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7 abr 2014

El gallinero musical y la World Music

Tengo la impresión de que el reparto de etiquetas en el escenario musical se ha hecho por riguroso turno de llegada. Primero llegaron los clásicos y tomaron las mejores butacas sin reparo. Su música era la música seria, frente a la música bailable y ligera de todos los demás. Música de conciertos, de conservatorios, de salón aristocrático frente a la música de las verbenas populares, los titiriteros y los cabarets de medio pelo, cuando no de los prostíbulos. Pero llegó el fonógrafo, luego el gramófono y más tarde la radio y al fin los chicos refinados de la clásica y de la lírica, tuvieron que aceptar de mala gana que la democratización de la música, al alcance ya de todas las oídos, les impediría seguir ostentando su secular monopolio.
El triunfo de la música popular fue el triunfo de la multiplicidad de sus estilos, primero ligadas a formas orquestales clásicas y luego retomando formas populares que habían sido vehículo ade expresión de grupos étnicos o sociales marginados por la élite culta y dominante. Los géneros populares que fueron adquiriendo sucesivo reconocimiento a lo largo del siglo XX fueron ocupando el resto de asientos alrededor del gran teatro musical: en el patio de butacas, en platea, en principal o en el anfiteatro. Todo perfecto, aunque a veces no se supiera donde colocar ciertos géneros extraños procedentes de lugares exóticos a los que costaba integrar en la etiqueta estandarizada pero reduccionista de la música folk.
1º PUESTO EN LA LISTA EUROPEA DE WORLD MUSIC (2009)
Llegaron los 80 y algunas de las figuras del establishment musical "descubrieron" algo que etnólogos y folkloristas habían estudiado desde décadas atrás: la música del Tercer Mundo, y en especial la africana, es de una riqueza excepcional y equiparable a la que se realiza en Occidente. Primero obtuvieron el apoyo de singulares figuras del pop/rock como Peter Gabriel, Bob Geldof o Paul Simon y a partir del éxito de pequeños sellos, las grandes compañías discográficas se subieron al carro. ¿Era para los músicos un fenómeno de pura vampirización musical como pasó con el blues en los 60 o en realidad, había un interés filantrópico por difundir esa música? Ninguna de las dos opciones elimina la otra. La cuestión es que ya se habían repartido las localidades y había que colocar a todo este torbellino de música en alguna parte del auditorio. Para las discográficas fue relativamente fácil juntar a esta gente con aquellos que, como Bob Marley, hacían "música rara" en Occidente y enviarlos a todos al gallinero del teatro. Es decir, a las localidades baratas que aún no estaban del todo repartidas y a los que les vendría bien el apelativo inventado para la ocasión: World Music. Gran palabra para no decir nada
1º PUESTO EN LA LISTA EUROPEA DE WORLD MUSIC (2010)
Eran tiempos de cambio, había que airear el ambiente  y la muerte prematura de Bob Marley , el representante máximo de lo tercermundista y exótico en el pop, había dejado un vacío. También había mala conciencia ante el desastre provocado por el poscolonialismo, especialmente en África donde la llamada World Music adquirió todo su sentido. Las luchas contra el apartheid, contra el hambre en Etiopía o el reconocimiento internacional de figuras carismáticas como Fela Kuti, Miriam Makeba, Hugh Masekela, KhaledMory Kanté, Manu Dibango, Ali Farka Touré o Salif Keita contribuyeron a que el mercado musical abriera sus puertas a esta música distinta pero no pura. Nada menos puro que esta música legítimamente contaminada por el ambiente musical general.
1º PUESTO EN LA LISTA EUROPEA DE WORLD MUSIC (2011)
Festivales como el célebre WOMAD organizado por Peter Gabriel y premios de diversa índole le dieron legitimidad definitiva a la World Music. Entre los reconocimientos uno de los de mayor prestigio, por su supuesta imparcialidad musical, es el World Music Charts Europe, WMCE, en los que alrededor de 45 locutores de radio europeos y DJ han creado desde 1991 unas listas mensuales con los mejores discos de World Music publicados en este continente. Estos vídeos que estoy poniendo pertenecen a los más votados en los últimos cinco años.
1º PUESTO EN LA LISTA EUROPEA DE WORLD MUSIC (2012)
No me resisto a terminar sin poner una párrafo, que a pesar de su dureza, no deje de describir muy bien que lo que se esconde tras este eufemismo bienintencionado llamado World Music. Son palabras de David Byrne, lider de Talking Heads, agitador musical desde los 70 y colaborador habitual con músicos de cualquier continente. Su título ya lo dice todo: Odio la World Music
"La expresión, World Music, es el modo de despreciar a los artistas encajando sus músicas en una categoría exótica, y muy cómoda, porque lo exótico es hermoso, pero insignificante. Así se apoya la idea de que ellos no son como nosotros"
1º PUESTO EN LA LISTA EUROPEA DE WORLD MUSIC (2013)

12 sept 2013

Algunas canciones para entender los domingos

No sé si es un sentimiento compartido por los demás, pero tengo la impresión de que a medida que cargas años sobre tus espaldas los domingos son cada vez más pesados y tristes. Afortunadamente todavía la tristeza no es tan inconmensurable como la que protagonizaba la letra de la llamada “canción de los suicidas” a la que hace dos años dediqué una entrada en el Círculo de los Suicidas Perezosos, pero sí la suficiente como para escribir esta entrada un jueves cualquiera.
Sí, no hace falta que lo digáis, cuando éramos jovencitos no teníamos tantos días de ocio y colmábamos los domingos de dulces expectativas.
Es tan difícil resistirse a ellas. Aunque a veces hay que reconocer que eran un poco exageradas ¿Pero que pasaría si se hubieran cumplido? ¿Si hubieramos tenido domingos brillantes y luminosos?

Esperábamos demasiado y por eso los domingos eran tan importantes. En cambio, ahora. Casi deseamos que el resto de los días de la semana no sean tan pesados y tan tristes como el domingo. Caray con los domingos, ¡no son fáciles de entender!

5 abr 2012

Artista y presidente

Youssou N'Dour acaba de ser nombrado ministro de Cultura de Senegal. Antes que él, otros artistas musicales siguieron la senda política ostentando o aspirando a cargos de relevancia en sus respectivas países. El caso más reciente es el de Gilberto Gil también ministro de Cultura en el gobierno de Lula da Silva en Brasil. Melina Mercouri, en su condición de actriz y cantante ocasional, llegó al mismo ministerio poco después de la reinstauración de la democracia en Grecia. Ministro fue también Rubén Blades en el gobierno de Omar Torrijos en Panamá antes de presentarse el mismo en dos ocasiones para la presidencia de su país.

Ser presidente, la gran tentación. Sentir que tu voz musical es capaz de traspasar su ámbito natural convirtiéndose en palanca para conseguir la transformación política o alcanzar al poder. Hasta el presente pocos lo han conseguido, quizás Michel Martell , conocido musicalmente como Sweet Micky y actual presidente del sufrido Haití sea una única excepción.  

En este asunto hay casos muy dramáticos como el del heroico Fela Kuti, un hombre realmente empeñado en cambiar tanto la situación de su país, Nigeria, como el de todo la África negra en su conjunto. Fela era un peligro para el despótico gobierno y fue encarcelado, perseguido y asesinados algunos de sus colaboradores tras ofrecerse como alternativa política. El acoso policial a su cooperativa, a lo que el llamaba su “Estado Independiente”, no impidió que su República de Kalakuta, sobreviviera a su muerte en 1997.

Luego están los candidatos simbólicos. Aquellos con nulas posibilidades de ser elegidos, pero que se presentan como gesto de denuncia de una situación social determinada o simplemente como forma de divertimento a costa del marco político. La candidatura a la presidencia de Dizzy Gillespie en 1964 quizás participe de ambas opciones. Es cierto que el carácter extrovertido y juguetón del músico tuvo mucho que ver en el asunto, pero había mucho calado detrás. En su autobiografía dice:
"Cualquiera podría haber sido un mejor presidente que aquellos que teníamos en esos tiempos con sus mentiras y vacilaciones acerca de los derechos civiles y humanos de los negros y llevando adelante guerras secretas contra gente de todo el mundo. No creía que hubiera otra alternativa más que postularme. Tenía una razón verdadera, las utilidades de la venta de los pins fue para Core y SCLC (la conferencia del Liderazgo Cristiano, cuyo presidente era el doctor Martin Luther King, Jr., y además podía amenazar a los demócratas con que sufrirían una pérdida de votos y así llevarlos hacia una postura más razonable en relación a los derechos civiles"
En su hipotético gabinete estaría Ramona Crowell como vicepresidente. Duke Ellington como Secretario de Estado. Malcolm X como Fiscal General. Miles Davis como director de la CIA. Louis Armstrong como ministro de Agricultura. Thelonious Monk sería el embajador plenipotenciario y también Ella Fitzgerald, Peggy Lee, Mary Lou Williams, Woody Herman y Count Basie. Comenta Dizzy, que Max Roach quería ser ministro de Guerra, pero fue rechazado porque “no vamos a tener ninguna”. La Biblioteca del Congreso quedaría a cargo de Ray Charles y Charles Mingus sería ministro de Paz.

Lo que empezó como una idea entre amigos y gente de jazz no tuvo tiempo de foguearse y fracasó tras un tímido intento de presentarse en las primarias de California. 
Jon Hendricks creó el himno de campaña sobre el célebre Salt Peanuts de Gillespie:
"La política debería ser una cosa más groovy, así que necesitas un buen presidente que esté dispuesto a ponerle swing. ¡Vota por Dizzy! ¡Vota por Dizzy"

21 ago 2010

En la cuna de tres imperios

Una playa atlántica, un atardecer de agosto y una mágica pareja de cantantes ciegos: Amadou y Miriam.

Vienen de un lejano territorio. Una tierra pobre, entre las 10 más pobres del mundo y sin embargo cuna de los tres grandes imperios que dominaban las rutas africanas en el medievo. En su centro estaba la ciudad de los 333 santos, la legendaria y mítica Tombuctú.

En ese tierra pobre, un descendiente directo del más poderoso linaje imperial nace maldito. Maldito por el color de su piel, pero maldito también por refugiarse en un arte prohibido y despreciable para los de su casta.

Tradiciones, leyendas, historia. Se vive en un pasado fabuloso para olvidarse de los males del presente. Los Djeli o Griots, son los transmisores del pasado, los juglares, la savia de la que se nutre la imaginación y la esperanza. 

La música es parte imprescindible en esa torrentera que vien de muy lejos y los Diabaté llevan más de 70 generaciones haciendo lo mismo. Se acompañan con la kora, una especie de laud de 21 cuerdas y extraña afinación cuya caja de resonancia es una calabaza gigante.

Ser de los Diabaté es pertenecer a otra nobleza, la musical. Más de setenta generaciones poniendo música a un pueblo. Entre ellos, Toumani el hombre que abrió la kora a rumbos desconocidos. En este vídeo, está acompañado por otra leyenda Ali Farka Touré, ya fallecido, el guitarrista empeñado en que el blues hiciera el viaje de regreso desde América para renacer de nuevo en África.

Es un mundo musical rico y fértil el de ese país que sobrevive a duras penas en la encrucijadas que unen el norte y el sur africano. Aunque quizás ser una encrucijada sea la clave de su fortaleza musical. Sensible a todas las influencias, abierta a todos los vientos, Mali permanece como un maravilloso oasis musical en el centro de lo que en su tiempo fue cuna de tres poderosos imperios.

8 abr 2010

Los mundos de Angelique

Creo que hay pocas dudas al respecto, si hay una mujer que puede y debe ocupar el trono de “Mama Africa” que dejó vacante hace año y medio la gran Miriam Makeba, es Angelique Kidjo.



Logozo (1992), en el que aparece este maravilloso We We, fue el álbum que consagró internacionalmente a esta artista de Benín que ya tenía por entonces dos discos publicados. Uno en su propio país de donde salió en 1982 y otro en Francia, su tierra de adopción, grabado dos años antes y editado solo para territorio africano.
Angelique es una mujer que canta en cualquier idioma, aunque su lengua materna es el fon y no tiene reparos en acercarse a cualquier género musical: afrobeat,
zouk, blues, reggae, jazz, funk, gospel e incluso éste...


En sus discos han participado grandes músicos. En Logozo se hizo acompañar por Bradford Marsalis y ha actuado con gente como Cassandra Wilson, Buddy Guy, Alicia Keys, Joss Stone o Carlos Santana con el que llegó a interpretar en directo uno de sus temas más conocidos: Adouma



Tampoco ha dudado en versionear grandes temas de la música popular. Hasta cierto punto es normal que una niña de Quidah, el lugar donde se dice que nació el vudú, no se resistiese a cantar un tema capital del legendario Jimi Hendrix:



Instalada en la cresta de la ola musical occidental, Angelique Kidjo no ha dejado de preocuparse por la suerte de sus compatriotas, siendo una activa militante en favor del pueblo africano y creando una fundación de apoyo a la infancia de aquel continente. Otra forma de apoyo fue su disco Fifa de 1996, grabado con el concurso de decenas de músicos, cantantes y bailarines de su país y luego remezclado con instrumentación electrónica. Del disco me quedo, en cambio, con una preciosa balada, casi una canción de cuna dedicado a su hija. Con el mismo título que otro famoso de Coltrane: Naima.


En su último album, Oyo (2010), Angelique entra a fondo en lo que podríamos llamar su repertorio musical-sentimental. Para ello cuenta con colaboradores de la talla de Dianne Reeves, Roy Hargrove o Christian McBride con los que interpreta temas de Aretha Franklin, Curtis Mayfield, Otis Redding, Miriam Makeba, James Brown o Santana. Personalemnte ne resulta irresistible el tema que abre el disco, Zelie, basado en una melodía tradicional de Togo:


31 oct 2009

Masekela



Si alguien ha tenido la oportunidad de ver la excelente película Distrito 9 ya sabe en que consistían aquello guettos de África del Sur en el que el gobierno racista “contenía” a la población no blanca. Desde la Primera Guerra Mundial y hasta principio de los años 60 el más importante de ellos era Sophiatown, un lugar cercano a Johannesburgo que se convirtió en el centro de la cultura negra sudafricana.
Sophiatown constituía una isla de libertad, un centro de poder cultural, vivo y deslumbrante que desafiaba al genocidio en el que estaba empeñado el gobierno del Partido Nacional. Había escritores, pintores y sobre todo buena música. Una música que combinaba el swing instrumental con los ritmos africanos, especialmente de origen zulú. En los 60 este género mixto jazz-zulú se terminaría llamándose Mbaqanga:


El arzobispo anglicano Trevor Huddleston fue uno de los más grandes luchadores contra el apartheid. Desde Sophiatown fomentaba el desarrollo de los jóvenes para evitar que fueran presa fácil de la delincuencia, mientras qye en el campo político intentaba combatir la arbitrariedad del régimen desde su condición de inglés, pastor y blanco. En aquel “Harlem africano” creció Hugo Rampolo Masekela y allí el padre Trevor le regaló su primera trompeta:


Masekela entró con 14 años en la primera orquesta de jóvenes de Sudáfrica, grupo patrocinado por el propio arzobispo. Era un niño precoz y ya tenía alguna experiencia cantando y tocando el piano. Luego sus inquietudes musicales le hicieron interesarse por el jazz más progresista, el bebop, que empezó a desarrollarse en aquel país a través del Sophiatown Modern Jazz Club. Conoció entonces a Dollar Brand (que al hacerse muslmán pasaría a llamarse Abdullah Ibrahim), Kippie Moeketsi, Makaya Ntshoko o Jonas Gwangwa con los que en 1959 fundaría quizás el primer grupo de jazz africano estable y sin duda, el primero que hizo bebop: The Jazz Epistles.

La gran oportunidad para todos estos muchachos, entre los que estaba la gran Miriam Makeba, vino a través del musical King Kong, historia del boxeador negro Ezequiel Diamini, de gran éxito dentro como fuera del país,  tras su representación en los escenarios londinenses:



En 1960, a raíz de la matanza de Sharpeville, el régimen se quitó su careta formalista y enseñó al mundo su cara más siniestra. Asesinatos, detenciones masivas, deportaciones y destrucción definitiva de Sophiatown convertida tras el paso de las excavadoras, en una exclusiva urbanización blanca. Masekela, su esposa Miriam Makeba y el resto de sus compañeros tuvieron que huir. El trompetista marchó a Gran Bretaña y luego a Estados Unidos donde contactó con los grandes nombres del funky-jazz y la fusión de aquel período. En 1968 consigue un éxito memorable con la alegre Grazing in the Grass, entrando en las listas de éxito donde alcanzó una posición inaudita para un instrumental de los 60:



En los 80, tras una etapa de adicciones múltiples, renació su interés por los asuntos y la música de su tierra. Colaboró en las causas antipartheid- como en el famoso disco Graceland de Paul Simon-, con otros músicos afrianos como Fela Kuti e incluso participó en la puesta en marcha de un estudio móvil para emitir música desde Botswana hacia su oprimido país natal. En los 90, con la caída del régimen racista vuelve a su patria, escribe su biografía, sigue grabando su música y pasa a formar parte de la mitología vital de la nueva y democrática Sudáfrica.

8 sept 2009

El sillón del Presidente

 
En los dominios de la desmesura, lejos de rutinarias contingencias, todavía permanece vacante el sillón del Presidente Negro.  
No, nunca llegó a presidente de Nigeria. Las dos veces que lo intentó, no le dejaron que se presentara a las elecciones. Le tenían miedo. Era demasiado poderoso aunque solo tuviera su música, su voz y un grupo de fervientes seguidores enganchados a su mesianismo, que vivían con él en la República de Kalakuta, la comunidad que creó en Lagos para darle vida a su esperanza. Desde la música. Contra los poderes de la opresión postcolonial: oligarquía, ejército, policía... y en favor de los sufridos habitantes del África Negra. Desde la música, creando el más poderoso movimiento musical del África Negra: el afrobeat. Una curiosa mezcolanza de ritmos africanos de base con una melodía alimentada por múltiples instrumentos de viento. Por encima, las voces recuerdan al esquema de pregunta-respuesta de la música gospel: una omnipresente voz principal y un coro femenino replicando. En el cóctel cabe música yoruba, jazz, blues o funky. Zombie es su himno mayor, aquel por el que Fela Kuti estuvo a punto de ser asesinado. Una crítica despiadada contra el militarismo africano.  
Temas largos, casi infinitos que desesperaban a sus productores. Desafiando todas las normas.Tocando todos los instrumentos posibles ya que dominaba más de diez. Proclamas, sermones, lemas, textos exagerados y extremos. A veces absurdos. Como el propio Fela Kuti, siempre en los límites.
Kalakuta fue arrasada dos veces por los militares. Tras la primera, falleció su madre -antigua lider feminista nigeriana- y él quedó maltrecho. Ambos habían sido defenestrados literalmente desde un piso alto de la comuna. No tardó en tomarse su venganza, quizás algo extraña: se casó con 27 mujeres y organizó un nuevo partido político, El Movimiento del Pueblo para presentarse a las elecciones. A los 20 meses, conseguido su objetivo político, se divorció de 20 de ellas. En 1997, Fela Kuti muere de SIDA. Parece ser que decía: "No puedo tener esa enfermedad,es una enfermedad del hombre blanco".

Y la actuación estelar de:

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