Por la boca muere el pez. Voy a contradecirme con lo que contesté a Rick (visitad su bar, merece mucho la pena) en mi última entrada y volveré una vez más a lo que él llama “esas frasecitas” ...pero que conste que la culpa la tiene el frío.
Son días casi gélidos en estas latitudes y todavía estamos en otoño. Da mucho pereza salir fuera y si hay que hacerlo lo mejor es ir a un sitio bien resguardo y que tenga esa calidez que solo encuentras en tu propia casa.
¿Pero imagínate que te pilla la cosa en plena madrugada y necesitas liberarte del desamparo exterior justo cuando echan el cierre en todos los garitos?
Siempre nos quedan esos bares pintorescos cercanos a puertos, mercados o estaciones de tren, donde aterrizan los náufragos de la noche. Otros, en cambio, más pijos o modernos, prefieren ir a clubs postnocturnos donde prolongar una previa noche de clubs.
Al parecer les llaman After Hours y deben ser la repera. Tienen mucha fama pero cuando abren siempre me cogen durmiendo y cuando cierran estoy desayunando y me daría infinita pereza meterme en uno de ellos a probar alguna sustancia poderosa cuando tengo la tostada con mermelada en la boca. Definitivamente los After Hours y yo debemos ser incompatibles. Veamos con la música.
Casi me animo escuchando este tema de la Velvet Underground, compuesto por el propio Lou Reed y cantado con esa voz de gorrión asustado por Maureen Tucker, la batería del grupo. No os fieis, bajo el suave terciopelo había mucha mala leche, por eso siguen siendo irresistibles.
Volvamos a los clásicos. De lo más clásico es un blues compuesto en 1948 por Avery Parrish y Erskine Hawkins para la orquesta de este último. Os dejo dos versiones y cierro el After hasta próxima ocasión.
La primera es más moderna que la segunda y está en un álbum que corta el aliento y no por el frío precisamente. se trata de un extraordinario disco en directo de Jimmy Smith grabado en 1972 titulado Root Down. Una obra maestra a mi modesto parecer y entender.
Para terminar, el producto imperecedero de una reunión histórica. Era 1957 y tres ases de la baraja, Dizzy Gillespie, Sonny Rollins y Sonny Stitt, se encontraron para lanzar un disco tremebundo, Sonny Side Up. Ya puse en otra ocasión algún tema del mismo, ahora lo completamos con su After Hours que está a la altura de lo que podríais imaginar.
Ah, solo me falta recordaros que no cuentan las horas ni el lugar cuando se está en buena compañía.
françois corneloup
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françois corneloup, saxo baritono.
hestejada de laes arts. uzeste. agosto 2014.
Hace 5 horas





