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12 sept 2013

Algunas canciones para entender los domingos

No sé si es un sentimiento compartido por los demás, pero tengo la impresión de que a medida que cargas años sobre tus espaldas los domingos son cada vez más pesados y tristes. Afortunadamente todavía la tristeza no es tan inconmensurable como la que protagonizaba la letra de la llamada “canción de los suicidas” a la que hace dos años dediqué una entrada en el Círculo de los Suicidas Perezosos, pero sí la suficiente como para escribir esta entrada un jueves cualquiera.
Sí, no hace falta que lo digáis, cuando éramos jovencitos no teníamos tantos días de ocio y colmábamos los domingos de dulces expectativas.
Es tan difícil resistirse a ellas. Aunque a veces hay que reconocer que eran un poco exageradas ¿Pero que pasaría si se hubieran cumplido? ¿Si hubieramos tenido domingos brillantes y luminosos?

Esperábamos demasiado y por eso los domingos eran tan importantes. En cambio, ahora. Casi deseamos que el resto de los días de la semana no sean tan pesados y tan tristes como el domingo. Caray con los domingos, ¡no son fáciles de entender!

21 ago 2010

En la cuna de tres imperios

Una playa atlántica, un atardecer de agosto y una mágica pareja de cantantes ciegos: Amadou y Miriam.

Vienen de un lejano territorio. Una tierra pobre, entre las 10 más pobres del mundo y sin embargo cuna de los tres grandes imperios que dominaban las rutas africanas en el medievo. En su centro estaba la ciudad de los 333 santos, la legendaria y mítica Tombuctú.

En ese tierra pobre, un descendiente directo del más poderoso linaje imperial nace maldito. Maldito por el color de su piel, pero maldito también por refugiarse en un arte prohibido y despreciable para los de su casta.

Tradiciones, leyendas, historia. Se vive en un pasado fabuloso para olvidarse de los males del presente. Los Djeli o Griots, son los transmisores del pasado, los juglares, la savia de la que se nutre la imaginación y la esperanza. 

La música es parte imprescindible en esa torrentera que vien de muy lejos y los Diabaté llevan más de 70 generaciones haciendo lo mismo. Se acompañan con la kora, una especie de laud de 21 cuerdas y extraña afinación cuya caja de resonancia es una calabaza gigante.

Ser de los Diabaté es pertenecer a otra nobleza, la musical. Más de setenta generaciones poniendo música a un pueblo. Entre ellos, Toumani el hombre que abrió la kora a rumbos desconocidos. En este vídeo, está acompañado por otra leyenda Ali Farka Touré, ya fallecido, el guitarrista empeñado en que el blues hiciera el viaje de regreso desde América para renacer de nuevo en África.

Es un mundo musical rico y fértil el de ese país que sobrevive a duras penas en la encrucijadas que unen el norte y el sur africano. Aunque quizás ser una encrucijada sea la clave de su fortaleza musical. Sensible a todas las influencias, abierta a todos los vientos, Mali permanece como un maravilloso oasis musical en el centro de lo que en su tiempo fue cuna de tres poderosos imperios.

Y la actuación estelar de:

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