Lo que le pasó a Frank Zappa y su grupo, The Mothers of the Invention, el 4 de diciembre de 1971 en el muy musical Casino de Montreux lo explicó mejor que nadie Deep Purple en su más famosa y celebrada canción: Lógicamente, lo que no cuentan Ian Gillan y sus muchachos es lo que sucedió con Frank y su cuadrilla después de haber perdido todo su equipo. Lo cierto es que The Mothers of the Invention se marcharon a Londres alquilaron un equipo nuevo y una semana más tarde se dispusieron a actuar en el Rainbow Theatre. Como sabéis Zappa era un tipo muy sarcástico, bastante mordaz y lo que hoy los instalados llamarían un "feroz antisistema". Lo malo es que en Londres, entonces y ahora, hay instituciones casi sagradas que es mejor no "meneallas", caso de la monarquía y los Beatles. Y lo que podía pasar, pasó. Un espectador se sintió violentado por el tono irónico con el que Zappa interpretaba el I Want to Hold Your Hand, de los chicos de Liverpool y no se le ocurrió otra cosa que subirse al escenario y empujar al cantante al foso de la orquesta que por supuesto estaba vacío. Una caída brutal. "Mi cabeza estaba sobre mi hombro y mi cuello se inclinó como si estuviera roto. Tenía una herida en la barbilla, un agujero en la parte de atrás de mi cabeza, una costilla rota, y una pierna fracturada. Un brazo estaba paralizado" El autor del empujón declararía luego que estaba celoso porque su chica estaba enamorada de Frank Zappa y oírle cantar de forma tan poco reverente a sus ídolos fue la gota que rebosó el vaso.
Los seis meses de convalecencia, el dolor de espalda crónico y la constatación de que una de esas piernas tras las lesiones era más corta que la otra no consiguieron reducir el brutal sentido del humor del artista de Baltimore y hasta con el tiempo le dio oportunidad de reírse de su cojera en algún tema. Pero Frank no podía parar, su cabeza bullía como una locomotora sin frenos y fue entonces cuando concibió la idea de realizar dos discos de estudio en la onda del jazz rock y aprovechando su alejamiento de los escenarios. The Mothers of the Invention quedaba para otras ocasiones. El primero es Waka/Jawaka (1972) y en él se rodea de músicos de la talla de George Duke, Aynsley Dunbar, Tony Duran o Don Preston.
Se lanza a la carretera ese mismo año con otro disco en la misma onda y con la colaboración de toda una orquesta formada por músicos de primer nivel entre los que destacan los principales protagonistas del disco anterior -Duke, Dunbar, Preston etc..- y otros invitados como Ernie Watts al saxo. Todo es muy grande en The Grand Wazoo. The Grand Wazoo que a su vez es el nombre que le dio a la orquesta de 20 miembros que le acompañó en su vuelta a los escenarios. Un disco primordial en su enorme carrera. Un disco exuberante y generoso. Lo cojas por donde lo cojas hay un despliegue de sonoridad que revienta cualquier barrera musical y se desborda por los márgenes. Discos así solo los hacía Charles Mingus en sus momentos más inspirados. Es dificil elegir un tema que lo represente, aunque éste Eat the Question es posiblemente el más conocido. Os dejo con la versión original tal como la grabó Frank y con la versión en directo de su hijo, Dweezil, con el grupo que creó a la memoria de su padre, Zappa plays Zappa.
Estás donde se abrazan los sonidos, donde el humor no pide permiso, donde el estilo no está cautivo. Déjame que te escuche, prometo no hablar más de ti. ...Zappa.
Vacances tardías
-
*Todo llega en esta vida, aunque sea tarde. Y tarde cerramos este año el
bar, por culpa de unos cuantos imponderables pero a tiempo para huir del
eclipse....
AVISO · NOTICE · AVÍS · ABISUA · ADVARSEL
-
Estimados lectores, amigos, músicos... Motivos personales y laborales me
obligan a tomarme un descanso de este blog. Demasiados proyectos sobre la
mesa req...
Destrozando clásicos (2)
-
Como estoy perezoso para escribir, y hace eones que no actualizo este blog,
he querido grabarme por segunda vez, así que les dejo otra versión (muy)
pers...
I heard it through the grapevine (X)
-
* "Se editan libros que cuentan lo desagradables que eran los Who. Qué pena
que dejásemos de serlo"*
Pete Townshend, 1982