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12 sept 2013

Algunas canciones para entender los domingos

No sé si es un sentimiento compartido por los demás, pero tengo la impresión de que a medida que cargas años sobre tus espaldas los domingos son cada vez más pesados y tristes. Afortunadamente todavía la tristeza no es tan inconmensurable como la que protagonizaba la letra de la llamada “canción de los suicidas” a la que hace dos años dediqué una entrada en el Círculo de los Suicidas Perezosos, pero sí la suficiente como para escribir esta entrada un jueves cualquiera.
Sí, no hace falta que lo digáis, cuando éramos jovencitos no teníamos tantos días de ocio y colmábamos los domingos de dulces expectativas.
Es tan difícil resistirse a ellas. Aunque a veces hay que reconocer que eran un poco exageradas ¿Pero que pasaría si se hubieran cumplido? ¿Si hubieramos tenido domingos brillantes y luminosos?

Esperábamos demasiado y por eso los domingos eran tan importantes. En cambio, ahora. Casi deseamos que el resto de los días de la semana no sean tan pesados y tan tristes como el domingo. Caray con los domingos, ¡no son fáciles de entender!

13 oct 2011

Sid sabe como hacerlo

La mano se mueve ansiosa en el dial hasta encontrar el punto requerido. La noche es larga y se requiere buena compañía. Esa voz lenta y áspera como papel de lija sabe como hacerlo. Ya suena la sintonía:

Para los que todavía piensen que la música esta hecha por seres privilegiados dotados para la creatividad por alguna musa caprichosa y difundida por angélicos filántropos bienintencionados que protegen a sus cachorros dándoles en todo momento lo que ellos necesitan, quizás les venga bien conocer algo de este muchachote blanco, un poco turbio, que en la década de los 40 se convirtió en una de las figuras más influyentes del tinglado del jazz. Concretamente, el gran disc jockey del Jazz. Uno de los culpables de que estemos hablando de Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Miles Davis o Thelonius Monk como si fueran amigos de la infancia.
¡¡¡Here comes the kid with the fancy pants and the fancy lid... Symphony Sid!!!

La banda de Tadd Dameron con Fats Navarro y Milt Jackson presentados por Symphony Sid seudónimo de Sidney Tarnopol, un hombre de larga trayectoria en la radio desde sus comienzos en 1937 en la WBNX y que culminaría 12 años después retransmitiendo su programa de costa a costa. Por en medio están sus habilidades como gran muñidor del jazz y en concreto del bebop como cuando convenció al propietario de un asador de pollos en Broadway a que utilizara su local como sala de conciertos para los músicos boppers. El Royal Roost pronto se convertió en un lugar de encuentro para los jóvenes músicos y para que el propio Symphony Sid pudises retransmitir sus programas en vivo. 

Sid se estaba convirtiendo en un hombre poderoso e influyente, bien relacionado tanto en los ambientes musicales como en los bajos fondos de la Gran Manzana. Era lógico que los músicos se lo agradeciesen. La posteridad ha perpetuado el nombre de nuestro personaje a través este tema compuesta por Lester Young e interpretado luego por una legión de artistas.

King Pleasure, amigo de ponerle letra a todo lo que se pusiera por delante, concibió una que encajaba con la música de Prez y con la importancia de aquel mítico programa de radio entre los que lo escuchaban.

Hubo otros homenajes musicales de Arnett Cobb o éste Symphony in Sid de Illinois Jacquet.

Muchas veces hay demasiado poco espacio entre la cumbre y la caída. En el mismo año en que consiguió que su programa tuviese alcance nacional fue descubierto en posesión de marihuana. No tuvo repercusiones penales, pero sabiendo que los de narcóticos no iban a dejar de estrechar el lazo, decidió dejar sus actividades y marcharse a Boston. Estuvo allí hasta 1957 dedicado a lo que había hecho siempre. Cuando volvió, Symphony Sid había cambiado.

A su vuelta, el viejo Sid se entrega en cuerpo y alma a la música latina. Al latin jazz, por supuesto pero también al mambo, al boogaloo y a algo que se comenzaba a llamar salsa.
Le llamaron traidor. Le llamaron vendido. Le llamaron toda esas clase de atrocidades que se suele decir de la gente cuando no sigue la senda que los escandalizados habían diseñado para ellos. Y sin embargo, en los últimos años, volvió a oírse  de nuevo música de jazz en las emisiones conducidas por aquella voz lenta y áspera como papel de lija.

11 jul 2009

Duelo al saxo


Nunca olvidaré la noche en que Lester se midió con Chu Berry, al que en aquellos tiempos se consideraba insuperable. La banda más prestigiosa era la de Cab Calloway, y Chu Berry uno de sus pesos pesados.




Bien, esa noche Benny Carter estaba improvisando con Bobby Henderson, mi acompañante. Y allí estaba Lester con su viejo saxofón, remendado con cinta adhesiva y bandas elásticas. Chu se encontraba presente y todos empezaron a discutir quién superaba a quién, tratando de provocar una competición entre Lester y Chu.



Benny Carter sabía que Lester era capaz de descollar en el duelo, pero para todos los demás el resultado estaba cantado: Chu tenía un saxo enorme y hermoso, que resplandecía como el oro, pero no lo había traído. Benny Carter no se acobardó por eso. Era como yo: tenía fe en Lester. Se ofreció voluntariamente a ir a buscar el instrumento.
Cuando Benny volvió, Chu Berry cometió el mismo error que más tarde cometería Sarah Vaughan conmigo. Chu sugirió que tocaran I Got Rhythm, así como Sarah sugirió I Cried for You. ¡Cualquiera menos esa! I Cried era mi mejor caballo de batalla, así como Rhythm era el de Lester.



Tocó como mínimo quince estribillos, todos distintos, cada uno más bonito que el anterior. Después del decimoquinto Chu Berry estaba liquidado., tal como Sarah después de mi octavo estribillo de Cried.



Los de la pandilla de Chu eran incondicionales y no terminaban de creérselo. Lo único que pudieron decir para consolarse fue que Chu tenía un timbre más amplio. Nunca sabré que cuernos significa eso. ¿Qué importaba que un timbre fuera amplio o no, si Lester sacaba sonidos tan maravilloso con esos acordes, esos cambios y esas notas que te hacían volar?

(LADY SING THE BLUES- BILLIE HOLIDAY)

29 ago 2008

Creadores de dulzura


Uno, pálido y con cierto aire germánico, charlatán, extrovertido, indisciplinado, inseguro. El otro, un descendiente de indios, taciturno, desgarbado, metódico, casi silencioso.
El primero sólo podía haber sido lo que fue: músico, uno de los grandes, aunque era incapaz de leer una partitura. El segundo, a pesar de su enormes conocimientos musicales, dejó   el jazz y se hizo piloto de pruebas.
Uno era un bebedor obsesivo y
no extrañó a nadie su temprana muerte en la era de la prohibición, cuando la gente moría tras consumir convulsivamente toda clase de venenos. El otro volvía a su casa tras cada concierto y vivió veinticinco más que el primero siendo éste bastante más joven.
El primero se llamaba Bix Beiderbecke y tocaba la corneta. El segundo era Frankie Trumbauer, conocido como Tram, y su instrumento era el saxo melódico y el alto.
Difícil imaginarse una pareja más diferente y sin embargo, los dos trabajaron juntos. Ninguno quería ser contratado sin la compañía del otro. Juntos participaron en la banda de Jean Godkette y como dúo se pasaron a la superorquesta de Paul Whiteman, el hombre al que algún desaprensivo coronó como Rey del Jazz.
En el año 1927, grabaron un tema que está considerado como la primera gran balada de la historia del jazz. Se trata de Singing the blues
. Un tema cuya apertura -con el ligero y relajado solo de saxo de Trumbauer y luego la contestación de Bix Beiderbecke- sería motivo de inspiración para muchos músicos de jazz durante los siguientes treinta años. El mismo Lester Young lo consideraba el tema que más le había influenciado en su formación y con el tiempo fue considerado un antecedente evidente de lo que en los 50 se llamó Cool jazz.


Y la actuación estelar de:

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