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10 oct 2013

Cinco días, cinco melodías

Todo empezó hace dos entradas con aquello de “Algunas canciones para entender los domingos”. Luego en la anterior dedicada a T-Bone Walker escribí de su gran éxito Call It Stormy Monday que lleva por subtítulo: (But Tuesday Is Just as Bad). Alto ahí, vamos por partes. Démosle vidilla al resto de los días de la semana a través de un ramillete de temas que los usan como título. Vayamos pues desde las insuficiencias del martes hasta el sobrevalorado sábado.
Desde principios del los 90 el Esbjörn Svensson Trio, más conocidos como E.S.T, era para muchos una de las grandes esperanzas para que el jazz europeo saliese de los circuitos minoritarios y volviese a atraer al gran público. Su amalgama de estilos diferentes, su nueva fusión, les hizo alcanzar lugares privilegiados en las listas de éxito. Desgraciadamente en el 2008, Esbjörn Svensson falleció tras un accidente de buceo en un lago sueco. Aquí nos queda su martes maravilloso.

Uno de los grandes clásicos del siempre enorme y fastuoso Charles Mingus es este tema que apareció por primera vez en su disco de 1959, Blues and Roots, pero que tiene su versión más conocida en ese álbum absolutamente imprescindible que grabó en el festival de Antibes, allá por el año 1960, en compañía del inmortal Eric Dolphy. Dada la extensión de esta última grabación me he inclinado por la versión original donde junto al contrabajista nos encontramos con Pepper Adams, Mal Waldron y el espídico Jackie Mclean entre otros. Una oración coral para el miércoles noche.

The Futureheads pertenece a esa generación de grupos del nuevo milenio empeñados en darle nueva vida a la fenecida Nueva Ola británica de los 80. No es un grupo neopunk aunque estén etiquetados en ese inmenso cajón de sastre donde cabe toda clase de elementos contradictorios. Este tema, a capella, de su último disco, Rant, es como una imprecación ante la posibilidad de que sintamos todos los días como si fuera jueves. Hoy es jueves.
 


Hace apenas 3 meses que nos dejó J.J. Cale, ese especie de discreto correcaminos de la canción y la guitarra que paseaba tranquilo por las grandes praderas del Medio Oeste sin dejarse engatusar por las tentaciones diabólicas de fama y estrellato aún siendo el creador de obras maestras como Cocaine, After Midnight, Travelling Light etc...Su viernes es uno de los temas más memorable de su rica discografía. El ansiado viernes, aunque antes es necesario darle una buena tunda a los días anteriores de la semana.

He aquí pues que llegamos al sábado. El ampuloso sábado, ese amante engreído y grotesco que siempre promete mucho más de lo que puede da. Es algo paradójico pero muchas de las canciones de sábado son tristes porque no pueden dejar de reflejar esa distorsión entre el deseo y realidad. Por ejemplo en esta clásica de ese hombre capaz de reconciliarte con la belleza incluso en las canciones más tristes y amargas. Sí, se trata de Sam Cooke. Mi cantante favorito. Ahora y siempre.

14 ene 2009

Una deuda con Pepper Adams




Tengo una deuda que saldar con Pepper Adams. Allá a principios de los 80, posiblemente en 1983, ofreció un concierto memorable en un festival de jazz en mi ciudad que literalmente me fulminó en mi asiento del teatro.
Fue una experiencia única y de una fuerza tan descomunal que se me borraron todos los pormenores de la actuación, excepto que había subido un tipo al escenario portando uno de esos monstruosos saxos barítonos y tocó un solo, un único solo, durante una hora y quince minutos. La lógica me invita a pensar que tocó individualmente, pero no descarto que hubiera una sección rítmica y que mi memoria se la hubiera tragado literalmente al haber sido succionado de aquella manera por el barítono. Por recordar, no recuerdo ni el físico del instrumentista, quizás las gafas, y sí en cambio, que parecía estar bajo el efecto de alguna sustancia, alcohol o cocaína.
No sé más. El impacto y la belleza de la interpretación oscureció todo lo demás. Aquel hombre no saludó al llegar, soltó su música como diciéndonos: ahí os dejo eso, hacer lo que queráis con ello y se marchó por donde había llegado, sin más explicaciones.
Ha pasado el tiempo, he ido atando cabos gracias a Internet y ahora tengo la completa seguridad de que efectivamente se trataba de Pepper Adams al que llamaban El Cuchillo y al que hay que reconocerle que sabía hacer honor a su apelativo.




Como veo que ha gustado el link que le dediqué Hector y como yo mismo, al hacer la entrada, tuve enormes dudas "hamletianas" al respecto de colocar ese tema en vez de los dos del Youtube, lo pongo ahora a mayores para que podáis oírlo nada más entrar aquí.


Y la actuación estelar de:

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