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29 ene 2013

Pavoneándose en el 58

Volvamos pues a las melodías del 58 y un buen comienzo puede ser este disco de insinuante cubierta -una  de las obras maestras del diseñador Reid Miles para el sello Blue Note- que quizás puede justificar el título de la entrada tal como justifica también su tema primero y más conocido, uno de esos himnos icónicos de eso que se he dado en llamar hard bop.
Cuando el pianista Sonny Clark llegó a Nueva York de la mano de Dinah Washington, en 1957, estaba lejos de pensar que se iba a convertirse en una figura imprescindible de la casa de discos más prestigiosa del momento.  Al principio, como acompañante  habitual de otras figuras pero casi sin transición en figura solista de Blue Note. (Tres discos en el 57, dos en el 58 y uno por año hasta el 61) Todo demasiado de prisa. Como su propia vida. Murió en un ataque de corazón en 1963. En este disco ejemplar le acompaña -y pocas veces ha sonado también- el saxo alto, Jackie McLean, aquel perpetuo admirador de Charlie Parker; el trompetista Art Farmer, antes de su etapa con Benny Golson; y la sección rítmica de Miles Davis hasta ese mismo año: Philly Joe Jones y Mr. PC, Paul Chambers
Este tema compuesto por Miles Davis, Sippin' at Bells, es un buen ejemplo de la enorme maestría solista de estos músicos cuando se siente abrigados y protegidos por el mejor equipo técnico posible: el "boss" Alfred Lion, Michael Coscuna y por supuesto el siempre exquisito Rudy Van Gelder.
Seguimos pisando con garbo con nuestros zapatos Blue Note de 1958. Curtis Fuller es un trombonista de relativo prestigio que aunque desplegó una amplia carrera desde mediados de los 50, tocando en el grupo de Miles Davis o acompañando a Dizzy Gillespie o John Coltrane, su salto definitivo se produjo tras su incorporación a los Jazz Messengers de Art Blakey en 1961. Pero ya antes, en este año, graba este Two Bones que no salió a la luz hasta 1979 gracias al sello japonés King Records. Le acompaña en algunos temas -a la manera del dúo Jay Jay Johnson y Kay Winding- otro prestigioso trombonista Slide Hampton. El resto del grupo esta formado por el omnipresente  Sonny Clark, George Tucker al contrabajo y Al Harewood a la batería.
Al título del primer disco del trompetista Louis Smith, Here comes Louis Smith, podríamos ponerle una coletilla. "...pero por poco tiempo". La verdad es que la trayectoria discográfica de este músico fue el visto y no visto. Dos discos en el 58 y completo silencio hasta dos décadas más tarde. Lo llamativo del caso es que Two Bones tuvo una excelente acogida. Fue grabado previamente por una pequeña discográfica que quebró y luego Blue Note se hizo con sus derechos.  El grupo que acompañaba a Smith era de lujo con músicos de la talla de Duke Jordan o Tommy Flanagan al piano, Doug Watkins al contrabajo,  Art Taylor a la batería y un solapado Cannonball Adderley que para evitar problemas contractuales con su discográfica, tocaba bajo el seudónimo de "Buckshot La Funke". Esta es la versión del célebre tema de Hoagy Carmichael,  Stardust. Todo un personaje éste Louis Smith, que tuvo el valor de elegir la enseñanza en vez de las bambalinas. Viendo el destino trágico de muchos de sus compañeros trompetistas de generación, quizás no tan mala elección.

22 abr 2009

RVG


Podemos admirar la música en toda su excelsa belleza y recrearnos todo de lo que deseemos en ella, pero si no fuera por unos señores que pusieron un equipo técnico para producirla y grabarla siguiendo una determinada visión personal, nada hubiera existido.
Ha habido grandes ingenieros de sonido en la industria discográfica, pero el que más destaca en el terreno del jazz es Ruddy Van Gelder.
Rudy Van Gelder, ha sido y sigue siendo un ingeniero de sonido muy particular. Tan particular, que todavía sigue siendo un secreto su formula mágistral para crear el prototípico sonido RVC. Tan personal, que todas sus grabaciones las realizó en su propia residencia, al principio en el salón de su vivienda familiar de Hackensack, Nueva Jersey, a la que Thelonious Monk dedicó esta joya:




Imaginemos a los buenos señores Van Gelder, dejando cada noche, durante seis días a la semana, su confortable cobijo familiar para dejar paso a unos amigos de su hijo tan inquietantes como el propio Monk, Art Blakey o Sonny Rollins. Por entonces Rudy, compaginaba por el día su trabajo de optimetrista con sus legendarias grabaciones nocturnas. Para él, ningún lugar tenía la sonoridad de la casa de sus padres, donde podía conseguir ese ambiente relajado e íntimo que necesitaban los músicos para desarrollar toda su creatividad. Desde el principio contó con la colaboración de Alfred Lion, el jefe de Blue Note, que sabía que en aquel acogedor salón, conseguiría el sonido que buscaba para sus grabaciones.
A Rudy Van Gelder no le gustaba mezclar. Las tomas eran de dos pistas, y las grabaciones se hacían en vivo para que los músicos se sintieran en su salsa.
En el año 1959, decide dedicarse por entero a la música. Se muda a una casa estudio en Englewood Cliffs, muy cerca de Nueva York , practicamente diseñada por él mismo, buscando la mejor acústica y continua con sus grabaciones ahora beneficiadas por el uso de la estereofonía y la alta fidelidad. Por aquel entonces su prestigio era tal, que un maniático del sonido perfecto como John Coltrane, a pesar de ya no grabar para Blue Note, lo elige como ingeniero de sonido para su obra maestra absoluta, A Love Supreme:




En el año 1967, Alfred Lion deja Blue Note y nuestro hombre siguió con su actividad de forma practicamente independiente. Muy a finales de los 90, el sello EMI decide remasterizar las cintas de Blue Note eligiendo para ello la mejor opción: el propio Rudy Van Gelder, el ingeniero de sonido que marcó una época y quizás el rumbo del propio jazz:


Y la actuación estelar de:

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