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13 sept 2010

El adios de un rebelde

Antes de que los movimientos contestatarios de mediados de los 60 resquebrajaran la férrea bipolaridad ideológica de la guerra fría, existió un grupo de animosos holandeses que decidieron desafiar al sistema con desfachatez y enorme sentido del humor. Nada en Amsterdam volvió a ser como antes desde que apareció el movimiento provo. (Wikipedia)


Willem Breuker era un joven que respondía a la imagen airada y rebelde de los provos. Tenía cierta formación como instrumentista aficionado pero no se sentía a gusto con las rígidas nociones de la música académica y encontró su propio territorio creativo en la pura improvisación. Pero antes forjó su estilo tocando el clarinete y el saxo en orquestinas y pasacalles



La relación de Willem Breuker con los provos iba más allá de una actitud personal rebelde y antiautoritaria. En 1967 cuando era un músico casi desconocido protagonizó un escándalo al interpretar un tema condenando la represión policial contra el movimiento provo. Era la final de un festival de jazz retransmitido por televisión a todo el país. Así forjó su reputación de músico "agitador y revolucionario". La mejor etiqueta para un buscador en tiempos convulsos.



Su estilo musical se acercaba al free jazz que triunfaba en Europa en aquel momento. Sin embargo, no participaba del espíritu individualista del estilo. Prefería trabajar con grupos amplios donde podía dar rienda a su faceta como compositor pero sin limitar la libertad improvisadora de cada instrumentista.
No todo fue fácil. El inconformismo de Breuker le hizo recorrer muchos caminos con grupos muy diferentes antes de conseguir montar el Willem Breuker Kollektief en 1974. Se trata de una auténtica orquesta que no rehuye ningún estilo musical. Una música sin fronteras antes del advenimiento de la world music como género trasfronterizo. Jazz, cabaret, música balcánica, klezmer, bandas sonoras para cine mudo y homenajes puntuales a grandes compositores como Edgar Varese o Kurt Weill.


Breuker siempre intentó mantener en su grupo el espíritu autogestionario con el que se había forjado en sus años de juventud. Espíritu autogestionario y mucho sentido del humor. No tomarse demasiado en serio las cosas, ni sentirse demasiado importante. Ser flexible, ecléctico y abierto.Esta es su versión del bolero de Ravel


Ironías del destino, en 1998 el viejo rebelde recibió de las autoridades holandesas una de sus máximas condecoraciones: la Orden del León Holandés. Willem Breuker falleció el 23 de julio pasado, tan inconformista como había vivido. .

Y la actuación estelar de:

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