Fue una actuación entretenida y variada donde el estilo atmosférico y frío del músico noruego se combinaba con la soltura armónica y rítmica de sus acompañantes. Tantos años después, Garbarek sigue siendo el chico ECM por excelencia. Sigue fiel a ese sonido que creó y desarrolló la discográfica alemana ofreciendo propuestas musicales desde territorios alejados del jazz tradicional, especialmente echando las redes en ese vivero inagotable hoy llamado World Music. Pocos músicos en el mundo del jazz han sido más denostados que Jan Garbarek. Cuando era joven por pertenecer a la cuadrilla free de Albert Ayler o Cecil Taylor y de los 80 para acá, por acercarse a ese extraño cóctel que se denominó New Age y que ignoro si sigue funcionando.
Me gustó el concierto, me gustaron los solos de su ya viejo colaborador Reiner Bruninghaus y sobre todo me encantó Triluk Gurtu. Imaginaros en directo algo parecido a ésto:
Trilok es un músico singular. Empezó su carrera como batería a la manera occidental pero se fue introduciendo progresivamente en el estilo percusivo de su India natal convirtiéndose en uno de los principales virtuosos de la tabla, un instrumento compuesto por dos tambores: uno pequeño de madera, melódico que se toca con dedos y palma; y el otro armónico, de metal, que se toca con dedos, palma y muñeca. El poderoso y magnético estilo de Trilok Guru causó sensación en el mundo del jazz desde la década de los 70 y su estilo se afianzó con el desarrollo de la World Music en los 80. John McLaughlin formó un trío con él y ha tenido la oportunidad de tocar con Don Cherry, Dave Holland, Pat Metheny o Joe Zawinul con el que podemos verle en plena orgía rítmica en este Orient Express:

