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20 oct 2014

A gusto con Little Jazz

(La ilustración es una de las que hizo el amigo Kuto para su juego de naipes con los GRANDES DEL JAZZ y éste es el enlace por si queréis conseguirlo. Merece mucho la pena)
  
Una de las injusticias de las vanguardias culturales es que cuando alcanzan la supremacía reducen el impacto de todo lo que ha quedado detrás, por mucha calidad que tenga. El jazz no es diferente. La eclosión del bebop a principios de los años 40 y su difusión a lo largo de la década dejó en la estacada a grandes figuras que había alcanzado dimensión propia e individualizada en un mundo tan “colectivista” como el swing. De repente los grandes músicos de la época anterior pasaron a ser tradicionalistas con la llegada de Charlie Parker y sus muchachos. En esas circunstancias, si se les daba valor a los antiguos era por su influencia sobre los modernos.
Ese es el caso de Roy Eldridge, apodado Little Jazz, un trompetista de calidad descomunal desde su aparición en la banda de Horace Henderson, hermano de Fletcher, a principio de los años 30. Para la historia de los lugares comunes que tanto abundan en el jazz, Roy ha pasado  a ser simplemente el eslabón perdido entre Louis Armstrong y Dizzy Gillespie. También se habla de que Dizzy, solo 7 años menor que él, se inspiró en su forma de tocar y copiaba sus solos cuando aún vivía en su pueblo de Cheraw. En resumen, la importancia de Eldridge según el "canon", es única y exclusivamente por ser maestro del hombre de los carrillos hinchados. De un plumero una brillante historia musical de más de 60 años queda reducida a una frase protocolaria de agradecimiento simplemente porque le pilló viejo, 7 años viejo, para lo que se puso de moda en aquel tiempo.
Se puede alegar que otros se adaptaron mejor a los nuevos tiempos pero sería injusto aplicárselo a Little Jazz ya que si hay algo es cierto es que nunca ignoró la importancia del nuevo estilo musical y no tuvo inconveniente en ser un asiduo del Minton's Playhouse, donde se fraguó el bebop. Simplemente él estaba a gusto con su propio estilo poderoso, rotundo y sin miedo de alcanzar los registros más altos de su instrumento.
Otra cosa que aparece mucho en las reseñas sobre Roy es que fue uno de los primeros músicos negros en aparecer en las orquestas blancas de swing, sufriendo la cruel discriminación racial junto a Billie Holiday cuando los dos eran miembros de la orquesta de Artie Shaw. Siendo parte de otras orquesta blanca, la de Gene Krupa, conseguirá uno de sus éxitos más sonados con este tema. Admirado por muchos críticos, despreciado por otros.
¿Debería haber sido Eldridge más permeable hacia lo nuevo?
¿Más dúctil, más flexible?
¿Más en la onda de lo que los nuevos tiempos requerían?  

Viejas preguntas retóricas de viejos críticos blancos que fumaban en pipa, se rascaban la barba de intelectual comprometido, llevaban pajarita y se sentían exquisitos. Lo malo es que ellos están olvidados y Roy Eldridge sigue presente para quien quiera acercarse a él.

10 jun 2014

Al fin, llegando a Getz

 
Durante mucho tiempo he pensado en hacer una entrada sobre Stan Getz pero hasta ahora no me había atrevido. "The Sound" como se le empezó a llamar después del éxito del tema anterior -Early Autumn, con la orquesta de Woody Herman- era un músico tan extraordinario y versátil que por mucho que intentes agarrarlo siempre se te escurre entre los dedos. En aquel año fundamental de 1948, Stan solo tenía 21 años pero ya llevaba 8 de vida profesional en orquestas como las Jack Teagraden, Stan Kenton, Benny Goodman o la propia de Woody Herman a la que accedió tras su traslado a la Costa Oeste donde formó un imbatible equipo con otros tres tenores -Zoot Sims, Herbie Stewart y Jimmie Giuffre.  Contratados por Herman -excepto Giuffre sustituido por el barítono, Serge Chaloff- graban en 1947, Four Brothers para muchos la verdadera piedra fundacional del cool jazz.
 
No creo que importe mucho saber si Getz fue el padre del invento. Como en tantas ocasiones, diversas corrientes renovadoras confluyen en el mismo momento y en el mismo lugar. Stan no podía ni quería despegarse de su influencia musical más decisiva, Lester Young, pero era muy consciente de lo que de revolucionario tenía el bebop, especialmente en el plano armónico.
El triunfo como solista de una orquesta ya no era suficiente y el joven músico decidió seguir su carrera en pequeños grupos. Su primer cuarteto está formado por la sección rítmica de Charlie Parker, aunque pronto entrarán en su grupo otros componentes de la talla del guitarrista Jimmy Raney. De esta época ha quedado para la historia una famosa grabación de 1951 en el club Storyville de Boston.
 

Contemporáneamente a lo que le pasaba a Gerry Mulligan o a Chet Baker, aquel chico se convirtió en una nuevas esperanza para los sofisticados aficionados blancos de jazz. Norman Granz lo llevo a sus famosas giras con la JATP y lo puso a "competir" musicalmente con los grandes saxofonistas negros: Coleman Hawkins, Lester Young, Illinois Jacquet, Benny Carter. En 1956, por ejemplo, se las verá con Sonny Stitt, Dizzy Gillespie y una sección rítmica con Ray Brown, John Lewis y Stan Levey en Dark Eyes.
A lo largo de aquella década, Stan Getz permaneció fiel a su estilo sin por ello perder la capacidad de filtrar las "provocaciones" del entorno. Absorbía como una esponja las novedades musicales pero solo para hacerse más fuerte y fortalecer su sonido alejándose de los lugares estancos y de las etiquetas precisas.  En 1958 comienza su aventura europea huyendo de su adicción a las drogas y encuentra refugio en el "paraíso escandinavo" junto a otros músicos de su país que escaparon por iguales motivos o por el acoso racial. Cuando volvió, en 1961, ya no era una figura en la cresta de la ola. Había que reconstruirse de nuevo y fue entonces cuando apareció por allí una garota joven y deslumbrante llamada bossa nova... pero ésta no es la historia que quiero contar. Mejor lo dejamos así y ya veremos si merece la pena continuar narrando. Su música, seguro, va a seguir fluyendo y es para sentirse felices por ello.

22 nov 2013

Con música y a esas horas

Por la boca muere el pez. Voy a contradecirme con lo que contesté a Rick (visitad su bar, merece mucho la pena) en mi última entrada y volveré una vez más a lo que él llama “esas frasecitas” ...pero que conste que la culpa la tiene el frío. 

Son días casi gélidos en estas latitudes y todavía estamos en otoño. Da mucho pereza salir fuera y si hay que hacerlo lo mejor es ir a un sitio bien resguardo y que tenga esa calidez que solo encuentras en tu propia casa.
¿Pero imagínate que te pilla la cosa en plena madrugada y necesitas liberarte del desamparo exterior justo cuando echan el cierre en todos los garitos?
Siempre nos quedan esos bares pintorescos cercanos a puertos, mercados o  estaciones de tren, donde aterrizan los náufragos de la noche. Otros, en cambio, más pijos o modernos, prefieren ir a clubs postnocturnos donde prolongar una previa noche de clubs.
Al parecer les llaman After Hours y deben ser la repera. Tienen mucha fama  pero cuando abren  siempre me cogen durmiendo y cuando cierran estoy desayunando y me daría infinita pereza meterme en uno de ellos a probar alguna sustancia poderosa cuando  tengo la tostada con mermelada en la boca. Definitivamente los After Hours y yo debemos ser incompatibles. Veamos con la música.
 

Casi me animo escuchando este tema de la Velvet Underground, compuesto por el propio Lou Reed y cantado con esa voz de gorrión asustado por Maureen Tucker, la batería del grupo. No os fieis, bajo el suave terciopelo había mucha mala leche, por eso siguen siendo irresistibles. 
Volvamos a los clásicos. De lo más clásico es un blues compuesto en 1948 por Avery Parrish y Erskine Hawkins para la orquesta de este último. Os dejo dos versiones y cierro el After hasta próxima ocasión.
La primera es más moderna que la segunda y está en un álbum que corta el aliento y no por el frío precisamente. se trata de un extraordinario disco en directo de Jimmy Smith grabado en 1972 titulado Root Down. Una obra maestra a mi modesto parecer y entender.  
Para terminar, el producto imperecedero de una reunión histórica. Era 1957 y tres ases de la baraja, Dizzy Gillespie, Sonny Rollins y Sonny Stitt, se encontraron para lanzar un disco tremebundo, Sonny Side Up. Ya puse en otra ocasión algún tema del mismo, ahora lo completamos con  su After Hours que está a la altura de lo que podríais imaginar.
 

Ah, solo me falta recordaros que no cuentan las horas ni el lugar cuando se está en buena compañía.

26 sept 2013

Jesús volvió a la Tierra tocando la guitarra eléctrica

La frase del título es de B.B. King y está dedicada a un grande entre los grandes, T-Bone Walker, principal culpable de que aquel jovencísimo muchachote del Misisipi profundo escogiera la guitarra eléctrica  tras escuchar este tema de 1947. Fue el mayor éxito del músico texano y ha sido mil veces regrabado desde entonces. Por cierto, creo que  es un buen enlace con la entrada anterior.  
Dice Ted Goia en su magnífica monografía sobre el blues: 
"Walker contribuyó más que nadie a que la guitarra en el blues, dejara de ser sólo un instrumento rítmico y asumiera funciones melódicas, y a que la electricidad fuera un elemento esencial en el sonido de este estilo. Walker podía hacer un solo jazzístico, cantar una balada, combinarse sin problemas con los vientos, y tocar swing o rock o boogie, pero también era capaz de ceñirse al blues más simple y sin adulterar, hacía lo que le dictara su intuición. Por decirlo brevemente, Walker derribo todas las atrofiantes barreras que mantenían en un gueto cultural a los músicos de blues, que los aislaban de las demás corrientes de la música popular norteamericana a mediados del siglo XX.
 
Es todo un privilegio tener como grupo de acompañamiento a: Dizzy Gillespie, Teddy Wilson, Louis Bellson, Clark Terry, Coleman Hawkins, Zoot Sims, Jimmy Moody, Benny Carter and Bob Cranshaw pero así eran las giras de aquellos Harlem Globetrotters de la Jazz At The Philharmonic. Además T-Bone siempre se manejó a las mil maravillas entre los grandes del jazz. 
El 20 de julio de 1942 tuvo lugar un acontecimiento trascendente: por primera vez la guitarra eléctrica era protagonista en un solo de blues. Justo cuando Charlie Christian, compañero callejero de aventuras musicales en su temprana juventud, hacía lo mismo en el terreno del jazz.

De aquella sesión de T-Bone Walker con la big band de Freddie Slack nos queda un tema legendario.
 

Pero Aaron Thibeaux Walker ya tenía un larga carrera detrás antes de aquel 1942. Nacido en 1910 se afincó en Dallas donde conoció y se convirtió en compañía y "lazarillo" de la primera figura del blues rural, Blind Lemmon Jefferson. Las primeras grabaciones de T-Bone son de 1929 y se convirtió en figura habitual en los circuitos del blues. A partir de los 40, a medida que se acentuaba su virtuosismo con la guitarra, fue adquiriendo una soltura inaudita en el escenario. Era un tipo carismático, con una voz siempre bien timbrada y sintiéndose seguro, fue pionero en ensayar  muchas de las excentricidades que gente como Chuck Berry, James Brown o Jimi Hendrix, el tocar con los dientes, llevarían al primer plano. 
Sus grandes éxitos fueron en los 40 y primeros 50 con los sellos Black and White e Imperial Records. Luego llegó el olvido y una vuelta a una relativa popularidad gracias a su participación en giras y festivales desde finales de los 60 hasta su muerte en 1975. 
Hoy es una figura indiscutible. Uno de esos pilares en que se ha sostenido, sin que muchos lo sepan, todo el entramado de la música popular contemporánea.
Os dejo con esta preciosa balada de blues o jazz, como prefirais, que a mí personalmente me deja K.O.

5 abr 2012

Artista y presidente

Youssou N'Dour acaba de ser nombrado ministro de Cultura de Senegal. Antes que él, otros artistas musicales siguieron la senda política ostentando o aspirando a cargos de relevancia en sus respectivas países. El caso más reciente es el de Gilberto Gil también ministro de Cultura en el gobierno de Lula da Silva en Brasil. Melina Mercouri, en su condición de actriz y cantante ocasional, llegó al mismo ministerio poco después de la reinstauración de la democracia en Grecia. Ministro fue también Rubén Blades en el gobierno de Omar Torrijos en Panamá antes de presentarse el mismo en dos ocasiones para la presidencia de su país.

Ser presidente, la gran tentación. Sentir que tu voz musical es capaz de traspasar su ámbito natural convirtiéndose en palanca para conseguir la transformación política o alcanzar al poder. Hasta el presente pocos lo han conseguido, quizás Michel Martell , conocido musicalmente como Sweet Micky y actual presidente del sufrido Haití sea una única excepción.  

En este asunto hay casos muy dramáticos como el del heroico Fela Kuti, un hombre realmente empeñado en cambiar tanto la situación de su país, Nigeria, como el de todo la África negra en su conjunto. Fela era un peligro para el despótico gobierno y fue encarcelado, perseguido y asesinados algunos de sus colaboradores tras ofrecerse como alternativa política. El acoso policial a su cooperativa, a lo que el llamaba su “Estado Independiente”, no impidió que su República de Kalakuta, sobreviviera a su muerte en 1997.

Luego están los candidatos simbólicos. Aquellos con nulas posibilidades de ser elegidos, pero que se presentan como gesto de denuncia de una situación social determinada o simplemente como forma de divertimento a costa del marco político. La candidatura a la presidencia de Dizzy Gillespie en 1964 quizás participe de ambas opciones. Es cierto que el carácter extrovertido y juguetón del músico tuvo mucho que ver en el asunto, pero había mucho calado detrás. En su autobiografía dice:
"Cualquiera podría haber sido un mejor presidente que aquellos que teníamos en esos tiempos con sus mentiras y vacilaciones acerca de los derechos civiles y humanos de los negros y llevando adelante guerras secretas contra gente de todo el mundo. No creía que hubiera otra alternativa más que postularme. Tenía una razón verdadera, las utilidades de la venta de los pins fue para Core y SCLC (la conferencia del Liderazgo Cristiano, cuyo presidente era el doctor Martin Luther King, Jr., y además podía amenazar a los demócratas con que sufrirían una pérdida de votos y así llevarlos hacia una postura más razonable en relación a los derechos civiles"
En su hipotético gabinete estaría Ramona Crowell como vicepresidente. Duke Ellington como Secretario de Estado. Malcolm X como Fiscal General. Miles Davis como director de la CIA. Louis Armstrong como ministro de Agricultura. Thelonious Monk sería el embajador plenipotenciario y también Ella Fitzgerald, Peggy Lee, Mary Lou Williams, Woody Herman y Count Basie. Comenta Dizzy, que Max Roach quería ser ministro de Guerra, pero fue rechazado porque “no vamos a tener ninguna”. La Biblioteca del Congreso quedaría a cargo de Ray Charles y Charles Mingus sería ministro de Paz.

Lo que empezó como una idea entre amigos y gente de jazz no tuvo tiempo de foguearse y fracasó tras un tímido intento de presentarse en las primarias de California. 
Jon Hendricks creó el himno de campaña sobre el célebre Salt Peanuts de Gillespie:
"La política debería ser una cosa más groovy, así que necesitas un buen presidente que esté dispuesto a ponerle swing. ¡Vota por Dizzy! ¡Vota por Dizzy"

14 abr 2010

Sonny Stitt escapando de la sombra

Se ganó el apodo de Lobo Solitario por ser amante de la intimidad y poco partícipe a compartir entusiasmos ajenos. Al mismo tiempo se le acusaba de ser un imitador, un mero clon de la maestría del genio. En el año 1948 dio con sus huesos en la cárcel por traficar con heroína y en 1960 fue expulsado del grupo de Miles por su excesiva adicción al alcohol y por entender de una forma muy particular esa cosa llamada jazz modal. Siendo considerado un bopper estricto y ortodoxo, se entregó a fondo a partir de los 50 al nuevo soul jazz promovido desde el sello Blue Note. Luego en los 70 se atrevió con un extraño artefacto - una especie de saxo amplificado, llamado Varitone.
Murió en 1982 y siempre fue un personaje enigmático.
Se llamaba Sonny Stitt.



Lover Man, fue un  tema que quedó para la posteridad como testimonio del estado de demolición de Charlie Parker poco antes de “su obligada relajación” en Camarillo.(Ver entrada). La poderosa sombra de Bird, acompañó la vida de este lobo solitario desde que se encontró con el saxofonista de Kansas City en 1943. Stitt insistió durante toda la vida en que ya había forjado su estilo antes de conocer a Parker, pocos lo creyeron. El mismo Dizzy Gillespie lo contrató por su parecido con Bird y muchos de los que recurrieron a él durante su primer período lo querían tener ante la imposibilidad de contar con un Parker sumido en su espiral de autodestrucción. Tras salir de la cárcel en 1949 decide dar un giro radical: se pasa al saxo tenor -sin abandonar el contralto- e intenta conseguir un estilo mas pausado. Su fidelidad bop se mistura con su gusto por la dulzura a lo Lester Young. De 1950, con la siempre grata compañía de Bud Powell  y Max Roach, es éste I want to be happy:




Su reencuentro con Gene Ammons a principios de los 50 -su antiguo compañero en la orquesta de Billy Eckstine- le permite tener un alter ego con el que desarrollar su enorme capacidad. La música de estos dos intérpretes se forjó en maratonianas jam sessions donde Sonny alcanzaba unos niveles de creatividad casi insuperables. Las grabaciones disponibles son un testimonio demasiado esquemático de lo que aquellos hombres podían conseguir. Algo es constatable, sin embargo, Stitt era un grandioso improvisador:



Y un fenomenal baladista:



Su producción discográfica es amplísima, bajo su nombre hay más de 150 discos y varios cientos más acompañando a otros músicos. Aquí tenemos otra muestra más de ese tandem cordial que formó con Gene Ammons primero en los 50 y de nuevo a mediados de los 60:



Era lógico, tanto desde una perspectiva comercial como sentimental, que decidiera dedicar un disco a su mentor. Una forma de enfrentarse a sus antiguos fantasmas, ahora que se siente lo suficientemente poderoso como para hacerlo. El disco se titula "Stitt Plays Bird" (1963) pero es un disco de Stitt en todo momento, no de un Parker descafeinado. Una interpretación mesurada, muy cuidada y sin recurrir a los viejos clichés. Un año después es grabado para un programa de la televisión alemana en homenaje a Bird. Le acompaña su viejo compañero de aventuras musicales el trombonista J.J. Johnson, Howard McGhee a la trompeta y una sección rítmica formada por Kenny Clarke, Walter Bishop y Tommy Potter:




Su última época está marcada por su acercamiento al funky jazz. En 1972 obtiene un relativo éxito con su disco de viejos standards titulado Tune-Up!. La última grabación de la que hay constancia, es este I'll Be Seeing You. Solo le quedaban seis semanas de vida.

18 dic 2009

¿Jazz y/o arqueología?




Fue grabar y besar el santo. La cantante italiana Roberta Gambarini (ver la entrada Pasad por la puerta) lanzó su primer disco en solitario, "Easy to Love", en el 2006 y se convirtió en la nueva esperanza, luego han llegado otras, en el hambriento panorama del jazz vocal femenino. Su acompañante de aquel año, el viejo y siempre caballero Hank Jones dijo que no había aparecido una cantante tan buena desde los años 50. ¿Cosas del hambre?



Con Easy to love, fue nominada a los premios Grammy del año 2007, al igual que con el último, So in Love acaba de ser nominada para los del año 2010.



Aunque ahora las cosas le van viento en popa, Roberta ha trabajado duro para conseguirlo. Empezó a cantar en clubes del Norte de Italia y se presentó a varios concursos para nuevos talentos. En 1998 consigue una beca para estudiar en Boston y siendo una cantante completamente desconocida queda en tercer lugar en el Festival Thelonious Monk de Jazz Vocal. Luego todo fue sobre ruedas actuando con grandes big bands y pequeños grupos e imponiendo un estilo vocal de corte instrumental con predominio de temas en estilo scat, siguiendo la estela de su admirado Louis Armstrong



La prueba más admirable de su purismo vocal y de su conocimiento casi arqueológico de la historia del jazz, la tenemos en su interpretación de "On the sunny side of street" que reproduce nota a nota, solo a solo, una famosa grabación del mismo tema en un disco legendario de 1957 de Dizzy Gillespie, Sonny Stitt y Sonny Rollins.
Así aparece el tema en "Sonny Side Up"



Así lo canta ella, en Easy to love. Podéis hacer un juego: escuchar ambas versiones durante un determinado período de tiempo o un número determinado de acordes y comprobar si existen o no existen diferencias entre ellas:

23 ene 2009

Cuando caen los pájaros


 
Puede que sea la más patética grabación de la historia del jazz.
¿pero quiénes somos nosotros para juzgar a un pájaro caído cuando está tirado en la acera?
¿Cómo podemos permitirnos el lujo de valorar estéticamente algo nacido de un esfuerzo casi inhumano por mantener la dignidad cuando todo a tu alrededor se ha desmoronado?
Y sin embargo, es necesaria oírla una y otra vez para entender que hay un camino más allá del dolor y la desolación.
Como retrata la película de Clint Eastwood, se trata de la grabación de Lover Man por parte de Charlie Parker en un estudio californiano. Poco tiempo antes, el músico había decidido quedarse en Los Ángeles abandonando el grupo de su amigo Dizzy Gillespie. Puede que pensase que allí gozaría de una libertad de movimientos imposible de encontrar en el Nueva York policial de la postguerra. Lamentablemente, se dejó arrastrar una vez más por su adicción y cuando fue detenido su camello, al que inmortalizó en Moose the Mooche, se vino estrepitosamente abajo. Obligado a grabar por contrato y sacando fuerzas de flaqueza, dejó este tema subyugante donde se perciben los esfuerzos balbucientes de Bird por mantener su grandeza en las circunstancias más adversas. No aceptó esa grabación que consideraba indigna de él, ni le perdono al productor que luego la editara y distribuyera con éxito.
Esa noche, al llegar al hotel, provocó accidentalmente un incendio en su habitación y ante su actitud agresiva, fue detenido y posteriormente obligado a ingresar en el hospital psiquiátrico de Camarillo durante seis interminables meses. Afortunadamente Bird, supo volver a volar.


15 dic 2008

Recordando a Clifford


Algunos han convertido la historia del jazz en una heroica lucha entre los buenos negros contra los malvados blancos. En esa "guerra a muerte", el cool sería una música acaramelada y fácil creada por los blancos para acabar con los logros del bebop. La respuesta a este supuesto intento de colonialismo blanco, sería el hard bop. Esta fábula, aún en su imposibilidad (¿cómo se puede entender el cool sin la existencia de músicos negros como Miles Davis su fundador, John Lewis o el propio Mingus , sin ir más lejos?) es una falacia que ha triunfado en los círculos conservadores que dominan el jazz actual y lo que es peor, ha contaminado a algunos músicos que practican esa música y a muchos aficionados que la degustan.
Según este mismo catecismo maniqueo, uno de los momentos cruciales en el nacimiento del hard bop se produjo con el encuentro entre el batería Max Roach y el trompetista Clifford Brown en 1954. Ambos, desde su quinteto, iniciarían una cruzada anticool que terminaría en clamorosa victoria. La conquista de la fortaleza del jazz sería absoluta y los coros hot cantaron al final las alabanzas de estos bravos guerreros de la negritud.
¿Es justa esta visión de un personaje tan trascendente en el jazz como Clifford Brown? ¿Qué hacer con alguien que sin renunciar a los logros del bebop cuidaba con sumo esmero la melodía, el cromatismo y la estructura de las piezas que tocaba, tal como hacían los propios músicos del cool jazz?
De todos modos hay que decirlo claramente, cuando uno entra en el mundo de Clifford Brown le cuesta sustraerse al magnetismo de este trompetista. Su recordado encuentro con Max Roach, truncado por su temprana muerte en accidente de tráfico, puso un punto y aparte en esta música. Cuando alguien escucha bebop y luego tiene la oportunidad de acceder a este alucinante músico nota que faltaba algo, incluso en las piezas maestras de Bird o Dizzy. Algo que sí está presente en las escasos aunque maravillosos temas tocados por la magia de Clifford Brown. Por ejemplo, en el tema Delilah que acompaña a este texto.

Y finalmente recordemos como añoraron a Clifford ,músicos con los que compartió generación y aventura musical, gracias a este tema mítico en una actuación legendaria del grupo de Art Blakey con otro fabuloso trompetista, Lee Morgan.

6 dic 2008

La muerte del guerrero: 60 años atrás



"…Al dirigirme a Bauzá me dice que conoce a un muchacho excepcional, pero que no habla inglés. Así fue como tomé a Chano Pozo y no me arrepentí nunca. Además, no me hizo falta que supiera inglés: logramos entendernos perfectamente, por el lenguaje de nuestros ancestros.
Con Chano habíamos tenido un éxito inmediato. Pero lo importante: Chano cambió el gusto de la música en los Estados Unidos, y me alegra tenido algo que ver con ese fenómeno. Chano fue el factor decisivo en el proceso de introducir e integrar la música cubana en el jazz norteamericano. Chano Pozo fue un nuevo punto de partida." (Dizzy Gillespie)



"Mientras cubría el camino entre el apartamento neoyorquino y el Río Café and Longue, el más grande de los tamboreros cubanos miraba sin entusiasmo las infinitas luces de la ciudad, algunas de las cuales servían para resaltar su nombre: MANTECA, CHANO POZO CON LA BANDA DE DIZZY GILLESPIE. Pero, con los pies ateridos por el frío de New York, Chano Pozo no podía impedir que su corazón se le hubiera ido hasta La Habana: a esa misma hora, en Cayo Hueso, Pueblo Nuevo y Belén, los altares tapizados de rojo se habrían llenado de ofrendas y velas esperando el 4 de diciembre de 1948, y los tambores ya estarían llorando su salvaje plegaria de bienvenida al guerrero Changó. Esa noche faltaría su magnífico tambor y Chano Pozo se devanaba los sesos pensando en la mejor manera de homenajear a su irascible padre africano…" (Leonardo Padura)




"La noche del 3 de diciembre, Chano, Miguelito Valdés y yo estábamos citados para un debut en un bar, y yo estuve por la tarde cambiando unos cheques de viaje que tenía. Como todavía faltaba un rato, me quedé en la casa oyendo la pelota de Cuba, en un radiecito que tenía, cuando me llaman por teléfono y me dicen: "Oye, Mario, acaban de matar a Chano. En Lennox, entre la 111 y la 112. En la barra del Río Café". Entonces me puse a averiguar y supe que la muerte de él fue prefabricada por otra persona, por la envidia que volvió a despertar aquí, por haber triunfado y tener dinero. Pero esa persona que fabricó su muerte la está pagando en vida, y el que lo mató, al que le decían El Cabito, un puertorriqueño que había venido medio desquiciado de la guerra, nada más fue un instrumento para hacerlo, pues hasta le pusieron el revólver en la mano" (Mario Bauzá)
"Chano Pozo fue un revolucionario entre los tamboreros de jazz; su influjo fue directo, inmediato, eléctrico. Los más reputados músicos de batería se estremecían ante el inesperado reformador… Por el tambor de Chano hablaban sus abuelos, pero también hablaba toda Cuba, pues el músico Chano, que injertó en el jazz de Norteamérica una nueva y vigorosa energía, fue cubano ciento por ciento. Debemos recordar su nombre para que no se pierda como el de tantos artistas anónimos que durante siglos han mantenido el arte musical de su genuina cubanía" (Fernando Ortíz)

4 dic 2008

Las bandas de Lalo


El otro día escuchando en la radio un programa sobre música instrumental pusieron, entre otras joyas, esta maravilla de Lalo Schifrin que era la cabecera de la serie de televisión  Mannix:


Fue en 1963 cuando es contratado por la Metro Goldwyn Mayer para realizar su primera banda sonora, terreno en el que se convertiría en un maestro absoluto. Su tema recurrente, el tema que está más asociado a su persona, quizás incluso a su pesar, es sin duda éste de 1966 para otra archiconocida serie de televisión:


¿Banda sonora sin más? ¿Jazz latino? ¿Cómo calificar entonces otra serie que marcó época en los 70?:



Pasemos al cine con dos éxitos mayúsculos del thriller contemporáneo. La primera es
Bullitt, de Peter Yates, la película que lanzó a la fama al rocoso Steve McQueen :


La mítica Harry el Sucio y su despiadado protagonista principal, pusieron de moda a los justicieros que traspasaban los límites de una legalidad estrecha e incapaz. Su música, con su hipnótico toque latino, también participa de ese estilo seco y acerado:

21 sept 2008

Sí y no al bebop



"La música negra que se desarrolló en los años cuarenta tenía más de un vínculo, vínculos que no eran meramente accidentales con la rebelión social a la sazón en marcha. Hasta cierto punto esta música era el resultado de conscientes intentos de apartarla del riesgo de disolución en la sociedad general, e incluso del peligro de ser comprendidos por ella (...) Nota destacada a tener en cuenta es que los jóvenes músicos querían ser tratados como artistas serios y no como simples profesionales dedicados a entretener al público. Y esa actitud tuvo el efecto de disipar inmediatamente aquella protectora y provinciana atmósfera de "expresión popular" que envolvía al jazz. Varias veces se ha dicho que músicos como Charlie Parker, Thelonious Monk y Dizzy Gillespie afirmaron: "me importa muy poco que me escuchen cuando toco" (Amiri Baraka - Blues People)
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"El negro rehusaba seguir interpretando el papel de cómico eminentemente negro que se asociaba al Tío Tom. Y así empezó a tocar un jazz más revolucionario, aparentando aburrimiento y desentendiéndose por completo del público" (Marshall Stears - The Story of Jazz)


"En la primera gira de la orquesta de Dizzy Gillespie por el Sur de los Estados Unidos, las masas negras que esperaban una música simple dormitaban durante los conciertos" (Lucien Malson- Histoire du Jazz Moderne)
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"Hoy podemos decir que el bebop y en general el llamado "jazz moderno" tiene un público fundamentalmente blanco y sólo ha encontrado un auditorio negro entre la burguesía con pretensiones vanguardistas y entre intelectuales supuestamente radicales, pero educados y completamente imbuidos en la mentalidad y forma de pensar del mundo blanco.
Esto no es de extrañar si tenemos en cuenta que el bebop que nació como una música anti-burguesa y anti-sociedad americana, ha ido adquiriendo cada vez más un carácter de música seria e intelectual perfectamente adecuado a la burguesía avanzada y fácilmente asimilable por la sociedad americana" (El Jazz - Ricard Gili)

Y la actuación estelar de:

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