Este domingo, cuando ya sepamos el ganador de la Champions, habrá elecciones al Parlamento Europeo y se entregará por 67ª vez el premio a la mejor película en el Festival de Cannes. Un trofeo diseñado por Jean Cocteau para la edición de 1955 y que desde entonces es conocido como Palma de Oro.
¿Es el Festival de Cannes el gran festival de cine? ¿Es el festival al que van las mejores películas y dónde siempre ganan las más excelsas?
He visto casi todas las películas ganadoras de Cannes entre el año 1959 y el 2013, me faltan cuatro cuando escribo estas líneas, y puedo afirmar, sin dudarlo, que no es cierto. Las circunstancias políticas, sociales y culturales de cada momento han influido más de lo debido a la hora de elegir la mejor cinta del certamen. Y sin embargo, hay películas triunfadoras en Cannes que son consideradas unánimemente obras maestras del cine mundial.
Pero este blog no es de cine. Pretende ir de música y canciones. Por eso me he permitido elegir algunas melodías de películas con Palma de Oro en Cannes y que han llegado intactas, al menos en nuestra memoria, hasta la actualidad. Es dificil elegir entre una lista tan larga, pero como tengo que seleccionar, me quedo con su época de esplendor entre finales de los 50 y mediados de los 60, momento en que los países todavía elegían los films a concurso y no los propios e interesados organizadores.
Empecemos por al año 1959. Orfeo Negro es la adaptación francesa de la obra de teatro Orfeu da Conceição de Antonio Carlos Jobim que en su momento (1954) supuso el lanzamiento definitivo de la bossa nova. La película, que ganó posteriormente el óscar a la mejor película extranjera, tiene ese exotismo primitivista que tanto gustaba por entonces al público occidental. Eso sí, hay un puñado de canciones legendarias.
"Come here, Marcello, come here" y aunque Marcello, como buen latino, hace las debidas genuflexiones ante la belleza nórdica, la amargura se impone para descubrir que la gran fiesta de la vida siempre termina en la gran resaca. La Dolce Vita es de 1960 y la banda sonora es del magistral Nino Rota. Está dicho todo.
El gatopardo es una de las mejores adaptaciones cinematográficas que se hayan hecho de una narración literaria. Una película extraordinaria basada en una novela absolutamente deslumbrante. Pocas veces he disfrutado tanto leyendo y pocas películas han sabido estar a la altura de el original literario. Luchino Visconti era un director algo afectado y pretencioso cuando hablaba de la clase social donde había nacido, pero no en esta obra que ganó el Festival de Cannes en 1963 y cuya banda sonora también fue musicada por Nino Rota. Era todo tan bello.
Desde siempre el cine francés, quizás la cultura francesa en general, se ha negado a someterse a las directrices estilísticas llegadas desde la gran potencia dominante. Por eso tuvo y tiene su propio cine negro, el polar, sus propias comedias y más recientemente su propio cine de acción. En los 60 lo intentó con los musicales y contó con un director, Jacques Demy y un compositor, Michel Legrand que tenían mucho que decir al respecto. En 1964 Los Paraguas de Cherburgo ganó la Palma de Oro y sus autores dejaron para la posteridad y nuestra nostalgia este comienzo otoñal. El resto es pura cursilería pero con gracia.
Un hombre y una mujer fue la célebre ganadora del festival en 1966. Una película de Claude Lelouch ribeteada por la historia de amor entre dos personas que comparten infortunios, sus respectivas parejas han muerto trágicamente, y el colegio de sus hijos. El final es el deseado. La música la pone aquí Francis Lai aunque todos sobre todo recordemos un tarareo.
Sexta y última propuesta, al menos por ahora. Blow-Up, ganadora en 1967, fue dirigida por Michelangelo Antonioni y la música la puso Herbie Hancock. Se trata entre otras cosas de un canto a eso que se llamó el Swinging London, es decir a esa "movida" cultural que agitó la capital británica a mediados de los 60 y que quedó marcado por hitos como la psicodelia, los mods, Carnaby Street, la minifalda, Twiggy o la de King's Road en Chelsea. Antonioni que siempre fue muy moderno y al que siempre le habían preocupado las formas de (in)comunicación entre las personas realizó una curiosa parábola de aquellos tiempos agitados y tan cambiantes que hoy en día todo aquello nos resulta extraño y desfasado. Puro vintage pero con mucha calidad. Esta es su música interpretada al vibráfono por Bobby Hutcherson.
Solo dos detalles para el recuerdo. La Dolce Vita fue estrenada en España el 28 mayo de 1981, 21 años después de su estreno. A la Santa Madre Iglesia no le gustaba lo que pasaba al otro lado de la ciudad en Vía Véneto y el gobierno español franquista se puso en posición de firmes. Por su parte Blow-Up se estreno a la muerte del Generalísimo junto a un paquete en el que estaban Viridiana, Amarcord, La naranja mecánica etc...
audrey chen
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audrey chen, voc y electrónica. (the philosopher).
jazz a luz. luz st sauveur. 13 julio 2024.
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