Mostrando entradas con la etiqueta Fats Waller. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fats Waller. Mostrar todas las entradas

14 feb 2009

Sweet Georgia Brown


Sweet Georgia Brown es como un soleado sábado por la mañana en que todo parece favorable. Un sábado distendido, desinhibido, sin preocupaciones acuciantes para amargarte el día y en el que te dan ganas de aprovechar cualquier oportunidad que se presente.
No es raro que la versión más emblemática del tema fuera realizada en 1949 por Bones Brothers and his Shadows un grupo capaz de convertir el arte del silbido en extraordinaria música de swing. La fama de esta versión viene asociada al hecho de convertirse en el tema de los célebres Harlem Globetrotters ese grupo acrobático, deportivo y circense que hizo su debut en el Savoy Ballroom de Harlem, la meca de las orquestas de baile en los años 30:



Sweet Georgia Brown fue compuesto por Ben Bernie, Maceo Pinkard y el letrista Kenneth Casey en 1925. Ben Bernie era el director de la orquesta del Hotel Roosevelt y consiguió con este tema una enorme popularidad en todo el país:


También silbada es esta grabación del año 1929, transformada en unos divertidos dibujos animados en 1932:


Incluso la serie Merrie Melodies ofrece su versión. Aquí, en "The Isle of Ping Pongo" se interpreta el tema en estilo scat. Las caricaturas decididamente racistas caracterizan a Fats Waller y a los Mill Brothers:


Si se habla del scat hay que hablar de Ella Fitzgerald, aquí en la mejor compañía, la Orquesta de Duke Ellington:


Joe Venuti, uno de los más grandes violinistas que ha dado el jazz clásico:


El maestro del saxo soprano, Sidney Bechet, gran artífice del jazz tradicional lleva el tema a su peculiar estilo de tocar:


En 1980 el gran Benny Goodman junto a Teddy Wilson, se marcaron esta interpretación donde cada acorde es una lección de swing:


La coda final para el prodigio de Canadá, Oscar Peterson, el hombre de los dedos a velocidad de la luz:

8 sept 2008

El más chulo del paraíso



En los años 20, surgió en Nueva York un pequeño oasis de libertad y tolerancia para la población negra brutalmente discriminada en el resto de Norteamerica. Aquel paraíso era Harlem, entonces un barrio tranquilo y con cierto encanto que sacaba provecho de su situación privilegiada al norte de Central Park en pleno Manhattan. Hacia allí emigraron gran cantidad de intelectuales, artistas y gente común que anhelaba una vida diferente lejos de la marginación y la estupidez racista.
En aquel contexto de libertad pudo florecer una generación de escritores -
McKay, Toomer, Fauser - filósofos- Alian Locke etc.- artistas - Aaron Douglas o Edward Burra, sociólogos- W.E.B. DuBois- y activistas asociados en la National Urban League o la National Association for the Advancement of Colored People que fueron los pilares de lo que se acabó denominando Renacimiento de Harlem. Era un movimiento forjado en el deseo de dignificar la condición negra y como tal, reivindicaba el acceso de la población afroamericana a la alta cultura blanca.
Frente a ese Harlem de élite, también se fue constituyendo un Harlem modesto, formado por personas de clase trabajadora atenazadas por estrecheces económicas que tenían su origen en la dura combinación de salarios paupérrimos con alquileres escandalosos. Sin embargo, tenían la música nueva -el jazz- y el baile. No fue extraño que en ese se les ocurriese usarlos para aliviar su problemas. Así nacieron las House Rent Parties, que como su nombre indica eran fiestas que tenían como objetivo recaudar fondos para el pago de los alquileres inmobiliarios.
"Metían a cien personas o más en piso de siete habitaciones, hasta que no cabía nadie más en las viviendas"
En aquellas fiestas el piano lo era todo.
Y del piano surgió un estilo: el stride, mezcla del viejo rag-time con la improvisaciones y las florituras que tanto atraían a aquel público, necesitado de diversión. Tanto atraían al público aquellas improvisaciones, que acabaron convirtiéndose en una pura batalla de malabarismos al teclado: los cutting contest.
En esas batallas había en los años 20, tres héroes que dominaban todos los torneos:
la gran estrella del grupo Fats Waller , James P. Johnson y su eterno rival Willie "The Lion" Smith.
William Henry Joseph Bonaparte Bertholoff Smith decía siempre que en sus venas corría sangre judía, española, negra e india. Su apodo, según él mismo, se lo ganó a pulso luchando en la Primera Guerra Mundial.
Tocando era igual. Con su sombrero hongo, su puro encendido -con el que incluso se atrevía a cantar tal como se ve en el vídeo adjunto- siempre estaba bien dispuesto para la contienda. Ellington, del que fue mentor, decía de él que tenía "corazón de gladiador" En aquellas peleas al piano, no tenía compasión e interrumpía sin misericordia a sus rivales cuando se daban por vencidos tras ser incapaces de emular sus acrobacias. Sin embargo llevo una carrera discreta, al tocar en solitario en la época tumultuosa de las grandes orquestas.
A partir de los años 40 resurgió su figura gracias al reconocimiento de su "paternidad musical" por parte de Duke y otros pianistas; eso le permitió realizar múltiples giras por USA y Europa hasta comienzos de los 70 sin apartarse del estilo stride que le dió a conocer.
Su autobiografía salió publicada en 1964 y lleva por título: Música en mi mente: memorias de un pianista americano. Murió en el año 1973.


Y la actuación estelar de:

Archivo del blog