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10 nov 2013

Volviendo a casa subido en un blues

Primero quería hacer una entrada sobre aquellas canciones cuyo título gira alrededor de la idea de la "vuelta" desde una perspectiva sentimental. Trabajo hercúleo, se cuentan por centenares. 
¿Y si me ciño a aquellas que hablan de la vuelta al hogar como petición, rogativa o como cura frente a los peligros de la intemperie? Tremendo, también hay docenas de ellas.
 Caray, Krapp, quizás debas escoger una que sea representativa y con variadas versiones. Un standard, por ejemplo.
Pues ya ésta, elijo, Baby won't you please come home, un viejo blues musicalmente austero y con una letra escueta que hasta permite ciertas variaciones. En teoría el tema escrito en 1919, es obra de dos pianistas Clarence Williams y Charles Warfield.
 

Todo un honor que la gran Bessie sea la que abrió la brecha discográfica de este tema legendario. Lo grabó en 1923 y alcanzó el puesto número 6 en las incipientes listas. A su lado, al piano, Clarence Williams, el habitual acompañante de todas aquellas grandes cantantes de blues de los años 20 y también editor musical. Un peligroso editor musical  por lo que se cuenta, ya que solía quedar acaparar la autoría de temas que nunca creo y llevarse los correspondientes royalties. Charles Warfield, el coautor, siempre afirmó que este blues era exclusivamente suyo. 
A finales de la década hay una hermosa versión de Bix Beiderbecke y su trompeta doliente, en la compañía de Frankie Trumbauer y el trompetista y cantante Jack Teagarden. (Como en el resto de casos de esta entrada podéis ver el vídeo correspondiente "cliqueando" debajo del nombre escrito en azul)
La grabación del tema por parte de Mills Brothers es de 1932. Estamos hablando del primer gran grupo vocal negro de la historia, pioneros del doo wop y con vida activa, casi asusta decirlo, desde 1928 hasta 1982. Para que luego nos hablen de Sus Satánicas Majestades.

Cab Calloway, Louis Armstrong, Benny Goodman, Count Basie, Django Reinhardt, Lionel Hampton, Nat King Cole ...da verdadero vértigo elegir entre tantas versiones diferentes en la  era del swing. Demos un descanso a las cuerdas vocales y pongamos la instrumental de Sidney Bechet fustigando con su sonido nítido y abrasivo en 1949.
 

Llegamos a los 50 y baja un tanto el número de versiones en la medida en que el swing deja de estar de moda.  Dejemos de lado la parsimoniosa interpretación de Frank Sinatra que me gusta bien poco. Nos queda, entre otras, la de  Ray Charles, Jack Teagarden y la de Billie Holiday grabada el último año de su vida y por lo tanto, imposible dejarla de lado.
 

En los 60 el vuelve a florecer el tema desde la perspectiva del jazz, del blues o incluso desde los nuevos géneros músicales juveniles. La prueba la tenemos en esta preciosidad que os dejo también enlazada de Ricky Nelson grabada en 1960. La de Dean Martin fiel a la de Sinatra aunque la suya es mejor que la del capo del Rat Pack. La de Dinah Washington espectacular. Aceptable la de Ella Fitzgerald a la que nunca le sentaron bien las baladas. Enorme la de la otra gran diva del jazz vocal,  Sara Vaughan. Sin embargo ahora toca una versión instrumental para separar fases, que diría mi muy apreciado Juan de Pablos en su Flor de Pasión. Es de 1963 y destaca con luz propia en un disco al que le tengo especial querencia.
 

Este es el final y como postre, el Dr. Krapp sigue siendo fiel a sus más arraigadas pasiones: el queso, los helados y Sam Cooke.

14 feb 2009

Sweet Georgia Brown


Sweet Georgia Brown es como un soleado sábado por la mañana en que todo parece favorable. Un sábado distendido, desinhibido, sin preocupaciones acuciantes para amargarte el día y en el que te dan ganas de aprovechar cualquier oportunidad que se presente.
No es raro que la versión más emblemática del tema fuera realizada en 1949 por Bones Brothers and his Shadows un grupo capaz de convertir el arte del silbido en extraordinaria música de swing. La fama de esta versión viene asociada al hecho de convertirse en el tema de los célebres Harlem Globetrotters ese grupo acrobático, deportivo y circense que hizo su debut en el Savoy Ballroom de Harlem, la meca de las orquestas de baile en los años 30:



Sweet Georgia Brown fue compuesto por Ben Bernie, Maceo Pinkard y el letrista Kenneth Casey en 1925. Ben Bernie era el director de la orquesta del Hotel Roosevelt y consiguió con este tema una enorme popularidad en todo el país:


También silbada es esta grabación del año 1929, transformada en unos divertidos dibujos animados en 1932:


Incluso la serie Merrie Melodies ofrece su versión. Aquí, en "The Isle of Ping Pongo" se interpreta el tema en estilo scat. Las caricaturas decididamente racistas caracterizan a Fats Waller y a los Mill Brothers:


Si se habla del scat hay que hablar de Ella Fitzgerald, aquí en la mejor compañía, la Orquesta de Duke Ellington:


Joe Venuti, uno de los más grandes violinistas que ha dado el jazz clásico:


El maestro del saxo soprano, Sidney Bechet, gran artífice del jazz tradicional lleva el tema a su peculiar estilo de tocar:


En 1980 el gran Benny Goodman junto a Teddy Wilson, se marcaron esta interpretación donde cada acorde es una lección de swing:


La coda final para el prodigio de Canadá, Oscar Peterson, el hombre de los dedos a velocidad de la luz:

1 nov 2008

Sólo tienes que decir Doo wop: los orígenes


Si uno tuviera la oportunidad de meterse en el túnel del tiempo e ir a una metrópolis norteamericana de la coste este 60 o 70 años atrás, puede que se encontrase con un espectáculo curiosamente familiar. Me refiero a grupos de jóvenes negros en la esquina de cualquier barrio ensayando y cantando canciones. Instantáneamente uno piensa en la imagen de un grupo de raperos con sus ropas holgadas, sus gorras torcidas, sus gafas de sol, sus espectaculares zapatillas de deporte y sus movimientos vacilantes. Sin embargo en aquella época no existía el Hip hop y en su lugar predominaba un tipo de música que habiendo nacido en los coros de las iglesias afroamericanas había pasado a las calles. Un estilo que muchos años después sería bautizado como Duduá.
Aquellos muchachos nacidos en barrios duros y problemáticos no tenía un centavo y recurrían al instrumento barato más a mano: su propia voz. Normalmente eran grupos de 3 a 6 miembros con una voz solista y el resto haciendo coros en diversas tonalidades. Las letras eran románticas y reflejaban las problemáticas sentimentales de la juventud. Los coros recurrían a sonidos onomatopéyicos y de ahí deriva el propio nombre del movimiento aparecido por primera vez en una letra en 1955.
A principios de los años 40 se produjo una huelga de músicos de estudio que se prolongó hasta al final de la Segunda Guerra Mundial, es entonces cuando el hueco dejado por aquellos, es ocupado por grupos Duduá normalmente acompañando a famosos solistas del momento.
La primera grabación Duduá es de 1935 y fue llevada a cabo por The Ink Spots para el sello RCA Victor en Nueva York. Comenzaba una nueva época:



El segundo gran grupo que obtuvo un clamoroso éxito discográfico en las listas de Rhythm and blues, fueron The Mill Brothers con la maravillosa Paper Doll, un tema que superó el millón de ventas, algo que en plena guerra mundial, era el año 1943, solo estaba al alcance de algún cantante melódico y las grandes orquestas de swing:



Hubo un tercer conjunto vocal Duduá que tuvo gran éxito en los años 40: The Orioles, antes llamados The Vibranairs y conocidos más tarde como Sonny Till and The Orioles. Se pusieron nombre de pájaro en honor de su estado natal y eso crearía escuela entre los grupos posteriores. Su primer éxito data de 1948 aunque el tema que les haría más populares es de 1953. Es éste, aquí interpretado muchos años después:



Volveremos a territorio Duduá.

Y la actuación estelar de:

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