La sobresaturación informativa que se ha producido tras la muerte de Mandela ha sido realmente aterradora y sin embargo uno tiene la sospecha de que no se ha hecho justicia al extraordinario luchador sudafricano. Ayer mismo a raíz del comentario de un amigo escribí ésto en el Facebook :
"Lo que hizo Mandela fue una estrategia de supervivencia para evitar una guerra civil contra los afrikaners que estaban armados hasta las cejas y los zulús que habían colaborado con el régimen racista y querían acabar con el CNA. Él se movió con habilidad, pero nunca llegó al entreguismo ya que era lo que las circunstancias demandaban. El uso de su figura despojado de su lucha y convertido en nuevo santo laico para justificar los crímenes de las élites políticas mundiales, de todas sin excepción, es el precio que debemos pagar por su ejemplo. Pero eso ya es muy viejo, empezó en Jesucristo y se prolongó con Francisco de Asís y los que vinieron después hasta Luther King o Gandhi"
Es hermoso que mucha de la música que se ha hecho en favor del ídolo tenga ese aire festivo y bailable. Quizás todo empezó con esa mítica pieza, omnipresente en estos días, creada por Jerry Dammers exlider de The Specials y fundador de su continuación en el espacio/ tiempo, The Specials AKA. Si queréis saber como se gestó el tema y sus consecuencias es muy recomendable este artículo de Diego A. Manrique en la edición de hace dos días de El País.
Puede filmar Clint Eastwood lo que quiera e intentar tranquilizar la mala conciencia de la comunidad blanca sosteniendo que la unidad del pueblo sudafricano se produjo tras la final de un campeonato mundial de rugby, un deporte que sigue siendo coto exclusivo de una raza, pero no es cierto. Mucho antes estuvo la música. El pueblo sudafricano es lo que es gracias a la música.
En los 50, cuando la política del apartheid estaba empezando a demostrar su despiadada criminalidad, resurgía la cultura negra y su música en un inmenso guetto a las afuera de Johannesburgo. Se llamado Sophiatown y allí un inquieto montón de chicos, amantes de la música, creó el primer grupo de jazz africano, The Jazz Epistles.
Un musical, sobre un boxeador sudafricano, fue su gran oportunidad de triunfar dentro y fuera de su país.
Fue todo demasiado efímero. La espantosa represión, generalizada a partir de 1960, acabo con Sophiatown y todo aquel incipiente oasis musical y obligó a sus más conocidos representantes- Hugh Masekela, Miriam Makeba, Chris McGregor, Abdullah Ibrahim, Jonas Gwangwa o Kippie Moeketsi a exiliarse al extranjero.
Los "domesticadores" blancos eran muy ingenuos si creían que podían encauzar la incontenible catarata de la música sudafricana, nacida en la precariedad de guetos y arrabales, pero triunfante, luminosa y alegre. Como una celebración interminable.
audrey chen
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audrey chen, voc y electrónica. (the philosopher).
jazz a luz. luz st sauveur. 13 julio 2024.
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