Van Morrison dijo una vez que cada uno de sus discos eran como cartas que mandaba a casa para que tuvieran noticias suyas. En esta canción es él mismo el que vuelve a su hogar para impregnarse de nuevo de sus raíces irlandesas, más influyentes en su obra de lo que aparentemente podría parecer en un músico que desarrolló su carrera en el rock, el rhythm and blues y otros géneros emparentados con la música afroamericana. El título, de resonancias casi mitológicas, coincide con el del primer disco de Pink Floyd en 1967 (en la época en que la mente lujuriosamente alocada de Syd Barrett todavía estaba en condiciones de pilotar la nave de la psicodelia). Solemne, profundo, conmovedor. El tema de Van Morrison resuena bravo y austero como un poderoso himno al amanecer, a la naturaleza y a la vida cambiante.
-
*Como ya saben los asiduos de este bar, aquí somos muy fieles a las
festividades patrias, sean del cariz que sean. Y por lo tanto, nos
apuntamos una vez m...
AVISO · NOTICE · AVÍS · ABISUA · ADVARSEL
-
Estimados lectores, amigos, músicos... Motivos personales y laborales me
obligan a tomarme un descanso de este blog. Demasiados proyectos sobre la
mesa req...
Destrozando clásicos (2)
-
Como estoy perezoso para escribir, y hace eones que no actualizo este blog,
he querido grabarme por segunda vez, así que les dejo otra versión (muy)
pers...
I heard it through the grapevine (X)
-
* "Se editan libros que cuentan lo desagradables que eran los Who. Qué pena
que dejásemos de serlo"*
Pete Townshend, 1982
No hay comentarios:
Publicar un comentario