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7 may 2014

Fe de carbonero

Este es un texto antiguo que ya he paseado por este blog. Ahora lo publico de nuevo ligeramente retocado y añadiéndole un vídeo. Le tengo especial cariño aún sabiendo de sus carencias. Al reponerlo, he pensado en todos aquellos que habéis tenido la gentileza de entrar en este rincón desde aquel ya casi lejano 2008 en que nació esta entrada y el propio blog.
  • Muchacho, eh, muchacho. Súbeme un saco de carbón, por favor.
  • Al momento, Miss Dolly
  • Has llegado pronto. Toma chico es para ti. 
  • ¡Hmmmm! Gracias, Miss Dolly, es usted muy generosa. 
  • Oye, hace días que vienes por aquí y quiero hacerte una pregunta. ¿Eres hijo de Mayann? Eres clavadito a ella. La conocí hace mucho tiempo en Perdido Street. La verdad es que entonces éramos inseparables. Trabajábamos juntas en...
  • No se preocupe, sé a que se dedicaba mi madre en Perdido Street
  • Eres espabilado ¿eh? Así son las cosas. Lo tenemos muy duro los negros pobres. 
  • Conmigo no pasará lo mismo. 
  • ¿Ah no? ¿Acaso te vas a hacer predicador o maestro?
  • Mucho mejor: sé tocar la corneta. Entraré en una banda y me haré famoso.
  • Eso no es muy seguro, hijo. Muchos músicos han acabado de chulos en este barrio o incluso pidiendo por las calles. Es todo tan triste.
  • Yo traeré la alegría a estas calles, Miss Dolly
  • Te veo con mucha fe, chico. Por cierto, si vas a ser famoso ya es hora de que conozca tu nombre para poder decir algún día que yo conocí al gran... ¿Cómo te llamas, muchacho? 
  • Llámeme Lou, el hijo de Mayann, su amiga. Con que diga eso es suficiente.

18 mar 2014

Nueva Orleans entre bandas

Una banda de metales toca una hermosa marcha fúnebre camino del cementerio. Luego pasa lo que pasa...
Viejas mitologías de la mítica Nueva Orleans, el mejor lugar para un bonito funeral aunque sea el propio. La banda de esta escena archifamosa de Vive y deja morir, película de la serie James Bond de 1973, se llamaba Olympia Brass Band y aunque nacida en 1958 recogió el nombre de otra mítica agrupación creada a finales del XIX y que perduró hasta la Primera Guerra Mundial. La nueva Olympia Brass Band tuvo una larga trayectoria recorriendo el mundo en aquellos tours musicales organizados por la Secretaría de Estado a partir de finales de los 50 y convirtiendose en la más importante de la ciudad en las décadas de los 60 y los 70. Fundada por el saxofonista Harold "Duke" Dejan se convirtió en una cantera inagotable de  grandes músicos.

Viendo estas imágenes de la Rebirth Brass Band tocando en el 2008 Do Watcha Wanna, su tema estrella, uno puede llegar a pensar que lo de los pasacalles y las fanfarrias en la Ciudad Creciente no es más que un reclamo para turistas festivos o para sufridos residentes  necesitados de un Mardi Grass permanente para olvidarse del desastre del Katrina cuyas secuelas todavía siguen visibles ocho años después de la tragedia.
Se podría pensar así, pero al hacerlo se desconocería por completo lo que la Rebirth Brass Band es y ha sido como puro fenómeno musical desde su fundación en 1983 por los hermanos Frazier y el carismático Kermit Ruffins. Ganadores de un Grammy, han sabido aplicar como pocos las sonoridades del jazz tradicional y fundirlas con el funk, el soul o el hi hop. Cada martes por la noche siguen actuando en el célebre Maple Leaf Bar si es que no los pilla alguna gira por América, Europa o algún que otro continente.


Seis años antes de la aparición de la Rebirth Brass Band, se fundó la banda de metales más conocida y prestigiosa tanto en la propia ciudad de Nueva Orleans como en el resto del mundo. La Dirty Dozen Brass Band es el grupo que trajo el concepto de las viejas brass bands a la modernidad sin perder su genuino y peculiar aroma tradicional. Tuve su origen en un programa musical para la orientación juvenil realizado por la Iglesia Baptista de Fairview que al desaparecer fue retomado nuevamente por músicos como el trompetista Gregory Davis, el saxofonista barítono Roger Lewis y el extraordinario tubista, Kirk Joseph capaz de tocar su inmenso instrumento como si se tratase de un ligero bajo eléctrico. Pronto aquellos chicos se lanzaron a retos variopintos al abrir su música a géneros  que nunca hasta entonces habían formado parte del repertorio de las vetustas bandas musicales callejeras de la ciudad. Introdujeron el bebop,  el soul, el funk, el pop y tocaron en este disco, Voodoo, con Dizzy Gillespie, Branford Marsalis o el Dr. John.
 
Una banda muy presente en los grandes festivales de jazz de todo el mundo y que han hecho discos reivindicativos y para los damnificados por el Katrina o para homenajear a Jelly Roll Morton o Marvin Gaye.  Un homenaje a un antiguo componente fallecido es precisamente el álbum más emotivo de la banda. En Funeral For a Friend se reconstruye tema a tema, segundo a segundo, un funeral en Nueva Orleans desde la tristeza inicial hasta la esperanza en la vida futura. Así comienza...
De la infinita riqueza musical de las bandas de metal de Nueva Orleans nos pueden dar buenos ejemplos grupos de la calidad de The Hot 8 Brass Band, The Treme Brass Band, la más clasicista Preservation Hall Jazz Band o esta estupenda The Soul Rebels Brass Band calificada entusiasticamente por algún crítico como "el eslabón perdido entre Louis Armstrong y Public Enemy". Es, sin duda, la banda del momento  y con eso está dicho todo. 

4 oct 2011

Simplemente, Red Nichols

 En días pasados Félix Amador Gálvez en su excelente blog "Jazz, ese ruido", una bitácora absolutamente imprescindible para los que amamos el jazz,  hacía referencia a  un film biográfico, un biopic, dedicado a Red Nichols, una semiolvidada figura de la escuela de jazz  blanco de los años 20 y primeros años 30, antes de la eclosión del swing.   

A partir de la entrada he tenido ocasión de de ver Tu mano en la mía el horroroso título español  para The Five Pennies, film realizado por Melville Shavelson en 1959 e interpretado en su papel principal por un contenido Danny Kaye. En el elenco principal aparece también  Louis Armstrong, figura inevitable en los films de o con jazz de aquel período,  y otra serie de figuras del género como el batería Shelly Manne o el cantante Bob Crosby. Además el propio Red Nichols interpreta los números a la trompeta tocados en la pantalla por Danny Kaye. Es el caso de este Battle Hymn Of the Republic compuesto a mediados del siglo XIX y popular en la Guerra Civil americana de la década siguiente. Estas variaciones sobre temas tradicionales constituyen uno de los pilares básicos sobre el que se asentó el primer jazz.

A mi modo de ver The Five Pennies es una película agradable que adolece de esos tópicos lacrimógenos que solían acompañar a aquellas películas biográficas de los años 50 dedicadas a músicos de jazz blancos. Hay que recalcar lo de blancos, Hollywood no estaba en condiciones o no quería levantar las barreras raciales. Aquellas eran historias ejemplarizantes en que sus protagonistas -caso de Glenn Miller en Música y Lágrimas- a pesar de tener un destino trágico acababan redimiéndose o redimiendo a su entorno. En este caso no hay la muerte del protagonista, pero si la historia de un hombre que renuncia a su carrera musical para cuidar de su hija enferma de poliomielitis. Sin embargo la vida le ofrece otra oportunidad y puede volver a retomar su vida artística muchos años después. La historia es real y  el éxito del film ayudó a relanzar la carrera de Red Nichols  músico importante en aquella escuela de músicos blancos criados en Chicago y triunfantes en Nueva York.  Por su grupo, The Five Pennies, -nombre engañoso ya que se trataba de una verdadera big band- pasaron en su primera época gente de la talla de Benny Goodman, Jimmy Dorsey, Glenn Miller, Jack Teagarden o Joe Venuti

Recogen algunas fuentes y comenta Félix, que Red Nichols llegó a hacer más de 4000 grabaciones en aquellos años. En Europa consiguió un éxito rotundo antes de que la llegada de las grabaciones "calientes" de los músicos afroamericanos borrase la estela de aquellos "pioneros" blancos. Este su gran hit de aquellos tiempos: Ida Sweet As Apple Cider.

Cuando era célebre, lo compararon con Bix Beiderbecke e incluso con el propio Armstrong. Luego los que antes lo apoyaban dijeron de él que tocaba de una forma rígida y envarada, que era un impostor, un tipo sin escrúpulos que grababa discos con nombres y grupos ficticios para amasar dinero. Lo dejó todo a mediados de los 30 y en la plenitud de la época swing solo era una reliquia olvidada en el pasado. Tras la guerra dejo su trabajo en los astilleros para volver a retomar su carrera artística. Red  tuvo cierto papel en el resurgir del jazz tradicional a finales de los 40 y principios de los 50, aunque en su juventud había practicado una música mucho más cercana al swing que al sonido de Nueva Orleans. Siguió actuando en clubes hasta su muerte en 1965.

14 jun 2011

Un peu plus de la Nouvelle-Orléans, s'il vous plaît.

La ciudad de Nueva Orleans tiene apenas unos 350.000 habitantes aunque su área metropolitana supere ampliamente el millón. Datos cuantificables e inmediatos. Lo que no es cuantificable es lo que ha aportado esta ciudad a la historia de la música popular. Por eso uno se debe conformar con hacer pequeñas catas en ese casi infinito territorio y volver una y otra vez. 
Por ejemplo, sabemos que su fiesta más señalada es el Mardi Gras , el "Martes gordo", el Martes de Carnaval donde los orleaneses expresan toda la fuerza vital que llevan dentro. El Mardi Gras ha generado cientos de canciones pero si hubiera que elegir una que lo representase, una convertida en su himno representativo, sin duda habría que quedarse con este tema del músico más querido por la gente de la llamada "Crescent City": el legendario Professor Longhair

Otra cala cualquiera nos puede llevar ante la presencia de Lee Dorsey que empezó su carrera pública boxeando con el seudónimo de Kid Chocolate. Afortunadamente, Allen Toussaint -la fuerza motriz que ha movido la música de Nueva Orleans en los últimos 50 años- lo hizo bajar del ring y convertirlo en una figura del floreciente rock and roll, casi a la par de su famoso convecino, Fats Domino. Este fue el tema que hizo de Lee Dorsey una estrella.

Hagamos otro sondeo en este territorio pantanoso. Casi hace treinta años que se separaron pero siguen siendo una leyenda en Nola, otro nombre para la metrópolis de los cien nombres. Ellos  nunca lo tuvieron claro: ¿Hacían jazz o rhythm and blues? Tampoco es un asunto importante para una ciudad que le da vida a cualquier condimento introducido en su guiso musical. Este tema de principios de los 80, homenaje a la urbe,  se revitalizo como estímulo emocional ciudadano tras el desastre del Katrina.

Irma Thomas era camarera a finales de los 50. Un mujer de clase trabajadora casada muy joven. Cantaba de fábula pero al hacerlo descuidaba su trabajo. El patrón la despidió y
Allen Toussaint la cogió al vuelo. Sin duda es una de las grandes figuras femeninas del soul. Aquí la vemos actuando con Galactic , un grupo entre el funk y jazz que está causando sensación en Nola desde mediados de los 90.

Me ha sabido a poco, tenemos que volver a hacer nuevas catas en Nueva Orleans. Sera necesario si queremos deslumbrarnos ante el fabuloso tesoro que se esconde bajo la ciudad de los pantanos.

8 jun 2011

Donde todo empezó una vez.

Frente a la bazofia televisiva imperante a algunos nos queda un pequeño refugio, un “locus amoenus”, donde refugiarnos y sentirnos a salvo. Me refiero a esos prodigios narrativos que la televisión por cable americana, en especial la HBO, nos ofrece desde hace unos años con especial benevolencia. Treme es una de sus últimas propuestas.

El viejo y destartalado barrio de Nueva Orleans también conocido como Faubourg Tremé, centro de la cultura negra y criolla, intenta renacer de sus escombros pocos meses después del paso del Katrina. Un grupo heterogéneo de personajes intenta reconstruir la vida del barrio y la suya propia a pesar de las dantescas adversidades. Las naturales y las generadas por la inopia y la corrupción política. Una vez más David Simon, el autor de The Wire, nos muestra el latido de una ciudad con todos sus claroscuros y en este caso con toda su música, porque Treme es por encima de todo una serie donde se homenajea al inmenso, al casi oceánico mundo musical de Nueva Orleans.
Puede tratarse de un funeral con su ceremoniosa ida:

y su desenfrenada vuelta:

Puede ser un grupo de artistas famosos -y otros no tanto- lanzándonos rápidos destellos de su maestría:

Pero sobre todo es Nueva Orleans, esa ciudad, ese universo sonoro donde todo empezó una vez:

6 sept 2010

Orgullo de hija, orgullo de padre

Parodiando el célebre título del maestro Bergman prefiero los gritos a los susurros cuando se trata de cantantes femeninas de jazz.



Mis respetos para las grandes intérpretes amantes de la bossa nova y demás, pero cantar bajito para sonar sexy y sobre todo para que no se vean las propias carencias vocales no es lo que más me divierte en el terreno musical. Prefiero otra cosa, por ejemplo a esta chica que es más feliz actuando en  un pub en medio de la gente que dando el cante en un conservatorio o en un estudio de grabación.



No os confundáis no todo es velocidad y griterío en Catherine Russell, a veces no tiene reparos en sentirse lánguida, algo perezosa y dejarse llevar a donde la música quiera dirigirla.



Catherine es hija de Luis Russell, aquel pianista de origen panameño que se convirtió en uno de los grandes impulsores del jazz de Nueva Orleans hasta el punto de heredar la orquesta de Kid Ory y convertirse en la mano derecha de Louis Armstrong. De aquellos formidables músicos e incluso de su madre, intérprete de conservatorio, aprendió el valor de la música en directo, en vivo, sintiendo el calor y el sudor del público.  Por eso quizás ha sido tan remisa en sus grabaciones discográficas. Ha preferido acompañar a otros artistas y ha publicado solamente tres discos a su nombre con un éxito extraordinario. En el último, Inside this Heart of Mine, hay uno de su "padrino" Satchmo. Es uno de sus temas legendarios de la época de la Hot Five.



Sí,  Catherine Russell es amiga de la tradición y recupera el sabor añejo de las viejas intérpretes, desde Bessie Smith a Ruth Brown. Quizás le falte sofisticación manierista y no tenga nada que ver con las cantantes de piano bar que se llevan ahora.  Es auténtica y no necesita afeites ni una atmósfera romántica y envolvente para difuminarse.



Aquí interpreta con toda la emocion posible este hermoso blues compuesto por su padre y Louis Armstrong. Un orgullo de hija, un orgullo de padre. Todos contentos.

14 ene 2010

Maldiciendo sueños



Era noviembre de 1939 y solo dos meses antes había comenzado la mayor conflagración bélica que había conocido la historia.  En Nueva York el nerviosismo se palpaba en el ambiente y la gente no estaba para fiestas; ni siquiera el teatro o la alegre música swing eran capaces de calmar el ánimo agitado y ansioso de sus gentes.
Difícilmente podía triunfar una comedia musical en estas condiciones, por mucha ilusión, empeño y dólares que se pusieran en la tarea. A Swingin 'the Dream le ocurrió eso.
Se trataba de una obra basada en El Sueño de una noche de verano de William Shakespeare en el que Louis Armstrong interpretaba el papel de Oberon  y el septeto de Benny Goodman ponía el fondo musical junto a otros grupos del momento. Además el propio clarinetista de Chicago era el supervisor musical. Solo hubo 13 representaciones que constatan un fracaso espectacular, absoluto y sin paliativos. Tampoco los músicos se lo tomaron muy en serio, ni creían en el proyecto, tal como comenta Eddie Condon en su celebrada autobiografía.
 ¿Que quedó de todo aquello? Exclusivamente su tema principal, escrito por Jimmy Van Heusen y Eddie DeLange. Una obra maestra que ha perdurado hasta nosotros gracias a su misteriosa y aterciopelada belleza. Estoy hablando de Darn that Dream y estas son algunas de las versiones más interesantes que se han realizado de esta joya resplandeciente.

La más antigua es de Billie Holiday en 1940:





En el mítico disco, Birth of the cool, el noneto de Miles Davis realiza una de las interpretaciones más conocidas y canónicas del tema. El cantante era Kenny Hagood:





Convertida en tema imprescindible del movimiento cool es interpretada por el grupo de Gerry Mulligan y Chet Baker en 1953:





Aquí lo interpreta en directo, Ahmad Jamal con su habitual estilo barroco y estilizado. Aparte de la música, la secuencia es un tratado psicológico de la visión que se tenía del jazz en 1959:





En 1963, Bill Evans y Jim Hall realizan Undercurrent, un álbum antológico dentro de esa corriente de jazz impresionista, calmada y envolvente que es la seña de identidad de ambos músicos. Allí está también Darn that swing:





Finalmente, también aparece en ese disco imprescindible de Thelonious Monk, Solo Monk, de 1965:


29 may 2009

El Rey del Jukebox


En la cinta "Bird" de Clint Eastwood , aparece como personaje secundario un individuo que podría ser la perfecta antítesis de la máxima estrella del bebop. Se trata de un saxofonista que compite con el músico de Kansas City siendo éste muy joven y más adelante, en un momento dado, decide tirar su saxo al río ya que se ve incapaz de competir con el maestro triunfante. Sin embargo, hacia el final de la película, se le ve triunfando en una sala de teatro aclamado por un público juvenil que salta enloquecido por la energía de su boogie woogie. Bird está allí, recién salido del hospital de Bellavue y se muestra escandalizado por el gusto de la gente hacia una música a la que no ve ningún mérito. Eastwood es un defensor del bebop y del propio Bird, por lo tanto es hasta cierto punto lógica su clara toma de partido por su personaje principal. Pero nada es sencillo, ni siquiera saber quien ese saxofonista que aparece en la película con nombre desconocido pero representando a alguien real. Yo me inclino por un nombre: Louis Jordan.



Louis Jordan fue más que un músico un showman con un largo recorrido desde Brinkley (Arkansas) donde nació, hasta convertirse en el indiscutible "Rey de las Jukebox" de los 40 y ser en los 50, un pionero indiscutible en el nacimiento del rock and roll. Pero antes, en los 30, después de su paso por algunas orquestas de blues -él siempre se sintió cercano al blues- recaló en Harlem compartiendo escenario con Ella Fitzgerald en la fabulosa orquesta de Chick Webb, donde cantaba y tocaba el saxo.



Es indudable que el contacto con aquellos ritmos explosivos que se estilaban en el Apollo Theatre y el resto de salas de baile del barrio negro, le dio al saxofonista una impronta que sería duradera en su música. Cuando muere Chick Webb, 1938, decide formar un pequeño grupo, algo poco habitual en la época de las grandes orquestas.
"Una vez llegué a ser conocido como Louis Jordan and His Tympany Five, mantuve el nombre aunque siempre tenía siete u ocho músicos. No creía que fuera capaz de manejar a una big bang pero con mi pequeño grupo hacíamos todo lo que hacían las big bands. Hice blues jump."



La importancia del bebop y su digamos, seriedad musical, hace que muchos se olviden de la aparición de otras alternativas generacionales al ya caduco swing. La vertiente más lúdica del jazz, la que más tenía que ver con el baile y la fiesta, nacida en el seno de la comunidad negra de Harlem, acogió con alborozo las propuestas musicales que tenía que ofrecer Louis Jordan y sus continuadores. Jordan mezclaba en su música toda clase de estilos musicales -jazz, blues, boogie etc...-hasta crear un estilo irresistible y pleno de humor que le convirtió en el favorito de toda clase de públicos, y lo que es más insólito sin distinción de razas, tal como se ve reflejado en las lista de éxitos de los 40 y 50. La gente, deseosa de olvidar el sufrimiento tras la contienda, acogió a Jordan como líder y no dudó en coronarlo como Rey del Jukebox. Una de las joyas de su corona, fue este tema que arrasó en las emisoras de radio de aquel período:



¿Es Jordan el "abuelo" del Rock and roll? ¿Es el eslabón perdido entre la música instrumental venida del jazz y la nueva música juvenil de los 50? Preguntas que se vienen repitiendo desde hace muchos años aunque no tienen, ni posiblemente tengan nunca, una respuesta satisfactoria. Los defensores de que el nuevo rock tiene ADN de este músico, ponen en el tapete su más celebre tema grabado por primera nada más y nada menos que en 1945 y luego convertido en un standard mil veces repetido hasta la actualidad.


A partir de los 50 la estrella de Louis Jordan se fue apagando por diversos problemas de salud. Sus seguidores, en cambio, no dejaron de aumentar dentro de la comunidad musical y sus temas han sido parte del repertorio de los más grandes. El Rey del Jukebox fallece en 1975, y sigue siendo el rey en su estilo aunque aquellas máquinas musicales solo sean ya hermosas reliquias de colección.


12 may 2009

Triunfar en París


En su autobiografía, Sidney Bechet cuenta como su abuelo Omar sedujo a la belleza mestiza Marie que a su vez era requerida en amores por un rico plantador. Este, al ver frustradas sus pretensiones, decidió hacer perseguir al escapado Omar con saña por los pantanos y luego asesinarlo por medio de un esbirro. El plantador adoptó al hijo de Marie e incluso decidió darle su apellido francés. Para Lucien Malson esta historia podría estar detrás del persistente deseo del músico por triunfar en París.





Uno pensaba que Sidney Bechet, el primer gran solista del jazz junto al gran Satchmo, se había largado a París en la troupe de la maravillosa Josephine Baker había bajado a uno de esas cavas humeantes y oscuras de la Ciudad de la Luz y sólo había salido de allí con los pies por delante. Pensaba que era otro símbolo del americano en París: como Hemingway, Gertude Stein, Gene Kelly en la célebre película o Jean Seberg vendiendo -como nunca se ha vendido un periódico- el Herald Tribune en los Campos Elíseos.




Craso error, Sidney Bechet intentó tres veces la aventura parisina y solo en las postrimerías de su vida alcanzó su triunfo soñado.
En la primera ocasión se había unido a la Southern Syncopated Orchestra y era solo un joven prometedor que tocaba el clarinete. Más que en París, su actuación llamó la atención en el Londres de 1919 donde recibió elogios en alguna revista, teniendo el honor de ser el primer músico de jazz solista reconocido en la prensa europea. Es en Londres donde consigue su primer saxo soprano que pasó a ser su instrumento por antonomasia.




Pasó los primeros años de la década de los veinte en la Gran Manzana realizando sus primeras grabaciones, alguna con el mismo Louis Armstrong, y finalmente regresó a París, ahora sí, con La Revue Négre de Josephine Baker. Este viaje fue más largo -de 1925 a 1931- aunque tampoco especialmente glorioso, sobre todo a raíz de su paso por una cárcel francesa tras haberse liado a balazos con otra músico de la orquesta. En los 30, sufrió duramente los efectos de la Gran Depresión e incluso tuvo que abandonar la música durante un tiempo para montar una sastrería en Harlem. Su "salvación musical" se produjo con el Renacimiento del estilo Nueva Orleans a finales de los 30 y principios de los 40.
1949 supuso su vuelta a París, el triunfo y el reconocimiento tan deseado. Su célebre "Petite Fleur" lo convirtió en ídolo de masas y casi lo integró en el exclusivo mundo de la chansón. La cosa le fue tan bien que terminó casándose a lo grande, disfrutando del homenaje de sus muchos admiradores y gozando de la plenitud de su gloria hasta su muerte en 1959.


Su sonido nítido, poderoso, fuerte, compacto y siempre brillante quizás refleje bien el carácter de este ambicioso criollo que al final pudo cumplir su más ansiado sueño: triunfar en París.


14 feb 2009

Sweet Georgia Brown


Sweet Georgia Brown es como un soleado sábado por la mañana en que todo parece favorable. Un sábado distendido, desinhibido, sin preocupaciones acuciantes para amargarte el día y en el que te dan ganas de aprovechar cualquier oportunidad que se presente.
No es raro que la versión más emblemática del tema fuera realizada en 1949 por Bones Brothers and his Shadows un grupo capaz de convertir el arte del silbido en extraordinaria música de swing. La fama de esta versión viene asociada al hecho de convertirse en el tema de los célebres Harlem Globetrotters ese grupo acrobático, deportivo y circense que hizo su debut en el Savoy Ballroom de Harlem, la meca de las orquestas de baile en los años 30:



Sweet Georgia Brown fue compuesto por Ben Bernie, Maceo Pinkard y el letrista Kenneth Casey en 1925. Ben Bernie era el director de la orquesta del Hotel Roosevelt y consiguió con este tema una enorme popularidad en todo el país:


También silbada es esta grabación del año 1929, transformada en unos divertidos dibujos animados en 1932:


Incluso la serie Merrie Melodies ofrece su versión. Aquí, en "The Isle of Ping Pongo" se interpreta el tema en estilo scat. Las caricaturas decididamente racistas caracterizan a Fats Waller y a los Mill Brothers:


Si se habla del scat hay que hablar de Ella Fitzgerald, aquí en la mejor compañía, la Orquesta de Duke Ellington:


Joe Venuti, uno de los más grandes violinistas que ha dado el jazz clásico:


El maestro del saxo soprano, Sidney Bechet, gran artífice del jazz tradicional lleva el tema a su peculiar estilo de tocar:


En 1980 el gran Benny Goodman junto a Teddy Wilson, se marcaron esta interpretación donde cada acorde es una lección de swing:


La coda final para el prodigio de Canadá, Oscar Peterson, el hombre de los dedos a velocidad de la luz:

27 ene 2009

Los guardianes de los significados


No significa nada si no tiene swing. Sin embargo, ellos sin tener mucho swing creen conocer casi todos los significados. Son los porteros del jazz. Los guardianes de las esencias. Los guardianes de los significados.
Hugues Panassié, el primero de la fila de arriba a la izquierda, fue el fundador del Hot Club de France en los años 30, que es como decir que fue el que le dió carta de naturaleza al jazz en Europa. Él trajo a Francia a los grandes músicos de la época, difundió a través de su revista este estilo musical y fue el que estuvo detrás de las primeras grabaciones del grupo de Django Reinhardt. Pero a pesar de estas contribuciones decisivas, escribió un libro en 1942 titulado "El verdadero jazz" en el que sostenía que el único jazz auténtico era el de Nueva Orleans realizado por negros. "Los blancos saben música y esto les estorba para hacer jazz puro" . Más tarde cuando surgió el bebop, llegó a sostener que esa nueva música era cualquier cosa menos jazz. Los seguidores de sus teorías crearon un bando "panassieísta" acérrimo defensor del jazz tradicional.
Amiri Baraka, antes Leroi Jones y segundo de la fila, es un escritor afroamericano polifacético cuya obra está estrechamente vinculada a los derechos de la gente de color desde una perspectiva radical. Desde esa radicalidad defendió el jazz posterior al bop, en especial el Free Jazz, por considerarlo un exponente del arte de la nación negra frente a la hegemonía blanca. Lógicamente, fuera de esos parámetros cualquier otra música que se pretenda llamar jazz no tiene auténtica legitimidad.
El último de la fila es Ralph Ellison, autor de El Hombre Invisible, una novela de los 50 de gran importancia en los derechos de la gente de color. Las citas entresacadas de la obra de Ralph Ellison , gran aficionado al jazz clásico, son la base sobre la que asienta el controvertido documental Jazz: una historia de Ken Burns en el que se defiende una visión exclusivamente afroamericana de este género.
Abajo están de izquierda a derecha: Albert Murray, Gary Giddins, Net Hentoff y Stanley Crouch.
Albert Murray fue en su día gran amigo de Ralph Ellison y de alguna manera continuador de las ideas de éste. Su libro Stomping the Blues es el Corán de los naeotradicionalistas del jazz. Sus ideas de vuelta a los orígenes, representado por el blues, y el rechazo de cualquier forma de mezcolanza con géneros musicales no afroamericanos ha condicionado el desarrollo de esta música desde hace más de 30 años. Es cofundador, junto a su discípulo Wynton Marsalis, del programa Jazz en el Lincoln Center.
Gary Giddins es un importante crítico musical, premiado en múltiples ocasiones por su labor desde el The Village Voice, pero además como historiador del jazz ha escrito fantásticas biografías sobre los principales exponentes de esta música. Su visión entusiasta de los grandes nombres del pasado lo acerca mucho a ese modelo neotradicionalista que hemos comentado más arriba.
Net Hentoff, es uno de los principales divulgadores del jazz y considerado por muchos el más grande crítico vivo. Defensor a ultranza de los derechos individuales ve en la libertad musical del jazz un reflejo de las libertades democráticas que siempre ha defendido.
Si Albert Murray con su mesianismo ha creado escuela en el mundo del jazz, el mejor propulsor de su espíritu ha sido y es Stanley Crouch. En aquel gran país, hay pocos polemistas con la fuerza y beligerancia de este personaje. Tan beligerante, que aún se recuerda cuando se lío a mamporrazos en el First Annual Jazz Awards. El buen hombre tenía que presentar unos premios y lanzó comentarios ácidos sobre algunos de los nominados por no practicar la música que a él le gusta. Cuando al final el organizador del evento le exigió explicaciones, Stanley utilizando el método de los hechos consumados le envió un derechazo a. rostro. Crouch llegó a tocar en su juventud en un grupo de jazz vanguardista, pero en la actualidad se ha convertido en un feroz enemigo del rap y de otra corrientes culturales no suficientemente ortodoxas con la tradición cultural negra. Spike Lee, Amiri Baraka, Alex Haley, el autor de Raíces y últimamente hasta el propio Barack Obama, al que no considera suficientemente representativo del mundo afroamericano por no ser descendiente de esclavos negros, han sido pasto de su ensañada pluma. Sin embargo en el terreno musical es el mentor ideológico de Wynton Marsalis.

20 nov 2008

Jazz en negro


El jazz y el cine negro siempre se movieron por territorios comunes. Son géneros que sólo tienen razón de ser con el auge del urbanismo contemporáneo, donde el crecimiento y desarrollo de las ciudades, crea y genera un estilo de vida que rompe con las tradicionales vínculos familiares y profesionales que caracterizaban a la sociedad occidental tradicional.
La mayoría de los grandes géneros de la música popular contemporánea nacieron en ambientes urbanos turbios más o menos cercanos a la delincuencia: clubs, cabarets, bares, burdeles, casinos etc. Es ese el caso del fado, nacido en tabernas populares. Del bolero, que siendo de origen europeo, eclosionó en los grandes y casinos salas de baile cubanas. El tango, una música que se autoafirmó en los arrabales y los prostíbulos. ¿Y que decir del jazz? nacido en los guetos negros de Nueva Orleans y luego difundido a través de los clubs de Chicago y Nueva York donde la gente deseosa de alcohol y fiesta, burlaba la estúpida Prohibición mientras hacía inmensamente poderosos a los ídolos del momento: gangsters y contrabandistas.
Esa turbiedad fue materia de trabajo por los grandes autores de novela negra y finalmente para los osados directores que en el Hollywood dorado intentaron reflejar, con más o menos éxito, aquel ambiente urbano que les había tocado vivir. Sin embargo ambos géneros, siendo expresiones paralelas del mismo tiempo vital, llegaron a combinarse convincentemente en raras ocasiones. En los años 30, 40 y 50 la gran industria del showbusiness no podía permitirse ligerezas en el tema racial. Los negros solo tenían utilidad como sirvientes caricaturescos en las comedias y dramas o como músicos tocando en segundo término en escenas que tenían como escenario los típicos clubs nocturnos de la época. Y aún así eso era rarísimo, lo normal es que los jazzmen de color se limitasen a componer parte de la banda sonora. Otra característica del jazz en el cine negro, cuando aparece en imagen, es el uso de sus motivos para ambientes perturbadores, pesadillescos y donde los protagonistas se abandonan a cierta perversión lúdica.
Dos ejemplos del uso del jazz como motivo musical y formando parte de la puesta en escena:
El combo de Kid Ory solo se oye de fondo en la fantástica Crossfire (1947) de Edward Dmytryk:


Sin embargo, Illinois Jacquet actúa endirecto enCon las Horas contadas
( D.O.A.) de (1950) Rudolph Maté :


Con los músicos blancos hubo más suerte. En Phantom Lady (1944), el actor secundario Elisha Cook, un eterno apaleado en sus papeles en el cine negro, interpreta a un baterista de jazz que participa en una jam session:


También la industria se permite cierta versatilidad si el músico negro es toda una institución o si a mayores va acompañado por una estrella blanca bien querida por el público. El caso de Louis Armstrong y Mickey Rooney en The Strip (1951). En la sesión también está Jack Teagarden al trombón, Barney Bigard al clarinete y Earl Hines al piano:


En 1958,el saxo barítono Gerry Mulligan y su grupo, en el que se incluye el trompeta Art Farmer, actúa en el intenso melodrama protagonizado por Susan Hayward, ¿Quiero vivir?.Es una de las primeras películas de ficción en la que el jazz posterior al swing aparece en primer plano:


Es imposible no acabar esta pequeño repaso sobre el jazz y el cine negro clásico, sin citar esa maravillosa banda sonora que compuso Duke Ellington en 1959 para una gran película de Otto Preminger. Es Anatomía de un asesinato y comienza de esta manera:


Habrá más en el futuro. Prometido.

8 sept 2008

El más chulo del paraíso



En los años 20, surgió en Nueva York un pequeño oasis de libertad y tolerancia para la población negra brutalmente discriminada en el resto de Norteamerica. Aquel paraíso era Harlem, entonces un barrio tranquilo y con cierto encanto que sacaba provecho de su situación privilegiada al norte de Central Park en pleno Manhattan. Hacia allí emigraron gran cantidad de intelectuales, artistas y gente común que anhelaba una vida diferente lejos de la marginación y la estupidez racista.
En aquel contexto de libertad pudo florecer una generación de escritores -
McKay, Toomer, Fauser - filósofos- Alian Locke etc.- artistas - Aaron Douglas o Edward Burra, sociólogos- W.E.B. DuBois- y activistas asociados en la National Urban League o la National Association for the Advancement of Colored People que fueron los pilares de lo que se acabó denominando Renacimiento de Harlem. Era un movimiento forjado en el deseo de dignificar la condición negra y como tal, reivindicaba el acceso de la población afroamericana a la alta cultura blanca.
Frente a ese Harlem de élite, también se fue constituyendo un Harlem modesto, formado por personas de clase trabajadora atenazadas por estrecheces económicas que tenían su origen en la dura combinación de salarios paupérrimos con alquileres escandalosos. Sin embargo, tenían la música nueva -el jazz- y el baile. No fue extraño que en ese se les ocurriese usarlos para aliviar su problemas. Así nacieron las House Rent Parties, que como su nombre indica eran fiestas que tenían como objetivo recaudar fondos para el pago de los alquileres inmobiliarios.
"Metían a cien personas o más en piso de siete habitaciones, hasta que no cabía nadie más en las viviendas"
En aquellas fiestas el piano lo era todo.
Y del piano surgió un estilo: el stride, mezcla del viejo rag-time con la improvisaciones y las florituras que tanto atraían a aquel público, necesitado de diversión. Tanto atraían al público aquellas improvisaciones, que acabaron convirtiéndose en una pura batalla de malabarismos al teclado: los cutting contest.
En esas batallas había en los años 20, tres héroes que dominaban todos los torneos:
la gran estrella del grupo Fats Waller , James P. Johnson y su eterno rival Willie "The Lion" Smith.
William Henry Joseph Bonaparte Bertholoff Smith decía siempre que en sus venas corría sangre judía, española, negra e india. Su apodo, según él mismo, se lo ganó a pulso luchando en la Primera Guerra Mundial.
Tocando era igual. Con su sombrero hongo, su puro encendido -con el que incluso se atrevía a cantar tal como se ve en el vídeo adjunto- siempre estaba bien dispuesto para la contienda. Ellington, del que fue mentor, decía de él que tenía "corazón de gladiador" En aquellas peleas al piano, no tenía compasión e interrumpía sin misericordia a sus rivales cuando se daban por vencidos tras ser incapaces de emular sus acrobacias. Sin embargo llevo una carrera discreta, al tocar en solitario en la época tumultuosa de las grandes orquestas.
A partir de los años 40 resurgió su figura gracias al reconocimiento de su "paternidad musical" por parte de Duke y otros pianistas; eso le permitió realizar múltiples giras por USA y Europa hasta comienzos de los 70 sin apartarse del estilo stride que le dió a conocer.
Su autobiografía salió publicada en 1964 y lleva por título: Música en mi mente: memorias de un pianista americano. Murió en el año 1973.


29 ago 2008

Creadores de dulzura


Uno, pálido y con cierto aire germánico, charlatán, extrovertido, indisciplinado, inseguro. El otro, un descendiente de indios, taciturno, desgarbado, metódico, casi silencioso.
El primero sólo podía haber sido lo que fue: músico, uno de los grandes, aunque era incapaz de leer una partitura. El segundo, a pesar de su enormes conocimientos musicales, dejó   el jazz y se hizo piloto de pruebas.
Uno era un bebedor obsesivo y
no extrañó a nadie su temprana muerte en la era de la prohibición, cuando la gente moría tras consumir convulsivamente toda clase de venenos. El otro volvía a su casa tras cada concierto y vivió veinticinco más que el primero siendo éste bastante más joven.
El primero se llamaba Bix Beiderbecke y tocaba la corneta. El segundo era Frankie Trumbauer, conocido como Tram, y su instrumento era el saxo melódico y el alto.
Difícil imaginarse una pareja más diferente y sin embargo, los dos trabajaron juntos. Ninguno quería ser contratado sin la compañía del otro. Juntos participaron en la banda de Jean Godkette y como dúo se pasaron a la superorquesta de Paul Whiteman, el hombre al que algún desaprensivo coronó como Rey del Jazz.
En el año 1927, grabaron un tema que está considerado como la primera gran balada de la historia del jazz. Se trata de Singing the blues
. Un tema cuya apertura -con el ligero y relajado solo de saxo de Trumbauer y luego la contestación de Bix Beiderbecke- sería motivo de inspiración para muchos músicos de jazz durante los siguientes treinta años. El mismo Lester Young lo consideraba el tema que más le había influenciado en su formación y con el tiempo fue considerado un antecedente evidente de lo que en los 50 se llamó Cool jazz.


20 ago 2008

Eternamente joven desde 1918

After you've gone 
(Turner Layton y Henry Creamer)
After you've gone - and left me crying
After you've gone - there's no denying
You'll feel blue - you're gonna be sad
You've missed the dearest pal that you ever had

There'll come a time - don't you forget it
(Yeah) There'll come a time - when you're gonna regret it
Some day when you get lonely
Your heart will break like mine - (and) you'll want me only

After you've gone - after you've gone away

After we paid - our dues together
You should have stayed - through all that nasty weather
Someday while you're feeling badly
You'll need the only one that loves you so madly

But I'll be gone - yes I'll be gone - to stay
Yeah after I've gone - after I've gone away

Bessie Smith - 1927
  Quintet of The Hot Club of France - 1936

Judy Garland -1942

Orquesta de Woody Herman - Años 60

Fiona Apple - Años 2000

Y la actuación estelar de:

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