria y fallece mientras dormía en el apartamento de una amiga. En Cadillac Records las cosas son diferentes: malherido va a casa de Muddy Waters y muere en brazos de la esposa de éste, el gran amor de su vida. Muddy está presente cuando retiran el cadáver. (Muerte de Little Walter)
Vacances tardías
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* "Se editan libros que cuentan lo desagradables que eran los Who. Qué pena
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Pete Townshend, 1982