Youssou N'Dour acaba de ser nombrado ministro de Cultura de Senegal. Antes que él, otros artistas musicales siguieron la senda política ostentando o aspirando a cargos de relevancia en sus respectivas países. El caso más reciente es el de Gilberto Gil también ministro de Cultura en el gobierno de Lula da Silva en Brasil. Melina Mercouri, en su condición de actriz y cantante ocasional, llegó al mismo ministerio poco después de la reinstauración de la democracia en Grecia. Ministro fue también Rubén Blades en el gobierno de Omar Torrijos en Panamá antes de presentarse el mismo en dos ocasiones para la presidencia de su país.
Ser presidente, la gran tentación. Sentir que tu voz musical es capaz de traspasar su ámbito natural convirtiéndose en palanca para conseguir la transformación política o alcanzar al poder. Hasta el presente pocos lo han conseguido, quizás Michel Martell , conocido musicalmente como Sweet Micky y actual presidente del sufrido Haití sea una única excepción.
En este asunto hay casos muy dramáticos como el del heroico Fela Kuti, un hombre realmente empeñado en cambiar tanto la situación de su país, Nigeria, como el de todo la África negra en su conjunto. Fela era un peligro para el despótico gobierno y fue encarcelado, perseguido y asesinados algunos de sus colaboradores tras ofrecerse como alternativa política. El acoso policial a su cooperativa, a lo que el llamaba su “Estado Independiente”, no impidió que su República de Kalakuta, sobreviviera a su muerte en 1997.
Luego están los candidatos simbólicos. Aquellos con nulas posibilidades de ser elegidos, pero que se presentan como gesto de denuncia de una situación social determinada o simplemente como forma de divertimento a costa del marco político. La candidatura a la presidencia de Dizzy Gillespie en 1964 quizás participe de ambas opciones. Es cierto que el carácter extrovertido y juguetón del músico tuvo mucho que ver en el asunto, pero había mucho calado detrás. En su autobiografía dice:
"Cualquiera podría haber sido un mejor presidente que aquellos que teníamos en esos tiempos con sus mentiras y vacilaciones acerca de los derechos civiles y humanos de los negros y llevando adelante guerras secretas contra gente de todo el mundo. No creía que hubiera otra alternativa más que postularme. Tenía una razón verdadera, las utilidades de la venta de los pins fue para Core y SCLC (la conferencia del Liderazgo Cristiano, cuyo presidente era el doctor Martin Luther King, Jr., y además podía amenazar a los demócratas con que sufrirían una pérdida de votos y así llevarlos hacia una postura más razonable en relación a los derechos civiles"
En su hipotético gabinete estaría Ramona Crowell como vicepresidente. Duke Ellington como Secretario de Estado. Malcolm X como Fiscal General. Miles Davis como director de la CIA. Louis Armstrong como ministro de Agricultura. Thelonious Monk sería el embajador plenipotenciario y también Ella Fitzgerald, Peggy Lee, Mary Lou Williams, Woody Herman y Count Basie. Comenta Dizzy, que Max Roach quería ser ministro de Guerra, pero fue rechazado porque “no vamos a tener ninguna”. La Biblioteca del Congreso quedaría a cargo de Ray Charles y Charles Mingus sería ministro de Paz.
Lo que empezó como una idea entre amigos y gente de jazz no tuvo tiempo de foguearse y fracasó tras un tímido intento de presentarse en las primarias de California.
Jon Hendricks creó el himno de campaña sobre el célebre Salt Peanuts de Gillespie:
"La política debería ser una cosa más groovy, así que necesitas un buen presidente que esté dispuesto a ponerle swing. ¡Vota por Dizzy! ¡Vota por Dizzy"
françois corneloup
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françois corneloup, saxo baritono.
hestejada de laes arts. uzeste. agosto 2014.
Hace 5 horas


