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24 mar 2013

Agitadores del alma

Cambiemos el paso.  Hagámoslo más candencioso, más solemne, más rítmico, incluso más apasionado. Adaptémonos al paso de la Semana Santa sin necesidad  de ponernos un capuchón, llevar los pies descalzos por las calles empedradas o ser un dolorido costalero transportando esas tremebundas imágenes durante horas y horas. 
Sin sufrimientos y desde la música.
La música religiosa cristiana ha creado temas fascinantes desde la lejana Alta Edad Media en que nació el  maravilloso canto gregoriano. Aquella riqueza polifónica contrasta vivamente con esas cancioncillas escuálidas y menesterosas que se han generalizado tras los cambios en la liturgia del Vaticano II. Sin embargo nos queda el gospel. Esa música que sirvió de refugio y a veces de subterfugio por el pueblo afroamericano. Aquí tenemos a Sister Rosetta Tharpe, una de sus primeras grandes estrellas femeninas, tocando su guitarra y cantando  en plena vorágine rockanrolera. Otros deberían tomar nota, el gospel siempre ha sabido adaptarse al tiempo que le tocó vivir:

Pero no solo el gospel, también al blues  les gusta arrepentirse de sus pecados y volver de vez en cuando, como hijo pródigo, al redil religioso. Algo que el legendario Son House sufría en su interior y practicaba como asidua penitencia. 
En estas estación musical de Semana Santa no debemos de olvidarnos de un conjuntoque ha roto todas las barreras temporales. Fue en 1926 cuando Roy Crain creó en Texas, la simiente del grupo que en los años 30  sería rebautizado con el nombre de Soul Stirrers. Desde entonces hasta ahora y durante casi 80, han agitando el alma de sus oyentes con sus fascinantes juegos vocales, sus voces en falsete, sus coros, sus duetos magistrales y sus maravillosos solistas. Fue en 1951 caundo contrataron a un desconocido cantante de 19 años que habría de revolucionar para siempre el panorama de la música negra. Con él como solista, se abrieron a nuevos públicos más juveniles y consiguieron el mayor éxito del grupo que al mismo tiempo fue uno de los más importantes de la historia de la música gospel.   
Nos falta la reina. Imposible dejar esta entrada sin hablar de Mahalia Jackson, la reina del gospel. Reina por su voz majestuosa. Por su estilo impresionante y solemne. Pero también reina por abrirse más allá de los ritos eclesiásticos, salir a la calle y luchar bravamente por los derechos de la gente de su raza incluso jugándose su propia vida. Antes de que hubiera una Teología de la Liberación, Mahalia Jackson entendió que la música era una forma de liberación y lo practicó con ahínco hasta su muerte en 1972. Aquí tenemos imágenes del célebre documental sobre el Festival de Newport de 1958, Jazz on a Summer's Day, donde ella puso el punto y hermoso final.

13 mar 2013

Cuando Superharp resucita a los muertos

Esta es la historia de un niño a la que sus padres le regalaron una armónica con 6 años y su madre, para convencerlo, le dijo que con aquel cacharro podría imitar el sonido de los pájaros y la sirena de los trenes. Un día, aquel crio llamado Jimmy y apellidado Cotton,  es decir como el producto que permitía a su familia vivir modestamente en aquellas tierras del Misisipi, escuchó un programa de radio y descubrió que su pequeño cachivache podía servir para crear una música que llenaba el alma. Nunca Sonny Boy Williamson II tuvo un seguidor tan entusiasta y que levantando apenas unos  pocos palmos del suelo era capaz de tocar cualquiera de sus canciones. Jimmy tenía 9 años cuando pudo conocer a su ídolo,  por entonces huérfano, y quedó tan  impresionado de las habilidades del chico que lo llevo con él a sus actuaciones. Más tarde, cuando Sonny Boy decidió marchase al norte valoró la posibilidad de que  Jimmy lo sustituyera al frente de su banda. Era demasiado joven par ello, pero no para que el chaval pudiera hacerse cargo de su vida, marchar a Memphis y ganarse algún dinero y fama tocando en las calles. Su primer gran encuentro fue con el imponente Howlin Wolf que le incorporó a su banda a principios de los 50. En 1954 conoce a Muddy Waters que necesitaba un armonicista tras la fuga de Junior Wells y pasó a formar parte de la mejor banda de blues de la historia.  En 1960, la actuación del grupo de Muddy Waters en el Festival de Jazz de Newport y especialmente su interpretación en Got My Mojo Working  lo catapultará a la cumbre. 
 

En 1967 deja a Waters y crea su propia banda. Son tiempos de cambio y el ya maduro armonicista se convierte en figura de culto para los jóvenes músicos blancos enamorados del blues de Chicago. eJohnny Winter con el que compartiría un disco multipremiado en el 77, la misma Janis Joplin, Paul Butterfield, los chicos de Led Zeppelin etc... Cuentan los testigos que aquel  Cotton era un showman irrepetible sobre el escenario capaz de levantar al público más frío. Gemía, bailaba y hacía cabriolas imposibles mientras cantaba y tocaba con su poderosa e irresistible armónica.  p.  El Superharp de los 70, nombre con el que empezó a ser conocido, era un hombre más reposado pero conservaba parte de aquella fuerza colosal. Aquí demuestra sus infinitas cualidades, también para los tiempos lentos, en un tema que no se podía llamar de otra forma. En los 70 llegan sus primeros discos importantes especialmente con el sello Buddah: 100% Cotton, High Compression o Alive and on the Move.
 

Los 80 es una época de reconocimientos para James Cotton llegando las primeras nominaciones al Grammy especialmente por sus irresistibles discos en directo. Ya en 1990 realiza un excelente Harp Attack con otros grandes armonicistas entre ellos el propio Junior Wells. A mediados de la década sufre un cancer de garganta y decide volver a su tierra, a sus raíces, sacando al mercado un disco con el que consigue su primer Grammy: Deep in the Blues. (Su tema más conocido está en mi penultima entrada, publicada en febrero pasado
Hoy en día, James Cotton  es un hombre mayor que no tiene voz para cantar pero que siga actuando como si no hubiera pasado nada. Sentado en su silla sigue dando lo mejor de si mismo, sobrecogièndonos con su irrepetible armónica. Es uno de los últimos testigos de un tiempo ya pasado pero tan vivo, que haría resucitar a los muertos. Aquí lo tenéis tocando una vez más su tema más emblemático.

29 may 2012

Cosecha del 58

Uno tiene buenos motivos para tenerle querencia al año 1958. En el territorio de la música popular fue un momento extremadamente interesante. El rock and roll ya se ha asentado definitivamente como la música de una nueva generación y ahora es tiempo de diversificarse y difundirse por el resto del mundo. Junto a los grandes mitos como Elvis, Chuck Berry y Little Richard triunfan en las listas americanas grupos vocales en la órbita del doo wop, como  The Coasters, Danny and the Juniors y ese maravilloso invento de Buck Ram llamado The Platters. Una propuesta inédita es la representada por Ross Bagdasarian, creador de uno de los primeros grupos virtuales de la historia donde él hacía todas las voces, Alvin and The Chipmunks. En 1958 alcanzó dos números 1 gracias a The Chipmunk Song (Christmas Don't Be Late) y ese divertido The Witch Doctor interpretado bajo el seudónimo de David Seville. Otros tienden sus tentáculos hacia el terreno instrumental  como The Champs y su deliciosa versión del célebre Tequila En la nómina de los triunfadores del año es obligatorio tener presente a Sam Cooke, la gran esperanza negra tras su reconversión del gospel al novísimo soul, a los ídolos juveniles Frankie Avalon, Pat Boone o Ricky Nelson y por supuesto a las amalgamas entre el rock y la tradición de Nueva Orleans del imponente Fats Domino.
También el jazz vive momentos álgidos. No es el tan celebrado 1959, pero está a la altura de otros años de ese septenio mágico que va de 1955 a 1961.
Por ejemplo, Ornette Coleman publica su primer álbum, Something Else! donde se adivina entre formas más o menos ortodoxas, cierto avance hacia territorios aún desconocidos. Al menos el sonido de su saxo supone una primera ruptura con la ortodoxia hard bop.
 

Es curioso que en el mismo año se publique otro disco de jazz con un título prácticamente idéntico y tan importante como el de Coleman  para la evolución del género. Somethin' Else, es efectivamente otra cosa, si lo comparamos con el álbum de Coleman. En la cubierta Cannonball Aderley es el artista principal, pero está acompañado por Miles Davis y ya se sabe si anda en medio el Príncipe de las Tinieblas solo hay un líder posible. No obstante el bueno de Cannonball sabe demostrar su clase a la menor oportunidad que le deje el "jefe".
  Miles

no solo tiene a su disposición el mejor grupo, además es el que aporta las mejores ideas.  Triunfa a lo grande en el Festival de Newport con su sexteto, en el que aparece Bill Evans y saca un disco memorable titulado Milestone donde el jazz modal adquiere carta de naturaleza. Terminemos en esta primera entrada sobre el 1958 hablando del monje. Cuando Miles echó a Coltrane de su grupo a causa de sus problemas con la droga, el saxofonista encontró refugio y consuelo bajo el amparo del pianista. Aguantó pocos meses y Trane cuando pudo demostrar que estaba curado de sus adicciones volvió al viejo redil del trompetista.  ¿Cual fue el motivo de ese giro, el magnetismo de Davis o las rarezas de Monk? Ya sin Coltrane, fue un año muy fecundo en la carrera discográfica del pianista donde parece vengarse de los años de ostracismo en Nueva York  a raíz de que se la hubiera  retirado la licencia para actuar en lugares donde se sirviera alcohol a principios de los 50. En este año de 1958, graba varios discos en el local de moda en la Gran manzana: el Five Spot. Entre ellos destaca uno que en perfecto español retrata bien la personalidad del maestro: Misterioso. Seguiremos.

Y la actuación estelar de:

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