Al parecer, los difuntos o aparecidos, dan mucho miedo y a mucha, mucha gente le gusta que le den mucho miedo. Por eso, algunos grandes artistas de la música popular no han dudado en explotar ese viejo recurso. Incluso mucho antes de que aquel célebre y estupendo Thriller de Michael Jackson resquebrajara para siempre las listas de éxito.
Tomemos por ejemplo aquel tremendo bluesman, Screamin' Jay Hawkins que consagró su vida y su obra a la impagable tarea de dar pavor al personal creando un personaje macabro y extravagante. Hoy, tan curados de espantos, lo suyo daría un poco de risa pero para aquellos virginales 50, su celebérrimo I Put A Spell On You causaba verdaderos estremecimientos...de risa. Así seguía cantando su gran éxito 30 años después. No puedo resistir la ocasión como para meter, con calzador, otro tema suyo que me resulta francamente irresistible. No voy a presentarlo yo, él mismo lo va a hacer con rotundas y nítidas palabras.Cualquier comentario por mi parte nunca ha estado tan de más.
Casi es obligado que por este escueto catálogo de monstruosidades, pase el señor Vincent Furnier que viene dando guerra en ésto del rock desde mediados de los 60 cuando montó una banda llamada Alice Cooper aunque a fuerza de ser sinceros, siempre identifique banda con cantante, algo que no ocurrió hasta 1973 cuando ya la gloria había llamado varias veces a la puerta de nuestro fúnebre amigo.
George Clinton es sin duda una de los más fascinantes creadores que ha parido la música soul y uno de los más extravagantes personajes del mundo de la música con sus ropas, su tocados y sus happenings tan peculiares. Figura trascendente, fue capaz de encabezar las lista de éxitos con dos grupos diferentes, su antiguo grupo Parliaments y el nuevo, Funkadelic, tras perder los derechos sobre el primer nombre. Hizo del baile y la música funk toda una filosofía de vida en aquellos convulsos años en que se convirtió en algo más que referente para la comunidad negra. Por el P-Funk, fusión final de ambos grupos, pasaron grandes nombres de la música posterior y el poderío de sus creaciones sigue estando de plena actualidad.
Herman Sonny Blunt fue un niño prodigio desde su más tierna edad. A los 10 años ya escribía sus propias obras y en los 40 se convirtió en arreglista de la Orquesta de Fletcher Henderson. Duró poco, en los 50 descubrió su origen celeste y cambió su nombre por el de Sun Ra con el que formó el Space Jazz Trío, embrión de la posterior Sun Ra Arkestra, consagrada a la mayor gloria del dios Sol y por tanto condiscípulos del faraón Akenaton y su mujer Nefertiti. Tras una larga carrera en que siempre renegó de su condición humana, murió en 1993 tras convertirse en uno de los más importantes promotores del jazz de vanguardia. Lo suyo fue demasiado humano puede que a su pesar.
Y ahora un bonus track casi obligado ya que estamos todavía en Halloween y debemos darle una buena despedida a alguien que acaba de cruzar el Estigia.
Buen viaje, Lou.
