No les envidio, pocos momentos son tan dichosos como ese feliz instante, hay siempre un instante, en que la música nos penetra de tal modo que pasa a formar parte de nuestra vida.
Pero luego de la revelación, uno necesita referentes y faros que le permitan orientarse para no sucumbir a los cantos de sus oceánicos abismos. Es el momento de los predicadores, de las iglesias y de los maestros de una fe que te enseñan el mejor camino que debes tomar para llegar a la "excelencia musical". Es entonces cuando a las recompensas que te proporcionan los sonidos se le pueden añadir las propias que te ofrece el sentirte parte de un grupo específico de aficionados. Pertenecer a determinadas capillas musicales te da derechos a exigir, a amar y a odiar. Pura doctrina para creyentes, como en la religión o en el deporte.
Casi famosos (Almost Famous). Oscar al mejor guión original del 2000 y para muchos la mejor película de aquel año. Dirigida y escrita por Cameron Crowe y basada en sus propias experiencias autobiográficas. La historia trata de un adolescente que tras escribir en el boletín escolar contacta con el celebérrimo comentarista musical Lester Bangs, el personaje representado arriba por el gran Philip Seymour Hoffman, y finalmente es fichado por Rolling Stone, que ignorando que se trata de un chico de tan solo 15 años, le encarga que acompañe en su gira a un grupo emergente llamado Stillwater.
Este es Stillwater un grupo real que estuvo en activo desde 1973 hasta 1982 y que tuvo uno de sus mayores éxitos con este estupendo Out on a Limb, pero una vez sabido eso debemos olvidarnos del tema, ya que se trata de un señuelo del propio Crowe para desviar los tiros de las auténticas dianas, de la misma forma que en la película se rebautizó a si mismo con el nombre de William Miller.
No eran, por tanto, los Stillwater los verdaderos dioses dorados que William Miller quería descubrir en su verdadera esencia.
Los protagonistas, los verdaderos peces gordos de la historia, también se permitían cierto primitivo balconing -¿tejadoning?- sin miedo a caer en el acuoso ridículo. Ellos sí que eran los dioses dorados. ¿Pero cual eran los nombres que se escondían detrás de las máscaras de la ficción?
La mitología rockera nos advierte que en el territorio de las bacanales con enfervorecidas grupies convertidas en objetos de consumo rápido, los fieras de Led Zeppelin no tenían rival. Por lo demás, la propia biografía de Crowe y los rasgos de Russell Hammond, tan semejantes a los de Dickey Betts, no ofrece ningún tipo de duda: estamos hablando de la incomparable Allman Brothers Band. Dickey Betts, el autor y protagonista de esta pieza maestra del rock instrumental llamada Jessica.
Jessica es de 1973, el mismo año en que Crowe recorría con Allman Brothers Band los grandes espacios de Norteamerica. Eran tiempon de reconstrucción, Duanne Allman, el genial guitarrista y sumo hacedor de la banda, más el bajista Berry Oakley habían fallecido con apenas un año de diferencia -octubre de 1971 y noviembre de 1972- prácticamente en el mismo lugar y conduciendo sus respectivas motos. Más sacrificios humanos para alimentar la hambrienta hoguera mitológica del rock.
Y al final uno sigue sin comprender porque los dioses dorados no tienen alas.
