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14 may 2015

Músicas de la ternura

Mil formas para llamarla: ternura, tenrura, tendresse, tenderness, zärtlichkeit, ömhet, tenerezza, tendresa, teneritudinem , samurtasuna, érzékenység, нежность, कोमलता, 柔情, حنا…. 
¿pero cuantas formas de sentirla? 
Quizás las canciones nos ofrezcan algunas respuestas.
Por ejemplo ésta, compuesta en 1932 pero sublimada hasta esferas celestiales 34 años más tarde por el sumo sacerdote del soul.

 
Otis era tan grande que todo a su alrededor parece pequeño. Habrá que buscar a alguien que pueda estar a su altura. 
Tenderly es un tema escrito en 1945 en formato de vals. Al autor de la música no le gustaba el titulo que le había puesto el letrista Jack Lawrence porque decía que obligaba a los cantantes a acentuar de manera muy forzada la última sílaba de la palabra. Al final, Lawrence convenció a una compañía y Sarah Vaughan grabó la canción por primera vez en su versión vocal.  
También Rosemary Clooney hizo una versión memorable en 1952 y la de Billy Holiday, del mismo año, es la mejor que he escuchado en voz femenina. En 1954, Nat King Cole hace una versión sin efectismos, bella y diáfana, con esa claridad que sólo él podía conseguir. Aquí lo vemos cantándola en compañía de un grupo de lujo: Oscar Peterson, Herb Ellis y Ray Brown en el  1957.
 
Tenderly siempre ha sido una manjar para los grandes artistas del jazz convencional por eso es mejor que para despedirnos de ella, recurramos a algo completamente diferente y que desafía a todo lo anterior.
  

Si creéis que me voy a centrar en ternuras yanquis estáis equivocados. La ternura se conjuga musicalmente en todos los idiomas y territorios. 
En italiano:

En francés por una voz inolvidable:
 
No sé porque estos chicos se ponen tan modositos con la ternura. Unos piden solo un poco, otros que al menos dure unos segundos...

Habrá que terminar esta entrada con algo obvio. No sería justo saltárnosla. La versión del rey del rock la conocéis todos, aquí os la dejo enlazada. La de James Brown quizás no tanto y a mí personalmente me gusta mucho.

 

10 mar 2015

Lonely Woman: el clásico de los irreverentes

Es sabido que Ornette Coleman fue el gran dinamitero del jazz a finales de los 50. Su concepción rompía con las viejas armazones musicales para buscar una sonoridad que siendo nueva conectaba con nuestra propia emotividad profunda y primordial. Ese era su secreto aunque entre sus seguidores prevalecía la habitual plaga de modernos, enterados y snobs. Su música era de una expresividad punzante y desgarradora lejos de la racionalidad intelectualoide y clasista que buscaba aquel público blanco ansioso de experiencias nuevas. Basta con escuchar, quizás de nuevo, aquellos discos primerizos de Ornette Coleman y su grupo. Por ejemplo cuando oímos su más celebérrimo tema, aquel con el que se abría su legendario tercer disco.

Sí, no deja de ser paradójico y un tanto aleccionador que el gran irreverente del jazz haya realizado un tema que los años han convertido en un clásico del canon jazzístico. Del más ortodoxo incluso. Ese que respeta la progresión de acordes o el equilibrado desarrollo de los  compases. Aquel que podía representar el Modern Jazz Quartet de John Lewis en aquellos años.


Es indudable, hay elegancia, clasicismo y precisión donde antes había desgarro y expresionismo. Vuelven las formas musicales a ocupar sus sitio y se sustituyen las ambigüedades por el rigor.
El jazz lo admite todo e incluso que Lonely Woman se convierta en lo que pudiera ser una banda sonora para una serie de televisión  cuando lo hace suyo un maestro tan desbordado como desbordante llamado, John Zorn.


Hay una interpretación muy interesante de Branford Marsalis en sus disco de 1987, Random Abstract. Es muy larga, 16 minutos, muy lenta, morosa y sumamente delicada. Merece la pena para quien tenga tiempo e interés.


En fin, que hay que volver a los creadores del tema. Aquel elenco poderoso formado por el propio Ornette junto a Don Cherry, Billy Higgins y el contrabajista Charlie Haden, el único protagonista en esta versión en solitario.
 
En una entrevista con el filósofo francés, Jacques Derrida, Ornette Coleman contó que antes de ser un músico reconocido trabajaba en unos grandes almacenes y un día, mientras comía su almuerzo, vio en una pared una pintura que le conmovió por su aparente contradicción. Retrataba a una chica bellísima, con todo la hermosura física que puede desear una mujer, y sin embargo tenía en su rostro una expresión triste que revelaba una especie de intenso aislamiento con respecto a su entorno y quizás al propio mundo. Cuando el músico llegó a casa se sintió apremiado a componer este tema.

20 jul 2014

Los sueños luminosos de Roland Kirk

Mis tres últimas entradas nacieron a partir de un acontecimiento necrológico. Podría seguir, desde la última dos figuras de enorme relieve musical han cruzado el río sin retorno. Lo cierto es que nuestros héroes musicales se han hecho mayores y cuanto más gira la ruleta rusa menos opciones hay de que puedan (podamos) escapar. Charlie Haden o Johnny Winter son merecedores de una entrada propia en este blog, pero lo dejo para más adelante, cuando se diluya la noticia luctuosa y emerjan de nuevo las figuras musicales que tanto nos han hecho disfrutar. Escojamos pues otro camino.
 
Muchos conocéis al intérprete y el tema. Se trata de Rahsaan Roland Kirk tocando Serenade to a Cuckoo, pieza que apareció por primera vez en su disco de 1964 titulado I Talk with the Spirits y que alcanzó enorme popularidad cuando fue grabado por Jethro Tull en su disco de debut, This Was (1968). Ian Anderson, el carismático y excéntrico líder del grupo, era un fervoroso fan de Kirk y éste fue su homenaje al músico de Ohio.

Kirk, fue un niño ciego con sueños luminosos. Tras uno de ellos decidió llamase Roland en vez de Ronald que era como lo habían bautizado.  Tras otro, en 1970,  decidió que a su nombre le debía anteceder la palabra hebrea Rahsaan. Ya era por entonces un hombre orquesta capaz de las mayores acrobacias sopladoras gracias a su prodigiosa respiración circular. Pero no era amado por todos, el talento desproporcionado tiene estas cosas, lo que para unos era arte para otros, los autoproclamados exquisitos, era puro funambulismo de festival de record Guiness. Además, tenía la manía de acompañarse por toda una colección de elementos percusivos que hacía de sus interpretaciones una experiencia singular y extravagante.

Todo un personaje aquel niño ciego, adulto visionario, activista político, humorista sarcástico o multinstrumentista mágico que tras una embolia, con parálisis de medio cuerpo, no dejó de seguir tocando hasta el mismo día de su muerte en diciembre de 1977.
Geoff Dyer ha escrito de jazz desde el territorio narrativo. En "Pero hermoso", un libro excepcional, desfilan algunas de las figuras más trascendentes y radicales de su historia mezclando mito, realidad y fantasía. En el capítulo dedicado a Mingus, Rashaan Roland Kirk es una de los pocos personajes capaces de hablar de tú a tú al colérico contrabajista. Incluso en el peor momento, cuando Mingus es dolorosamente consciente de que la esclerosis le está dejando inválido, encuentra una guía espiritual en el músico ciego:

  • Mingus: ¿Cómo tocas si estás medio paralítico, tío?
  • Kirk: ¿Me queda un brazo, no? Ja, ja.
  • ¿Tocas el saxo con un brazo?
  • Tocaba tres con dos, así que uno con uno no es tan difícil. ¿Sigues ahí, Mingus?
  • Sí, tío, estoy aquí -respondió con las lágrimas asomándole a los ojos.
  • Toco la semana próxima, ven a verme.
  • Allí estaré, tío.
"Observó desde la barra cómo ayudaban a Kirk a subir al escenario engalanado con su habitual parafernalia de campanillas, sombrero y ropa estrafalaria. Charlando y sonriendo, reconociendo a los amigos por la voz. Lo dispuso todo y luego sopló, sopló y sopló: un brazo recorría las llaves arriba y abajo y el otro colgaba sin fuerza del costado, como algo irrelevante, mientras Kirk jadeaba y resoplaba como si se tratara de mantener a raya la muerte.(...) Al final de los solos se desplomaba en una silla, resollando como un boxeador entre asaltos, con la cabeza dándole vueltas por los golpes recibidos (...): Un ciego que había vuelto entre los muertos. Mientras le observaba, Mingus sintió que el hielo rojo de sus sangre le hormigueaba en las manos entumecidas." 
(PERO HERMOSO: UN LIBRO DE JAZZ - GEOFF DYER - RANDOM HOUSE, 2014

26 feb 2014

Amiri Baraka: luminoso y feroz

Debió ser a finales de los 80 o principios de los 90 y éste escribiente intentaba conocer un poco de lo acontecido dentro de ese sugestivo embrollo llamado música negra. De repente vi en alguna parte un título que parecía ser la solución contundente y quizás definitiva a mis preocupaciones:“Música negra” de LeRoi Jones. Problema resuelto, pensé, lo encargo en una librería y colmo mis expectativas. Era un ingenuo, no sabía con quien me jugaba los cuartos. No sabía nada del que había abandonado "su nombre de esclavo" para llamarse Imamu Amiri Baraka.
 
Este poema recitado su propio autor fue escrito a raíz de los atentados del 11 de septiembre del 2001 y generó la más ácida polémica del siempre polémico Amiri Baraka. Hubo protestas, manifestaciones, también apoyos, claro, y aunque fue desposeído de su título como poeta laureado de Nueva Jersey no creo que lo importase demasiado. Baraka, fallecido el 9 de enero de este 2014, ya era por entonces una de las figuras cardinales de la intelectualidad afroamericana. Poeta, dramaturgo, narrador, recitador, ensayista o crítico musical, su vida refleja el devenir de la vanguardia cultural negra de los últimos 60 años. Después de su paso por la universidad y el ejercito, donde lo tomaron por comunista antes de tiempo, abrevó en los viveros culturales de Greenwich Village para saciarse con las propuestas de la bohemia rebelde, la Beat Generation y el jazz de vanguardia. Asistió a los primeros conciertos de lo que luego se llamaría free jazz y fue uno de sus primeros propagandistas en los medios musicales como la revista Down Beat. Veía en el género al igual que en el bebop anterior, manifestaciones que trascendiendo el propio hecho musical se convertían en  las señas de identidad del pueblo negro americano desafiando la voluntad "domesticadora" de la crítica y la industria musical blanca.
"Melódica y rítmicamente cada uno de de estos músicos usa comunmnete el bebop. El Ramblin de Coleman posee una línea melódica, cuays tensiones espacilaes parecen firmemente enraizadas en la composición y extemporización de Gillespie-Parker de los 40"


Su cada vez más acentuado compromiso racial le hizo abandonar el Greenwich Village y trasladarse a Harlem donde creó el movimiento Black Arts, proyección cultural de lo que en el aspecto político propugnaban los Panteras Negras. En 1963 escribe "Blues People: Negro Music in White America", en el que desarrolla la teoría de que la historia de la América negra puede ser trazada a través de su música y que la misma música es el principal vehículo de expresión de la comunidad negra en su historia y en la historia general del propio país.
El libro del que hacía referencia al principio es una continuación de este Blues People de 1963 y consta de una sucesión de artículos en diversas publicaciones que van desde el año 1959 a 1967. No todo es polémica racial alrededor de la identidad musical negra. LeRoi es además un gran poeta y nos deja textos tan expresivos como éste dedicado a Billie Holiday que ya reproduje en esta antigua entrada .

 
Poeta absolutamente entregado a lo que ama:
 "Trane es ahora (1965) un campo de sentimiento. Un viajero más fijo, cuyas furiosas embestidas son ahora brillantes artefactos que ni siquiera los sordos debieran perderse.
Trane es oriental en "Nature Boy" Un idioma de paz, un tiempo, colocación de si mismo. Cuando habla de Dios, te das cuenta de que es un Dios oriental. Alá, quizás"
Puede ser feroz y salvaje hacia lo que odia o desprecia:
 "Entonces los chicos blancos se deslizaron en los estudios, a tocar "su" música, claro. El así llamado pop, que es una versión ciudadana del rock'an'roll hace que los empleos de la TV sigan siendo blancos. No sólo los Beatles, sino cualquier grupo de chicos de clase media que necesitan un corte de pelo y hormonas masculinas puede ser un grupo pop. Esto es lo que significa pop. Que es lo que era el cool o el dixieland, completado con sombreros frívolos y nombres frívolos. Los...jóvenes blancos, a falta de la pasión inicial, lo harán siempre sobre sombreros frívolos...que es su constante necesidad de cantar, la derogación de lo real. Roban, imitan y se llaman Animals, Zombies, en imitación de un estilo de vida, con nombres que nos van a mostrar como ellos creen que somos. De hecho, cuanto más inteligente es el blanco, más necesita del negro para realizarse."
A partir de 1970, Amiri Baraka dio otra vuelta de tuerca, abandonó el nacionalismo y el Islam y se declaró exclusivamente  marxista. Se arrepintió de sus radicalismos anteriores, flagelándose en una cruda autobiografía, y adoptó un nuevo radicalismo que le dio fama en la opinión pública como machista, homófobo, racista, antijudío y polemista. Acostumbrado a sobrevolar en el vórtice del tornado, su calidad como  escritor le mantuvo por encima de sus propias provocaciones. Amado y odiado, rehaciéndose constantemente, se mantuvo fiel a muy pocas cosas. La música negra y el jazz, en especial, fue una de ellas.

1 nov 2013

Empeñados en darnos un susto

Según las viejas tradiciones occidentales hoy -Samaín, Halloween o Todos los Santos en nuestro santoral cristiano- es el día en que a los difuntos les dan licencia en el Más Allá para venir a pasar el día con sus parientes vivos. Fecha señalada que el catolicismo triunfante, tan astuto siempre, le ha dado un significado inverso: es el momento en que los vivientes van a visitar y homenajear a sus muertos.  ¿Acaso la Iglesia Católica desconfía de la capacidad de movilización de los seres del trasmundo? Tremenda incógnita a la que no veo satisfactoria resolución y menos en un blog de contenido musical.
Al parecer, los difuntos o aparecidos, dan mucho miedo y a mucha, mucha gente le gusta que le den mucho miedo. Por eso, algunos grandes artistas de la música popular no han dudado en explotar ese viejo recurso. Incluso mucho antes de que aquel célebre y estupendo Thriller de Michael Jackson resquebrajara para siempre las listas de éxito.
Tomemos por ejemplo aquel tremendo bluesman, Screamin' Jay Hawkins que consagró su vida y su obra a la impagable tarea de dar pavor al personal creando un personaje macabro y extravagante. Hoy, tan curados de espantos, lo suyo daría un poco de risa pero para aquellos virginales 50, su celebérrimo I Put A Spell On You  causaba verdaderos estremecimientos...de risa. Así seguía cantando su gran éxito 30 años después. No puedo resistir la ocasión como para meter, con calzador, otro tema suyo que me resulta francamente irresistible. No voy a presentarlo yo, él mismo lo va a hacer con rotundas y nítidas palabras.Cualquier comentario por mi parte nunca ha estado tan de más.
Casi es obligado que por este escueto catálogo de monstruosidades, pase el señor Vincent Furnier que viene dando guerra en ésto del rock desde mediados de los 60 cuando montó una banda llamada Alice Cooper  aunque a fuerza de ser sinceros, siempre identifique banda con cantante, algo que no ocurrió hasta 1973 cuando ya la gloria había llamado varias veces a la puerta de nuestro fúnebre amigo.  
 

George Clinton es sin duda una de los más fascinantes creadores que ha parido la música soul y uno de los más extravagantes personajes del mundo de la música con sus ropas, su tocados y sus happenings tan peculiares. Figura trascendente, fue capaz de encabezar las lista de éxitos con dos grupos diferentes, su antiguo grupo Parliaments y el nuevo, Funkadelic, tras perder los derechos sobre el primer nombre. Hizo del baile y la música funk toda una filosofía de vida en aquellos convulsos años en que se convirtió en algo más que referente para la comunidad negra. Por el P-Funk, fusión final de ambos grupos, pasaron grandes nombres de la música posterior y el poderío de sus creaciones sigue estando de plena actualidad.
 
Herman Sonny Blunt fue un niño prodigio desde su más tierna edad. A los 10 años ya escribía sus propias obras y en los 40 se convirtió en arreglista de la Orquesta de Fletcher Henderson. Duró poco, en los 50 descubrió su origen celeste y cambió su nombre por el de Sun Ra con el que formó el Space Jazz Trío, embrión de la posterior Sun Ra Arkestra, consagrada a la mayor gloria del dios Sol y por tanto condiscípulos del faraón Akenaton y su mujer Nefertiti. Tras una larga carrera en que siempre renegó de su condición humana, murió en 1993 tras convertirse en uno de los más importantes promotores del jazz de vanguardia. Lo suyo fue demasiado humano puede que a su pesar. 
 

Y ahora un bonus track casi obligado ya que estamos todavía en Halloween y debemos darle una buena despedida a alguien que acaba de cruzar el Estigia.
Buen viaje, Lou.

2 jun 2013

El poder curativo de los Buckley


Es demasiado tentador cebarse en la tragedia de los Buckley y olvidarnos de sus inmensas cualidades musicales que en su caso son, por encima de todo, portentosas cualidades vocales. Sería muy injusto y nos perderíamos lo realmente primordial: sus canciones son curativas.  
Si os falta información, teneis estos enlaces en la Wikipedia don podréis conocer algunos datos de la vida de padre e hijo, Tim y Jeff Buckley, y de su destino fatal y caprichoso. La verdad es que hoy no me apetece mucho entrar en determinados detalles.
 

Aquel joven y romántico cantante folk, Timothy Charles Buckley III,  quería ser algo más que un mero juglar atractivo y contestario. Era un tipo inquieto que deseaba seguir avanzando pero se olvidó de colocar la red debajo. Su complaciente audiencia no le perdonó la publicación de tres álbumes -Blue Afternoon (1969), Lorca y Starsailor (1970)- en que su maravillosa voz desdeñaba las melodías hippies sesenteras y se internaba en los laberintos vocales de los cantos tribales y el jazz.  Tuvo que dejar la música y en su últimos años, antes de su súbita muerte en 1975, intentó recuperar el territorio perdido sin demasiado éxito. Éste es el último tema de Starsailor.
La carrera discográfica de Jeff Buckley es más reducida que la de su padre. En vida publicó un álbum, Grace, donde estaba su tremebunda y ya eterna versión del Hallelujah de Leonard Cohen, y la mala suerte hizo que muriera ahogado justo en el día en que había llegado a los estudios para grabar el segundo. Queda para la posteridad las grabaciones de su primera actuación pública en Nueva York -de donde está extraída su versión de Once I Was- un homenaje a su padre del que comentó: "No era ni trabajo, ni mi vida, pero me molesto no haber estado en su funeral y no haber nunca hablado con él". Junto a ella otras grabaciones en vivo como la que hizo con su grupo en el club Sin-é o la que consideraba su mejor actuación pública, la que realizó en la sala Olympia de París. Dejemos atrás a padre e hijo que seguro tienen muchas cosas que contarse ya que no se conocieron en vida. Démosles un último y creo que merecido adiós.

21 sept 2012

Escapando al 58

1958 es el año en que los Jazz Messengers de Art Blakey graban una de las obras maestras del llamado hard bop. El año de Moanin', título con el que se identifica tanto al álbum como al primero y más conocido tema del mismo, compuesto por el pianista del grupo, Bobby Timmons, un hombre de creatividad extraordinaria muerto en plena juventud. Las restantes piezas son composiciones del prolífico saxofonista Benny Golson excepto esta estupenda versión de Come Rain or Come Shine , otra maravilla más de Harold Arlen.
El célebre Blue March, -marcha a lo "New Orleans" sintonía obligada de los Messengers y del propio Benny Golson tras su separación del grupo- una hermosa balada como Alone Came Betty o Are You Real? tema de pura raigambre bop, pasarán a ser parte fundamental del repertorio del combo en sus sucesivas reencarnaciones. No ocurrió lo mismo con The Drum Thunder Suite tema explosivo donde Blakey ofrece todo un recital percusivo acompasado por el enorme poderío de Benny Golson y sobre todo del casi adolescente, Lee Morgan.  
Cuando se habla de los primeros discos de Cecil Taylor se suele utilizar un latiguillo recurrente: perteneciendo a la tradición musical del jazz se adivina en ellos la heterodoxia absoluta en la que su autor se introducirá después. En el caso de Looking Ahead!, se afirma, que la contención viene dada por el protagonismo del vibrafonista Earl Griffith al equilibrar con su estilo mesurado las locuras rítmicas de Taylor. Lo que es indudable es que el resto del grupo crea un marco ideal para que el dialogo vibrafóno /piano florezca en toda su viveza.  
Hay cierta coincidencia entre Lou Donaldson y su disco Light Food respecto a los dos casos anteriores. Donaldson, ese magnífico saxo alto nunca suficientemente valorado, estuvo en las primeras formaciones de los Jazz Messengers de Art Blakey. Además su disco, al igual que el de Taylor, se puede considerar  de transición en su trayectoria musical. En su  caso, el paso de la ortodoxia bopper a un estilo más funkie y cercano al blues. Pienso que Light Food no es un álbum excepcional pero tiene un  tema que prefigura hacia donde se dirigirá en el futuro el longevo potencial musical del saxofonista.


29 may 2012

Cosecha del 58

Uno tiene buenos motivos para tenerle querencia al año 1958. En el territorio de la música popular fue un momento extremadamente interesante. El rock and roll ya se ha asentado definitivamente como la música de una nueva generación y ahora es tiempo de diversificarse y difundirse por el resto del mundo. Junto a los grandes mitos como Elvis, Chuck Berry y Little Richard triunfan en las listas americanas grupos vocales en la órbita del doo wop, como  The Coasters, Danny and the Juniors y ese maravilloso invento de Buck Ram llamado The Platters. Una propuesta inédita es la representada por Ross Bagdasarian, creador de uno de los primeros grupos virtuales de la historia donde él hacía todas las voces, Alvin and The Chipmunks. En 1958 alcanzó dos números 1 gracias a The Chipmunk Song (Christmas Don't Be Late) y ese divertido The Witch Doctor interpretado bajo el seudónimo de David Seville. Otros tienden sus tentáculos hacia el terreno instrumental  como The Champs y su deliciosa versión del célebre Tequila En la nómina de los triunfadores del año es obligatorio tener presente a Sam Cooke, la gran esperanza negra tras su reconversión del gospel al novísimo soul, a los ídolos juveniles Frankie Avalon, Pat Boone o Ricky Nelson y por supuesto a las amalgamas entre el rock y la tradición de Nueva Orleans del imponente Fats Domino.
También el jazz vive momentos álgidos. No es el tan celebrado 1959, pero está a la altura de otros años de ese septenio mágico que va de 1955 a 1961.
Por ejemplo, Ornette Coleman publica su primer álbum, Something Else! donde se adivina entre formas más o menos ortodoxas, cierto avance hacia territorios aún desconocidos. Al menos el sonido de su saxo supone una primera ruptura con la ortodoxia hard bop.
 

Es curioso que en el mismo año se publique otro disco de jazz con un título prácticamente idéntico y tan importante como el de Coleman  para la evolución del género. Somethin' Else, es efectivamente otra cosa, si lo comparamos con el álbum de Coleman. En la cubierta Cannonball Aderley es el artista principal, pero está acompañado por Miles Davis y ya se sabe si anda en medio el Príncipe de las Tinieblas solo hay un líder posible. No obstante el bueno de Cannonball sabe demostrar su clase a la menor oportunidad que le deje el "jefe".
  Miles

no solo tiene a su disposición el mejor grupo, además es el que aporta las mejores ideas.  Triunfa a lo grande en el Festival de Newport con su sexteto, en el que aparece Bill Evans y saca un disco memorable titulado Milestone donde el jazz modal adquiere carta de naturaleza. Terminemos en esta primera entrada sobre el 1958 hablando del monje. Cuando Miles echó a Coltrane de su grupo a causa de sus problemas con la droga, el saxofonista encontró refugio y consuelo bajo el amparo del pianista. Aguantó pocos meses y Trane cuando pudo demostrar que estaba curado de sus adicciones volvió al viejo redil del trompetista.  ¿Cual fue el motivo de ese giro, el magnetismo de Davis o las rarezas de Monk? Ya sin Coltrane, fue un año muy fecundo en la carrera discográfica del pianista donde parece vengarse de los años de ostracismo en Nueva York  a raíz de que se la hubiera  retirado la licencia para actuar en lugares donde se sirviera alcohol a principios de los 50. En este año de 1958, graba varios discos en el local de moda en la Gran manzana: el Five Spot. Entre ellos destaca uno que en perfecto español retrata bien la personalidad del maestro: Misterioso. Seguiremos.

25 mar 2012

¿Desmontaje o ironía?

You Are My Sunshine es una popular melodía atribuida a Charles Mitchell y a un personaje legendario de Lousiana, Jimmie Smith, músico de country y nada menos que dos veces gobernador del Estado (De 1944-1948 y de 1960 a 1964). En realidad el tema fue comprado por Smith, un tipo sin demasiados escrúpulos, a un compositor en apuros económicos. Se han hecho infinidad de versiones de You Are My Sunshine  y en toda clase géneros musicales: hillbilly y country, swing, rhythm and blues, pop, soul y ha sido cantada por infinidad de artistas de prestigio: Johnny Cash, Aretha Frankin, Ray Charles, Bing Crosby, Jerry Lee Lewis, Carly Simon, Doris Day . También ha aparecido como fondo sonoro en infinidad de producciones televisivas y cinematográficas desde su primera grabación en 1939. Como homenaje a Johnny Cash que hubiera cumplido 80 años hace apenas unas semanas ofrezco la grabación del tema que hizo en dueto con Bob Dylan en el disco The Dylan Cash Sessions. 

George Russell es un nombre fundamental en la historia del jazz, desbrozando el camino para que esta música alcanzase perspectivas nunca soñadas. Siendo un batería prometedor en la Orquesta de Benny Carter tuvo que dejarlo por una temprana tuberculosis que lo mantuvo hospitalizado durante más de un año. Pero George era un cerebrito y supo aprovechar el tiempo profundizando sus conocimientos sobre teoría musical. Mediados los 40 compagina sus estudios teóricos con los arreglos musicales. Por ejemplo, es el autor del considerado por muchos primer tema de jazz bop latino: Cubana be, Cubana Bop para Dizzy Gillespie y participa en las reuniones en el apartamento de Gil Evans que darán origen al fundamental disco The Birth of Cool. En 1953 publica "Concepto lidio-cromático de organización tonal", una base teórica sobre el que pivotará todo el jazz posterior y donde se defiende la prevalencia de los modos y escalas sobre la simple progresión de acordes. Al fin  los músicos de jazz tendrán un manual de uso para no perderse en los tramposos vericuetos de la improvisación. Durante el resto de su vida, murió en el 2009, Russell siguió siendo un hombre multifacético tanto desde la vertiente teórico/pedagógica como en la musical. Siendo un extraordinario compositor, no tuvo especiales prejuicios a la hora de acercarse a la música clásica contemporánea o al free jazz. Como intérprete no desdeñó ningún tipo de combo musical, tuvo su propio sexteto y hacia el final de su vida creó una importante big band, la Living Time Orchestra recuperando el título de un famoso disco grabado junto a Bill Evans.

En 1962 publica The Other View, un disco en la onda free pero con una versión sorprendente y juguetona de You Are My Sunshine. La gran Sheila Jordan pone la voz en la que constituye su primera grabación luego de una ya larga carrera artística. Pocos meses más tarde la cantante publicará Portrait of Sheila, un disco maravilloso que pasa por ser el primer álbum de jazz vocal del sello Blue Note. 
¿Desmontaje del viejo tema o ironía a la manera de Mingus
¿Quizás las dos cosas?
Si os apetece, elegid vuestra opción.

27 dic 2011

El fracaso infinito de Cecil Taylor

En una hermosa narración, el escritor argentino Cesar Aira glosa la figura de Cecil Taylor en 1956 cuando después de una formidable formación académica decide lanzarse al mundanal ruido para dar a conocer al público sus portentosos hallazgos musicales.
En su cuarto había un piano que no siempre podía hacer afinar por falta de los catorce dólares necesarios, y era un mueble ya casi póstumo. Dormía allí por la mañana y parte de la tarde, y salía al anochecer. Trabajaba de lavacopas en un bar. Ya había grabado un disco (In transition) y esperaba algunos trabajos temporarios en bares con piano


Es curioso constatar el paralelismo entre los orígenes familiares de Cecil Taylor y Duke Ellington, el gran ídolo musical del pianista free. Los dos eran hijos de la pequeña burguesía negra que ejercía la servidumbre en hogares de políticos blancos. Los dos vivían en comunidades blancas y recibieron una educación musical exquisita en la que la figura materna tiene un papel esencial. Cuenta Ted Goia que la propia madre de Cecil era amiga de Sonny Green, batería ilustre de Duke Ellington.

Cecil siempre fue un tipo decidido y según sus propias manifestaciones en 1954 ya había forjado su estilo musical. En su disco inicial, aparentemente ortodoxo, tenemos una versión del  Bemsha swing de Thelonious Monk . Es evidente el contraste entre el sonido austero y espacioso del compositor en la grabación original, con el barroquismo y la "politonía desmadrada" de Taylor.

Volvamos a la narración de Cesar Aira. Tenemos pues a Cecil Taylor en 1956 a punto de dar el salto al escenario. Él no es ingenuo y sabe que le va a ser difícil conectar con el público general e incluso con el público aficionado al jazz. Para más inri su primera actuación va  a ser en un tugurio lleno de drogadictos, alcohólicos y algún que otro músico. Esperaba quizás la indiferencia y se encontró con las risas. No volvió a actuar allí. Algo semejante ocurrió en su segunda actuación en directo. Cecil no comprendía lo que le estaba pasando. Puede entender la indiferencia, incluso alguna forma de rechazo, pero no que se le tome a broma.
Subitamente le llega la oportunidad de tocar en la meca: el Village Vanguard. Hora y horas ensayando en su destartalado piano para preparar su día D. Un día D con F  de fracaso:
"No hubo más que unos aplausos condescendientes: «al menos sudó». Esto lo desconcertaba. En la parte posterior del escenario había algunos músicos que desviaron la mirada con una sonrisita de monos. Fue a sentarse a la mesa donde estaban sus conocidos, que hablaban de otra cosa. Uno le tomó el codo e inclinándose hacia él sacudió lentamente la cabeza hacia la derecha y la izquierda. Con una gran carcajada, alguien prorrumpió en un «Después de todo, ya terminó». El crítico de jazz más prominente de la época estaba sentado unas mesas más allá. El que había sacudido la cabeza fue a conversar con él y regresó con este mensaje:
-Sinhué -así lo llamaban al crítico entre ellos- hizo un silogismo claro como un cielo sin nubes: el jazz es una forma de música, por tanto es una parte de la música. Como lo hace nuestro buen Cecil no es música, tampoco puede aspirar a la categoría de jazz"
Cecil decidió seguir a lo suyo, con sus trabajos eventuales y sus muchas horas delante de su teclado. Un día recibe una extraña invitación. Tocar en la hora del té de Gloria Vanderbilt,
siempre necesitada de dar un toque de originalidad a sus famosas veladas artísticas. Los Vanderbilt junto a los Rockefeller son la auténtica aristocracia de una ciudad aparentemente plebeya como Nueva  York. La actuación dura exactamente 20 segundos. Fue la propia señora Vanderbilt la que cerró la tapa del piano, todo un gesto esnob como comenta Cesar Aira en su relato.
Luego llega un contrato para actuar durante una semana en otro de esos bares plagados de camellos y yonquis. Duró escasos tres minutos antes de la aparición del patrón que con gesto adusto le preguntó si quería tomarles el pelo. 
"Esa noche caminó por las profundas calles del sur de la isla, pensando. Había algo curioso: la actitud del difuso irlandés que vendía heroína no difería gran cosa de la que había mostrado poco antes la señora Vanderbilt. Pero ambos personajes no se parecían en nada. Salvo en esto. ¿Pasaría por ahí, por el acto de interrumpirlo, el común denominador de la especie humana? Por otra parte, en las últimas palabras del sujeto encontraba algo más, algo que ahora reconstruía en el recuerdo de todas sus desdichadas presentaciones. Siempre le preguntaban si lo hacía en broma o no."
Cuando ese verano participó en el Festival de Newport y la frialdad fue absoluta. Tampoco la recepción mejoró cuando le invitaron a actuar en una universidad o más tarde en la Copper Union, una entidad que promocionaba a músicos de vanguardia. Para Cesar Aira ni siquiera el esnobismo propio de estos ambientes podía entender o justificar la revolución musical de Cecil Taylor.
"Cecil abandonó uno de sus empleos habituales y con algo de dinero ahorrado pasó los meses de invierno estudiando y componiendo. En la primavera surgió un contrato por unos días, en un bar de Brooklin, donde se repitió lo de siempre, lo de aquella primera noche. Cuando volvía a su casa en el tren, el movimiento, el paso de las estaciones inmóviles produjo en él un estado propicio al pensamiento. Entonces advirtió que la lógica de todo el asunto era perfectamente clara, y se preguntó por qué no lo había visto antes: en efecto, en todas las historias con que Hollywood le había lavado el cerebro siempre hay un músico al que al principio no aprecian y al final sí. Ahí estaba el error: en el paso del fracaso al triunfo, como si fueran el punto A y el punto B que une una línea. En realidad el fracaso es infinito, porque es infinitamente divisible, cosa que no sucede con el éxito"

8 nov 2011

Ni el jazz en serio, ni el rock en broma


Nacieron en 1999 y aunque han editado un único álbum, Díscolo (2000), desde entonces han estado presentes en el mundillo musical español creando un sello discográfico, Pueblo, realizando bandas sonoras y actuando en numerosos festivales de jazz y rock. Efectivamente, el grupo Dead Capo navega sin pudor entre dos mundos musicales que algunos consideran opuestos. Desde su posición como grupo de culto se pueden permitir el lujo de la infidelidad a cualquier propuesta musical exclusivista. Lo suyo es la versatilidad y la poligamia. Lo demuestran recreando el tema de
Adolfo Waitzman para esa desternillante película española de 1962 titulada Atraco a las tres .

En su página web en Myspace dicen de su álbum único: "Díscolo.., es una impredecible batidora de estilos, una road movie sin fronteras con paradas en el jazz, el swing, el rock, las bandas sonoras del eje Mancini-Schiffrin-Barry-Rota-, el surf, el lounge, el funk, el blues...
Y continuan:
"Su música (la del disco) es el resultado de una sobre-exposición a múltiples estilos de música, muchos moldes musicales que han tratado de derretir para crear uno propio"

Les han influido los grandes compositores de bandas sonoras pero también la fecundidad infinita de Charles Mingus, los grupos jazísticos con toques punk de la agitación neoyorquina de finales de los 70 como los Lounge Lizards de John Lurie o el hoy aclamado John Zorn etc... 

Además son tipos divertido e inquietos por lo que sucede a su alrededor. Algunos de sus miembros fueron redactores de un ácido Manifesto! Moncloa Sound System (podéis verlo haciendo click en el enlace) redactado tras ser invitados a la Moncloa en el Día Internacional de la Música del año 2004. Por su parte,  Javier Gallego, tiene un extraordinario programa en Radio 3 titulado Carne Cruda donde extrae el jugo a la actualidad de una forma ágil, divertida y mordaz aderezándolo con propuestas musicales tan  atrevidas y singulares como las que desarrolló en el grupo del que fue batería hasta éste último verano. 

"Si existiera un Freud de las armonías se daría un festín con estos tipos. Aparecen toda clase de patologías e irreverencias musicales. A mí me saben. Son de un Mingus atareado y apaleado a la vez, más claras, pero agujereadas como un queso. Hay un pequeño Schoenberg entre las cuerdas y un hombre del saco estrellado en el miedo de nadie. Sam está hasta las narices de tocarla otra vez y le ha robado el garito a Bogart. Al oírlos viene a buscarte un gato callejero que se sueña a sí mismo flotando entre sonidos de Mancini. Hay un glam que se sacude como una estera y se cadencia 10 veces hasta asomar la risa. Un trópico de cáncer con esa censura de Mogambo llena de incestos y de-formaciones simpatiquísimas. Se hace sonar el espejo de feria y aparece un Malher aFellinando, como la zona fantasma de los tres malvados de Superman"(Dead Capo: Clásicos de un tiempo por llegar / La Maga Z)

9 may 2011

Trane en trance

La Saint John Will-I-Am Coltrane African Orthodox Church fue creada en el año 1971 seis años después de que Franzo King alcanzase la revelación en 1965 tras escuchar al saxofonista en una actuación en San Francisco. Monseñor King consagró los seis años que tardó en crear su iglesia a comprobar que efectivamente John Coltrane era un hombre elegido por Dios para guiar las almas de los hombres.

Cualquier proceso de purificación conlleva una búsqueda y una renunciación. Quizás Coltrane no fuera muy consciente de esa espiritualidad que se le atribuye, pero sí de la necesidad de purificación de su sonido y consecuentemente de si mismo. 

Escribía en una carta a un amigo en 1962:
El músico de jazz no tiene que preocuparse por la falta de una filosofía positiva y afirmativa. Se desarrolla en nuestro interior. El fraseo, el sonido de la música testimonia este hecho. Hemos sido naturalmente dotados para ello. (…) La superficie entera del globo terráqueo es nuestra comunidad. Como puedes ver para nosotros es realmente fácil crear. Nacimos con ese sentimiento que brota sin importar las condiciones existentes

Y sin embargo sí pertenecía a una comunidad determinada que sufría unos momentos de esperanza y espanto. Una comunidad por la que tomó partido tras los trágicos sucesos en Alabama: la bomba que mató a cuatro niñas negras en una iglesia, las palizas a los defensores de la integración racial o el encarcelamiento de Martin Luther King.
"El cambio siempre es difícil de aceptar. También vemos que esos innovadores buscan siempre revitalizar, extender y reconstruir el status en sus áreas respectivas como sea. Con mucha frecuencia, son los rechazados, los parias, los ciudadanos inferiores de las muchas sociedades a quienes dan tanto sustento. A menudo son personas que soportan grandes tragedias personales en sus vidas. Sea cual sea el caso están dirigidos por esa constante grandiosa y eterna: el impulso creativo"

Coltrane siempre se sometió a su impulso creativo, hasta el punto de que tras construir una hermosa y sofisticada catedral de sonido gracias a sus portentosos conocimientos teóricos, su trabajo y su tesón; descubre que quiere algo más, que su música necesita un alma, un espíritu que la recorra, una savia que le proporcione vida y energía. 

Obligado a empezar de nuevo, volvió la mirada hacia si mismo y allí encontró todo lo que necesitaba. Fueron los demás los que lo convirtieron en héroe, en mito, en iluminado. Él sólo quería seguir buscando.

9 dic 2010

En la isla de Jesús

Me fío mucho de los entusiasmos ajenos y más cuando proceden de una persona que demuestra día a día desde su blog Desde mi cadiera lo buen explorador que es en ese territorio que algunos miramos con cierto reverente temor llamado free jazz. 



"por recomendar algo de blake de lo mucho e inmensamente bueno, su duo con jeanne lee de primeros de los sesenta. sin duda uno de los mejores discos de jazz vocal de la historia. "the newest sound around" (victor). ¿de que coño sirve una isla desierta si no te puedes llevar este disco?" (Jesús)
Este comentario entusiasta de Jesús en el blog de Esther Cidoncha me ha puesto en la pista sobre un maravilloso disco que no conocía. 



Mi contacto diario con este mundo de Internet, con este mundo de blogs, me ha enseñado a entender que aquello que predicaba Sócrates a sus discípulos hace 25 siglos sigue en plena vigencia. Me estoy refiriendo al reconocimiento de la propia ignorancia y al deseo, casi la necesidad, de aprender algo nuevo cada día. Yo por ejemplo he aprendido hoy a apreciar este maravilla que supuso el debut discográfico de la cantante Jeanne Lee y del pianista Ran Blake allá en 1962. Por cierto, el motivo que dio pie a ese comentario es una fabulosa foto de Esther Cidoncha en su blog. Aquí podeis verla



Cierto, Jesús, una isla desierta sería menos isla y más desierto si no pudiéramos contar con música como ésta.
 

27 oct 2010

Fagotizados

Cuando asisto a un concierto sinfónico me gusta recrearme mirando a los músicos y a sus instrumentos. Indefectiblemente me cargan un poco los violines y su vedettismo. Una fila interminable que ocupando el lugar principal parece que no quisieran compartir su espacio estelar con las modestas violas. Detrás de éstas, están los violonchelos, pocos pero siempre protagonistas y al final, cerrando el grupo, los contrabajos. Pobres contrabajos sinfónicos, condenados a seguir siendo el eco grave del grupo de cuerda, cuando como en el jazz han alcanzado una posición de prestigio.
Pero no son los únicos, en servir de eco para el lucimiento de otros. Si nuestra mirada se dirige al centro, justo detrás de los líricos oboes, nos encontraremos con esos tubos oscuros de sonido extraño llamados fagots.



"El abuelito es un vieeejo fagot" Quizás mi primera referencia informativa sobre este curioso instrumento sea este fragmento de la célebre Pedro y el Lobo de Prokofiev, esa obra con la que muchos de nosotros nos introducimos por primera vez en el complejo mundo de los instrumentos musicales.
Solemne fagot. A veces cómico. A veces lírico. Siempre misterioso. 
La leyenda dice que fue inventado por un canónico de Ferrara llamado Teseo en el siglo XVI. Quizás no sea cierto, pero el hecho es que en el siglo XVII es un instrumento que aparece en los tratados musicales y alcanza su primer esplendor en las obras orquestales del XVIII. Vivaldi llegó a escribir 37 obras para el instrumento y Mozart el conocido Concierto para fagot en Si bemol mayor, K191. Más tarde Weber en el Romanticismo y un sinnúmero de autores contemporáneos seguirán recreándose en las posibilidades musicales del fagot.
¿Y en la música popular? ¿Y en el jazz?



Un instrumento realmente difícil de integrar en un combo tradicional de jazz. Por eso creo que merece la pena el esfuerzo de Daniel Smith, un fagotista de cierto prestigio, en este vídeo. Antes el fagot ya había aparecido en grandes grupos orquestales como el de Paul Whiteman y en los 60 el siempre inquieto Yusef Lateef hizo sus pinitos con el instrumento. Generalmente, como en algún disco de Chick Corea, aparece en interpretaciones puntuales de apoyo. Poco más en intérpretes consagrados. Son pocos casos el fagot adquiere un protagonismo singular y menos aún los que han adquirido cierto prestigio fuera de los circuitos para los iniciados. En el campo del free jazz Karen Borca es una excepción.



Un fagotista brasileño, Alex Silverio, también tiene que decir algo al respecto.



Dos ejemplos últimos. Michael Rabinowitz un excelente solista que no tiene miedo de llevar el fagot a territorios mil veces explorados y Paul Hanson que comete la "osadía" de electrificar el "viejo tubo".



13 sept 2010

El adios de un rebelde

Antes de que los movimientos contestatarios de mediados de los 60 resquebrajaran la férrea bipolaridad ideológica de la guerra fría, existió un grupo de animosos holandeses que decidieron desafiar al sistema con desfachatez y enorme sentido del humor. Nada en Amsterdam volvió a ser como antes desde que apareció el movimiento provo. (Wikipedia)


Willem Breuker era un joven que respondía a la imagen airada y rebelde de los provos. Tenía cierta formación como instrumentista aficionado pero no se sentía a gusto con las rígidas nociones de la música académica y encontró su propio territorio creativo en la pura improvisación. Pero antes forjó su estilo tocando el clarinete y el saxo en orquestinas y pasacalles



La relación de Willem Breuker con los provos iba más allá de una actitud personal rebelde y antiautoritaria. En 1967 cuando era un músico casi desconocido protagonizó un escándalo al interpretar un tema condenando la represión policial contra el movimiento provo. Era la final de un festival de jazz retransmitido por televisión a todo el país. Así forjó su reputación de músico "agitador y revolucionario". La mejor etiqueta para un buscador en tiempos convulsos.



Su estilo musical se acercaba al free jazz que triunfaba en Europa en aquel momento. Sin embargo, no participaba del espíritu individualista del estilo. Prefería trabajar con grupos amplios donde podía dar rienda a su faceta como compositor pero sin limitar la libertad improvisadora de cada instrumentista.
No todo fue fácil. El inconformismo de Breuker le hizo recorrer muchos caminos con grupos muy diferentes antes de conseguir montar el Willem Breuker Kollektief en 1974. Se trata de una auténtica orquesta que no rehuye ningún estilo musical. Una música sin fronteras antes del advenimiento de la world music como género trasfronterizo. Jazz, cabaret, música balcánica, klezmer, bandas sonoras para cine mudo y homenajes puntuales a grandes compositores como Edgar Varese o Kurt Weill.


Breuker siempre intentó mantener en su grupo el espíritu autogestionario con el que se había forjado en sus años de juventud. Espíritu autogestionario y mucho sentido del humor. No tomarse demasiado en serio las cosas, ni sentirse demasiado importante. Ser flexible, ecléctico y abierto.Esta es su versión del bolero de Ravel


Ironías del destino, en 1998 el viejo rebelde recibió de las autoridades holandesas una de sus máximas condecoraciones: la Orden del León Holandés. Willem Breuker falleció el 23 de julio pasado, tan inconformista como había vivido. .

23 jun 2010

Baldo, con Galicia al fondo

La historia del jazz europeo es la historia de un atrevimiento. Mientras el rock se adaptó sin mayores sobresaltos a la idiosincrasia del viejo continente, el jazz necesitó un largo proceso para crear aquí su propio espacio identificativo. Aunque el trabajo duro se produjo en las dos décadas anteriores, fue en los 80 cuando por fin el barco soltó amarras. Desde entonces una buena cantidad de músicos tomaron la atrevida decisión de lanzarse a hacer una música desvinculada del poderoso legado norteamericano sin perder por ello las directrices que habían conformado el género. Baldo Martínez siempre ha estado en esa onda.



El momento fundacional del jazz gallego contemporáneo se produce a principios de los 80 con la fundación del caurteto Clunia Jazz por un grupo de jóvenes músicos recién salidos del conservatorio y un saxofonista veterano-ya fallecido- llamado Antonio Cal. Tuve la suerte de estar en el primer concierto del grupo cuando completaban un cartel que encabezaba Wynton Marsalis en el fenecido Festival de jazz de A Coruña. Entonces no me llamó la atención aquel contrabajista de O Ferrol que con el tiempo se convertiría en uno de los grandes animadores del jazz europeo actual. Hace unos días pude ver de nuevo al grupo, 27 años después, presentando su disco “5”. (Os recomiendo escuchad el fantástico tema "Entre Antares y Arturo" en http://www.myspace.com/festivaljazzmarinas)
Aquellos chicos tuvieron éxito en el convaleciente jazz español de los 80 y llegaron a publicar 3 discos. Luego en los 90 iniciaron carreras en solitario en las que Baldo Martínez empezó a descollar como músico y compositor de primerísimo nivel. Por ejemplo, fue miembro fundador del grupo de jazz contemporáneo Zyklus:



Era una época de experimentación musical y Baldo era una presencia inestimable en proyectos de otros grandes músicos, el caso del célebre Jazz Hondo (1999) formando parte del grupo de Ángel Rubio. Sin embargo no dejó de causar impresión su primer disco como líder . El título cuto título está inspirado en un poemario de Celso Emilio Ferreiro, el principal poeta gallego de la postguerra. (Escuchad el álbum)

Esa sutil combinación de free jazz y música tradicional empieza a tener presencia en su música y los críticos saludan al músico como una de las "esperanzas blancas" del nuevo jazz que se realizan en España. Un jazz donde el aspecto compositivo es fundamental y que no se permite acariciar los oídos del público con el viejo repertorio norteamericano mil veces repetido. Otros discos de su quinteto durante estos años son:  Juego de niños donde aparece por primera vez una zanfona, Nai donde se lanza ya de forma decidida a la aventura de experimentar con la música popular gallega sy Tusitala. (Los tres discos disponibles haciendo click en el nombre)
En 1999 es invitado al festival de jazz en Guimaraes (Norte de Portugal) y se le encarga realizar un disco con la música nacida del río Miño. Es éste un territorio con personalidad propia,  fértil en leyendas, contrabandistas y escapados. Un pequeño Río Grande en el Noroeste Peninsular.  Después de 7 años, el  proyecto salió  a la luz discográficamente y fue la bomba. Este es un mínimo fragmento en directo de la Suite del Miño:



Projecto Miño es considerado en el 2008 como mejor álbum de jazz hecho En españa. En su interior, hay un hermoso texto del escritor Manuel Rivas:
"(...)El Miño es para mi hoy el projecto Miño. Baldo Martínez se ha inspirado en la idea del río como lugar de encuentro, de creatividad compartida. Podemos identificar las fuentes y la calidad de los aportes. Podemos imaginar el estudio como un hogar nómada. Pero ha ocurrido algo extraordinario: ha creado un rumor inolvidable para el río. Alalás de un jazz free, con la energía tan conmovedora como irónica de la voz de Maite Dono. Baldo Martínez, en Projecto Miño, ha creado la música que un río sueña cuando pasa bajo los puentes y revive en contracorriente."
Si tuviera que elegir un tema de ese disco extraordinario me quedaría con éste:


Seguir la trayectoria de Baldo Martínez en la actualidad es tarea extremadamente compleja. Su tremenda inquietud artística le permite compaginar actividades musicales en distintos grupos y ser, por ejemplo, organizador de festivales como el Imaxinasons de Vigo. Sigue con su quinteto pero también tiene un cuarteto acústico. Acaba de sacar un disco con la cantante de Projecto Miño, Maite Dono, titulado Sons-Nús y ha formado dúo con el clarinetista y saxo italiano Carlo Actis Dato. Es parte activa y principal compositor en Clunia y permanece junto a Agustí Fernández y Ramón López en el trío Tri-Ez:




Para terminar una de los temas más populares del folklore popular gallego revitalizado en las manos maestras de Baldo Martínez, el pianista Alberto Conde y el batería Nirankar Khalsa

27 abr 2010

Al aire de Ayler

Si logramos despojar al Free Jazz de todo ese envoltorio ideológico que lo recubrió en su momento, convirtiéndolo en un fenómeno más contracultural y reivindicativo que propiamente musical. Si lo sacamos de los tugurios bohemios y “culturetas” del Village neoyorkino o de las caves de París. Si dejamos de lado el papanatismo de los jóvenes exquisitos, amantes de experiencias fuertes y subversivas. Si nos olvidamos de todas el odio, la polémica y el rechazo que provocó esa música. Si dejamos atrás todo eso, todavía seguirá en pie incólume la figura carismática y extraordinaria de Albert Ayler.

Esta versión de Summertime del año 1963 es una de las primeras incursiones discográficas de Ayler, una especie de álbum de presentación como ya indica su título “My name is Albert Ayler”. Fue realizado en Copenhague y contaba con la presencia de un contrabajista de 16 años fundamental en el jazz europeo de los siguientes cuarenta años: Niels-Henning Ørsted Pedersen. La marcha de Ayler a Europa, a Escandinavia en concreto, tuvo un efecto liberador para su trayectoria y entre otras cosas le permitió actuar con su gran ídolo y figura puntera del New Thing: Cecil Taylor. Debo decir que este Summertime no deja de recordarme aquella famosa interpretación de Lover Man por parte de Charlie Parker en los tiempos de su dramática experiencia en Los Angeles.  Si Parker era Bird, Ayler fue conocido
en su primera juventud  como Little Bird por su enorme maestría. Todo un síntoma.



Su primer álbum en su país recibe el significativo título de Goin’ Home y es verdad, Albert Ayler ha vuelto para quedarse y lo hace con una serie de discos en los que se atreva con temas tradicionales. Temas gospel en muchos casos, que trata con tanta reverencia que apenas se permite improvisaciones con ellos. Hay una búsqueda
constante de la trascendencia y quizás creía que su reinterpretación de los viejos himnos le podía dar la clave. Viejos temas  tensados al máximo, afilados sin tregua y que vibran en sus labios feroces, hasta hacer que lleguen a otro espacio indefinible.



Para los críticos, el disco definitivo del músico de Cleveland es Spiritual Unity de 1964. Un álbum que deslumbró a John Coltrane convirtiéndole hasta su muerte en el primer adalid de la música de Ayler, tan necesitada de valedores. La pasión era tal que se dice que algún disco muy comercial de Trane tenía como objetivo financiar la carrera del otro. En 1967, cuando el propio funeral del prodigioso tenor, Albert Ayler tocó varios temas del álbum. Uno de ellos este demoledor Ghosts.



Se construye una melodía y luego se va desmoronando. Baja a lo más profundo, a los sonidos esenciales -gruñidos, alaridos, gemidos- y luego vuelve a recrearse de nuevo con una pureza renovada.
Se suceden las grabaciones en directo. Forma un grupo estable con Sonny Murray y Gary Peacock. También toca con Don Cherry y con su propio hermano Donald. Firma con la discográfica Impulse y graba un disco de estudio titulado: Love Cry (1967). Los más ortodoxos dentro de la ortodoxia consideran que se ha comercializado y pierde algo de su irreverencia free. El disco está llena de guiños musicales: desde músicas primitivas -indias o africanas- pasando por fanfarrias militares, hasta sonidos cercanos al funky o al rhythm and blues.



Las puntuales acusaciones de comercialización de sus primeros discos con Impulse, alcanzan cierta generalización en su última etapa. La misma crítica que nunca le perdonó su heterodoxia ahora se ceba con él por todo lo contrario. Tanto "Music Is the Healing Force of the Universe" como "New Grass" son tratados de forma muy dura, y recibe acusaciones de haber derivado hacia un absurdo misticismo gratuito. Algo sorprendente ya que si algo caracterizó la trayectoria del saxofonista es su insobornable e implacable búsqueda de la espiritualidad a través de la música, antes incluso de que John Coltrane lo pusiera de moda dentro del jazz. El cadáver ahogado de Albert Ayler en el East River a finales de 1970 después de semanas desaparecido, quizás nos habla de un fracaso en esa búsqueda o quizás no, quizás nos habla de su paso a otra dimensión. ¿Una dimensión regocijante?


Y la actuación estelar de:

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