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26 mar 2015

Pajaritos, pajarracos y otros plumiferos entonados

Huyo del vértigo de las alturas y vuelvo a pasear por tierra de pájaros en una segunda visita. Aquí abajo todo es más sólido, más fácil y tampoco está el horno para bollos viendo en que ha derivado esa tremenda tragedia aérea que nos ha conmovido a todos.
En la sesión anterior, (desde aquí a tiro de clic) terminé con un bien conocido blackbird, es decir con un mirlo, y en ésta voy a empezar con otro blackbird famoso, casi diría primordial. El tema fue compuesto en 1926 por Roy Henderson (música) y Mort Dixon (letra). Entre las anécdotas  más interesantes de una pieza con tan larga historia,  ésta en que fue usada por la propaganda nazi cambiando la letra en su versión alemana y dedicando el bye, bye al entonces rutilante Imperio Británico. Sin duda, la versión canónica es la de Miles Davis en el disco Milestone pero de ese mismo año, maravilloso 58, hay una enorme versión de su grupo en el Festival de Newport. Le acompaña el mismo elenco que hizo Kind of Blue: John Coltrane -que se sale-, Bill Evans, Paul Chambers, Jimmy Cobb y se supone que también andará cerca un silencioso Cannonball Adderley.
 
Ahora estamos en el Caribe, hemos volado a la mansión que se compró Bob Marley en el barrio más lujoso de Kingston ante el escándalo del exquisito vecindario que no llevaba bien las constantes alegrías festivas a las que se entregaba el maestro. Dice la leyenda, que por allí había tres pajaritos, canarios quizás, que se posaban en el alfeizar de sus múltiples ventanas. Esta versión fue desmentida por las chicas Wailers, el coro del grupo, ya que según ellas era así como las llamaba Bob cuando estaba cariñoso. Es un tema tan conocido como glorioso y eterno.
 
No sé si sabéis que Leonard Skinner, antes de ser homenajeado en Los Simpson, era un profesor de gimnasia de Jacksonville (Florida) que a principios de los 60 le hacía la puñeta a un grupillo de chicos rockeros que insistían en venir clase con pinta desaliñada, según el criterio académico en boga, y con un pelo increíblemente largo. El encontronazo debió ser de aúpa porque el grupo fue rebautizado como Lynyrd Skynyrd en tono de chanza, cuidando, eso sí ,en cambiar las vocales para evitar una posible denuncia por difamación.
Lynyrd Skynyrd es uno de los grandes grupos de rock sureño más allá de su famosísma Sweet Home Alabama. Aquí nos hablan de cierto pájaro libre justificando su despedida.

Para no ser demasiado exhaustivo, en roman paladino = "plasta", voy a terminar estos paisajes musicales con un pájaro señorial y legendario, quizás el más legendario, título de uno de los más célebres poemas de Charles Baudelaire que a su ves se inspiró en la Balada del Viejo Marinero de Samuel Taylor Coleridge.

Albatross es un tema instrumental de Fleetwood Mac cuando era un grupo que practicaba genuino blues rock, allá por 1968. Una maravilla de la mano magistral de Peter Green, la sutileza rítmica de Mick Fleetwood, el apoyo del jovencísimo Danny Kirwan y el bajo absolutamente imprescindible de John McVie. Para mí, un tema tan sereno y relajante como un bello atardecer de verano en una playa atlántica acompañado de la persona amada.

15 ene 2015

Isn´t it Romantic? en la forja de un género

No es uno de los standards que más me apasionan del cancionero popular norteamericano. Tampoco es uno de los temas que escogería dentro del inmenso repertorio de sus autores, los siempre extraordinarios Richard Rodgers y Lorenz Hart. Sin embargo es un tema importante, decisivo en el advenimiento del cine musical tras la llegada a las pantallas del cine sonoro. 
La clave está en este escena del film Love Me Tonight, en castellano Ámame esta noche, dirigido por Rouben Mamoulian en 1932.
 
El grave inconveniente del primer cine sonoro era el uso de cámaras ruidosas que obligaban a prescindir de exteriores y su sustitución por estudios insonorizados donde los actores además tenían limitada su movilidad por el corto alcance de los micrófonos. Se usaban más cámaras para mantener la agilidad de las escenas, pero todo se desarrollaba en un espacio reducido y poco natural. De alguna manera, es como si el cine hubiera perdido aquel ímpetu espectacular y dinámico que lo había caracterizado en los últimos tiempos de la época muda y volviera a ser un arte estático y teatral. 
El asunto se resolvió pronto, con cámaras mejor preparadas y micrófonos de mejor alcance pero para ello hubo que asumir riesgos y uno de ellos fue el uso del movimiento en esta estupenda escena musical de Love Me Tonight. Por cierto, el sastre del principio, Maurice Chevalier estaba tan feliz porque se había enamorado de la princesa del final, Jeanette MacDonald, a la que le llega la canción tras esa peculiar carrera de relevos. El colorín colorado era algo obvio pero aún satisface más saber que la comedia musical cinematográfica, tal como lo entendemos hoy, nació de tan sugestiva semilla. 
¿No es romántico?
Is n't It Romantic? siguió siendo una pieza importante en bastantes películas. En dos films del ácido Preston Sturges y en otras dos del incomparable maestro Billy Wilder: Berlín Occidente y en esa pieza de orfebrería dentro de la comedia romántica llamada Sabrina.

Musicalmente hay versiones para dar y tomar. Escojo tres.
La primera los All Stars de Coleman Hawkins en 1947 con una alineación de gala en la que junto al maestro se incluye a Miles Davis, Kai Winding, Howard Johnson, Hank Jones, Curley Russell y Max Roach.


Chet Baker en un notable concierto para la televisión con grandes jazzmen europeos.
Y Bill Evans en su esplendor.

12 nov 2014

Love for sale: censura, clandestinidad y consagración


Diciembre 1930. Broadway. Nueva York. 

Cole Porter, después del éxito de su obra anterior, estrena The New Yorkers
¿Será el momento de su consagración definitiva?  
La censura ha eliminado una de las piezas musicales de la obra por ser demasiado explícita respecto a la gran crisis originada por el crack de 1929, pero el autor no espera mayores problemas. Sin embargo, al día siguiente, se echa las manos a la cabeza y se escandaliza al ver como los críticos se lanzan como aves de rapiña sobre su obra. La infección procede de un temilla musical al que tildan de inmoral y de mal gusto. La historia va de una dama de alcurnia que  sueña en convertirse en prostituta para dar rienda suelta a su pasión amorosa.
¡Qué escándalo!

 
Las críticas no quedan en saco roto. Interviene la censura y los productores de la obra. Le piden a Cole que retire el tema, interpretado en escena por Kathryn Crawford. Él se niega. Afirma que si se puede escribir libros sobre putas o pintar cuadros sobre putas ¿por qué no se puede componer una canción sobre lo que siente una puta? "Los censores quieren hacer retroceder el país a cien años atrás y no se debe consentir". Posturas encontradas y al final alguien encuentra una solución. "¿Por qué no hacemos que el tema la cante una vocalista negra en vez de una blanca? Todos sabemos lo dificil que es encontrar una mujer negra de virtud intachable." Como resultas de lo anterior, la escena  se cambia de lugar. Ahora se desarrolla delante de un decorado del Cotton Club y es interpretado por la cantante negra Elizabeth Welch.(ver enlace). Todo un éxito, con su tufillo clandestino cuando las radios vetaron la emisión de la canción durante casi 20 años. La versión cantada, claro. Instrumentalmente no había nada que objetar. El jazz también puede servir para tapar disidencias. Y en esas llegó Billie. Ponle obstaculos a Billie, a ver si te atreves.
Billie Holiday hace del tema algo suyo. Quizás porque le resulta cercano a su propias vivencias. Quizás porque todo lo que vive acaba convirtiéndose en algo cercano a través de su voz. Ni que decir tiene que abierta la veda por Lady Day, se van sucediendo las versiones. Hasta la actualidad. Al principio era territorio para damas atrevidas: Eartha Kitt, Julie London, Anita O'Day y hasta la siempre angelical Ella Fitzgerald, que tuvo que ser convencida para que interpretara el tema. También con algún retoque fue interpretado por cantantes masculinos y con toda la barba. Sin embargo la versión de Billie es la definitiva. Forever.
En el terreno instrumental es un tema rico en posibilidades cromáticas. Dos de las versiones más memorables son del mismo 1958 y en ellas se repiten dos de sus componentes. Esta es alegre y juguetona y tiene como líder a Cannonball Adderley. A su lado, anda por ahí un tal Miles Davis.

 
Más especulativa y abstracta, es la versión que tiene como líder al propio Miles con el dream team de Kind of Blue. Es decir: Paul Chambers, John Coltrane, Wynton Kelly, Jimmy Cobb, Bill Evans y otra vez Cannonball Adderley. Los solos de este Love for Sale son ya parte de la historia.

Termino con Cecil Taylor, un tipo denostado por atreverse a ser diferente y romper los cánones de lo "musicalmente razonable". Algo así le pasó a Love for sale cuando salió a escena. Quizás no sea tan raro verlos juntos, aunque extrañe a muchos.

22 ene 2013

Enlazando pianos

Tras quedar atrapado durante una semana en las garras de la gripe, vuelvo a la palestra bloguera sin grandes alharacas. Mi convalecencia me pide algo cálido, íntimo y familiar para estos sombríos días de invierno. Algo que quizás solo ese instrumento mágico de las 88 teclas puede suscitar.
Me he ido muy arriba. He elegido algunos de los pianistas unánimemente considerados como los mas grandes tanto en música clásica como en jazz. Verlos así, emparejados, nos permite comprobar sin demasiado esfuerzo que la maestría no se para en esas futilidades llamadas género o estilo.
Don DeLillo en un magnífico texto titulado Contrapunto traza cierto paralelismo vital entre dos figuras paradigmáticas del piano contemporáneo: Glenn Gould y Thelonious Monk. Dos figuras singulares, extraordinarias y  de una excentricidad tal que se les ha considerado víctimas de alguna clase de autismo o al menos de ese síndrome de Asperger tan  en boga. Es difícil penetrar en los laberintos de la mente pero quizás solo se tratase de seres demasiado enganchados a si mismos y a su talento como para prestar interés a su entorno. Esta es la entrada en el que los relacioné en su momento. Y aquí algo más de su música.

Alfred Cortot era llamado el poeta del piano. Bill Evans, por su parte, siempre fue considerado el poeta del jazz. Aquí tocan y hablan de como sienten la  música. Merece la pena escucharlos (Los vídeos llevan subtítulos en inglés)
Vladimir Horowitz, para muchos el mejor pianista clásico de las historia, admiraba tanto a Art Tatum del que fue amigo íntimo, que llegó a comentar que sí éste se pasaba a la música clásica, él dejaría de tocar el instrumento al día siguiente.Aquí están los dos "arreglándoselas" con el Vals en C Menor Op. 64 de Chopin.

2 oct 2012

Tres momentos y una canción

Simplificando de forma injusta una brillante aunque corta trayectoria musical, podemos resumir la carrera de Thad Jones en tres momentos y una canción. El primer momento fue su nacimiento en el seno de una familia de diez hermanos que regaló al jazz tres músicos de calidad extraordinaria: Hank, Elvin y el propio Thad. Su segundo momento sería su entrada en la orquesta de Count Basie en 1954 donde el trompetista pudo demostrar su talento como compositor y arreglador. El tercero fue cuando esas dotes dieron su fruto con la formación de la Thad Jones/Mel Lewis Orchestra en 1965. Esta gran orquesta podría ser su legado más duradero a la historia del jazz si no  hubiera tenido la feliz idea de crear una canción al que estará ligada su memoria para siempre. 
A Child is Born es un tema compuesto por Thad en 1969 con letra posterior de Alec Wilder. Probablemente la idea para la pieza proceda de un drama navideño de Stephen Vincent Benet con el mismo título, muy popular en los 50, donde se recreaba el nacimiento de Jesús. Un tema de talante navideño, que es cuando más suena, pero con un  toque poético tan poderoso que ha deslumbrado a aquellos que han convertido el lirismo en su forma habitual de expresión. En 1984, Stanley Turrentine, en compañía de George Benson, Ron Carter y Jimmy Smith entre otros, realiza esta conmovedora versión. Es necesario acabar con una interpretación cantada. Hay muchas. Como la de Sheila Jordan -que no he localizado en Internet- Carmen McRae, Dianne Reeves etc..Quizás la más conocida sea la que grabaron Bill Evans y Tony Bennett en su segundo disco juntos, pero para no repetir intérprete pondré una versión grabada por Dee Dee Bridgewater en el Festival de Montreaux de 1990.

29 may 2012

Cosecha del 58

Uno tiene buenos motivos para tenerle querencia al año 1958. En el territorio de la música popular fue un momento extremadamente interesante. El rock and roll ya se ha asentado definitivamente como la música de una nueva generación y ahora es tiempo de diversificarse y difundirse por el resto del mundo. Junto a los grandes mitos como Elvis, Chuck Berry y Little Richard triunfan en las listas americanas grupos vocales en la órbita del doo wop, como  The Coasters, Danny and the Juniors y ese maravilloso invento de Buck Ram llamado The Platters. Una propuesta inédita es la representada por Ross Bagdasarian, creador de uno de los primeros grupos virtuales de la historia donde él hacía todas las voces, Alvin and The Chipmunks. En 1958 alcanzó dos números 1 gracias a The Chipmunk Song (Christmas Don't Be Late) y ese divertido The Witch Doctor interpretado bajo el seudónimo de David Seville. Otros tienden sus tentáculos hacia el terreno instrumental  como The Champs y su deliciosa versión del célebre Tequila En la nómina de los triunfadores del año es obligatorio tener presente a Sam Cooke, la gran esperanza negra tras su reconversión del gospel al novísimo soul, a los ídolos juveniles Frankie Avalon, Pat Boone o Ricky Nelson y por supuesto a las amalgamas entre el rock y la tradición de Nueva Orleans del imponente Fats Domino.
También el jazz vive momentos álgidos. No es el tan celebrado 1959, pero está a la altura de otros años de ese septenio mágico que va de 1955 a 1961.
Por ejemplo, Ornette Coleman publica su primer álbum, Something Else! donde se adivina entre formas más o menos ortodoxas, cierto avance hacia territorios aún desconocidos. Al menos el sonido de su saxo supone una primera ruptura con la ortodoxia hard bop.
 

Es curioso que en el mismo año se publique otro disco de jazz con un título prácticamente idéntico y tan importante como el de Coleman  para la evolución del género. Somethin' Else, es efectivamente otra cosa, si lo comparamos con el álbum de Coleman. En la cubierta Cannonball Aderley es el artista principal, pero está acompañado por Miles Davis y ya se sabe si anda en medio el Príncipe de las Tinieblas solo hay un líder posible. No obstante el bueno de Cannonball sabe demostrar su clase a la menor oportunidad que le deje el "jefe".
  Miles

no solo tiene a su disposición el mejor grupo, además es el que aporta las mejores ideas.  Triunfa a lo grande en el Festival de Newport con su sexteto, en el que aparece Bill Evans y saca un disco memorable titulado Milestone donde el jazz modal adquiere carta de naturaleza. Terminemos en esta primera entrada sobre el 1958 hablando del monje. Cuando Miles echó a Coltrane de su grupo a causa de sus problemas con la droga, el saxofonista encontró refugio y consuelo bajo el amparo del pianista. Aguantó pocos meses y Trane cuando pudo demostrar que estaba curado de sus adicciones volvió al viejo redil del trompetista.  ¿Cual fue el motivo de ese giro, el magnetismo de Davis o las rarezas de Monk? Ya sin Coltrane, fue un año muy fecundo en la carrera discográfica del pianista donde parece vengarse de los años de ostracismo en Nueva York  a raíz de que se la hubiera  retirado la licencia para actuar en lugares donde se sirviera alcohol a principios de los 50. En este año de 1958, graba varios discos en el local de moda en la Gran manzana: el Five Spot. Entre ellos destaca uno que en perfecto español retrata bien la personalidad del maestro: Misterioso. Seguiremos.

20 may 2012

Palmas para Cannes


Estamos en la edición 65 del Festival Internacional de Cine de Cannes, la edad venerable en que los humanos corrientes se despiden de su vida laboral, al menos antes de la crisis. No obstante para la madre de todos los festivales de cine es una fecha más de su larga y acrisolada historia. Lo curioso es que Cannes nació como una alternativa francesa, y por lo tanto chovinista, ante la manifiesta parcialidad del Festival de Venecia en favor del eje italoalemán en la época prebélica. Tras la Segunda Guerra Mundial se convirtió en el festival cinematográfico por antonomasia tanto gracias a la calidad de las propuestas presentadas como por lo atinado de sus premios. Si queréis, comparad  aquí las películas triunfadoras en Cannes con la Palma de Oro, hasta 1955 llamado Grand Prix y poned al lado las que se llevaron los Oscars de la Academia de Hollywood en el mismo período. No hay color en favor del Festival. 
Recordemos pues a la gran fiesta del cine a través de las  bandas sonoras de algunos films que han encabezado su palmarés. Haciendo clic en cada título podéis acceder a un fragmento de la película original donde suena su  banda sonora. Abajo teneis una versión distinta, en clave jazzística.

1976 

20 ene 2011

Manos de pianista

En su biografía sobre Thelonious Monk, dice Laurent De Wilde, que no se puede decir que el músico tuviese manos de pianista. En cambio las manos de Keith Jarrett son “ a la vez delicadas y musculadas, ágiles y poderosas, como las de un atleta. Nerviosas, sensibles, potentes, artistas. A veces dudosas ante el teclado. Pero de una forma tan instintiva que no abandonan jamás la seguridad de su búsqueda".



Dice luego de las manos de Bud Powell: “sus fabulosos dedos como espátulas que parece que acarician las teclas, más que pulsarlas, con la parte carnosa de los dedos, sin el más mínimo signo de fatiga”



Para De Wilde, las manos de Oscar Peterson son dos inmensos sistemas mecánicos que parecen cubrir todo el teclado.



"Las manos de Bill Evans, perfectamente atentas, sin un gesto inútil, siempre cerca de las teclas, como si fuera a extraer una savia fina y constante"



En cambio la mano de Monk "es como una palma dividida en cinco, donde cada dedo termina con una uña extraordinaria en punta...La mano de Monk no parece hecha para encerrarse en un puño y una fuerza invisible parece que le obligue a estirarse rígida. Además los dedos no se separan demasiado entre ellos. Les gusta mantenerse unidos... Y en las manos, anillos. A veces uno en cada mano, pero siempre en el anular izquierdo el famoso anillo donde pone Monk... Son manos paradójicas, manos que uno consideraría groseras, pero que con una delicadeza infinita, pueden sujetar una mosca por las alas."

5 oct 2010

A la sombra del héroe

Han pasado las décadas y aquellas imágenes generadas en el viejo y dorado Hollywood, aquellas que emocionaron a nuestros padres o a nuestros abuelos, nos siguen impactando a nosotros a poco que tengamos la sensibilidad bien dispuesta. Lo curioso es que el séptimo arte que tiene como esencia definitoria el crear imágenes en movimiento nos ha ofrecido un repertorio de fotos fijas que persisten intactas al paso del tiempo. 
La silueta taciturna de Chaplin, el perfil andrógino y gélido de Greta Garbo, la mirada abrumadora de Marlene Dietrich bajo la luz cenital, la virilidad casi obscena de Clark Gable, la elegancia inconmovible de Cary Grant y todo un largo etcétera que cada uno puede ampliar con sus propios gustos.
Tony Curtis intepretó un buen montón de películas después de los años 80 cuando empezó a tomar en serio la pintura y dedicar menos tiempo al cine. Por entonces, era ya un actor envejecido y de pelo blanco. Ese inevitable deterioro físico está incluso presente en esa serie de principios de los 70 donde hacía tándem con el hierático Roger Moore . Por cierto, el tema principal de Los Persuasores,  la serie en cuestión,  es uno de los temas que cimentaron la fama de John Barry  más allá de sus colaboraciones en las primeras películas de James Bond. En la pieza, el rey absoluto es el sintetizador Moog usado por  Barry de forma innovadora.
Este último  Tony Curtis no deja de ser un personaje extraño, casi un intruso, en la imagen de galán joven y apuesto que ha permanecido en casi nosotros. Tenemos una imagen fija, a ella nos debemos y no a la de ese hombre mayor al que nos cuesta identificar.  

Sea como sea, en homenaje al actor, al mito y a la persona real que hubo detrás voy a poner algunos temas musicales que como el anterior están relacionados con su producción cinematográfica. 
El primero es una escena de Chantaje en Broadway (Sweet Smell Of Success), una película extraordinaria del cine negro tardío sobre la corrupción en la prensa. Tony Curtis es en ella un esbirro sin escrúpulos al servicio de un cronista de prensa, Burt Lancaster, chantajista, cruel y con poder absoluto sobre quien le rodea. La música incidental la pone el quinteto de Chico Hamilton.



Tres versiones de un mismo tema para esa incursión de Stanley Kubrick en el cine de romanos. Para Kubrick, el hombre de la perpetua insatisfacción, Espartaco fue una obra fallida. Para todos los demás es la mejor del género hecha en Hollywood. Aquí Tony Curtis como en otras producciones, está a la sombra del héroe, interpretado por Kirk Douglas con el que ya había compartido protagonismo en Los Vikingos, dos años antes. Una de las escenas más famosas de la película es el intento de seducción de Tony Curtis por un patricio romano interpretado por Lawrence Olivier. Una escena censurada por sus connotaciones homosexuales hasta su recuperación en los 90. El tema de amor de la película compuesto como el resto de la banda sonora por Alex North se ha convertido con el paso del tiempo en un clásico del jazz. Aquí dejo tres versiones soberbias de tres grandes del jazz: Bill Evans, Ahmad Jamal y Yusef Lateef.





No podemos rematar la jugada sin un tema archifamoso de un film emblema de la cinematografía de Curtis y de la comedia universal. Con faldas y a lo loco (Some like it) también conocida en Latinoamérica como Una Eva y dos Adanes es un ataque furibundo a las identidades personales. A los buenos propósitos y a los ideales de grandeza. Un monumento al sinsentido
de la vida. La pieza, cantado con una sensualidad torrencial por Marilyn Monroe había alcanzado popularidad a finales de los 20 en la voz casi infantil de Helen Kane, la cantante que inspiró el personaje de Betty Boop.

21 sept 2010

Jimi y Bill en la distancia

En estos días, los caprichos del calendario ha unido a dos artistas que han marcado el rumbo de la música popular en los últimos 50 años.
El 18 de septiembre se cumplieron 30 años de la muerte de Jimi Hendrix en Londres. El 15 fue el aniversario del fallecimiento de Bill Evans en Nueva York.
Jimi y Bill fueron genios y al mismo tiempo víctimas de la música. La pérfida musa a la que le entregaron lo mejor de sí mismos; aunque
ella, desagradecida,  les regaló a cambio una muerte prematura. 
O quizás estaba en el trato. 
Quizás la condición de llegar tan lejos estaba condicionado a vivir de prisa. Sin pausas. Apurando la copa hasta el final.
Una pregunta sin respuesta: ¿si hubieran seguido vivos como los veríamos ahora?

Muerte prematura pero muerte previsible.

Para Nennete Zazzara, última mujer de Bill Evans, el músico había estado urdiendo un plan para huir del dolor. Peter Pettinger por su parte, pone su colofón a su biografía con esta frase: "El lento suicidio del pianista fue doloroso, pero Evans se enfrentó a la muerte amparado por el éxtasis que le provocaba su arte". 
¿Puede el arte vencer al dolor? 
¿Puede un suicidio ser indoloro?

Para Jimi Hendrix la vida fue como el riff de una guitarra. 27 años de vida y tres de gloria fulgurante y efímera. Un fogonazo de luz y electricidad que tras encender el cielo como una bengala, nos sigue entregando su calor mucho después de apagarse.

Bill Evans era un hombre de tragedias interiores. Las vivía al máximo, pero desde dentro y cuando se le hacían insoportables se aislaba del mundo y de la vida fortaleciendo su muralla frente al exterior. Una muralla hecha de notas y de teclas del piano. La muerte de su contrabajista Scott La Faro le dejó en un estado de perpleja incomprensión pero le sirvió para entender que su destino estaba cumplido en la música. Cuando se suicidó su mujer, Elliane, tras enterarse de que su marido quería dejarla por otra o cuando falleció su hermano, Harry,  que fue su guía y mentor en casi todo, Bill siguió tocando. 
Tocó mientras su cuerpo maltratado por crecientes dosis de heroína se derrumbaba inapelablemente. 
Tocó y tocó hasta el final.

"La historia de la vida es mas rápida que un abrir y cerrar de ojos. La historia del amor es hola y adiós. Hasta que uno se encuentra de nuevo" (JIMI HENDRIX)

10 mar 2010

Una obra maestra siempre renovada

El nombre Poinciana puede designar a una flor muy llamativa -la Caesalpinia pulcherrima también llamada Ave del Paraíso- a una pequeña ciudad de Florida o a un árbol - la poinciana real- de belleza singular. El compositor Nat Simon y el letrista Buddy Bernier al crear el tema tema musical del mismo nombre en 1936 tenían en la cabeza ese árbol subyugante, con flores de un fiero color rojo, que bien podría valer como emblema de  las cadencias del Trópico y su atmósfera cálida y apasionada, propiciadora para el deseo y el amor. Un referente todavía más cercano fue un tema cubano grabado ese mismo año:  "La Canción del árbol" .
Hay muchas versiones que compiten por ser la original de este celebrado tema (la de Bing Crosby, Glenn Miller etc..) Sin embargo en aquellos años, 40 la más celebrada fue la del saxo alto Benny Carter y su orquesta en 1943:
 
En 1952, el hoy longevo y multipremiado grupo vocal blanco Four Freshmen obtiene uno de sus primeros éxitos con una versión muy cercana al espíritu Doo-wop:

Cuando Ahmad Jamal hizó aquellos dos conciertos en el Pershing Lounge de Chicago con sus inseparables Israel Crosby y Vernell Fournier, los días 16 y 17 de Enero de 1958, seguro que no sabía lo que se venía encima. El éxito del disco del But not for me, fue tan mayúsculo, tan inesperado -dos años en las listas de popularidad- que todavía no se lo han perdonado muchos de los que creen que el jazz debe ser producto para una "elite exclusiva", como tampoco le perdonaron a Dave Brubeck su éxito con Take Five, un año más tarde.
En realidad, Ahmad Jamal no hizo mas que confirmar en ese disco un estilo propio de tocar el piano en las antípodas del "horror vacui" del bebop. Esa forma de crear volumen musical con apenas unas pocas notas, una mirada impresionista desde el jazz, tendría una repercusión fundamental en la música de aquel tiempo y fundamentalmente en sus figuras señeras: Miles Davis y Bill Evans. Además su grupo le ofrecía un acompañamiento absolutamente novedoso que causó un auténtico terremoto entre las secciones rítmicas de la época.
En el terreno personal aquel disco le supuso a Jamal  sustanciales beneficios en su trayectoria musical. Pudo montar su propio club y volcarse en grabaciones- especialmente en directo- obteniendo cierto popularidad en una época como los 60 durante la cual el jazz sufrió su más profunda crisis. 
Poinciana ya era un standard universal aunque nunca más se pudo despegar de la huella que había colocado en su lomo el músico de Pittsburgh. A mi modo de ver, las versiones más interesantes que se han hecho desde entonces proceden del territorio del jazz latino a cargo de gente como Cal Tjader o Chucho Valdés:

Han pasado 52 años y Jamal sigue en plena actividad, demostrando su inquebrantable fortaleza musical. Desde entonces en cada uno de sus conciertos ha vuelto sonar Poinciana. Poderosa. Emocionante. Tan bella y frondosa como el árbol tropical del que deriva su nombre
Una obra maestra siempre renovada.

6 feb 2010

100 años más con Johnny Mercer

Este es el comienzo de esa gran película de Clint Eastwood titulada Medianoche en el Jardín del Bien y el Mal a su vez basada en la novela de John Berendt del mismo título. Canta k.d. lang -la cantante que quiere que se escriba su nombre en minúsculas- y el tema es Skylark:



La historia de Berendt está inspirada en un crimen
ocurrido en Mercer House en 1981, la mansión que mandó construir en la aristocrática ciudad de Savannah el  que luego sería general confederado Hugh Weedon Mercer. Su bisnieto, cuya lápida se ve en las imágenes, es el letrista de éste y de otros mil quinientos temas que iluminan la mejor época de la canción clásica norteamericana.
Johnny Mercer hubiera cumplido 100 años el pasado noviembre.
Su infancia y primera juventud  fue un territorio de lujos y confort, ya que su familia era la de más solera en la ya de por si aristocrática Savannah. 
Estaba destinado a hacer una carrera universitaria y dedicarse luego a los negocios como su padre, pero la quiebra de éste cambió los planes. Desde siempre se había sentido atraído por el mundo musical y aunque se sentía incapaz de leer una simple partitura, poseía una buena voz y sabía hacer letras con cierta soltura. Finalmente, cansado de ayudar a la maltrecha economía familiar, decidió probar fortuna en Nueva York.



Cuando le pilló el crack, estaba buscándose la vida en la Gran Manzana. Había sido contratado como cantante por la orquesta de Paul Whiteman y a veces hasta conseguía editar alguna que otra canción pero su vida estaba instalada en la precariedad. En 1932 conoció al compositor
Hoagy Carmichael y su suerte empezó a mejorar. En 1935 sabiendo de su talento es llamado a Hollywood por Bing Crosby, convirtiéndose al poco en el compositor de letras muy solicitado. De aquella época es su primera nominación a los oscars, Jeepers Creepers, famoso en la interpretación del maestro Louis Armstrong:



En 1939 tiene su primer número 1 al escribir la letra para una melodía de Ziggy Elman, trompetista habitual de Benny Goodman. El título es el que está incorporado a su lápida en el Cementerio Bonaventure de su ciudad natal:



Volvió a Nueva York colaborando con la orquesta de Benny Goodman y obtuvo múltiples éxitos en la radio musical lo que le permitió meterse en negocios y fundar con otros socios la célebre discográfica Capitol Records. Le dio tiempo su incansable laboriosidad para tener un idilio clandestino con Judy Garland y expresar sus sentimientos hacia la joven actriz en la memorable I Remember You. Más tarde, su encuentro con Harold Arlen fue providencial; encontrando en el compositor al hombre que mejor podía desarrollar su inagotable lirismo romántico, irónico y nunca empalagoso. El tema que los unió es uno de los más grandes blues orquestales de todos los tiempos, interpretado en miles de ocasiones por cientos de intérpretes. Esta es la divertida versión de Cab Calloway sus muchachos:



Su primer Oscar es de 1946 por una canción cantada por su musa, Judy Garland y titulada On the Atchison, Topeka and the Santa Fe. El segundo, una composición de su amigo Hoagy Carmichael, se le otorga en 1951 con In The Cool, Cool, Cool of the Evening. Su fama por entonces era tan arrolladora que se le ofrece poner letra a temas que ya habían alcanzado fama universal en sus versiones propiamente instrumentales. Es el caso de Laura, Satin Doll o esa inmortal Autuum Leaves traducción inglesa del tema de Jacques Prevert.
Sus dos últimos Oscars con la colaboración de Henry Mancini fueron sin duda mucho más memorables: Desayuno con diamantes (1961) y Días de vino y rosas (1964). Pero otros temas casi siempre de origen cinematográfico lo mantuvieron en popularidad durante toda aquella época. Entre ellos Charada o éste que consagró definitivamente a Tony Bennett:

Los 70, hasta su muerte en 1976, fueron años de reconocimiento en todos los ámbitos para aquel chico bien, que a pesar de su gloriosa carrera, siempre consideró que uno de sus mayores logros había sido poder pagar todas las deudas que había contraído su familia en su lejana juventud.

14 ene 2010

Maldiciendo sueños



Era noviembre de 1939 y solo dos meses antes había comenzado la mayor conflagración bélica que había conocido la historia.  En Nueva York el nerviosismo se palpaba en el ambiente y la gente no estaba para fiestas; ni siquiera el teatro o la alegre música swing eran capaces de calmar el ánimo agitado y ansioso de sus gentes.
Difícilmente podía triunfar una comedia musical en estas condiciones, por mucha ilusión, empeño y dólares que se pusieran en la tarea. A Swingin 'the Dream le ocurrió eso.
Se trataba de una obra basada en El Sueño de una noche de verano de William Shakespeare en el que Louis Armstrong interpretaba el papel de Oberon  y el septeto de Benny Goodman ponía el fondo musical junto a otros grupos del momento. Además el propio clarinetista de Chicago era el supervisor musical. Solo hubo 13 representaciones que constatan un fracaso espectacular, absoluto y sin paliativos. Tampoco los músicos se lo tomaron muy en serio, ni creían en el proyecto, tal como comenta Eddie Condon en su celebrada autobiografía.
 ¿Que quedó de todo aquello? Exclusivamente su tema principal, escrito por Jimmy Van Heusen y Eddie DeLange. Una obra maestra que ha perdurado hasta nosotros gracias a su misteriosa y aterciopelada belleza. Estoy hablando de Darn that Dream y estas son algunas de las versiones más interesantes que se han realizado de esta joya resplandeciente.

La más antigua es de Billie Holiday en 1940:





En el mítico disco, Birth of the cool, el noneto de Miles Davis realiza una de las interpretaciones más conocidas y canónicas del tema. El cantante era Kenny Hagood:





Convertida en tema imprescindible del movimiento cool es interpretada por el grupo de Gerry Mulligan y Chet Baker en 1953:





Aquí lo interpreta en directo, Ahmad Jamal con su habitual estilo barroco y estilizado. Aparte de la música, la secuencia es un tratado psicológico de la visión que se tenía del jazz en 1959:





En 1963, Bill Evans y Jim Hall realizan Undercurrent, un álbum antológico dentro de esa corriente de jazz impresionista, calmada y envolvente que es la seña de identidad de ambos músicos. Allí está también Darn that swing:





Finalmente, también aparece en ese disco imprescindible de Thelonious Monk, Solo Monk, de 1965:


10 nov 2009

PC en el recuerdo

Uno de los pocos momentos en que en su biografía se muestra amargo  Duke Ellington es cuando relata, y se queja, de la absurda muerte de Jimmy Blanton. El destino, en una de de esas piruetas tontas a las que nos tiene acostumbrado, hizo que el contrabajista más cercano al espíritu de Blanton muriese de la misma enfermedad, la tuberculosis, veintisiete años después:



Estoy hablando de Paul Chambers, la imprescindible figura del contrabajo desde mediados de los 50 hasta su muerte en 1969 con tan solo 33 años. Tres lustros de rara intensidad por parte de un instrumentista excepcional que consiguió la proeza de entrar en el sexteto prodigioso de Miles Davis con apenas 20 años. La misma edad, mes arriba mes abajo, que tenía Jimmy Blanton
cuando entró en la orquesta de Duke Ellington.
Su primer disco como lider, Whims of Chambers, fue publicado en 1956. Un disco delicioso desde el principio al final, donde los logros del maestro Blanton alcanzan nuevas cotas. Chambers se rodea de músicos excepcionales como Coltrane, Donald Byrd, Kenny Burrell, y sin embargo lo que perdura en nuestra mente es el sonido de su maravilloso contrabajo:



Aunque publicado con posterioridad a
Whims of Chambers, Chambers' Music, es la primera grabación en el que Paul Chambers es cabeza de cartel. Este es el hermoso tema final del disco. Todo un clásico:



Chambers publicó 5 discos mas entre 1957 y 1960. En uno de ellos, Bass of Top, aparece el tema que encabeza esta entrada. 

¿Por qué no sacó más discos como solista? 
¿Acaso la sombra de Miles Davis era tan alargada? 
Sin embargo dejó al trompetista en 1963, sin ninguna clase de miramientos, para irse con Wynton Kelly. Además sus discos como solista los hizo mientras participaba en el sexteto de Miles. Una incógnita que quizá tener alguna explicación en una vida de inaplazables adicciones. Sea lo que sea Paul Chambers era un hombre muy querido entre sus compañeros que le llamaban familiarmente "Mr. Pc". John Coltrane compuso en su honor un tema con ese apodo que con el tiempo se convertiría en uno de sus más conocidos standards. Aquí lo tenemos interpretado en directo por el tremendo grupo de Wayne Shorter:



Paul's Pal es otro homenaje a Paul Chambers. Compuesto por Sonny Rollins, adquirió cierta notoriedad en la versión cálida y aterciopelada de Donald Byrd:

18 sept 2009

¿Quién se atreve con Bill Evans?

Niño Josele se atrevió con Paz, su álbum del 2006 dedicado al pianista. Temas intimistas, cálidos, primorosamente tratados y llenos de energía creativa. Una producción del casi imprescindible Javier Limón con el cineasta Fernando Trueba y un montón de acompañantes extraordinarios incluyendo a Joe Lovano, Jerry González, Estrella Morente y Marc Johnson, antiguo contrabajista de Bill Evans. Esta es la grabación original de Peace Piece tal como aparece en el álbum de 1958, Everybody Digs Bill Evans: Y esta otra, la versión que encabeza el disco del excelente guitarrista almeriense:

6 jul 2009

Más allá del fenómeno


"Petrucciani tenía una enfermedad muy rara, se llama huesos de cristal. Su abuelo era napolitano, y en el infierno de su condición encontró la belleza, la fuerza para ser mejor. Fue capaz de crear algo único. No como un freak que tiene éxito; era independiente de su estado físico. No era un fenómeno de feria. Escuchas un disco suyo y notas un talento infinito. El infierno mejoró su talento, le empujó a ser mejor. Tenía siempre alrededor un montón de mujeres, decía que le dejaban porque las engañaba. Estaba lleno de vida y era un ser monstruoso. Tuvo un hijo y le contagió la enfermedad. Explicó que él había tenido una vida maravillosa y no tenía porqué impedirle vivir una vida semejante. Hay un vídeo en Youtube en el que su hijo toca el piano sentado en sus rodillas. Es como si hicieran el amor solo que en público.

P. ¿Y él cómo tocaba el piano si sus huesos se rompían?

R. Desde el parto vivió con el cuerpo enyesado, todo salvo las manos. Por eso entendió que tenía que hacer algo con las manos. Su abuelo le enseñó a tocar la batería. Luego se fue a América, a una comunidad hippie, y era el enano que todos usaban para los juegos eróticos. Empezó a tocar el piano y un día se encontró con el saxofonista de Keith Jarrett, que había dejado la música y era cartero. Tocaron juntos, hicieron un disco mítico que cambió la percepción del jazz. Luego se murió de una pulmonía. Al romperse tantas veces la caja torácica, tenía los pulmones llenos de cicatrices. Es una historia increíble. Le miras y piensas que no tiene nada que ver con la belleza. Lo escuchas y entiendes cómo transforma lo que es en belleza."

(ENTREVISTA A ROBERTO SAVIANO EL PAIS - 30/06/09)



No, lo siento, pero me niego a suscribir ese comentario de Roberto Saviano sobre el excelso pianista. Creo que es poco riguroso y demasiado efectista aún tratándose exclusivamente de un fragmento de la entrevista que se hace al autor napolitano después de haber publicado su último libro.
Petrucciani no aceptaría que lo tomasen como un fenómeno de la naturaleza ni que lo tomasen como modelo de superación, aunque él mismo hubiera tenido que superar las pruebas más duras a las que se puede someter un hombre que nació y vivió enfermo. El hubiera querido que únicamente lo valorasen como músico de jazz. Un pianista de jazz incomparable, que forma el tercer vértice de ese triángulo singular en el que habría que colocar también a Bill Evans y a Keith Jarrett. Es verdad que lo pasó mal, pero fue salvado por el poder de su arte y el escandaloso prodigio de sus poderosas manos. Más allá de la mitología enternecedora, lo realmente importante en este caso es su música cautivadora y envolvente. Así lo pienso yo.

25 jun 2009

Domingo mágico de junio


Esta es la segunda ocasión en la que escribo sobre aquel momento. La otra fue en el Círculo de los Suicidas Perezosos. El motivo de repetirlo, es que hoy se cumple un aniversario más, esta vez el 48, de un acontecimiento musical que tuvo lugar un domingo de junio en la ciudad de Nueva York.
El 25 de junio de 1961 el trío de Bill Evans grabó el muy celebrado Sunday of the Village Vanguard, uno de esos discos mágicos en la siempre mágica historia del jazz:




Por aquel entonces su líder, Bill Evans -prototípica su imagen de la época en el que mas parece un aplicado profesor universitario- era un pianista de gran prestigio tras su paso por el sexteto de Miles Davis y sus tres discos bajo su nombre. En su trío estaban: Scott LaFaro, que con 25 años era la gran esperanza blanca al contrabajo y el eficaz batería Paul Motian. Ya antes de estas sesiones, el grupo había alcanzado una solidez y conjunción extraordinarias incluso para lo que se estilaba en aquellos tiempos de esplendor jazzístico.


El Village Vanguard fue testigo de aquella jornada que entregó al mundo, después de dos sesiones de mañana y tres de tarde, la que para algunos críticos es la mejor grabación de jazz en concierto de todos los tiempos, cosa
Veintiocho temas portentosos para un grupo irrepetible. Solo diez días más tarde, Scott LaFaro , fallecía en accidente de tráfico cuando volvía del Festival de Newport.
De los tres discos que dan cuenta de estas grabaciones, el primero Sunday at the Village Vanguard, se publicó al poco de la muerte de LaFaro y por ello cuenta con temas que destacan las cualidades solistas del malogrado contrabajista. Los posteriores son: Waltz for Debby -que lleva el título del tema más clásico del pianista - y More From the Vanguard.
Se ha hablado mucho del despliegue de talento en aquella sesiones históricas.Una auténtica revolución musical en el que el piano de Bill Evans parece alcanzar ese toque definitivamente rapsódico que le valió el sobrenombre de "poeta del jazz", apelativo que compartió con otros intérpretes, pero que quizás sólo él merecía llevar. Por su parte, Scott LaFaro, se atreve a compartir protagonismo con el piano creando así un diálogo insólito e identificable. Por su parte, la batería de Paul Motian, prescindiendo de toda su artillería pesada, se conforma con un minimalismo expresivo que retoca las piezas dándoles una cadencia subyugante.
Al fondo, se oyen murmullos, risas, y el sonido de las copas. Una algarabía que no perturba lo que ocurre en el escenario;muy al contrario, lo sitúa en un contexto real, un tiempo y un lugar. El último invitado a la ceremonia es el silencio, colándose por los intersticios del sonido y ofreciéndose como un todo sobre el que se proyecta la música que adquiere bajo su influencia una solidez y relieve inesperados.


48 años después, esta música sigue derramando historias nuevas cada vez que se escucha. Es un canto a la belleza, la belleza que emociona, la que le da sentido a la vida.

12 jun 2009

En aire vivo


Vals: (Del alemán Walzer, de walzen, dar vueltas).
1. m. Baile, de origen alemán, que ejecutan las parejas con movimiento giratorio y de traslación. Se acompaña con una música de ritmo ternario, cuyas frases constan generalmente de 16 compases, en aire vivo.
2. m. Música de este baile.



Jazz:(Voz inglesa).
1. m. Género de música derivado de ritmos y melodías afronorteamericanos.
2. m. Orquesta especializada en la ejecución de este género de música.
Vals+Jazz
=






4 ene 2009

Sentimiento de inmortalidad


Hace unos días publiqué una entrada en el Círculo de los Suicidas Perezosos titulada Periscopio arriba. Ese nombre me ha hecho recordar unas palabras que Peter Pettinger, biógrafo de Bill Evans, pone en boca de Peri Cousins, una muchacha de color que fue novia del pianista en los albores de su carrera musical a finales de los 50:

" El primer título que le dio a la pieza era Kid's Tune y yo llevaba algún tiempo quejándome de que no me hubiera dedicado ningún tema. Había uno titul
ado Mary; otro, Ruby, My Dear... Y, en broma salió el título Perisphere pero Bill creyó que no era acertado porque Sphere era el segundo nombre de Monk. Entonces se le ocurrió Peri's Scope. Corría el verano de 1959. Ese mismo año, unos meses después, hacia finales de año, entró al estudio para grabar un disco y me llamó y me dijo:
  • Adivina que hemos grabado.
Evidentemente no tenía ni idea.
  • Peri´s Scope.
Fue una sensación fabulosa. Me sentí inmortal."




Y la actuación estelar de:

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