Cuando asisto a un concierto sinfónico me gusta recrearme mirando a los músicos y a sus instrumentos. Indefectiblemente me cargan un poco los violines y su vedettismo. Una fila interminable que ocupando el lugar principal parece que no quisieran compartir su espacio estelar con las modestas violas. Detrás de éstas, están los violonchelos, pocos pero siempre protagonistas y al final, cerrando el grupo, los contrabajos. Pobres contrabajos sinfónicos, condenados a seguir siendo el eco grave del grupo de cuerda, cuando como en el jazz han alcanzado una posición de prestigio. Pero no son los únicos, en servir de eco para el lucimiento de otros. Si nuestra mirada se dirige al centro, justo detrás de los líricos oboes, nos encontraremos con esos tubos oscuros de sonido extraño llamados fagots.
"El abuelito es un vieeejo fagot" Quizás mi primera referencia informativa sobre este curioso instrumento sea este fragmento de la célebre Pedro y el Lobo de Prokofiev, esa obra con la que muchos de nosotros nos introducimos por primera vez en el complejo mundo de los instrumentos musicales. Solemne fagot. A veces cómico. A veces lírico. Siempre misterioso. La leyenda dice que fue inventado por un canónico de Ferrara llamado Teseo en el siglo XVI. Quizás no sea cierto, pero el hecho es que en el siglo XVII es un instrumento que aparece en los tratados musicales y alcanza su primer esplendor en las obras orquestales del XVIII. Vivaldi llegó a escribir 37 obras para el instrumento y Mozart el conocido Concierto para fagot en Si bemol mayor, K191. Más tarde Weber en el Romanticismo y un sinnúmero de autores contemporáneos seguirán recreándose en las posibilidades musicales del fagot. ¿Y en la música popular? ¿Y en el jazz?
Un instrumento realmente difícil de integrar en un combo tradicional de jazz. Por eso creo que merece la pena el esfuerzo de Daniel Smith, un fagotista de cierto prestigio, en este vídeo. Antes el fagot ya había aparecido en grandes grupos orquestales como el de Paul Whiteman y en los 60 el siempre inquieto Yusef Lateef hizo sus pinitos con el instrumento. Generalmente, como en algún disco de Chick Corea, aparece en interpretaciones puntuales de apoyo. Poco más en intérpretes consagrados. Son pocos casos el fagot adquiere un protagonismo singular y menos aún los que han adquirido cierto prestigio fuera de los circuitos para los iniciados. En el campo del free jazz Karen Borca es una excepción.
Un fagotista brasileño, Alex Silverio, también tiene que decir algo al respecto.
Dos ejemplos últimos. Michael Rabinowitz un excelente solista que no tiene miedo de llevar el fagot a territorios mil veces explorados y Paul Hanson que comete la "osadía" de electrificar el "viejo tubo".
Tres palabras. Tres notas. Tres sonidos de sabroso sentido que como tres pilares levantan la estructura de un tema de una sencillez arrebatadora e increíblemente pegadizo.
Una melodía feliz y eterna.
Clásica entre los clásicas.
¿Empezamos? Va la primera:
No sé a vosotros a mi se me ha hecho corto.
¿Repetimos? Aquí viene acompañado por dibujos animados de la época que se proyectaban como preámbulos de las sesiones cinematográficas tiene la misma función que los actuales videoclips. La que cantaba y vuelve a cantar ahora era Lillian Roth, una de aquellas chicas picantes de la era del charleston. Un personaje muy célebre aunque después de los días de gloria en los ñaso 20 y 30 -llegó a interpretar películas con los Hermanos Marx- tuvo una trayectoria complicada con problemas de alcoholismo y matrimoniales. Su autobiografía desgarradora, I'll Cry Tomorrow, sirvió de inspiración para un melodrama cinematográfico protagonizado por la reina de este género a finales de los 50, Susan Hayward.
Milton Ager en la música y Jack Yellen con la letra compusieron esta canción en 1927 para la Tin Pan Alley, la "gran fábrica" de temas musicales hasta los 30. Parece ser que papá Ager tenía una hija muy linda y orgulloso de su belleza, quería que todos la apreciasen como él. La niña Shana se convertiría con los años en una de las más aguerridas y menos dulces plumas periodísticas de su país.
La siguiente versión es el mismo tema con subtítulos en castellano. La más conocida. Sus intérpretes ...¿se puede decir algo nuevo sobre sus intérpretes?:
Los Beatles estaban aún en Alemania y su batería por entonces era Pete Best. El renacimiento moderno de la canción se produjo a través de la versión del inigualable Gene Vincent. Contrasta esta primera grabación con la más enfática y sensual del llamado "Príncipe Negro":
En el terreno jazzístico hay varias versiones interesantes. Esta tan acelerada y bailable es de la más divertida y fotogénica orquesta del swing. La realizada por la big band de Jimmie Lunceford:
Por último una versión instrumental, la que aquí borda ese maestro de la sutileza y la elegancia llamado Erroll Garner con su exquisito toque pianístico:
Vacances tardías
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Pete Townshend, 1982