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3 jun 2009

Mingus contra la blancura del mundo


"Síii, hay ciertas cosas en la vida de las que a nadie le gusta hablar. Nadie que no sea blanco, claro.



Y entonces ¿qué haces después de eso? Quizás conseguir un trabajo con el mismísimo Duke. El es el Héroe y la suya es la banda de la que uno no se va, pero esta vez te pide que te largues por un incidente con un trombonista y arreglista llamado Juan Tizol.


A él no le gusta (lo que hago) y viene a la sala debajo del escenario donde estás precticando durante el descanso y comenta que eres como los demás negros de la banda, que no sabes leer. Tú le preguntas a Juan en qué se diferencia él de los otros negros y él te sale con que una de las cosas en que se diferencia es que ÉL ES BLANCO.



Así que lo haces volver arriba corriéndole a patadas. Sales de la sala de ensayo, te diriges al escenario con tu bajo y te colocas en tu sitio, y en el momento en que Duke baja la batuta para atacar "A-Train" y se alza el telón del Apollo Theatre, un aullante y vociferante Tizol arremete contra ti blandiendo su navaja.



El resto lo recuerdas sobre todo por las palabras del propio Duke en su camerino, mientras se cambia después del espectáculo.
  • Bueno, Charles -dice, jovialmente, mientras se pone unos gemelos Cartier en los puños de su preciosa camisa hecha a medida- podrías haberme avisado, ¡no has contado para nada conmigo! Por lo menos podrías haberme dado una pista con unos pocos acordes antes de montarte ese número a lo Nijinski. Te felicito por la actuación, pero ¿por qué no nos informasteis Juan y tú sobre el adagio que teníais planeado para poder grabarlo?
    Tengo que decir que nunca he visto a un hombre grande más ágil, ¡no he visto nunca a nadie dar saltos tan tremendos! La pirueta sobre el piano llevando el bajo fue colosal. Cuando después hiciste mutis pensé "Pues sí que tiene miedo de la navaja de Juan este hombre y a la velocidad que va ya debe estar en la camita de su casa".




Pero no, volviste a entrar por la misma puerta con tu bajo aún intacto. Por un momento tuve la esperanza de que hubieras decidido sentarte a tocar, pero lugar de eso ¡partiste en dos la silla de Juan con un hacha de incendios! De verdad, Charles, eso es destructivo. Todos sabemos que Juan tiene una navaja, pero nadie se lo ha tomado nunca que lo siento, Charles... nunca he despedido a nadie... pero tienes que dejar la banda. Ya tengo bastantes problemas. Juan es ya un viejo problema, y con él puedo arreglármelas; pero parece que tú tienes un montón de trucos nuevos. Me veo obligado a pedirte que seas tan amable de presentarme tu dimensión, Mingus.

Con esa manera encantadora de decirlo, es como si te hiciera un cumplido. Sintiéndote honrado, das la mano y dimites"
(Charles Mingus - Menos que un perro)
(Esta entrada no hubiera sido posible si Félix -Svengali- no me hubiera recomendado la lectura de este libro)


Y la actuación estelar de:

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